Puede llamarse madurez, plenitud, despertar o chaqueta mental, pero viviendo en un mundo tan competitivo en el que todo es una carrera por “ser más”, cuando en realidad te sientes en paz simplemente siendo, entras en un estado el cuál no logro describir, creo que nunca había llegado a él como en este dia, y aunque al final el universo conspiró e hizo que las cosas se acomodaran, puedo decir que toda ésta carrera, principalmente los primeros 80 Km de este 3er dia, pude por primera vez sentir y tener la certeza de que no tengo nada que demostrar a nadie, que absolutamente nada es definitivo a menos que dejes de esforzarte y una muy profunda certeza de que al final lo único que importa es lo que te dices y demuestras a ti mismo.

¿Porqué esta introducción tan fumada y espiritual? Pues ahi les va

El tercer dia suele ser técnicamente simple, dejas de preocuparte por averías mecánicas, refacciones, ruta, y prácticamente solo se trata de correr, comer e hidratarse. No por eso deja de ser un dia extremadamente duro, por muy buen corredor que seas, correr este tipo de distancia en asfalto es desgastante, y si sumas la fatiga acumulada que traes, mucho peor.

Los suministros para el 3er dia los teniamos prácticamente listos, las compras desde el primer dia fueron bien calculadas y con los pequeños refills que se hacian en el minisuper era más que suficiente, así que despúes de una buena cena, procedimos a dormir “temprano” ya que el 3er dia arranca a las 6 am, y aunque es muy rápido el estar listo por la mañana, no deja de ser pesado levantarse.

No se los demás, pero nosotros regularmente, somos un concierto de alarmas por la mañana, lo peor que puede pasar es que te quedes dormido, asi que además de dejar listas mis alarmas, mi hermana hace lo mismo y procedemos a dormir.

Mi reloj biológico me despierta a las 4 y media de la mañana, veo el reloj y sé en unos pocos minutos va a sonar la alarma asi que me relajo y duermo “un poco más”, cuando por fin (afortunadamente suena) veo el teléfono para darme cuenta que son las 5;15 am!, la primera era a las 4:45, que chingados pasó? Resulta que mis 3 alarmas estaban programadas solamente de lunes a sábado, y pues… era domingo, y mi hermana que tambien suele poner varias alarmas, resulta que las puso en horario pm, cuales son las probabilidades de que algo asi nos pase? Mínimas, pero pasó…

Por alguna razón divina tenía una alarma más a la hora que sonó, los 3 estamos seguros que si eso no hubiera pasado hubieramos despertado cuando la carrera ya hubiera arrancado, aún así teniamos buen tiempo para llegar, pero para mi no dejaba de ser un despertar muy acelerado y esa sensación constante de que algo se te olvida o estás haciendo mal me acompañó un buen rato y no es nada agradable cuando sabes el largo dia que te espera.

Salimos con el tiempo justo para llegar al arranque, y literal cuando me bajé del carro, ya me estaban voceando, prácticamente todos los corredores ya estaban listos y pues yo como que no sabía ni que hacer, si dejarme o quitarme la chamarra, si ajustar una vez más o no los huaraches, si elegí la playera correcta, en fin, tonterias sin sentido que quería ya poder dejar atrás.

Llego a registrar mi llegada y es justo en ese momento cuando anuncian que faltan 3 minutos para el arranque, prendo el garmin para que agarre satélite y el resto es medio borroso, solamente recuerdo que empecé a respirar profundo para calmarme y justo ahi empezó la cuenta regresiva, ahora si ni tiempo me dio de tener miedo, se da el disparo de salida y llega la hora de correr. Todo express.

Veo que los punteros arrancan de a madres, neta es el arranque mas pinche loco que he visto en la vida, no recuerdo quien iba corriendo junto a mi, pero le dije “que pedo con esos intensos?” Un segundo grupo también arranca con un ritmo bastante fuerte para ir “calentando”, me siento como si me hubiera equivocado de carrera y ésta era el 10K Fresnillo, porque esas velocidades definitivamente no eran algo normal para un doble maratón.

Llegamos rápidamente a la zona de Plateros, la cual tiene unas subidas y bajadas bastante pronunciadas, que de ida no se sienten tanto ya que las piernas van frescas, pero de regreso son asesinas, los primeros 10 km los utilizo para soltar las piernas, calentar y agarrar ritmo, normalmente después de eso ya “me entablo” un ritmo cómodo el cual trato de mantener lo más posible, generalmente hasta el km 50, después de eso ya las piernas determinan el resto.

Pero algo no se sentía normal en esta ocasión, 10, 15, 20 kilometros y no lograba sentirme cómodo, ni mucho menos agarrar un ritmo, cuando aceleraba al ritmo que normalmente llevo para estas distancias, las piernas no respondían, mi ritmo cardiaco se elevaba y mi respiración se alteraba, y cuando intentaba bajar la velocidad para ir mas cómodo, la bajaba demasiado, para eso ya mejor caminaba.

Amanecia y yo seguía sin poder correr bien.

Ya iba mas allá del km 30, y aunque de condición y actitud me sentía excelente, físicamente algo nomás no cuajaba, como si no fuera suficiente, mis huaraches también se sentían raros, es algo de lo que no suelo preocuparme, pero, aunque no me lastimaban, había una sensación que se mantenía presente e incluso me desconcentraba por ratos. Esto era, yo creo, porque un par de semanas antes de la carrera, las correas se rompieron, con tan poco tiempo, no podría amoldar unos nuevos, asi que la solución fué cambiar las correas por unas nuevas. en realidad no me quedaban mal, pero los huaraches, son como cualquier tenis, tienes que amoldarlos y ajustarlos a tus pies, y en este caso, las correas que los sujetan, aún no se adaptaban y ahí estaba el problema, un problema que no iba a lograr solucionar ya que si las movía buscando ajustarlas podia ser peor, además del tiempo que iba a perder parando para hacer los ajustes. Me sentía un total novato, pero aunque si los probé y corrí con ellos varias veces, no es lo mismo un 10 K de entrenamiento que un doble maratón donde los pies se van hinchando.

Alrededor del km 35 por fin llegamos a un muy pequeño pueblo que se le llama “La salada”, suele ser un lugar especial en esta carrera ya que año con año los habitantes salen a vernos pasar, los niños se emocionan y nos regalan hielo y bebidas, desafortunadamente este año de pandemia, aunque si había gente como siempre esperándonos, eran muy pocos, pero al menos para mi no deja de ser un motivo de orgullo el notar la forma en la que los niños te ven y quizás se inspiran. El pueblo suele ser normalmente terracería, en esta ocasión se encontraba en pavimentación, por lo que atravesarlo implicaba cruzar un par de calles llenas de arena muy suelta, que para mis huaraches fué como llenarse de talco y mis pies se resbalaban de la suela, esta sensación duró un par de kilómetros que fueron un poco incómodos y fué suficiente para generarme un par de ampollas, que no eran molestas realmente, al menos no aún.

Atravesamos el pueblo y tomamos una recta que nos lleva directo al retorno, el ansiado km. 42 ya estaba relativamente cerca, y digo relativamente porque aunque son ya menos de 5 km los que faltan, psicológicamente se pueden hacer eternos. Así fué en esta ocasión para mi, ya que llevaba prácticamente un maratón corriendo sintiéndome “raro”, sin poder agarrar un ritmo estable y sobre todo sin poder concentrarme y disfrutar plenamente el momento, lo cuál para mi es clave y es algo que realmente ansío durante meses, creo que muy pocas cosas en la vida te pueden llevar a un estado mental tan profundo y hacerte tan consciente de lo que estás sintiendo como correr durante horas mucho mas alla del dolor y el cansancio.

