No he vivido tanto, creo, pero si lo suficiente para haber sido testigo de diversas manifestaciones de arte de terceros, algunos creadores contemporáneos, otros, la mayoría, póstumos y en contadas ocasiones, con mis propios sentidos en tiempo real.
De que tipo? De todo, creo. Porque hasta el día de hoy, la definición de lo que es o no arte, es tan ambigua como la del crítico que lo evalúa, o el inexperto que opina.
Contrario a lo que hoy viven e incentivo en mis hijos, no recuerdo haber tenido ningún acercamiento teórico durante mi infancia a lo que es el arte, creo que hasta finales de la preparatoria que tuve una única materia referente a este tema, nunca había pensado realmente sobre su significado y sobre la capacidad que uno tiene o no, para ser artista, mas difícil aún, autodenominarse con ese título.
Creo que como muchos, tuve uno que otro familiar que si bien, no vivían del arte ni para él, si tenían el gusto por diferentes expresiones artísticas como tocar algún instrumento, cantar, actuar o pintar. Para mi, ninguna de estas actividades se me facilitaron o al menos no tuve la dedicación ni presión externa alguna por desarrollarlas, no puedo decir que no recibí apoyo, pero tampoco lo intenté realmente. Al menos no con el empeño y perseverancia con los que he perseguido otras metas.
De unos años para acá, esa curiosidad o gusto por entender un poco más sobre lo que es el arte, sus diferentes tipos de expresión y recordando todo lo que tuve que memorizar en esa materia de preparatoria que yo consideraba de relleno, se ha vuelto mas interesante de aprender, incluso de intentar.
Y es justo gracias a esos intentos repetidos y fallidos que mi interés sigue creciendo y sigue fluctuando entre “estoy muy viejo para ésto” y “es solo un pasatiempo, asi que nunca es tarde”.
Y así, después de casi una década de que nació esta curiosidad, tuve la oportunidad de ver lo que el mundo entero considera el verdadero arte, el más espectacular, detallado y apasionado. Pude contemplar la magnificencia de las horas, dias y meses de trabajo que alguien puede dedicar a pintar, esculpir o construir majestuosas obras. Pude entender y sentir por primera vez lo que un creador deseaba transmitir en su obra, en algunas era evidente la paciencia, en otras el comportamiento obsesivo y perfeccionista, en otras podías incluso sentir el ego del creador y sus deseos de que su arte fuera inconfundible a través de los siglos.
Pude ver también el otro lado, el del observador. Masivamente encuentras gente vacía, aquellos que no les importa nada de lo que ven, unos segundos le bastan para verse a si mismos en sus pantallas y cuyo único interés es que el mundo sepa que estuvieron ahi.

Así como aquel que se permite vivir y demostrar la emotividad que siente al contemplar una obra con la que conecta, ya sea con lágrimas, con expresiones emotivas o con lo más importante que todos tenemos, con tiempo. Tiempo para observar, para absorber y memorizar lo más que se pudiera, porque hay obras que uno podría observar toda la vida y nunca terminar de sentir fascinación, y tiempo para solamente contemplar.
Pude sentirlo, pude sentir mi incapacidad de ponerme en los pies del artista, pude darme cuenta lo prodigiosa que era su mente, su ingenio, su creatividad y su pasión por crear algo trascendente a través del tiempo. Aunque irónicamente muchas de esas obras en su momento solamente fueran pensadas para ser observadas por un par de personas, techos de dormitorios, esculturas en pasillos o decoraciones en paredes a petición de un poderoso, hoy son consideradas las creaciones artísticas mas importantes de la humanidad.

Entendí que crear arte va más allá de la capacidad t´ecnica, es importante, pero no lo es todo. Pude notar el verdadero significado de perseverancia, pude ver lo que es el intento, error y repetición más de lo que nunca lo había visto en mi corta vida. Pude ver lo que es aferrarse a su verdad, mas allá de la crítica y el juicio. Pude sentir mi pequeñez de pensamiento, comprobar que mi paso por la vida es tan relevante como yo lo quiera hacer y que alguien intente copiarte es más un halago que el aplauso de quien solamente observa.
Pude también ver arte que en su momento fué considerado malo, que hoy nadie e podría igualar, pero, que el valor de crearlo en su momento lo volvió relevante con el tiempo. Así como una pintura rupestre no intentaba más que contar lo que el autor vivía en su momento, ésta misma intención con el paso de los años puede hacer que tu pasatiempo se vuelva en algo invaluable en el futuro, o no, y no importa.
Porque hoy tengo la fortuna de haber nacido y vivir en la peor época artística de la humanidad, en la que los mecenas actuales pueden aplaudir una banana o un balde de pintura arrojado a un lienzo con tal de ganar dinero y por el otro lado, quien solamente critica que el arte ya no existe, pero no se atreve a intentarlo por si mism@, mucho menos de hacerlo público. Hoy es más fácil que un farsante pinte una “capilla Sixtina” contemporánea, que alguien con verdadero talento, pero con miedo de lo que opinen al compararlo, o quienes saben que serían juzgados como ellos mismos juzgan a quien intenta.

Algunas veces he creído que mi arte es escribir y al igual termino juzgándome, como juzgo a quien se atrevió a ser leído. Porque hoy, esa es la única realidad que veo, es tan duro ser criticado, que no nos atrevemos a crear.
Vida Vltra
MIGUEL ANGEL GARCIA
MMXXVI
