Dia 2: El verdadero Ultra comienza

El riesgo de que algo salga mal en una competencia de este tipo es mucho mas alto que en cualquier otra, son tan pocos competidores, tantas horas en la ruta y tantos factores externos que no se pueden controlar que en culquier momento algo puede fallar en la estrategia o en el equipo y dejarte fuera, sin embargo, el dia 1 tiene pocas probabilidades de que sea el dia en el que la historia se acabe, tiene que pasar algo extremo y ser un novato, como me pasó hace algunos años, pero suponiendo que todo sale como debe ser, sin averías ni fallas, el dia 1 es simple trámite y el dia 2 es donde el riesgo se incrementa exponencialmente y es donde el Ultra realmente comienza.

Es un dia con el que tengo una relación de amor/odio que fluctua a lo largo del dia, por un lado tienes lo chingón que es poder andar en bici, disfrutar las vistas, el viento en la cara, sentir el trabajo en tus piernas y ese ritmo hipnótico que da el pedealeo en combinación con los sonidos que genera tu bici, pura chulada, pero por otro vienen ratos donde el cansancio te incomoda cada vez más en partes del cuerpo que ni siquiera entiendes porqué, las subidas que comienzas disfrutando se vuelven cada vez mas desgastantes y el viento fresco del amanecer cuando menos lo sientes se convierte en una bruma cálida que a veces ni la velocidad logra disipar del todo, en fin es un dia en el que realmente tienes que tenerle cierto amor a la bicicleta para poder superar, en mi caso todo salió bien, pero fácil no fué.

Amaneciendo en la carretera

Arrancamos todavía con el cielo totalmente oscuro y un clima fresco, pero realmente no era frio, podria decir que era el clima perfecto para entrar en calor, ni lo suficientemente frio como para tener que llevar nada extra mas que un rompevientos, ni lo demasiado caliente como para estár muriendo de calor a los pocos minutos de arrancar, que es algo que me pasa muy comunmente, mi termostato está descompuesto y suelo acalorarme muy fácilmente. Los primeros kilómetros de este dia son algo que disfruto muchísimo, ya que al ser un arranque controlado podemos ir platicando, bromeando y de cierta manera vamos disipando el stress del arranque. Lo mejor de todo en en este dia, es el poder ver el amanecer en una carretera con un paisaje espectacular en el que en la cercanía ves un tramo semidesértico pero al fondo las montañas visten el escenario, y si tienes suerte las nubes “pachoncitas” que no se porqué pero se ven muy diferentes en esta region, complementan la foto, te distraen por algunos minutos de lo que estás y lo que te espera.

Una vez que agarre ritmo, amaneció completamente y entré en calor, hice un parada express para quitarme la chamarra que traía y cambiar botellas de hidratación, esa parte de la ruta, aunque son puros columpios, tiende a ser demasiado rápido ya que las bajadas te ayudan a recortar las subidas y así prácticamente son casi 100 km, por lo que quería utilizar eso a mi favor, sin embargo no pasaron ni 5 minutos de que hice esa parada cuando entramos en una tremenda neblina en la que por tramos era difícil ver mas allá de 10 metros, por lo que la estrategia de meterle ya no era tan factible, ahora era dificil el leer las subidas, no sabías si alguna se acercaba hasta que prácticamente ya estabas en ella, y en las bajadas era dificil “dejarte ir” con confianza, al no poder ver nada al frente era inseguro el no saber si podía aparecer de pronto algun hoyo en el camino o algún carro en sentido contrario, de igual manera la visión iba algo limitada, era imposible usar lentes, estos se empañaban totalmente con la humedad que había y al quitártelos el viento frio hacía que los ojos se resecaran y ardían. Y pues ni que decir de ir totalmente empapado por ir practicamente atravesando una nube, así pasamos aproximadamente una hora, en ese tramo no hubo prácticamente acción, puro pedaleo constante y un rato de plática con Samy, la hoy campeona femenil, que me alcanzó y nos fuimos juntos unos minutos mientras ambos crews nos escoltaban.

Para cuando la neblina terminó ya estábamos cerca de Jerez, el único pueblo que ibamos a cruzar en la ruta, es un tramo corto pero en el que tienes que estar atento para no perderte, son prácticamente 10 min antes de volver a tomar la carretera, que te llevará al retorno en donde la verdadera chinga comienza, como ya sé lo que me espera trato de disfrutar lo mas que se puede ese tramo, trato de no exigirle de mas a las piernas y terminar de “fusionarme” con la bici, si, suena medio fumado el conectarte con cosas materiales, pero en ese momento éramos mi bici y yo los que ibamos a colaborar para sacar el dia, así que me dí a la tarea de hacerme consciente del momento, sentir el pedaleo, la forma en la que los guantes se adhieren a las barras, ese sonido delicioso e hipnotizante de las ruedas cortando el aire, e incluso sentir como el pulso pasa por mi frente y roza con el casco en ciertos momentos, toda una onda zen al pedaleo.