Cabe resaltar que mientras atravesaba la salada me crucé con Alex y Bam bam, ese par de máquinas ya me llevaban más de 10 Km. de ventaja, es la primera vez que iba tan mal, nunca he sido de los más rápidos, eso ya todos lo saben, pero creo que lo más atrás que he estado de los punteros son solamente 5 o 6 kilometros para cuando llego al maratón, por lo que ahí comprobé que definitivamente éste no estaba siendo mi dia.

Hasta parecía que si corría.

Charlie, mi hermano, se bajó a correr conmigo unos kilometros antes de llegar al retorno, y ahi fué donde le dije como me sentía, quise ser claro, sin ser alarmista y tampoco era una excusa para rendirme, simplemente quería poder disfrutar el resto de la carrera, fuera cual fuera el resultado, no recuerdo exactamente el diálogo, pero fué algo asi:

Yo: “La verdad no me estoy sintiendo bien, tengo energía y en cuanto a condición me siento bien, pero las piernas nomás no me dan, y para el tiempo que llevo y con toda la subida que hay de regreso, las matemáticas no cuadran y es probable que en esta ocasión no lo logre. No quiero que nos estresemos ni terminar mal como el año pasado. Si me siento bien vamos a seguir hasta la meta aunque probablemente llegue fuera de tiempo, y ya si veo que el cuerpo no reacciona, le damos hasta donde la máquina truene”

Charlie: “OK pues vamos a seguir a ver como te vas sintiendo y ya mas adelante vemos, pero no aflojes”

Y así seguimos unos metros más, cuando empezaron a aparecer el resto de los atletas que venían de regreso, en realidad venían todos muy compactos, como unos 100 metros uno detrás de otro, sin embargo prácticamente todo el grupo iba unos 3 o 4 kilómetros adelante de mi, la mayoría se veían enteros y a buen ritmo, yo por más que trataba de ver el retorno a lo lejos, solamente veía pura carretera y un fondo borroso, el típico que el calor reflejándose en el asfalto genera.

Empezaron a aparecer varias “visitas” en el camino que ayudaron bastante a despejar la mente, primero el staff de Panal Collective que pasó a grabarme y a mi crew, intercambiamos bromas como siempre lo hacemos y ayudó un poco a cambiar el mood que traía, después mientras mi hermano y yo corríamos apareció Yosef, quien iba a apoyar y echar porras, y con el venia Dannielo, un hermano Ultra quien compitió el año pasado y quien de pronto ya se había cambiado, se puso trisuit y se bajó a correr con nosotros, wow!, fuen un gran motivador y de cierta manera también me ayudó para esforzarme un poco más y mejorar mi ritmo, si mi hermano y él estaban ahi corriendo conmigo, lo menos que podía hacer era poner de mi parte.

De pronto, de regreso venía Delia corriendo, y con ella venía Lorena Olvera que era parte de su crew y a quien considero una buena amiga, se regresó a saludar y correr conmigo unos metros, fué un honor y un gusto, me preguntó como me sentía y pués, fui honesto y le dije lo mismo que a mi hermano, y como buena Mental Coach que és, me dijo un par de frases que me ayudaron a reaccionar y una vez más motivarme a seguir esforzándome para rescatar el dia; “¿que más quieres? Tienes más experiencia que todos los que están aquí, pon tu mente en el estado de tu mejor carrera que hayas hecho aqui y quédate ahi, ya sabes como hacerlo”.

Fue en ese momento que nos dejó y regresó con su atleta, era como si el universo me estuviera mandando señales, y no se si por el cansancio o por iluminación, pero andaba muy receptivo, y todo eso me estaba cayendo bastante bien. Por fin pude ver el retorno a lo lejos, era como poder ver un oasis en medio del desierto, y entonces una señal más, apareció Bamboo quien comenzó también a correr conmigo, y no solo eso, estaba en una videollamada con Anahi y mis hijos, platiqué con ellos un minuto, mientras los 4 corriamos, Dannielo, Charlie, Bamboo y yo, fué como meterle un Redbull a la motivación para apretar el paso y salvar el día, aún faltaban 42 km y mi mente matemática lo veía difícil, pero decidí arriesgarme, si las piernas tronaban, sabría que era por darlo todo y no por rendirme.

Video llamada en el km 42 cortesía de Bamboo Movil

Comencé a planear la estrategia y afortunadamente mi mente comenzó a cooperar para mantenerme enfocado, es cierto que las piernas seguían sin jalar bien, pero pues ahora les tocaba chingarse, si ellas no ponían de su parte, ahora les iba a tocar sufrir, porque este cabrón no las iba a consentir.

Sabía que no podía acelerar, si el ritmo que tuve toda la ida, siendo de bajada fué terrible, no había manera que lograra ir mas rápido de regreso, pero empecé a hacer cálculos y lo único que tenía que hacer era mantener el mismo ritmo promedio durante todo el regreso para que terminar fuera posible, empecé a dividir la carrera por tramos y el primero era llegar al km 50 lo más rápido que pudiera, ya que justo ahi es donde comienza lo mas perro, así que si iba a poder acelerar aunque fuera un póco, ese sería en único tramo donde podría hacerlo.

Lo primero que quería era llegar nuevamente a La Salada, justo saliendo del pueblo hay una subida apocalíptica que tengo bien grabada y quería subirla cuanto antes y dejarla atrás, no es que después se volviera mas fácil, pero es como arrancarse el curita, sabes que te va a doler, pero entre más rápido mejor. Pude al fin ver el pueblo, el Km. 50 ya se sentía en la bolsa y quería llegar lo mas pronto posible a él, una vez más acepté una bebida de las que los niños ofrecían, les agradecí por el detalle y las porras y comencé a atravesar de nueva cuenta el arenal, con la novedad que en esta ocasión fué mucho, mucho más incómodo y ahora esa incomodidad, se convirtió en dolor, si quería terminar la carrera tenía que hacer algo, ya que con esa molestia iba a ser imposible.

Por fortuna en el carro llevaba tenis, ni siquiera eran tenis para correr, eran de fitness que eran los únicos que llevaba, lo peor de todo es que tenía mas de 6 años sin haber utilizado ningún calzado para correr que no fueran huaraches, asfalto, trail, ultras, Alaska, todo lo había hecho con huaraches, así que no sabía como iban a reaccionar mis piernas. Lo mejor de todo es que no solamente traía tenis, sino que adentro venían unas calcetas, era como si el destino supiera que eso iba a pasar. Honestamente dudé hacerlo durante unos minutos, pero mis sensaciones y la situación no estaba para ego, si mi cuerpo estaba reclamando, lo menos que podia hacer era justo hacer algo diferente, lo peor que podría pasar es que me sintiera igual, peor ya no se podía, asi que tenía que probar.

Justo saliendo del pueblo le pedí a mis hermanos que se orillaran y rápidamente empecé a cambiarme los huaraches, mis pies estaban ya hinchados y adoloridos por las ampollas y me costó ponerme las calcetas, y una vez que me puse los tenis tenía duda sobre si estaban muy flojos o muy apretados, lo que no quería era volver a perder tiempo parando nuevamente para ajustar, así que traté de dejarlos un poco flojos, y después de un buen trago de agua y alimento, empecé a correr cuesta arriba la subida que ya esperaba.

La sensación para mis pies fue rara, pero fué mucho mas rara para mis piernas, no es que fuera incómoda, pero si sentía claramente como los músculos trabajaban totalmente diferente, pero al final podía seguir corriendo y eso era lo importante.

Subí, subí, subí, hasta que coroné esa primera cuesta de las muchas que faltaban, aproveché para voltear, darle las gracias a la subida y mandarla a chingar a su madre. Se que nos vamos a volver a ver, pero por lo pronto, por este año, el trámite ya estaba hecho.

