Un triple iron, negocios y la vida real

Se acerca el fin de año de éste 2026, el cuál siento que se me vino encima demasiado pronto, más que el 2025, y éste a su vez más que el 2024 y asi sucesivamente, por lo menos de aqui a 2020 que siento que es donde comenzó este vórtice que me tiene viviendo en x2.

Podría asumir que es tema de la edad y que cada año es una fracción más pequeña de vida y eso se percibe más conforme los años se acumulan, podría ser que aún me siento acelerado por las aventuras recientes en los ultras de Italia y de México o la suma de todo eso junto con los problemas diarios que me distraen de aquello a lo que quisiera ponerle mas atención o regalarme tiempo para disfrutarlo, pero que al final es imposible y la habilidad de mezclar recuerdos recientes, con sueños y la vida real, es muy importante de desarrollar para mantenerse conciente entre lo real y lo ficticio, si como le pasó a Neo. (No, no me estoy comparando con Neo)

Hace apenas un par de dias pude dedicar un rato a no hacer nada en especial y dejar que mi mente divagara un poco, me di cuenta de que hace menos de 2 meses todo lo que hoy ya son recuerdos apenas estaba por vivirlo y que sentía emoción, nervios, incertidumbre y algo de de miedo; sensaciones que aparentemente son negativas, pero que hoy, después de haberlo vivido, aún está demasiado fresco en la memoria y se sienten las ganas de huir de la realidad nuevamente y volver a esa utopía que se compró a MSI pero se vive muy rápido.

Hace no muchos años, después de terminar una carrera, parecía obligatorio escribir una reseña, fuera un 5, 10 o 21K al principio creo que uno lo hacía para contarle a tu gente cercana tu aventura, en un mundo en donde las redes sociales eran exclusivas para tu familia y amigos. Lo más parecido a contar cómo te fué en tus vacaciones en una comida familiar, hoy ya no es así, ni la reunión familiar, ni las redes sociales. No sé exactamente cuando cambió todo, los comentarios comenzaron a llegar de gente desconocida mientras la familia y amigos cercanos dejaban de hacerse presentes cuando las carreras, distancias y retos se volvieron cada vez mas repetitivos y a la vez difíciles de dimensionar.

Comenzó desde intentar correr 5K sin detenerme a llegar a los Ultras, un desfile de números, ubicaciones, nombres y distancias que por muy importantes que fueran para mi y para un grupo de desconocidos con gustos similares, para aquellos para los que sigues siendo el mismo niño Mike que conocen de toda la vida deja de ser tan interesante el verte coleccionar medallas y pasas a ser el primo/tio/sobrino que corre mucho, así como la tia que pinta o el sobrino que toca el piano. Gustos diferentes que caben en la misma bolsa, la de “fuera de lo normal”.

Hoy quiero contar mi experiencia del Triple Ironman que hice hace un par de semanas, y me caché dándome cuenta de que me estaba agobiando más la decisión de cómo contar la historia, si en un texto, en video, si en un reel o volver a los videos de YouTube, que el preocuparme por pensar antes a detalle que es lo que quiero transmitir. Dudas ya tengo constantemente de porqué sigo haciendo lo que hago y si vale la pena seguir haciéndolo, como para complicarlo con dilemas artísticos de alguien que ni es artista.

As´i que ahi va:

TRIPLE IRONMAN CONTINUO

Comencemos diciendo que desde que decidí inscribirme a esa carrera fué de una manera forzada, no inesperada, en un inicio la tenía pensada como para retarme después del 5tuple de Italia y medir que tan listo me encuentro para el DecaIron, que es el objetivo mayor. La idea era terminar la carrera de Italia y después decidir si me animaba para hacer el triple iron apenas 3 semanas después.

Los que me siguen ya saben que la carrera de Italia terminó en un abandono desde el dia 1, si fué una decisión difícil, más de lo que parece, pero al mismo tiempo siento que fué un golpe de realidad y madurez. Para los que no saben, soy una persona que come un chingo, o al menos me dan ataques de hambre, especialmente en competencia, que si no como y tengo alimento solido en el estómago, no hay gel ni polvo que saquen de mi mente la sensación de hambre, y si a veces tener hambre en un dia normal es incómodo y hasta molesto, imagina en actividad constante. Entonces, para no alargar la historia, en esta carrera, la oferta gastronómica para los atletas era muy deficiente y para tener alimento que me fuera útil y poder continuar, implicaba una logística y gastos nuevos que decidí que no valían la pena invertir, ni la organización, ni la ruta valían el arriesgar los siguientes pasos del viaje por un capricho que ya no me ilusionaba.

El poco tiempo que estuve en la carrera me sentí perfecto, estaba tan mentalizado a no solamente terminarlo, sino a bajar mi tiempo; por primera vez en muchos años me importaba ese número, y el tener que evaluar y decidir que lo mejor en ese momento era dejarlo ir y esperar a la siguiente, automáticamente hizo que el Triple Iron de unas semanas después se mantuviera dando vueltas en mi mente.

Mi gusto hubiera gustado hacer nuevamente el 5tuple y quitarme la espina, pero ni el presupuesto ni los dias de vacaciones me alcanzaban, por más que soy mi propio jefe, no es tan fácil como pareciera.

Una semana antes del arranque todavía no era seguro que estuviera ahi, Beto, el organizador ya sabía de mi intención de participar y tenía mi lugar disponible, esperaba mi confirmacion y yo aún seguía pensándo si era lo que haría un adulto responsable. Al final, tenía el tiempo encima y tenía que tomar una decisión, no sé si fué responsable o no, pero casi sin pensarlo para ya no tener marcha atrás en un impulso, decidí mandar el mensaje: “Hola Beto, pues ya se armó, si me lanzo para el triple”

“Muy bien” contestó.