Tanto mi crew como yo hasta ese dia creo que hemos llevado una mañana tranquila, llevamos ya 100 km y faltan un poco más para llegar al retorno, sé que nos esperan poco mas de 100 km de subida, primero un falso plano con viento en contra que por ratos se vuelve aburrido, para terminar rematando en la bufa, una vez más.

Llegamos al retorno y hago una parada de 5 min, la única planeada en el dia para rellenar botellas comer bien, ir al baño y relajar un poco las piernas, creo que por primera vez coincidimos varios atletas ahí además de Van y Damián, mientras estoy ahi retornan también como 5 atletas que no se detienen, espero poder alcanzarlos mas adelante, pero prefiero comer bien para no después pasarla mal mas adelante en la ruta, o peor aún, en la subida de la bufa.

Parada técnica antes de lo bueno

Una vez que termino de abastecerme tomo la bici y arranco de nuevo, incluso recuerdo haber pedido un sandwich más “para llevar” no recuerdo si me salté alguna comida o calculé mal, pero tenía hambre y eso no era bueno y pues preferí llevar el tanque lleno.

Los siguientes 100K fueron tal cual los recordaba, interminables, falso plano, subidas leves que no te dejan agarrar ritmo y bajadas con un ligero viento en contra que ni siquiera puedes aprovechar, no hay de otra mas que pedalear, pedealear, pedalear y tratar de hacerte el rato lo mas ameno posible.

Algo que nunca me había pasado y que no se si en esta ocasión tenía que ver por llevar una rueda diferente por el hecho de que la que utilizo regularmente se había dañado el dia anterior, la cabeza que nomás buscaba como chingar o nomás porque soy un ser mas sensible y en contacto con mi entorno (esa mamada que jajaja), pero sentía todas las vibraciones del camino que no es un asfalto que podamos decir “liso”, entonces por ratos lo utilizaba a mi favor para ir buscando el “caminito” mas liso y distraerme, pero también habia tramos donde ya me desesperaba el sentir la vibración y hasta me forzaba a meterle un poco mas para ya salir de ahi.

Casi 3 horas después ya estaba prácticamente llegando a la bufa ¡por fin!, aprovecho para hacer una parada rápida, comer algo y nuevamente cambiar botellas y descansar un poco las piernas, en realidad me siento excelente, incluso me doy cuenta de que me excedí con eso de llevármela tranquila y le pude meter más, cuando veo a mi crew como llevan tantas horas detrás de mi hay veces que quisiera ya cortarle para que puedan descansar, la verdad soy afortunado de que me sigan acompañando en estas aventuras y no se si un dia me manden a volar y todo cambie, pero por ahora, ya estaba ahí y pues ahora el reto era subir la bufa lo mejor posible para todos dar por terminada la etapa, se que es dificil mejorar el dia 1 ya que traes prácticamente 200k encima, pero al menos la actitud seguía chingona.

Comienzo a subir y lo único que me molesta es el calor, para ser preciso la forma en la que el sol me está quemando, cometí el error de no ponerme bloqueador y nadie me obligó como regularmente pasa, así que para ese momento ya traigo la piel tostada y arde el brazo y la pierna que quedan del lado del sol, trato de mojarme para refrescar pero la sensación de descanso dura 1 segundo, así que mejor no desperdicio agua y me enfoco en tratar de subir mas rápido para al menos en cada vuelta ir cambiando el lugar donde el sol me pegue y tener un rostizado parejo, cual pollo.

Subo un buen rato y no veo a nadie, lo cual quiere decir que no voy tan atrás y a la vez que la mayoría van muy compactos, comienzo a ver a la mayoría en el último kilómetro de la subida, prácticamente vienen todos retornando, pero también todos se ven enteros, puras máquinas pedaleando otra máquina, no creo que ninguno de ellos baje el ritmo en los 60Km que faltan, así que igual pienso apretar para tratar de mantenerme o incluso bajar algún minuto si es posible.

Subiendo La Bufa…una vez más

Una vez en el retorno trato de bajar lo mas rápido posible, pero también tengo el recuerdo de mi amigo Roro que un año atrás chocó de frente con un auto que venía en sentido contrario y auque afortunadamente lo controló para no dañar mas que la bici (lloro en silencio), a én no le paso nada grave, bajo con un poco mas de precaución, viene conmigo toda la familia y no vale la pena arriesgar de más por 1 min de diferencia.

Una vez abajo ya no hay de otra mas que darle hasta que truenen las piernas, y le doy con todo lo que me guardé, me siento fenomenal y traigo una velocidad y ritmo buenazos, en esa recta que une Zacateca con Fresnillo es prácticamente plana y creo que hasta el viento ayuda, así que exprimo cada watt que mis piernas puedan generar, voy de maravilla, sin complicaciones, llego por fin hasta el puente que nos desvía a Fresnillo y puedo ya sentir que todo terminó por ese dia, aprox. 15 km me separan de la meta, no alcanzo a ver a nadie a lo lejos asi que supongo que ya es dificil alcanzar a alguien más, así que lo único que queda es pedalear hasta que no quede nada… y pues ahora si, se me acabó el gansito.