Despidiendo a la subida infinita

Mi siguiente objetivo era el km 60. Ya tenía clara la hora en la que debía llegar para que el terminar en tiempo fuera posible, así que una vez más hice el esfuezo de mantenerme enfocado, firme y hasa el momento todo iba perfecto, mi hermana bajo a correr conmigo por algunos tramos y la verdad es que mis 2 hermanos se rifaron con el cuidado de mi alimentación, para esas alturas yo ya iba perdiendo un poco la noción del tiempo y lo que me tocaba comer y eran ellos los que me iban alimentando, e hidratando a la perfección.

Al fin llegue al 60, y solamente me había pasado por un par de minutos, así que el objetivo aún seguia al alcance, Sé perfectamente que la parte mas dificil de la carrera, al menos para mi, es justo la entrada a Fresnillo, que es alrededor del km 75, entrar a la ciudad implica un par de subidas bestiales, que para esas alturas son dificilmente corribles, por lo que sabía que ese tramo me iba a tomar bastante tiempo por lo que debía llegar ahí con al menos una hora de tiempo antes del corte.

Gaby de pacer

Unos kilómetros antes de llegar Gaby comienza a poner audios de mi familia apoyándome, Anahi y los niños inventando porras, mi papá motivándome, mi mamá como siempre mandándome sus mejores vibas. En ese momento para mi era una presión muy fuerte y no sabía como sentirme, por un lado había aceptado la posibilidad de no llegar a tiempo, pero al escuchar todo eso comencé a sentir un compromiso enorme por todos los que siempre me apoyan en estas locuras. Ya alguna vez todos ellos vivieron junto conmigo mi primer gran fracaso de éstos, y aunque ahora no lo sentía así de catastrófico, sabía que el terminar bien la carrera era la forma correcta de honrar y agradecer el esfuerzo que hacen, porque al final, este logro, no es mio, es de todos ellos.

Así de infinita se sentía la carretera

Afortunádamente si lo logré, llegué a tiempo a Plateros que es la entrada a Fresnillo y apenas comenzaron las subidas comencé a caminar lo mas rápido que podía, intenté trotar pero era demasiado pesado y a esas alturas había mas riesgo de que las piernas se acalambraran o lástimaran, asi que si caminando rápido seguia avanzando, era la mejor opcíon. Esa primer subida era mas larga de lo que recordaba y me tomó mas tiempo del que estimaba, de pronto a 6 kilometros de la meta, la oportunidad de llegar a tiempo comenzaba a esfumarse, ya que aún faltaban un par de subidas más y si una vez más eran más lentas de lo que planeaba, la situación pintaba peor.

Efectivamente la segunda fué igual de dolorosa y cansada para mis piernas, por primera vez en toda la carrera me llegó esa sensación de “piernas aguadas” que es cuando ya no te responden bien y se te doblan o van chuecas, no fue nada grave, pero era un indicador de que los músculos de las piernas ya estaban cediendo y era justo cuando más debía apretar.

Por fin se terminaron las subidas, y fué justo en la última bajada, ya como a 4km de la meta cuando mis piernas no dieron más, tuve que detenerme a caminar y prácticamente me estaba despidiendo del objetivo de terminar dentro del tiempo límite. Sabía que iba a llegar a la meta, pero iba a ser unos minutos fuera del tiempo, ni hablar.

No me causaba conflicto personal, me sentía en paz, y como lo había dicho, no iba a demostrarle nada a nadie, solamente a mi y estaba consciente de que había hecho lo mejor que pude, pero en el fondo si sentía que le estaba fallando a mi crew, tanto esfuerzo no podía ser en vano, pero por más que intentaba acelerar no podía.

Mi porra desde casa

De pronto, de la nada, aparecio una mujer que nunca había visto, no estaba seguro si era parte del crew de Ben, que venía muy pegado a mi y que justo en ese tramo se me emparejó, y prácticamente ibamos uno al lado del otro. Le dije que ya no podía más y que no había forma de que pudiera llegar en tiempo con el ritmo que traía, y como si me conociera y fuera parte de mi crew, empezó a ayudarnos, incluyo a mi hermano, que para ese momento ya llevaba casi 30 km en las piernas y creo que es la vez que más ha corrido en la vida, sé empezaba a acalambrar y para el también ya era un esfuerzo grande el correr conmigo.

Esta persona, de la cual no recuerdo su nombre (si estás leyendo esto manifiéstate y contáctame por favor para agradecerte una vez más) comenzó a darme indicaciones cuál entrenadora mundialista, yo le daba mis argumentos de porque el tiempo y mi ritmo ya no me daban para llegar y ella solamente me regañaba y me decía que dejara de ver el reloj y que corriera, de pronto las piernas ya no daban más y me detenía a caminar, y ella no me dejaba, me jalaba, me empujaba, hacía lo que fuera necesario para que yo siguiera, y hoy estoy muy agradecido por eso, era justo lo que necesitaba y el universo la puso ahí.

De pronto ya estabamos en Fresnillo, a menos de 2km de la meta, y es justo ahi donde todo comienza a ponerse borroso, todo pasaba demasiado rápido, en algún momento ya iba con la cabeza toda mojada, no recuerdo bien si yo pedí el agua, pero si recuerdo que eso me ayudo a despertarme y sentirme mejor. Faltaban menos de 10 minutos para el corte y según mis cálculos ya era imposible que yo pudiera correr al ritmo necesario para lograrlo.

De un momento a otro, como si fuera escena de película comenzó a pasar todo mas rápido. De repente ya tenía a Damián a un lado de mi grabándome, no he visto ese material, pero estoy seguro que no tiene mi mejor cara, recuerdo que Charlie iba a la camioneta y venía, y me seguia pasando agua o lo que fuera, a pesar de que el ya también estaba muy cansado, acalambrado y le costaba correr, esta persona que me estaba ayudando, me jalaba, me empujaba, me seguia motivando para lograrlo, recuerdo escuchar a mi hermana desde atrás en el carrro gritándome y echándome porras, al mismo tiempo que las sirenas de las patrullas inundaban la calle, ibamos parando el tráfico, pero en ese momento ya no estaba muy consciente de lo que pasaba solamente corria lo mejor que podia. De repente ubiqué donde estaba, y sabía que faltaba poco para llegar, había una glorieta que era clave ya que estaba a pocos metros de la meta, y al fin pude verla a lo lejos.

Una vez que la ví, no sé de donde, pero me salieron fuerzas para comenzar a “correr”, aceleré lo más que pude, tanto que dejé de necesitar ayuda, ya no ví a mis hermanos, ni a Damian, ni a nadie, solo seguía escuchando las patrullas, y había gente en la calle apoyando, la mujer que iba conmigo seguiá corriendo a mi lado, y una vez que llegamos a la glorieta, que estaba a unos 200 metros de la meta, voltee a ver el reloj y vi que aún quedaban un par de minutos para el corte, aceleré más, lo más que pude y de repente me sentí como si apenas estuviera empezando la carrera, (ojalá asi me hubiera sentido los primeros 42K), voltee para buscar a mis hermanos y entrar con ellos y no había nadie, no sabía donde se habían quedado, pero tenía que entrar a tiempo para que valiera la pena el esfuezo que hicieron.

Por fin doy vuelta y entro a la explanada donde me esperaba al frente la meta, veo a mi hermana que ya estaba ahi, no se cómo ni cuando me pasó, pero ahi estaba, busco a Charlie para entrar los 3 juntos y no lo veo por ningún lado, sentía que faltaban pocos segundos y tenía que cruzar ya. Al fin piso el tapete, ya solo son unos cuantos metros, veo el listón, ese listón que varias veces he tenido en mis manos, hoy lo iba a tomar con una sensación como si fuera la primera vez, tenia una emoción y una adrenalina tan elevada corriendo por mis venas que puedo recordar claramente como mi piel se enchinaba justo un segundo antes de poder tocarlo. Por fin, terminó todo, y lo que ya parecía imposible se logró con apenas 1 minuto de sobra.