Una de las cosas que más me hicieron dudar fué el tema del tiempo y la velocidad, si bien en el quintuple es más distancia, tienes más tiempo para repartir entre dormir y comer, en el triple, descansar es un privilegio que desaparece, es muy poco el tiempo que tienes para perder en errores, así que cada minuto es extremadamente valioso como para arriesgarlo, además sabía que en la misma distancia que yo, estaba inscrito Betao, amigo atleta de Brasil que un año antes fué campeón en la distancia de 5 Ironman y me ganó por más de 24 horas, así que el objetivo ahora, era mantenerme lo más cerca posible de él y como sé que el practicamente no duerme, sabía que eso sería mi reto, dormir y descansar lo menos posible, ganar distancia cada minuto disponible. Honestamente creí que tarde o temprano me iba a cansar e iba a entrar en modo supervivencia, pero quería intentarlo, esforzarme más allá de lo que conocía. Y lo logré …

NATACIÓN

11 K suavena

Me sentía extremadamente tranquilo, hace menos de 1 mes había nadado los 19Km de la etapa de natación en Italia, aún con la complicación de no tener comida y unos problemas con el wetsuit que me hicieron detenerme un par veces todo salió bien y en un tiempo razonable, así que para los 11.4Km que venían, la intención era hacerlo bien, bien comido, a ritmo constante, sin competir con ningún otro atleta pero sin reservarme ni consentirme. Solamente hacer lo que sé que sé hacer y que me costó varios años aprender, nadar un chingo, dejarme llevar y disfrutarlo.

As´i fué, sin complicaciones ni nada extraordinario, la nadada fluyó y despés de poco más de 4 horas, se terminó, para usted querido lector nadador, puede que 4 horas le suene mucho, pero mientras nadaba recordé varias veces mi primer Ultraman y como nade casi 7 horas en solamente 10K, asi que bajarle casi 3 horas y sumarle 1.4 km de distancia, me dejó una sensación super satisfactoria.

CICLISMO

Despu´es de nadar tienes que trasladarte a la zona de ciclismo, un circuito de 6km que recorrería decenas de veces por al menos 24 horas, apenas comenzaba la tarde, así que apenas llegamos a la zona de arranque, terminé de vestirme de ciclista y comencé a rodar, queria aprovechar cada rayo de sol de ese dia hasta el último minuto y tratar de ganar cada kilómetro posible. Estaba decidido a no dormir, pero lo que yo quiera y lo que mi cerebro decida son cosas diferentes, y aunque estoy acostumbrado a forzarme en muchas cosas, pedalear con sueño es algo que aún me da miedo forzar, en el pasado me he quedado dormido un par de segundos mientras pedaleo y es una sensación medio aterradora, porque, al menos a mi, mi cerebro me deja saber que estoy dormido y que sigo en la bici, y aunque es quizás un cabeceo, en el mundo de los sueños se siente como una eternidad y sabemos que en la bici un par de segundos sin control son suficientes para salirte del camino.

Hasta parezco Ultra!

Mi plan era no parar hasta que llegara ese momento en el que ni la cafeína me ayudara a mantenerme despierto, y ahí dormir 1 hora, eso pasó alrededor de las 3 am y fué mi parada mas larga. Tomé una ducha que tuvo que ser fria porque no había agua caliente a esa hora, pero que al final me ayudo a despertar un poco para poder cambiarme de ropa por algo limpio, cenar algo sustancioso y proteínico que me ayudara a recuperar fuerza mientras dormía, y así, ya vestido, comido y casi con las zapatillas puestas, en pocas palabras, listo para despertar ponerme el casco y comenzar a pedalear, con una hora de alarma programada en el reloj, me metí a dormir, sabiendo que una vez que sonara, no volvería a parar hasta terminar los 540 Km. totales, de los cuales apenas y llegaba a la mitad.

La mejor crew, pacer, pareja de vida.

Fué todavia un rato largo el que me tocó pedalear de noche, a mi cerebro de repente se le fué el pedo un par de veces, no se si fueron alucinaciones o sustos reales, porque asi cómo si puede ser que haya visto una jauría de perros entre la maleza y una serpiente en la ruta que ese enroscó antes de pasarle con la bicicleta encima, puede que haya sido un rato de mucho sueño. La serpiente estoy casi seguro que fué real, los perros, no tanto, aunque horas después, ya pasando el amanecer, si hubo perros, en otro lado, en una de esas eran los mismos que vi vagar por la noche.

Mi plan original de terminar la bici a las 24 horas de haber comenzado no se cumplió, me pasé por unas 4 horas, pero tampoco estaba tan mal, tenia menos de 36 horas de competencia y ya tenía terminadas 2 etapas, eso me dio confianza para una parada larga más, en esta ocasión apenas comenzaba la noche, así que la dinámica fué diferente, pude bañarme con agua caliente, comer un poco y cambié la hora de sueño por un masaje rápido que me ayudara a poder correr desde el principio de la etapa de la carrera. Sabía que esa noche ya no dormiría y que tenía que recorrer la mayor cantidad de kilómetros posibles antes de que saliera el sol y el calor de esa zona que ya se que me mata, apareciera.

Lo más doloroso de la carrera, Katana al pendiente

CARRERA

Y as´i fue, apenas terminé el masaje, me cambié para correr, short, un pants ligero para la noche fria que venía, playera y un par de sudaderas para cambiar por capas, sabía que los ratos que aguantara correr continuo me daría calor pero que apenas caminara el frio se sentiría fuerte. Ary había estado al pie del cañón hasta el momento, pero ya una vez terminada la etapa de bici el stress disminuye, así que mi intención era prepararme para auto abastecerme y hacer los cambios de ropa necesarios durante la noche sin parar ni depender de ayuda, una vez más se volvió una noche larga y rara, por ratos caminando en modo zombie, por ratos trotando, cómo fuera, y con la novedad de que lo que se sentía como una pequeña rozadura entre las nalgas por la bici, por olvidar ponerme antirozaduras al inicio, se convirtió en una rozadura bastante dolorosa al correr, sabía que ese iba a ser mi reto mental a superar en esta ocasión, pero con el único objetivo de no detenerme hasta el amanecer y ganar la mayor cantidad de kilometros posibles, dejé de quejarme sentado y mejor pasé la noche quejándome mientras corria, duele igual, pero le bajas kilómetros.

