Terco por necesidad

La chingada, el payaso, la v***a, el carajo, el tren, la que me trajo. A todos nos ha llevado alguno de estos personajes muy mexicanos que suelen aparecese en nuestros peores momentos, particularmente ahora, después de los complicados 18 meses que hemos vivido y en donde a la gran mayoría de la gente nos hemos mantenido en una cuerda floja ya muy frágil y delgada que apenas nos sostiene, pero a veces en secreto deseamos que de una vez por todas ya se rompa.

Pocas veces me atrevo a generalizar, y aunque se que hay gente que esta pandemia le cayó de maravilla, por la naturaleza de su trabajo o negocio, para la gran mayoría ha sido un torbellino de experiencias y emociones sin precedentes y que desde hace meses parece que está por terminar, solamente para tomar fuerza una y otra vez haciendo que los ánimos se encuentren cada vez mas frágiles.

Particularmente, yo he pasado por tantas etapas, tantas emociones y mi mente se ha mantenido en un constante ir y venir de pensamientos que aunque busco que sean positivos, constantemente chocan con los catastróficos y hoy mi cuerpo en general se siente destrozado, no de manera figurada, tengo dolores, achaques, contracturas y espasmos que no conocía y que hoy parecen aparecer uno nuevo mes a mes.

No es para tirarme al drama, se que ya no soy tan joven y algunas de estas dolencias son causa normal de la edad, pero se que hay otras que, probablemente, si mi vida no hubiera tenido un cambio tan drástico como el que estamos viviendo, no existirián, y no olvidemos ese miedo o presión actual que todos tenemos por no enfermarnos, no quejarnos, no tener síntoma alguno de nada, porque un simple estornudo o dolor de cabeza te puede convertir en el enemigo #1 de los que se encuentran a tu alrededor.

Todo era risas y diversión

Ya se que si un psicólogo o psiquiatra está leyendo esto quizás ya me anden diagnosticando, pero bueno, es de dominio popular el conocimiento de que mi cerebro nunca ha trabajado bajo los parametros de lo que se considera normal, y aunque quizás necesite más que terapia para entenderme, el primer paso sería desearlo y hasta el dia de hoy, me niego a ser normal. Es precisamente ese tornillo faltante en mi cabeza, esa terapia de electroshock que nunca me dieron o esos coscorrones que la maestra Sara me daba en 3ro de primaria los que me llevan a ponerme una vez más un reto para el que se que no tengo el talento físico para lograrlo de manera holgada o sobresaliente, pero si la cabeza y la necesad para volver a aventarme como gordo en tobogán, esperando que los astros se acomoden y que «me salga» la locura que tengo en mente.

Pareciera que este blog fuera solamente un resumen, un desahogo o un salto de una a otra de mis competencias, y, aunque nunca fué esa la intención inicial, ese mismo stress del que me quejaba al principio es el que me aleja constantemente de 2 de mis grandes pasiones, leer y escribir. Esto es irónico, ya que sin ser nada extraordinario, creo que tengo un poco mas de talento en estas artes que en mis habilidades deportivas o emprendedoras, sin embargo, el impacto que suelo causar en la gente es totalmente a la inversa, primero el deporte, después el emprendeurismo, y al final todo mi desmadre artístico.

Mis últimos kilometros en el Non Stop

«Organiza tus prioridades», «Primero lo que deja y después lo que apendeja», «Enfócate en una cosa a la vez» y muchos grandes consejos como esos recibo constantemente, sin embargo no es tan sencillo, gente como yo no puede, simplemente no puede ser funcional si su mente y su vida no está desbordada de responsabilidades y actividades, creí que era problema mio, creí que me autoengañaba para justificarme, pero afortunadamente las redes y el ser tan abierto con estos temas me han permitido ir descubriendo que no soy el único y que no es precisamente malo, simplemente debo mantener en mente que todo es cíclico y que en algún momento volverá la paz y recargaré energia para cuando el caos vuelva a la vida.

La última vez que escribí aqui me dirigía al Ultra Non Stop, al que le tenía (y le sigo teniendo) todas las ganas y que desafortunadamente decidí no terminar, hoy me di cuenta que ni siquiera reseña de mi fracaso hubo, porque no lo sentí como tal, fué algo que sentí en el momento y no sé, ni sabré exactamente la razón de porque lo hice, pero sabía que no tenía que continuar y que habría otra oportunidad mas adelante. No soy religioso ni creo en esoterismo, no lo veo como una señal divina ni del universo, pero si lo siento como si mi yo del futuro o un glitch en la Matrix me hubiera dado esa señal.

Hoy nuevamente me encuentro a exactamente 2 meses del UltraMX, mi evento favorito, el que ya está agendado año con año hasta que me aburra y del que espero una vez más lograr cruzar la meta, pero también quería subirle una rayita al reto, quería ponerme frente a algo que nuevamente me parezca imposible de alcanzar y que haga que mi cuerpo, mente y espíritu una vez más se mantengan al borde de las sensaciones. Es por eso que elegí hacer un mes antes un Quíntuple Ironman, para calmar mi mente, para demostrarle una vez más a mi cuerpo que si él decidió llenarme de achaques y a mi cerebro que decidió desbordarme de stress, ansiedad y miedo, se metieron con el cabrón equivocado.

Se me hizo fácil

Quizás falle, quizás lo logre, quizás me fortalezca como lo tengo planeado para llegar a enfrentar el UltraMX de una mejor manera, o llegue bien madreado. Todo puede pasar y eso es justo lo que algo dentro de mi pide, llevarme a un nuevo límite que destrabe mi cerebro, me saque de la comodidad, de lo conocido y me permita equilibrarme nuevamente.

Si, ya sé que hay otras maneras. Pero esta es la mia y es la mas chingona del mundo.

#VidaUltra

Mike

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