Euforia total

Por 6a vez estaba logrando superar este reto y con toda honestidad les puedo decir que en esta ocasión fué radicalmente diferente, no se si era la catarsis del año laboral y emocionalmente más difícil de mi vida al que me he enfrentado, si la falta de Anahi y mis hijos o si el hecho de haber estado tan tranquilo con la idea de no lograrlo, que cuando al final si se pudo, se convirtió en un éxtasis como pocos en la vida.

Aún estaba festejando cuando se nos unió Charlie, ya estábamos los 3 juntos, lo habiamos logrado una vez más. No encontraba la forma de agradecerles por seguir apoyándome y porque sabía que este año en particular, aunque no me lo dijeran, había sido una mega putiza para ellos y nunca pusieron ni un solo pero, nunca fallaron, nunca me abandonaron.

Bamboo me recibió en la meta con otra video llamada de Anahi y mis hijos, era un final perfecto, recuerdo que tenía varias emociones a flor de piel, no sabía si estaba feliz, triste, quería llorar o gritar, tenía la certeza de lo mucho que amo el enfrentarme a este tipo de retos y éste en particular siempre me despierta y me permite conocerme mejor.

Anahi siempre presente, aunque no pudo estar en persona. #fuckcovid

Sabía que estaba cerrando una etapa, hasta el momento no estoy seguro de lo que dejé atrás y lo que comienzo a construir, pero si estoy seguro que hay muchas cosas que han cambiado dentro de mi y me está gustando.

Hay tantas cosas que damos por hecho y subestimamos todos los dias, que solamente las valoramos cuando las perdemos, y creo que justamente ese fué el aprendizaje que esta carrera me dejó, el poder notar realmente lo afortunado que soy de encontrarme rodeado de tanto amor y tanto cariño por tanta gente que ni siquiera tiene ninguna obligación para hacerlo.

Anahi, me hiciste falta este año. Como siempre, no tengo palabras ni forma de agradecerte el estar siempre a mi lado aguantando y luchando contra todo lo que se nos ponga enfrente. Te amo como no imaginas.

Fabianna, Killian, si algún dia leen esto, sepan que son mi motor y como siempre se los he dicho y les he mostrado, cualquier objetivo que se pongan en la mente lo pueden lograr, siempre y cuando estén dispuestos a partirse la madre trabajando por lograrlo. Los amo.

Charlie, Gaby, no pude tener mejores hermanos que ustedes, no encuentro la forma de agradecerles y devolverles todo el apoyo, amor y compañia que siempre me han otorgado. Les estoy en deuda y saben que siempre voy a estar ahi para ustedes.

A mis padres, no hay palabras para agradecerles por hacerme quien soy, darme las herramientas para lograr lo que he logrado y la libertad para permitirme fallar tantas veces y aún así siempre seguir a mi lado para ayudarme a levantarme.

A toda la Ohana ultra, al staff de UltraMX que siempre está dispuesta a apoyar, al crew de Panal Collective, al Tristaff a la familia BH bikes, a todos los que siguen mis aventuras se inspiran con mis locuras y me mandan siempre su buena vibra y a todos los que siguen al pie del cañón creyendo en mi. Mil gracias.

La persona que me ayudó a llegar se acercó a mi cuando todavía estaba medio atarantado de la llegada, le agradecí y le pregunté su nombre, desafortunadamente ahora no lo recuerdo, ya me están ayudando a investigarlo, pero una vez más quiero agradecerte por tu ayuda, definitivamente no lo hubiéramos logrado si no hubieras aparecido.

Hoy mas que nunca estoy consciente de que detenerse jamás será una opción, siempre hay que buscar la forma de seguir adelante, seguir hasta que estés estúpidamente orgulloso de ti mismo, porque si algo hace que cada segundo que respires valga la pena, es saber que haces todo por seguir siendo un grandísimo cabrón inquebrantable.

Mike

Vida Ultra

La euforia del cierre del dia 1 aún seguía, sin embargo era momento de comenzar a concentrarme en el segundo dia, que requiere mucha paciencia y cabeza. Es un dia en el que muy facilmente puedes cometer errores que te pasen factura más adelante o incluso en el dia 3, más de una vez he visto atletas con potencial de lograr grandes resultados en la carrera echarlo a perder por excederse. En mi caso, aunque nunca he estado peleando un podium ni siquiera de cerca, si he tenido experiencias en las que lo que iba como un buen dia, por atascado, termina como una masacre para el cuerpo y para el cual es dificil recuperarse para el doble maratón.

Así que después de llegar al hotel y un buen baño, llegó la hora de comer para recargar fuerza, me seguia sintiendo al 100, como si solamente hubierahecho un entrenamiento largo por la mañana, aprovechamos para comer con el video crew de Panal y compartir las experiencias del dia y un buen rato de anécdotas y risas. Apenas terminamos comenzó el momento de dejar atrás éste dia y comenzar a poner la mente en lo que venía, mientras mis hermanos fueron de compras a resurtir lo que se utilizaría al dia siguiente, yo revisé nuevamente que la bicicleta estuviera bien, organicé la alimentación, la ropa que utilizaría y traté de ir a dormir temprano, ya que ahora tocaba arrancar una hora mas temprano y seguramente por el cansancio la noche se sentiría un poco mas corta.

Sonó el despertador y comenzó la nueva aventura. En realidad todo estaba relativamente listo así que lo único que faltaba era subir todo al auto, comer algo y trasladarnos a la zona de arranque. Puedo decir que todo fluyó con bastante calma y aunque mi plan era irme rodando del hotel a la zona de arranque que está a un par de km. ,cómo lo he hecho en años pasados, tuve hasta tiempo de meter la bici al auto con calma y llegar a la zona de arranque con buen tiempo de sobra.

Hasta dio tiempo de una pestañita antes de salir

A los pocos minutos comenzaron a llamarnos a la linea de arranque y ordenarnos, ya que por los protocolos de salud, aunque somos muy pocos atletas y en realidad no se forma ningún pelotón o grupo grande, la organización del evento cuidaba todos estos detalles a la perfección y siempre evitó cualquier contacto entre nosotros en medida de lo posible.

5,4,3.2,1…

Comienza el dia 2, como siempre, con un arranque controlado resguardado por los organizadores y policia, ya que para comenzar la carrera tenemos que salir de la ciudad, por lo que los primeros 5km aproximadamente nos ayudan a cerrar el tráfico y llevar una velocidad limitada, una vez que llegamos a la autopista, nos sueltan cuál caballos de carreras y los madrazos comienzan.

Honestamente este dia siempre me causa conflicto, la bici es algo que disfruto mucho y me gusta, y en ocasiones anteriores he cometido el error de arrancar muy fuerte, lo cual me pasa factura al llegar a la bufa, que es una subida endemoniada que comienza alrededor del km. 200 y en la que he llegado a mentar madres y soltar lagrimas, por lo que ahora quería realmente ir de menos a más, estoy consciente de que el kilometrae acumulado que llevo este año es minimo comparado con años anteriores y no vale la pena buscar un tiempazo cuando no traigo lo suficiente para lograrlo, así que me trago el ego y el orgullo y dejo que los que arrancan más fuerte se vayan. Los punteros se dejan ir cual gorda en tobogán, en menos de 2 minutos dejé de verlos, con los demás trataba de ubicarme para mantener un ritmo que me permitiera mantenerme en una posición cómoda, pero buscando ir “solo” es decir no tener a nadie tan cerca como para perseguirlo, ni tener a alguien muy pegado atrás como para buscar botarlo, quería enfocarme solo en lo mio y nada más.

Arrancando relax

Todo iba bien, me mantenía en la parte media del grupo sin ningún estrés, me sentía bastante cómodo, incluso sobrado, mi estrategia era llegar así hasta el km 115 que es el retorno donde comienza un falso plano con viento en contra que dura casi 100km para después llegar y rematar en la bufa, una vez llegando ahi, hacer una única parada, comer, recargar la bici de hidratación, geles, estirar y ahora si meterle, darle duro, como diría Paul de las barras praderas “sin miedo al éxito”.