En el primer maratón

Y así fué, antes de que el sol saliera había cruzado ya el primer maratón y un poco más, calculo iban unos 52K.

Menos de 2 maratones por recorrer y 24 horas disponibles, no solamente sonaban ya facilmente realizables, ahora si eran un reto conmigo mismo de que tanto podía forzarme y aguantar sin colapsar, sin dramas ni lloriqueos de mi parte. Si, muy estóico o necio el pedo, como ustedes lo quieran llamar, pero andaba aferrado a ser lo mas perro que pudiera ser, física y mentalmente, avanzar no matter what.

En este momento ya no ponía atención a los kilómetros, solamente tenía en la mente un objetivo, por la mañana Katana me acompañó durante unos kilómetros y me ayudó a que los kilómetros pasaran un poco más rápido, me esforcé por no detenerme, me forcé lo más que pude aguantar en el dia y hasta donde el calor me hizo bajar tanto el ritmo que llegó el momento de dar un descanso más a la mente, una parada para comer y parar los escalofrios que una posible descompensación+deshidratación estaban causando, estirar un poco las piernas y la espalda, más una siesta de 20 minutos hicieron la magia, salí con la conviccioń de no detenerme hasta terminar, sabía que faltaban pocos kilómetros, menos de 20 seguramente, así que solamente tenía que aferrarme a no detenerme ni bajar el ritmo, incluso correr si era posible.

Mi pacer

Si intenté correr ese último tramo, pero fué una mala decisión, se me acabó la gasolina y hasta caminar lo hacía mas lento de lo que lo venía haciendo, faltaban menos de 10K pero más de 5, era una distancia que se veía tan corta y al mismo tiempo se comenzaba a sentir tan larga que pude sentir esa desesperación de querer correr y que las piernas no te dieran mas que para caminar y que además tu cerebro empiece a irse de viaje nuevamente sin control.

Yo recordaba que en el 5tuple Ironman tuve una etapa muy emocional, casi espiritual, lloré mucho, de dolor y de la emoción de que después de varios fracasos por fin lo estaba logrando!

Ary dándolo todo

La comunicación con Ary, que es clave para fluir durante la carrera, fué casi perfecta. Quizás un par de berrinches de mi parte cuando el sueño me golpeaba, pero cuento con que ella siempre está dispuesta a cachetearme para exprimir lo mejor de mi, lo cuál logra y siempre le agradeceré.

Se me estaba yendo el pedo, ya no pense en comer, estirar ni descansar el cuerpo, pero si tenía que resetear el cerebro, con 5 vueltas pendientes me metí directo al catre, 20 minutos en la alarma serían mi último descanso y después de eso, un 5K, igual al que alguna vez soñé poder correr, sería el último reto a enfrentar. Un 5K mucho mas rudo que el primero hace 20 años, pero satisfecho de saber que por primera vez, estaba decidiendo como terminar mi carrera por mi mismo, no era el reloj, no era el dolor, no había prisa. Era yo con mi estrategia y la satisfacción de haberme conocido, controlado y superado.

Comenzó la ultima vuelta, un par de atletas mas seguían en la ruta y Beto, el organizador salió a recibirme en la meta. Unos metros antes de cruzar, pasé por la casa de campaña y desper´te a Ary para preguntarle si quería cruzar conmigo, dijo que sí, Katana también.

Llegada real

Caminamos los 3 juntos los últimos 50 metros, con sueño, con frio y con una perra satisfacción, cruzamos la meta.

Unos cuantos aplausos rompieron el silencio de la noche.

El silencio volvió, sueño ya no tenía, pero tampoco quería hacer otra cosa.

Pude disfrutar el logro mientras me lavaba los dientes e ibamos a dormir sin cronómetros ni alarmas por primera vez en 3 dias.

Sab´ia que me había esforzado en serio, estaba muy cansado, pero mientras el cuerpo se relajaba y mi cerebro entendía que ahora si podía dormir, en mi mente solamente se repetían 2 palabras.

“Quiero más”

#VidaVLtra

De a influencer
Katana esperándome cada vuelta x 3 dias
En el 2o maratón
Preparando el camp
Se logró y bien!
Llegada
Llegada elegante
Caminando al amanecer
Retorno de la bici

De tu arte a mi arte

No he vivido tanto, creo, pero si lo suficiente para haber sido testigo de diversas manifestaciones de arte de terceros, algunos creadores contemporáneos, otros, la mayoría, póstumos y en contadas ocasiones, con mis propios sentidos en tiempo real.

De que tipo? De todo, creo. Porque hasta el día de hoy, la definición de lo que es o no arte, es tan ambigua como la del crítico que lo evalúa, o el inexperto que opina.

Contrario a lo que hoy viven e incentivo en mis hijos, no recuerdo haber tenido ningún acercamiento teórico durante mi infancia a lo que es el arte, creo que hasta finales de la preparatoria que tuve una única materia referente a este tema, nunca había pensado realmente sobre su significado y sobre la capacidad que uno tiene o no, para ser artista, mas difícil aún, autodenominarse con ese título.

Creo que como muchos, tuve uno que otro familiar que si bien, no vivían del arte ni para él, si tenían el gusto por diferentes expresiones artísticas como tocar algún instrumento, cantar, actuar o pintar. Para mi, ninguna de estas actividades se me facilitaron o al menos no tuve la dedicación ni presión externa alguna por desarrollarlas, no puedo decir que no recibí apoyo, pero tampoco lo intenté realmente. Al menos no con el empeño y perseverancia con los que he perseguido otras metas.