A casi nada de la meta, prácticamente ya entrando a la ciudad, justo antes de dar la vuelta en el tunel que me lleva hacia el centro de la ciudad y la meta, siento como me da un bajón durísimo, creo que le metí fuerte al final y a la vez me relajé demasiado al llegar que mi cuerpo pensó que ya había terminado y todo el power que traía se me vá en un segundo. Prefiero para 1 minuto y pedir una bomba de calorias, cucharada de Nutella, Coca Cola, Red Bull y un sandwich para llevar comiendo fueron mis indicaciones, me sentí cual piloto de F1, con una parada en pits, bajaron en chinga a darme todo y de vuelta al pedaleo, me faltaban como 6 km y pues nomás estaba esperando que pegara la tacha para ya cerrar como venía.

Justo en este momento me encuentro a Fer, el mero mero en la logística de la carrera y Juez de ciclismo, se me empareja en la moto y justo coincidió en que me vió en el peor momento, cuando no traía nada de power, justo en esos momentos de flaqueza en las que dices tonterias y pues donde le avisé que ya no regresaba, que ese era mi último año…3 doritos despúes, toda la bomba de azucar que me metí hizo efecto y cual gringo en rave, con el rush a todo me paré en pedales y comencé a cerrar lo mejor que podía, había algunos puentes y tráfico que me cortaban el ritmo pero ya no quería sentir que aflojaba, me urgía llegar y solo pensaba en cruzar la meta.

Por fin llegué a la última avenida, 1km me separaba de la meta que la veía nuevamente a lo lejos, me siento a toda madre y en el trayecto ya se comienza a escuchar el audio, se oyen porras y la gente del camellón grita para apoyar, me faltan mis hijos, me hubiera encantado verlos, en la meta, pero en esta ocasión no se pudo, de cualquier manera me siento contento de haberlo logrado una vez más, por fin terminó el dia 2…

…pero la historia no termina aqui…

Dia 2 en la bolsa

Este año además de venir como atleta, por 1a vez venía también en papel de entrenador de 2 atletas, Jorge y Eduardo. Jorge que venía con un objetivo muy agresivo y competitivo ya había llegado mas de una hora atrás y ya estaba prácticamente recuperado, masajeado y solamente esperándonos, sin embargo Eduardo aún venía detrás de mi y aunque aun faltaba tiempo quería estar seguro de que llegar en tiempo y sano.

Aprovechamos el tiempo que estuvimos ahi para recuperarnos, mi crew aprovechó para estirar las piernas después de todo un dia en el carro y pues seguir recibiendo a los demás atletas que venían detrás de mi, todos se veía que llegaban bastante bien y sin complicaciones, sin embargo los minutos pasaban y no teníamos noticias de Eduardo, me comienzo a estresar un poco ya que faltan menos de 10 minutos y por más que pregunto nadie me sabe decir a que distancia está de la meta, así que estoy con el jesús en la boca.

Se ve que viene un atleta a lo lejos, empiezan a decir que es el último ya que solo faltan 5 minutos, espero que sea Eduardo, pero conforme se acerca veo que no, es Daniel quien con un gran cierre entra con unos minutos todavía de sobra.

Como ya no hay noticias de nadie más, anuncian que la meta está por cerrarse, no sé ni que pensar, la última vez que vi a Eduardo fue subiendo la bufa y no iba tan atrás, tendría que haber aflojado demasiado el ritmo para que no le diera tiempo de regresar.

Faltando 1 minuto para el cierre se oye a lo lejos bullicio anunciando que viene un atleta más, literalmente el segundero va en cuenta regresiva y todavía no alcanzo a ver quien es, en eso veo como se levanta en pedales y alcanzo a distinguir el uniforme, ES EDUARDO!, viene sprinteando con todo, y como a 200m de la meta veo como la bici da un giro brusco, parecía que se iba a caer, pero al parecer por venir con todo no alcanzó a ver un hoyo en el piso y creo que hasta rompió su rueda en ese momento.

Faltan solo unos segundos y por fin llega, no puedo describir la emoción que me dió ese momento, solo estoy seguro que me emocioné mas que de mi propia llegada, los 3 miembros del equipo ya estábamos ahi y teníamos 2/3 partes terminadas, aún faltaba el 3 er dia y el mas dificil, pero en ese momento, en ese instante, sentí mucha felicidad y me sentía un poco mas tranquilo y satisfecho de mi papel de entrenador.

El team está completo OHANA

Después de tanta euforia, llegó el momento de ir a descansar, creo que en un segundo se notó como todos, atletas, organizadores y crews, queriamos lo mismo, comer y descansar, y prácticamente en unos minutos ya todos íbamos a eso.

Comer, y tratar de descansar lo mejor que se pudiera, aunque fuera una ruta nueva, sabía que nos esperaba una chinga descomunal al dia siguiente y nadie se iría sin sufrirla aunque fuera un poquito.

El pequeño Ultra

Vida Ultra

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