Pero en un momento, todo se derrumbó, bueno no tanto así, alrededor del km 60 un alambre atravesó mi tubular de lado a lado y pues hasta ahi llegó, cuando vi que el sellador, en lugar de sellar estaba saliendo de la llanta, supe que por segundo año consecutivo, había perdido el lenticular. Hice un cambio de rueda relativamente rápido, pero esos pocos minutos que me tocó el cambiarlo fué suficiente para que prácticamente todos me pasaran, me di cuenta que todos veníamos muy juntos y al menos hasta ese momento todos con un ritmo similar, así que si quería recuperar lugares, mi estrategia conservadora ya se había ido a la basura. El ancho de la rueda nueva era mayor, por lo que además tuve que desconectar los frenos para poder rodar, eso implicaba que mas adelante tarde o temprano tendría que para nuevamente para que Bamboo me ayudara a hacer el ajuste necesario para tener frenos nuevamente a la hora de bajar la bufa.

No quería competir, pero el hecho de poder ver a un par como 1 km adelante de mi hacia que quisiera meterle para recuperar un poco de tiempo, la paz mental que traía habia desaparecido, es un juego mental interesante el saber que tienes punch de sobra en las piernas para poder meterle y pero a la vez te faltan casi 200 km por delante.

Unos 20 km adelante me encontré a Bamboo, asi que tocó la parada obligada, ajuste rápido de frenos, tomó solo un par de minutos, ni siquiera me bajé de la bici, cual pit stop de F1, pocos kilómetros mas adelante pude ver a los punteros que ya venian de regreso, me llevaban casi 10 km y se veía que iban hechos la madre, presentía que se venían dando de leñazos y jalones y conociendo como competían esos 3 seguramente sería un verdadero show verlos en acción, un par de km atrás venian varios buenos ciclistas a muy buen ritmo y pues aunque aún me llevaban bastante ventaja, aún faltaban muchos kilometros y en una de esas lograba recortar hasta ese grupo (spoiler: no lo logré), y solo un par de km adelante venían todos los que me habían pasado en mis paradas anteriores, estaba a punto de la parada obligada en el retorno de Villanueva, sabía que no la podía evitar, ya que hacerlo y no comer podría afectarme mas adelante, pero trataría que fuera una parada lo mas rápida posible, y asi fué. Mientras comia un sandwich, mis hermanos cambiaron mis ánforas, me dieron pastillas de sal, Bamboo reviso una vez mas si se podía hacer algo por el lenticular, pero no, iba ya solamente con una sola refacción, pero confiaba que no necesitaría más. Termino de comer, me subo a la bici, y a darle, ahora si tocaba quemar piernas, esa parte es muy tediosa, así que decidí que en esta ocasión iba a tratar de hacerla lo mas rápido que pudiera, no dejan de ser 100 km bastante duros, pero quería recuperar.

Pit stop

Me sentía bastante bien, me había ayudado haberla llevado relax al principio, pero conforme avanzaban los kilometros y ver que no se veía absolutamente a nadie al frente me di cuenta que quizás exageré un poco con esa tranquilidad al principio. Después de un par de horas sin ver a nadie mas que a mi crew me di cuenta que todos íbamos prácticamente al mismo ritmo y posiblemente toda la carrera sería así, los únicos cambios se darían si hubiera ponchaduras o alguien se tronara antes de tiempo, así que ya decidí dejar de perseguir fantasmas y me concentré totalmente en disfrutar esta salvajada que tanto amo, en serio muy pocos entienden lo delicioso que puede ser estar todo ese tiempo sufriendo y gozando simultáneamente.

Lo único que me comenzó a cansar un poco fue la vibración, ya que el asfalto del camino no es precisamente liso y pues ya después de casi 200 km el cuello, las manos y los pies empiezan a quejarse, pero al mismo tiempo empiezo a reconocer el camino y me doy cuenta que estoy mas cerca de Zacatecas de lo que creía, por lo que pronto vendría un ligero descanso al tomar el camino de bajada que me llevaría rumbo a Vetagrande y La Bufa, aprovecho para apretar un poco el paso y ver como reacciona el cuerpo y en realidad me doy cuenta que me siento muchísimo mejor de lo que esperaba, así que ese ascenso que me esperaba podría disfrutarlo mucho más de lo que estoy acostumbrado.

Ya estoy a 1km del ascenso, el cuerpo pide parada técnica asi que debajo de la sombra de un puente aprovecho para “dejar que fluya”, reabastecer la bici y pedir comida una vez más, esta vez para llevar. Arrancamos y un par de minutos adelante comenzó la sabrosura rompepiernas, rompe almas y rompe voluntades, ahi estaba yo una vez más lidiando con esa montaña que es como una ex novia tóxica que te la arma de pedo cada que se encuentran.

“Estás aquí, estás vivo y estás haciendo lo que te gusta.” Con esa idea en mente comienzo a trepar el pinche cerro y lo empiezo a disfrutar como nunca, quizás mi cara no lo demostraba porque no deja de implicar un gran esfuerzo, pero por dentro, en serio me estaba permitiendo sentir a conciencia cada dolor de las piernas, cada respiración, cada gota de sudor que escurria por la frente y cada metro que avanzaba me sentía mas agradecido por estar ahi. No se si han sido los meses de encierro, la madurez al fin llegó a mi o que mis hijos han acabado con muchas de mis neuronas en poco tiempo, pero en realidad me sentí una persona diferente a la que ha subido esa montaña los años anteriores, y confieso que me gustó descubrirme en este nuevo estado.

No sé en realidad si hice más o menos tiempo, pero cuando llegué a la cima, al retorno, no podía creer lo bien que me sentía, lo rápido que se me había pasado y lo mucho que lo había disfrutado. Doy la vuelta y comienza el descenso, oh la la chulada, dejo que la gravedad haga lo suyo, y aunque no puedes ir en realidad a tope por las curvas y los baches del camino que te obligan a frenar o cambiar de carril en una carretera de doble sentido, esa bajada es tremendamente disfrutable después de muchas, muchas horas de pedaleo continuo. En pocos minutos estoy de nuevo en la autopista y aunque aún estoy a 60 Km. de la meta el regreso a Fresnillo es mero trámite, solo toca mantenerte con un pedaleo constante, enfocado y no confiarte en cuanto a la alimentación o hidratación, a estas alturas de la carrera yo creo que ya todos estamos hasta la madre de los sabores dulces de los liquidos y alimentos que llevamos, pero descuidar esa parte, aunque falte poco por terminar, es muy riesgoso e irresponsable, por el contrario, se tiene que reforzar para que el cuerpo pueda recuperarse rápidamente para la chinga que falta.

Trepadón espiritual

El regreso lo sentí mas lento que el dia anterior, siento que hay algo de viento en contra, no estoy seguro si es eso o quizás las piernas ya no traen tanto power, pero no importa, me concentro en seguir avanzando y como la cabeza y el cuerpo en general se sienten bien, simplemente voy lo mejor que puedo sin atascarme. Una vez más, llego al puente que te lleva a Fresnillo, ya está practicamente terminado el dia.

En otro ataque de “espiritualidad” y conforme los kilómetros se acaban, agradezco el haber podido terminar ese dia, sentirme bien, tener a mis hermanos conmigo y al resto de mi familia apoyándome desde casa, a quienes los escucho en audios que me van poniendo mientras entramos a la ciudad. Traigo las emociones a flor de piel y me doy cuenta que nunca me había sentido así, y está poca madre, confirmo que no importa cuantas veces haga esta carrera, cada año soy una persona diferente, y la que vino este año me está gustando mucho. No se si es la pandemia, pero al menos algo bueno salió de toda esta crisis.