De unos años para acá, esa curiosidad o gusto por entender un poco más sobre lo que es el arte, sus diferentes tipos de expresión y recordando todo lo que tuve que memorizar en esa materia de preparatoria que yo consideraba de relleno, se ha vuelto mas interesante de aprender, incluso de intentar.

Y es justo gracias a esos intentos repetidos y fallidos que mi interés sigue creciendo y sigue fluctuando entre “estoy muy viejo para ésto” y “es solo un pasatiempo, asi que nunca es tarde”.

Y así, después de casi una década de que nació esta curiosidad, tuve la oportunidad de ver lo que el mundo entero considera el verdadero arte, el más espectacular, detallado y apasionado. Pude contemplar la magnificencia de las horas, dias y meses de trabajo que alguien puede dedicar a pintar, esculpir o construir majestuosas obras. Pude entender y sentir por primera vez lo que un creador deseaba transmitir en su obra, en algunas era evidente la paciencia, en otras el comportamiento obsesivo y perfeccionista, en otras podías incluso sentir el ego del creador y sus deseos de que su arte fuera inconfundible a través de los siglos.

Pude ver también el otro lado, el del observador. Masivamente encuentras gente vacía, aquellos que no les importa nada de lo que ven, unos segundos le bastan para verse a si mismos en sus pantallas y cuyo único interés es que el mundo sepa que estuvieron ahi.

Así como aquel que se permite vivir y demostrar la emotividad que siente al contemplar una obra con la que conecta, ya sea con lágrimas, con expresiones emotivas o con lo más importante que todos tenemos, con tiempo. Tiempo para observar, para absorber y memorizar lo más que se pudiera, porque hay obras que uno podría observar toda la vida y nunca terminar de sentir fascinación, y tiempo para solamente contemplar.

Pude sentirlo, pude sentir mi incapacidad de ponerme en los pies del artista, pude darme cuenta lo prodigiosa que era su mente, su ingenio, su creatividad y su pasión por crear algo trascendente a través del tiempo. Aunque irónicamente muchas de esas obras en su momento solamente fueran pensadas para ser observadas por un par de personas, techos de dormitorios, esculturas en pasillos o decoraciones en paredes a petición de un poderoso, hoy son consideradas las creaciones artísticas mas importantes de la humanidad.

Entendí que crear arte va más allá de la capacidad t´ecnica, es importante, pero no lo es todo. Pude notar el verdadero significado de perseverancia, pude ver lo que es el intento, error y repetición más de lo que nunca lo había visto en mi corta vida. Pude ver lo que es aferrarse a su verdad, mas allá de la crítica y el juicio. Pude sentir mi pequeñez de pensamiento, comprobar que mi paso por la vida es tan relevante como yo lo quiera hacer y que alguien intente copiarte es más un halago que el aplauso de quien solamente observa.

Pude también ver arte que en su momento fué considerado malo, que hoy nadie e podría igualar, pero, que el valor de crearlo en su momento lo volvió relevante con el tiempo. Así como una pintura rupestre no intentaba más que contar lo que el autor vivía en su momento, ésta misma intención con el paso de los años puede hacer que tu pasatiempo se vuelva en algo invaluable en el futuro, o no, y no importa.

Porque hoy tengo la fortuna de haber nacido y vivir en la peor época artística de la humanidad, en la que los mecenas actuales pueden aplaudir una banana o un balde de pintura arrojado a un lienzo con tal de ganar dinero y por el otro lado, quien solamente critica que el arte ya no existe, pero no se atreve a intentarlo por si mism@, mucho menos de hacerlo público. Hoy es más fácil que un farsante pinte una “capilla Sixtina” contemporánea, que alguien con verdadero talento, pero con miedo de lo que opinen al compararlo, o quienes saben que serían juzgados como ellos mismos juzgan a quien intenta.

Algunas veces he creído que mi arte es escribir y al igual termino juzgándome, como juzgo a quien se atrevió a ser leído. Porque hoy, esa es la única realidad que veo, es tan duro ser criticado, que no nos atrevemos a crear.

Vida Vltra

MIGUEL ANGEL GARCIA

MMXXVI

Para el Mike viajero en el tiempo

Ahora que pasto se fumó este wey? Es algo que yo pensaría de mi si leyera este título.

Y también quisiera ir al grano, así que vamos.

Es 2026 y tengo 43 años mientras escribo. Y estoy viviendo una realidad tan extraña en la que, lo que consideraba racional, hoy es la excepción y en donde lo único constante es el cambio frenético y tecnológico. Por eso surgió la idea de dejarme este mensaje por si lo que hoy parece aún imposible algun día llega a pasar.

Crec´i en un mundo análogo en el que lo que hoy estoy haciendo al “escribir” este texto era tan inimaginable en mi infancia que si hoy quisiera explicárselo al Miguel de 6 años, no sabría ni por donde comenzar, si por explicar lo que es una computadora, una tablet, el bluetooth o el internet, o más difícil aún, comenzar explicándole el concepto de tiempo.

Hoy vivo lo que en algunos textos históricos y otros de ciencia ficción, llamarían distopías. Los robots comienzan a superar las habilidades humanas en diferentes formas y los inicios de la inteligencia artificial (que yo no siento que sea inteligente aún) empiezan a crear una nueva competencia mundial por el liderazgo y a su vez, modificando absolutamente todo para todos aquellos que vivimos en el mundo digital, y nada para aquellos que aún hoy siguen sin contaminarse de ésto que hace mucho olvidamos que no necesitamos.

Soy ingeniero mecánico y me fascina la física, no soy un genio, pero disfruto aprender, crecí influenciado por Volver al futuro, Un mundo feliz, 1984, Matrix y los Simpson. Me tocó vivir en la misma realidad y tiempo que Stephen Hawking, y él mismo organizó una fiesta para viajeros en el tiempo. Nadie llegó…

As´i mismo muy seguramente nadie llegará aquí, y si lo dejara en papel, mucho menos, esta es mi opción más viable hasta el momento para que el mensaje perdure, si, en un universo digital tan grande que sería como encontrar el núcleo de un átomo en un grano de arena en el desierto, extremadamente difícil, pero con el suficiente tiempo y paciencia, localizable.

Me gustaría dejarle algo a ese niño del pasado, teto e inseguro, pero ese es un trabajo que solamente podría hacer mi yo del futuro, y pues si ese wey del futuro ya logró llegar aquí, lo mas seguro es que el tenga un mejor mensaje para el niño que yo.

Que dificil se vuelve a veces vivir con este tipo de ideas y pensamientos incesantemente, preguntas sin respuesta e iteraciones de como sería la realidad en mundos paralelos me invaden la mente, y entre mas aprendo, mas difíciles se vuelven las cuestiones y mas dudas se terminan generando.

Si por algo, Mike del futuro, llegas aquí, solo avísame si vale la pensar seguir aguantando. Que mi vida no puedo decir que es horrible ni tampoco que odio el mundo digital. Pero la idea de desconectarme y aceptar que se puede vivir diferente, cada vez me intriga más.

Mike del futuro, tira paro y manda una señal.

VidaVltra

Al fondo del occipital

Pelear conmigo mismo se volvió rutina. Desde afuera seguro parezco calmado, como si entendiera todo, pero por dentro el ruido sube tanto que a veces ya no distingo si lo que escucho es real o solo otro round entre mis versiones.

Casi siempre empieza con una sensación de inferioridad. A veces contra el mundo, a veces contra mí. Miguel Ángel suele ser el que prende la mecha: el emprendedor tenso, serio, inquieto, siempre esperando el siguiente golpe. Si lo pienso bien, es lógico que sea él quien dispara la mayoría de los conflictos. Vive con la espalda contra la pared.

Luego aparece el papá. Ese Mike más blando, más sumiso frente a sus crías. No entra para ganar el pleito, entra porque carga miedos que no venían de fábrica, miedos que nacen con cada hijo y crecen con patrones que uno ni sabe nombrar. Esos miedos se quedan toda la vida, y ese Mike lo sabe.

Hay otro que ni pelea. Solo ve. Cuando el ambiente se tensa, agarra sus cosas y se va a nadar, o a pedalear hasta perderse. Ese es el que usa el cuerpo como escondite, el que se aleja de la gente y de esa incomodidad social que nunca ha sabido manejar. Y aunque parece el más simple, es la válvula que mantiene a los demás en funcionamiento. Sin él esto ya habría explotado.

Sé que hay más habitantes allá adentro, pero son difíciles de identificar. Aunque hay uno… ese es distinto. No sé bien qué es. Vive en el fondo del occipital, cerca del cerebelo, como un espectador de colores raros. Llama la atención sin quererlo. Ese escribe, pinta, baila, se ríe solo. Le gusta divertirse, pero casi nunca puede: siempre está esperando a que los demás se callen para tomar el control aunque sea un rato. Quiere ser el alma de la fiesta pero el resto anda agotado, seco, apático.

No sé si quiero que este comité interno desaparezca. No creo que sea posible. Soy todos ellos, y ellos son yo. A veces uno toma el volante, a veces todos quieren manejar al mismo tiempo. Lo único que realmente deseo es que el control dependa de mí y no de las circunstancias. Tal vez, en una de esas, el fondo del cerebro se convierta por fin en el centro de mando.

Mike
Vida Vltra

Silencio después del caos

Es la primera vez que me siento a escribir con esta sensación rara en el pecho: una mezcla de ahogo y nublina mental. No sé bien por qué me siento así, pero justo eso fue lo que me hizo sentarme frente a la hoja que llevaba semanas en blanco, esperando una inspiración que nunca llegó. Así que decidí forzarla un poco.

Entre mis eventos deportivos más recientes está el 5tuple Ironman. Lo típico sería hacer una reseña de la carrera, contar los días, las distancias, los gels, el dolor y el final. Pero no fue una carrera típica para mí. Y si lo intento contar como siempre, siento que la traiciono. Porque lo que viví ahí no fue solo una carrera, fue la salida de un túnel larguísimo en el que había estado metido sin darme cuenta.


1. El túnel

Hoy puedo confirmar que el 5tuple no fue solo una competencia. Fue como atravesar un túnel de vidrio muy largo al que entré el día que me enfrenté por primera vez a este formato de carrera… y del que salí apenas crucé la meta. Suena exagerado, lo sé. A mí también me cuesta creerlo. Pero entre más pasan los días, más noto la diferencia en mi estado mental y en cómo me percibo a mí mismo.

Y también veo que no es la primera vez que me pasa.

Creo que toda mi vida la he vivido atravesando este tipo de agujeros de gusano personales. Como la corriente en la que las tortugas viajan en Buscando a Nemo: por fuera todo se ve normal, te mezclas con el mundo, convives, trabajas, cumples. Pero por dentro estás montado en una cinta transportadora invisible, atrapado en un flujo que va directo a un solo lugar: corregir el error.

Hoy puedo mirar hacia atrás y ubicar con claridad cada vez que he caído en uno de esos portales de tiempo y espacio después de lo que, para mí, representa un enorme fracaso.

Cuando entro a uno de esos túneles, funciono hacia afuera: trabajo, hablo, convivo, hago chistes, juego el papel que tenga que jugar. Pero en el momento en que me quedo solo con mi mente, vuelvo a subirme a la corriente. Entro en un trance que no me permite distraerme del objetivo: corregir lo que hice mal.

No sé si atravesarlos ha sido bueno o malo. No tengo la distancia suficiente para juzgarlo. Pero puedo asegurar que gracias a esos túneles he logrado prácticamente todo lo que he logrado en la vida. No se alimentan de la vergüenza ni del miedo, estoy seguro. Se alimentan de algo más profundo: una especie de zumbido interno que no se apaga, un ruido en la cabeza que no respeta horarios. Da igual qué esté haciendo, siempre hay pensamientos intrusivos que me regresan al mismo punto: recordar el fracaso.