Veo la última vuelta que tengo que dar para llegar a la meta, mis hermanos se adelantan y honestamente no recuerdo si en esta ocasión tuve una moto que me escoltara, mientras escribo esto me estoy dando cuenta que realmente iba en un estado mental muy diferente, pero si recuerdo bien el momento en el que entro a la meta, me siento magníficamente bien, pleno, feliz y sobre todo muy despierto y consciente de todo lo positivo que me rodea.

Hago mi entrada triunfal, me reciben mis hermanos y gente del evento con el cariño que siempre me dan y una vez más, me doy la oportunidad de disfrutar ese insante de triunfo, ese dia gané mucho más de lo que pude haber imaginado alguna vez y creo que por primera vez en mucho tiempo, me permito darme el mérito de lo logrado.

Lo logramos una vez más

En la “vida real” aún faltaba un dia más, el mas duro, el que requiere todo de tu cuerpo y de tu mente. Pero en mi mente, en ese instante todo estaba muy chingón, y me doy permiso de quedarme un rato más en ese buen viaje.

Vida Ultra

Llegó el momento que había estado esperando por semanas, ese que siempre tiene el poder de ponerme los nervios de punta, emocionarme y al mismo tiempo hacer que un ligero terror corra por mis venas. El arranque del Ultraman.

Esta carrera suele comenzar dias antes, con una ceremonia de presentación de atletas, en donde todos nos conocemos y convivimos previo a la carrera, suele generarse un gran ambiente y nuevas amistades surgen. Desafortunadamente en este año eso no sucedió, si coincidí con un par de atletas, Fer y El Capi, en la entrega de kits, y con algunos otros en las entrevistas previas, ya que como saben, yo no solamente participo en el evento como atleta, también formo parte del crew de filmación del video oficial, obviamente no participo activamente durante la carrera, pero trato de apoyar en lo que es posible.

Panal Collective Media crew

El protocolo que mi crew de carrera y yo ya conocemos se llevó a cabo de una manera casi automática y sin mucha presión, llegar al hotel, ir al super a comprar los suministros de los próximos dias, comer, desempacar y preparar el plan de nutrición del dia 1, en realidad ya sabemos bien como llevar a cabo todo, simplemente establecimos el mínimo de nutrición que debía consumir durante el dia y cada cierto tiempo tanto ellos como yo estaríamos en comunicación para asegurarnos que estaba alimentándome bien.

Llegó el momento de ir a dormir, aunque el arranque del primer dia es el que comienza más tarde, en esta ocasión por estar en una locación remota y tener una transición bastante larga, tuvimos que salir un par de horas antes del arranque. Finalmente llegamos y preparamos todo en el carro para que la transición fuera lo mas rápida posible. Contrario a lo sugerido, que era cambiarse al salir de nadar y correr la transición de 1km rumbo a la bici, preferí que mi transición fuera en el auto, de esta manera yo podría tener ese tiempo que tardaría en llegar al carro para calmar las sensaciones post natación, que después de tantas horas pueden ser un poco de mareo, desorientación y a la vez poder secarme para no batallar con la ropa de ciclismo.

Minutos antes del arranque

Incluso, como el clima estaba bastante frio, aproveché para ponerme el wetsuit mientras mis hermanos preparaban la nutrición que comería durante la natación, me sirvió para entrar en calor y para asegurarme que estaba bien puesto, ya me ha pasado que queda algo chueco y creanme que no es nada cómodo nadar 10 Km con una “ligera” molestia que va creciendo con el paso del tiempo. Ya con todo listo, comenzamos a caminar rumbo a la zona de la natación.

La noche estaba en su máximo esplendor, yo como buen habitante de una de las ciudades con mas contaminación lumíninica que existe, estaba enamorado del cielo estrellado, creo que no recuerdo la última vez que había visto un cielo así, y fué el distractor perfecto para lo que estaba por comenzar.

Minutos antes de comenzar tuve tiempo de platicar con buenos amigos, con mi tocayo, Fer, Yosef y varios más, la verdad me sentía demasiado tranquilo, tan tranquilo que cuando me di cuenta de eso el miedo me golpeó como pocas veces, grité a tope, como buscando el eco, rompiendo la calma de ese lugar y buscando la propia. Varios se asustaron pero a la vez creo que entendieron mi sensación, grité un par de veces más y me di cuenta que estábamos a solo unos minutos de arranque. Llegó el momento de embadunarme de antirozaduras en el cuello, ajustarme por última vez el wetsuit, ponerme, gorra, goggles, “despedirme” de mis hermanos y dirigirme a la zona de arranque, el momento había llegado y ya no había marcha atrás.

Llegó el momento

No podía dejar de pensar que llevaba más de 6 meses sin nadar ni un solo metro, me sentía seguro de poder lograrlo, pero a la vez sabía que iba a ser un nado muy cansado y eso era prácticamente inevitable, había llegado el momento de demostrarme que el trabajo de ligas y pesas para nado en seco de los últimos meses lograría ser lo suficientemente efectivo para cumplir con la distancia, no esperaba ningún tiempo, si lograba terminar ya sería considerado una operación exitosa.

Nos formamos para el pase de lista con nuestra respectiva sana distancia y después de unas breves palabras de Van Sanchez, el director de carrera, comenzamos a entrar al agua, en esta ocasión el arranque sería desde adentro. Me habían dicho que esperara un choque térmico fuerte, quizás lo esperaba tanto que en realidad no lo sentí, por el contrario, me sentí muy cómodo e incluso lo disfruté, resulta que extrañaba nadar.

Apenas estaba poniendo en marcha mi reloj cuando comenzó la cuenta regresiva, damn! me caga que eso me pase, y me pasa mas comúnmente de lo que debería, me aseguro de que este seleccionada la modalidad correcta y apenas logro hacerlo cuando suena el disparo de salida. ¡Llegó el momento!

Comienzo a nadar y los primeros cientos de metros me encuentro rodeado de varios más, me siento bien, tranquilo ya que al parecer aún sabía nadar y no quedé automáticamente hasta atrás como esperaba, traía un buen ritmo, aunque sabía que era la adrenalina haciendo de las suyas y que en un rato la realidad iba a llegar de golpe. Llego al retorno muy rápido, o al menos así lo sentí… ¿neta es solo ésto? si no fuera porque regresamos varios juntos juraría que me había equivocado y me había faltado una bolla o algo así, pero no.

1..2…3 vueltas y todo perfecto, tranquilo, relax, muy relax. Había quedado salir en la 4a vuelta, pero me empezó a dar sed, así que hice una salida bastante rápida desde la 3, tome toda el agua que pude y regresé a nadar. En esa salida comencé a temblar de frio, me di cuenta que el aire estaba mucho más frio que el agua y el sol aún no pegaba fuerte, con el agua a esta temperatura y con ese clima en otras ediciones ya se habrían dado casos de hipotermia, pero aquí nada de eso, venía puro atleta guerrero, y desde ahí, ya se veía que el nivel iba a estar fuerte y parejo.

Seguí, vueltas 4, 5 6, 7… todo iba bien, aunque si comencé a sentirme mas lento, lo achaqué al cansancio, aunque me tranquilizaba que seguía viendo a varios a mi alrededor, así que no iba tan pior. Salí ya en la vuelta 7 y aunque ya me sentía un poco cansado, me sentía muchísimo mejor de lo que esperaba, aproveché para comer bien, echarme un bote completo de nutrición y electrolitos, y de vuelta al agua. Cual es mi sorpresa que apenas comienzo a dar la vuelta a la boya, el agua comienza a golpearme en la cara, el viento había aumentado y una corriente en contra que antes no existía se habia desatado con todo, inmediatamente comencé a sentir como me costaba mucho mas avanzar y mantener la dirección ya que te aventaba de lado, al grado que como a la mitad del lago comencé a tocar las plantas del fondo, y para mi sorpresa, un par de brazadas mas adelante encallé cual cachalote; la corriente me había aventado a la orilla y supongo que dejé de orientarme durante un buen rato hasta que me sacó, me costó muchísimo regresar a la ruta y llegar a la boya de regreso, cuando por fín lo logré esperaba que el regreso fuera muy fácil, pero no era así, la corriente era suficiente para hacerte sufrir de ida pero el regreso no era nomás dejarte ir, tenias que seguir nadando y pues ahora si ya me estaba cansando y desesperando.