Y hasta que no siento que lo corregí, no salgo.


2. Los hitos

La universidad: el primer túnel

Creo que el primer túnel fuerte comenzó cuando fallé en la universidad y tuve que volver a empezar. Ahí entendí la lógica de estas corrientes internas: vivir hacia afuera en automático, mientras por dentro una parte de mí se obsesiona con una sola idea.

Ese túnel me llevó a seguir estudiando varios años más. No fue nada heroico: fue una persecución conmigo mismo. Un día, sin fecha exacta, esa persecución terminó. Me sentí en paz, como si al fin hubiera corregido el error. Era libre: de mí y de mis propios pensamientos.

O al menos eso creí.

El deporte: del juego al estilo de vida

Cuando mi hambre académica se calmó, ya estaba metido en el deporte. Al principio no era un estilo de vida, pero empezó a tomar prioridad. Nunca fui bueno, nunca estuve ni cerca de ganar nada, pero algo empezó a engancharme.

Los pequeños fracasos deportivos se transformaron en retos inofensivos de superar. Microgolpes al ego con pequeñas dosis de dopamina y endorfinas como recompensa. Pasaron años, quizá una década, hasta que descubrí el triatlón. Y ahí todo cambió.

De ser un ñoño ingeniero de fábrica programando robots encerrado en cuartos, pasé a emprendedor en el mundo del deporte y deportista amateur. El sueño cliché: vivir de lo que te gusta, y que lo que te gusta sea parte de tu trabajo.

En esa etapa no me preocupaba mucho ganar ni mis tiempos. El objetivo era terminar. Porque en mi cabeza terminar era seguro: solo había que seguir avanzando, sin importar qué pasara.
Hasta que no fue suficiente.

Hasta que no terminé.

Hasta que no se trató solamente de voluntad.

Ahí escuché un nuevo crujido por dentro. Otro fracaso. Y con él, un nuevo túnel.

El primer Ultraman: fracaso, persecución y obsesión

Mi primer Ultraman lo viví como un fracaso brutal. A diferencia de todo lo que había hecho antes, esta vez lo tomé en serio. Entrené, me cuidé, me asesoré, me alimenté, hice todo lo que en ese momento yo creía que tenía que hacer para lograr el reto.

Y fallé.

Para mi mente, fallar es fallar. Da igual el contexto, las excusas o las explicaciones. Recuerdo la sensación en la boca del estómago: impotencia, enojo, un hueco pesado. Por fuera me consolaban. Por dentro, yo ya no estaba ahí. Ya había entrado en el túnel, y la única salida estaba al cruzar esa meta… algún día.

Ese túnel duró un año. La inexperiencia, la necedad y el ego hicieron que fuera un año muy largo y muy pesado.

Intenté meterme a otro ultra a los pocos meses; no podía permitirme esperar un año para volver a intentarlo. Después me rompí el codo, y gracias a eso, me vi obligado a calmarme y enfocarme de verdad. Volví. Lo logré. Y como en el túnel anterior, salí disparado: siete años seguidos haciendo un ultra tras otro y diciendo que sí a cuanta locura deportiva se me cruzaba enfrente.

Otra vez, un día la burbuja se rompió. Vi la salida del túnel. No sabía que había estado ahí, pero al sentirme satisfecho con lo alcanzado, dejé de necesitarlo.

Estaba en paz.
¿O no?

De un túnel a otro sin darme cuenta

Hoy creo que sí estuve en paz… pero pasé de un túnel a otro sin notar el cambio.

El Decaironman fue uno de los primeros retos que conocí, casi al mismo tiempo que el Ultraman. Pero al principio lo veía como algo inalcanzable. Lograr un Ultraman una vez era la cima emocional que yo quería vivir, y en mi mente con eso bastaba.

No sabía que me iba a enganchar así. No sabía que, sin querer, ese tipo de retos se volverían mi estilo de vida, mi lema y mi camino hacia metas que ni soñaba, pero que poco a poco se fueron sintiendo reales y alcanzables.

Suena lineal, como si hubiera sido un proceso limpio, un paso a la vez. En la realidad fue todo menos fácil. Mientras me aferraba al deporte, también construía un negocio, crecía la familia, aumentaban las responsabilidades… y los fracasos dejaron de ser solo deportivos. Empezaron a salir por todos lados.

Seguía en ese túnel, y con cada fracaso, más me aferraba a encontrar la salida, aunque fuera de emergencia. Pero no funciona así. No hay salidas falsas. No puedes comprar tiempo extra.

El 5tuple como mitad del camino hacia el deca

El Deca seguía lejos, pero se presentó la oportunidad de completar la mitad: el 5tuple. Algo dentro de mí me dijo que no estaba listo… pero que esta vez iba a lograrlo. No era una corazonada romántica, era una necesidad rara: quería hacerlo, lo necesitaba, y sabía que tenía que prepararme de verdad.

Cuerpo, mente y eso que se activa cuando los dos fallan.

El resultado ya lo conocen. El “cómo” lo viví está en un podcast. Pero el “cómo me siento hoy” es lo que no vi venir. Y lo que me cuesta trabajo explicar.


3. La salida

Hoy no siento que haya túnel. Al menos, eso creo. No oigo ruido, no siento una persecución interna, no hay zumbido de fracaso pegado al cerebro. Todo lo contrario: por primera vez en mucho tiempo siento que estuve tan enfocado en un objetivo, que hoy tengo paz de “no deberme”.

Los retos siguen ahí. El Deca lo veo alcanzable, pero no tengo prisa por ponerle fecha ni tengo necesidad de demostrarme nada ni a mí ni a nadie. Pensé que estaba cayendo en una espiral nihilista, que todo me daría igual, pero no. No va por ahí.

No es que nada me importe. Es que hoy me siento más consciente y realista de mi lugar en el universo, en el tiempo y en el simple hecho de estar vivo.

Durante años sentí que el tiempo se me acababa para vivir experiencias únicas. Y mientras vivía esas experiencias, muchas veces olvidé cómo vivir todo lo demás: cómo ser humano, cómo conectar con la vida que pasa alrededor. Me llené de medallas y papeles que validan esfuerzos que nadie más puede sentir desde adentro, pero que de alguna manera transmiten algo, inspiran a que otros quieran replicarlos.

Hoy ya no siento prisa. Al contrario.

Hoy sé que, cuando estoy en ese túnel, nadie lo nota. Nadie ve lo que pasa en tu mente, cómo te hablas, los mil escenarios imaginarios de fracaso que se repiten una y otra vez. Esos que ya no puedes decidir ignorar, porque si de verdad quieres lograr algo en la realidad, tienes que haberlo logrado antes mil veces en tu cabeza. Y entre más bonitos sean esos escenarios mentales, más dura suele ser la realidad.

Hoy me siento tranquilo. Satisfecho de haber llegado hasta aquí, haya sido como haya sido.

¿Qué sigue?

Lo que tenga que seguir.
Quizá aprender a vivir sin túneles fantasma.
O, al menos, a reconocerlos a tiempo cuando aparezcan.

Mike
Vida Vltra

Una mente perra

Tantos años escribiendo ideas y cuanta verborrea mi cerebro me exige desahogar y creo que nunca me había podido disociar como para poder verme como hoy por fin puedo hacerlo.

Ha estado cabrón, ha sido una batalla constante entre personalidades y papeles por cumplir que, creo, en el camino fuí perdiendo noción de mi propias convicciones simplemente por no tenerlas claras y dejarme influír por las que me rodeaban y por algún motivo fueron fáciles de adoptar.

Hoy algo ha cambiado, he tomado decisiones, he dicho palabras y he tenido comportamientos que con plena consciencia de la incomodidad que me provoca ejecutarlos, cada que lo hago, siento que recupero una parte de mi .

Y luego, mi mente, esa perra que nunca se detiene, que nunca te permite estar en paz, te hace dudar sobre si el “verdadero” tú es el que está saliendo, o es al que estás encerrando para que ese villano que tanto ha luchado por liberarse, por fin sea el que tome el control.

Si ya sé, la típica historia del villano estándar, demasiado Hollywood en mi cabeza; Mike, date chance, vives en un limbo, en el que al parecer se debe entrar para jugar el juego; ganar dinero, ser “alguien”, existir. Mientras, por dentro intentas descifrar, ¿qué chingados harías de tu vida si sólo pudieras ser? Lo único que hoy suena tentador es poder dormir con la mente en calma, hace tantos años que no he sentido paz mental, que hoy dudo si alguna vez la tuve.

Quizás es consecuencia de vivir entre dosis rigurosas de cafeína por la mañana para terminar de “despertar” y ser productivo, para después entrar en ayuno total de cualquier bebida o alimento estimulante para evitar que mi mente siga rumiando hasta las 2 am, haciendo de ésto un eterno estado de trance, dudo que sea sano, pero es lo que se tiene que hacer para ser como se tiene que ser, funcional y productivo.

Hoy sigo persiguiendo un reto que está a la vuelta de la esquina, me creo capaz de poder superarlo, pero creo que me aterra un poco la lucha que estoy provocando dentro de mi, yo quería una mente perra y se convirtió en perros luchando por quién es más cabrón, una lucha que va a continuar en cada brazada, pedaleada y zancada, lo sé, puedo sentir que habrá batallas en todas y cada una de ellas.

Y al final, quien va a ganar? Que va a ganar?

Ni yo lo sé.

No sé ni lo que busco, ni porqué lo escribo.

Quizás el vencedor, lo sepa explicar.

MIKE?

#VidaVltra

Me inventé un hábito sin querer

Hace poco me llegó uno de esos recuerdos que aparecen de chispazo en la mente. Un recuerdo que solamente me provocó un esbozo de sonrisa, pero que se quedó latente en mi caché cerebral y conforme fueron pasando los dias, las circunstancias y el interés propio me trajeron de nuevo aqui.

Bueno, no “aqui” tal cual, porque este blog nació muchos años después de ese momento, hablo del aquí como en el papel de “escritor”, aunque en ese momento aún usaba tinta y papel, era mas o menos lo mismo, no podría decir que es un diario, porque si bien me va escribo una vez al mes, pero si podríamos decir que es un estilo de autobiografía en vida.

“¿Y cuál fué ese recuerdo?” Seguramente ya te lo preguntas.

Fué cuando gracias a la hermana mayor de un amigo y su gusto por las lecturas “rebeldes”, en unas fotocopias descubrí a Bukowsky, un autor Alemán-Americano que aún al dia de hoy es señalado por su género y estilo de lectura, hace 2 décadas se imaginarán lo complicado para un joven ignorante, complicado de leer más y también de entender. Eso despertó mi interés hacer unos días de leer de él nuevamente y algo más…

No es mucho lo que recuerdo haber leído de él, pero si me quedó grabado un poema llamado “Don´t try” (lo dejaré al final para que no pongas a trabajar a tu GPT); irónicamente ese poema te dice de manera literal y repetitiva que NO INTENTES ser escritor, pensarlo es casi suicida. Casí en forma de lista menciona todos los motivos por los que el escribir destrozará tu vida y tu alma… y adivinen que hice?

Exacto

No he parado de hacerlo, ha cambiado el método, la tecnología, la motivación y la temática, pero de alguna manera muy dentro de mi se creó casi instantáneamente este hábito que hoy agradezco con todo mi ser, y que casi 25 años después apenas comienzo a entender su valor y lo que ha dejado en mi.

Lo que recuerdo haber entendido en ese momento es que si algún día quería ser escritor (que no quería, pero por si algún día lo quisiera), tendría que comenzar en ese momento por tiempo indefinido, y la verdad me gustó, descubrí que podía hacerlo sin miedo y de cierta forma, fluyen las palabras una vez que empiezo.