Cuando todavía iba entero

Termino por fín la vuelta 9 y en el fondo de mi corazón esperaba que me hubiera confundido y que en realidad ya hubiera terminado, me detengo a preguntar y me dicen que nel, que me falta la última, fue en ese momento en el que vi que ya varios estaban saliendo y aunque no era el último, el lago ya comenzaba a verse vacio. Me faltaba otra tortura de 500 m. de corriente en contra, pero bueno, ya solo eran 500, puro trámite.

Por fin terminé, salí sintiéndome mejor de lo que esperaba, pero el cuello si se me había rozado bastante y quemaba brutal, ni modo, gajes del oficio, apenas me quito el wetsuit decido ponerme los tenis y salir rumbo al carro que estaba a 1km de ahí, para ahi hacer mi transición, mientras en el camino iba comiendo, secándome y orientándome, me ha pasado que después de nadar 10K sales medio apendejado y no es nada agradable en la bici, así que prefiero que se me pase mientras voy a transición, y funcionó bien, cuando llego al carro ya me siento recuperado, me cambio rápido y salgo a madres en bici… not.

La verdad es que como saben no soy muy buen nadador, y cuando llevaba mas de 6 meses sin tocar el agua, pues peor, los brazos y los hombros si terminaron mas puteados de lo que esperaba y no lograba acomodarme en la bici, las piernas iban bien, pero me faltaba agarrar ritmo. 10..20 kilómetros y nada, seguía medio guango y el viento en contra no ayudaba, ni hablar, si asi va a ser todo el camino, pues a apretar lo mas que se pueda, creo que fué hasta después del km 50 donde sentí que reviví, justo subiendo vetagrande, esa subida que es la antesala a la bufa y que era el punto de retorno, ahí fue donde el cuerpo siento que agarró la onda de donde estaba y ya sabe que este cabrón no se va a rajar, así que puso de su parte y nos conectamos para empezar un regreso mucho mas rápido y cómodo. Me sentía muy muy chingón, por fin las piernas se soltaron y aunque el cuello seguía quemando por la rozada y la mezcla de sudor con bloqueador escurriendo de mi cabeza, pues no me quedó de otra mas que aguantarme y aprovechar que las piernas ya andaban finas.

Cerrando fuerte

Cuando menos me di cuenta ya estaba subiendo el puente que te lleva a Fresnillo, ya era puro trámite lo que faltaba, todavía traía power y aunque sabía que desde la natación mi tiempo era terrible y difícilmente podría recuperar en los días que seguían, quería disfrutar al máximo el tener la dicha de estar ahí, sentirme tan afortunado de poder sentir esos dolores que el esfuerzo propio genera, poder estar haciendo lo que tanto me apasiona, y aunque me faltaba una parte muy importante de mi crew, venían conmigo 2 de las personas mas importantes de mi vida, a pesar de la situación y del cansancio que bien saben que este compromiso representa, una vez mas venían cuidándome la espalda (literal) y rifándose como nunca haciendo entre los 2 el trabajo que normalmente hacen 4.

Con todo esto en mi cabeza me empecé a emocionar, entré a Fresnillo con toda la energía y una alegría que no podía ocultar, me encontré a Fer, el juez de la etapa de ciclismo, a 1 Km de la meta y sabía que ya no faltaba nada así que empecé a meterle con todo, tengo el compromiso propio de dejarlo todo en cada día que viva, porque ahora más que nunca tengo esa consciencia de que nada es seguro, y si mañana por algo, no terminaba, quería estar seguro que en esta rodada no iba a quedar nada a medias.

Di la última vuelta, la que te lleva a la meta y ufff, me sentí como si fuera mi primer ultra, mejor aún yo creo, no cabe duda que la perspectiva de lo que realmente vale y da valor a tu vida te abre los ojos y te permite valorar cada pequeño logro.

Por fin entro a la explanada donde estaba la meta, emoción total, un rush de energía indescriptible y una felicidad que no podia controlar.

En ese instante no había mañana, no había dia 2, se había logrado el reto del dia y me di el lujo de disfrutar esa enorme satisfacción.

Disfrutando al 1000

Aunque en la realidad, esto apenas había comenzado… se acercaba el dia que más disfruto, pero también donde la estrategia es clave.

Vida Ultra

Incluir el número 2020 en cualquier historia, anécdota o noticia, desde hoy ya sabemos que va a implicar alguna particularidad fuera de lo “normal”, y ésta carrera no será la excepción.

Desde muchos meses antes, a todos los que finalmente logramos participar en el evento nos implicó cambios en nuestra vida que afectaron de alguna manera nuestra preparación, a unos en mayor medida que a otros, en mi caso, mi vida se puso y continúa totalmente de cabeza. Hablar de la falta de entrenamiento por el encierro y la falta de alberca o lugares para entenar de manera”normal” es un punto que, aunque es importante, es el que menos me preocupaba en realidad. Mis negocios, como los de la gran mayoría han sido fuertemente golpeados por esta situación, el stress y el constante cansancio que me ha generado era lo que realmente llegó a hacer que por mi mente pasara la duda sobre si participar en el UltraMX, si se llegaba a hacer, o no.

Siempre he dicho y cada año lo reafirmo, este evento es un objetivo que he decidido dejar fijo en mi calendario, no solamente por el cariño que le tengo, la historia que se ha construido y mi participación indirecta en él, también me es importante por salud, la física obviamente, pero sobre todo la mental. Quizás no he logrado desarrollar la habilidad de desahogar el stress de una manera sana y constante o la resiliencia para aguantar las presiones diarias de mi vida como una persona normal, he aceptado que soy como una olla de alta presión que a lo largo del año va acumulando pensamientos, ideas y energía negativa, y que solamente en una carrera de este tipo puedo realmente desahogar, poner en orden mis pensamientos, dejar fluir la creatividad y reforzar la autoconfianza.

Así que, aunque en el fondo mi cuerpo y mi mente me pedian que la carrera se cancelara, yo sabía que necesitaba que de alguna manera u otra se hiciera, necesitaba saber que el levantarme por las mañanas a entrenar, aunque fuera apenas lo minimo suficiente, tenía un objetivo y de esta manera continuaría activo. Debo decir que a principios de la pandemia suspendí casi por completo el ejercicio y esto me hizo subir rápidamente casi 10 kilos de peso, que al dia de hoy no logro perder completamente, por lo que cuando confirmaron la ejecución de la carrera unos 3 o 4 meses antes de la fecha, y aunque mi mente no estaba pasando por su mejor momento y mi cuerpo había perdido casi todo lo que le había costado años construir, para mi fué una motivación más para seguir adelante.

No sabía si para esas fechas las pandemia iba a continuar, la situación económica en la que me encontraría y prácticamente ninguno de los proyectos que me han costado años de desarrollo sabía si seguirían vivos, bueno, sin ser dramático, ni siquiera sabría si yo mismo seguiría aqui. Pero justo esa situación, ese despertar de saber que hoy estamos aqui y mañana “quien sabe” me hizo comprometerme nuevamente con este ultra proyecto en todos los aspectos, como lo he venido haciendo los últimos 5 años. Quería demostrarme a mi y a los que me quieren, que aún cuando las cosas parecen no tener salida y la situación está de la chingada, siempre hay algo que hace que valga la pena seguir luchando, seguir construyendo y esforzándose por salirte de todos los estándares y límites mentales.

Sabía que mi entrenamiento era pobre, pero tendría que echar mano de la experiencia y de la memoria muscular. Sabía que ya no tendría donde nadar, asi que los ejercicios de fuerza serían los que me ayudarian en ese aspecto. Sabía que mi familia no podría ser mi crew como lo ha sido cada año, por lo que no habria nadie de mi núcleo esperándome en la meta, afortunadamente, más adelante y sin ninguna insistencia mis hermanos Charlie y Gaby, como siempre, decidieron acompañarme (mil gracias con todo mi corazón).

Faltaban aún algunos meses para estar de nuevo ahi, en esa linea de arranque, y aunque nada, absolutamente nada era seguro a la distancia, sabía que lo único que tenía que enfocarme cada dia, era justo en “el hoy”. Tanto en el trabajo, en la familia, en la salud y el entrenamiento, si algo se “derrumbaba” el pilar que tenía que seguir firme era yo, porque esa meta ya estaba firmemente grabada en mi mente, y aunque fuera algo simbólico, sabía que aferrarme a eso, me ayudaría a esforzarme porque todo lo demás funcionara, para poder llegar.

El tiempo según la teoría, es relativo, y lo pude confirmar ya que por un lado este año se me ha hecho eterno, pero por otro lado, pasó volando y el tiempo de preparación terminó.

24 horas antes del arranque, llegó el momento de viajar a Fresnillo.

Continuará…

Decir que la magia no existe puede ser una frase ridícula, obvia para algunos y como un cristal rompiéndose en pedazos para otros, en especial para aquellos que todavía tienen la esperanza de que un búho entre por la ventana con una carta de aceptación al colegio de sus sueños.

No quiero sonar aguafiestas, saben que siempre hablo desde mi experiencia y trato de ser lo mas neutral posible, sin embargo, cada día veo más gente atribuyendo el éxito y la vida de sus sueños a la magia, al pensamiento positivo, la ley de la atracción o como diría Odyn Dupeyron, al “pensamiento mágico pendejo”, lo veo tanto que me parece imperativo compartir que al menos en mi experiencia, toda esta magia solamente funciona cuando la combinas con los polvos de “pártete la madre trabajando”.

No voy a negar que yo también he pensado y meditado queriendo atraer todo el bienestar y abundancia que quiero para mi y para mi familia, pero en realidad no hay ninguna magia en eso, el tener una actitud positiva es clave para que todo el empeño y trabajo que dedicas para alcanzar tus metas no parezca tan difícil como realmente es, para que mantengas la motivación de seguir luchando y mantengas la cabeza fría y la determinación de continuar cuando las cosas no vayan bien, el cuál en un inicio puede ser un periodo bastante largo y repetitivo, porque inevitablemente la cagas y mucho.

Cada día y año que pasa me doy cuenta que pienso y me comporto cada vez más como mucha gente que desde hace años o décadas admiraba y los veía como aburridos, aquellos que yo veía como gente que se había vuelto exitosa “únicamente” porque la pasaban trabajando día y noche, porque no tuvieron el talento, el carisma, los contactos o la inteligencia de hacerlo con mas calma y glamour. El cual hoy alcanzo a percibir como una máscara más en esta vida que te exige aparentar cuando tu realidad no es lo suficientemente atractiva para el resto del mundo, lo cuál aplica para el 99.99% de la población humana.

A todos nos gusta compartir lo positivo, las grandes experiencias, éxitos, viajes alrededor del mundo, las medallas y los premios que nuestro trabajo y esfuerzo nos van dejando en el camino, sin embargo aún hay mucha gente que no se da cuenta que por cada logro y por cada foto que se publica hay otras 100 que no existen, simplemente porque la vida diaria y el tiempo que pasas en los momentos complicados del trabajo y sacando adelante tu vida no suele ser muy atractivo.

¿Entonces vivimos en una farsa? Únicamente di decides engañarte a ti mismo.

La verdad, por difícil que parezca, es que todos creemos lo que queremos creer, es bien chingón soñar que nuestro golpe de suerte llegará, que si nos concentramos y enfocamos en lo que queremos de alguna manera aparecerá algún dia frente a nosotros, que las cosas se acomodarán y que nuestro destino exitoso se materializará de forma mágica.

Queremos creer que los “influencers” de moda, tuvieron suerte, que no que pasaron meses o años estudiando y aprendiendo el uso de las redes sociales, algoritmos o incluso como editar una fotografía o un video. Es verdaderamente motivante ver que hoy existen cientos de “entrepreneurs” que crecieron de manera instantánea, pero cuando te acercas y platicas con cada uno de ellos te das cuenta que esa instante duró entre 5 y 10 años, en los que muchas noches seguramente no durmió, que estuvo a punto o incluso lo perdió todo, que fué inocente y estafado, y todo esto mientras daba una cara lo mas alegre y positiva posible ante un mundo que es rápido para juzgar y no perdona nada.

Aqui dejo en evidencia que he estado en ambos lados, he sido aquel que se siente omnipotente y triunfador donde otros no lo han hecho porque les faltó visión, así como un dia descubrí esa sensación de ahogo que dura semanas sin razón médica, es solamente la manifestación del pánico de ver como todo sale mal.

Recientemente recibí un comentario muy alentador, una felicitación con una frase que me puso a pensar: “…ya se que eres modesto y de los que relativiza el éxito, pero puedes sentirte bien orgulloso…”. Relativizar el éxito… ¿qué es eso?

Tuve que detenerme mucho a analizar que tanto existía dentro de esa frase, y la verdad creo que es algo que si hago, y en general muchos, al menos en mi país solemos hacerlo. Creemos que el éxito es casualidad, suerte, magia, mientras que el fracaso es por falta de capacidad. Es un mal cultural, crecemos creyéndolo y nos lo repetimos hasta que lo aceptamos; el que tiene el carro, el viaje y las propiedades tuvo suerte o es corrupto, mientras que es bien aceptado ser “pobre pero honrado”, donde la única pobreza es la que existe en esa forma de pensar.

Hoy sigo aprendiendo mucho, sigo viviendo esa lucha entre perseguir el éxito sin perder el pie del piso, sigo buscando ganar amor propio sin necesitar la aprobación de un tercero, busco aceptar lo que se ganó con esfuerzo en lugar de pelearme con él y cada vez decido escuchar menos esas creencias pobres de que el ego es malo, cuando en realidad es totalmente humano, en resumen me tocó crecer en una sociedad a la que le falta mucho darse cuenta del gran valor que tiene.

Mi intención no es desanimarte, todo lo contrario, quiero que sepas que si decides arriesgarte tarde o temprano valdrá la pena, pero debes tener claro que va a requerir un esfuerzo sobrehumano, algo que aún no conoces y que posiblemente te haga descubrir sentimientos y una fuerza diferentes dentro de ti que no sabías que tenías. Entre mas rápido lo aceptes mas fácil podrás evolucionar y aprender a seguir avanzando cuando las cosas se ponen rudas.

Entiende que no tienes que convencer a nadie, ni a tus colaboradores, tu familia y mucho menos tus amigos (muchos de ellos desaparecerán de tu vida), es tu sueño, es tu ambición y debes de ser capaz de defenderlo cuando corresponde y adaptarte rápidamente cuando haga falta, pero nunca puedes dejar de escuchar lo que pasa a tu alrededor, sean cosas positivas o negativas, debes estar pendiente de todo lo que pasa es clave para entender como actuar y aislarte es un lujo que dificilmente podrás recuperar.

Si quieres creer en la magia, está perfecto, pero recuerda que hasta el hechicero más poderoso dedica su vida a perfeccionar cada uno de sus hechizos.

Mike

Vida Ultra