Si te quedaste con dudas, o no entendiste la lógica de ese vato aún adolescente, imagínate que yo con esos 3 o 4 renglones que se quedaron en mi mente, comencé un hábito que hoy me permite voltear atrás y tener una mejor perspectiva de cómo se unen los puntos como lo dijo Jobs, pero sobre todo, descubrir que amo mucho más crear que consumir. Y para crear, hay que aprender un chingo y de muchas cosas, y gracias le ha dado sentido a mi vida hasta hoy.

No me dedico a escribir, no tengo un público real ni digital, nadie me presiona, ni espera ver que sale de mi mente. Al inicio la intención era dejar memorias y recuerdos por si algún dia tengo tiempo de re leer, hoy solamente espero que eso no suceda, porque si llega el dia en el que tenga el suficiente tiempo para leer tanta mamada que he escrito, es porque ya se me terminaron las aventuras, y la verdad es que si me gustaría, que algún dia, mucho mas viejo que hoy, sea una de esas aventuras la que me lleve para siempre y esa narración quedé pendiente para la eternidad.

#VidaUltra

Ahi va el poema. 📖

ASI QUE QUIERES SER ESCRITOR…EH?

si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
a menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca
y las entrañas,
ni lo intentes.
si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobe la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
si lo haces porque quieres
mujeres en la cama
ni lo intentes.
si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún
otro,
olvídalo.
si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.
no seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.
no lo empeores.
ni lo intentes.
a menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
a menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.
cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
si mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.
no hay otra manera.
ni la hubo nunca.

Crash mental

Estoy saturado, mi cerebro no detiene sus revoluciones, a veces estoy tan cansado mentalmente que el ejercicio apenas y logra darme equilibrio, mas no rendimiento. Siento que vivo una excusa tras otra del porqué no me pongo al dia en nada; de porqué una eventualidad tras otra hacen que cada dia, cada semana y cada mes sea una aventura, pero no de las chidas, son de esas aventuras que a veces golpean la cartera, otras te patean el ego y las mas rudas buscan fracturarte la esperanza.

Me re-leo y me digo, que dramático eres Mike, y la neta creo que si, me lo han dicho una que otra vez; quizás si exagero y reacciono de “más” en situaciones de esas en las que tienes que aplicar todo lo que sabes sobre resiliencia y frustración, pero, la neta, después de ya tantos años seguidos en que la vida adulta, el sat y un desfile de putazitos físico-emocionales me han curtido, creo que es válido un desahogo de vez en cuando.

Desde un inicio he sabido las consecuencias de cada una de las elecciones que voy tomando y de las responsabilidades que estúpidamente me voy creando con la esperanza de que “es temporal en lo que jala”, y pues creo que a estas alturas te puedes dar cuenta de que éste, tu escritor favorito, vive atrapado en eternas chambas temporales autogeneradas y autoimpuestas, pequeñas bolas de nieve que crecen mientras intento empujarlas cuesta arriba, a la inalcanzable cima del éxito.

He dejado de hacer muchas cosas y he sacrificado demasiado en esa persecución, y aunque muchas veces hay señales que me dicen, bájale un poco, las deudas y los niños que crecen y comen cada día más, no me dejan mucha opción en realidad.

Todos los dias es una reinvención, si no es que ya cambió una red social, hay nuevas marcas, otras que desaparecen, proyectos que surgen de la nada y con urgencia mientras que los más planeados, se quedan estancados. Irónicamente me bombardean decenas de reels, tiktoks, shorts y cuánto estilo de contenido existe para decirme que éste estilo de vida no es lo mas sano, pero quizás debería hacer un tiktok de vuelta explicando que si no vivo así, nadie me va a salvar, porque a nadie le importa un carajo lo que pasa más allá de lo que les pasa a si mismos.

Leer, escribir o hacer cualquier actividad ociosa y que no tenga una remuneración inmediata o medible se han vuelto productos de super lujo para mi, no recuerdo la última vez que pude hacerlo sin interrupciones o que realmente pude planearlo. Así como este post, que surgió realmente ya de una necesidad de escribir sobre esto, aún cuando en el fondo de mi mente se repiten pensamientos que me invitan a dejar de hacerlo de una vez por todas, dejar de pagar esta página y dejarla desaparecer con cada una de sus letras.

Los gurús de negocios y de las rutinas me dirán que el problema soy yo, que soy desordenado y cuanta mamada exista para hacerme sentir que soy el culpable de mi propia desgracia, y tienen razón, me digo, mientras los escucho haciendo siempre otra cosa a la vez. Manejo camino a la escuela y leo decenas de correos y what´s entre semáforo y semáforo y a la vez voy resolviendo las aventuras con las que mis hijos me sorprendan, a veces es una actividad escolar de esas que duran 20 minutos pero te rompen e inutilizan la mañana, otras, se ponen mas creativos y deciden darse un chingadazo o tener fiebres repentinas de 40° y hacer la aventura mas emocionante.

¿Es queja? no lo sé, la neta.

¿Desahogo? Es lo que parece, pero yo no lo siento así. A veces me cuesta trabajo distinguir si estoy cansado, enojado o triste, explicar lo que siento al escribir, es tarea aún mas dificil.

Si, parece que navego con bandera de pendejo, o que me tiro al piso, pero no, creo que a lo que estoy llegando es a un nivel de hartazgo y valemadrismo que ante la sociedad y el mundo podría parecer mi carta de renuncia a sus reglas e ideologías, pero ya paso los 40 y esas ideas 2mileras de hackear al sistema y despertar a los demás de una aparente Matrix, ya quedaron atrás, ahi guardadas junto con el X Box, los títulos de universidad y maestría, ahi abajito de la lista de negocios que he emprendido y he fracasado, adentro de la caja esa que apenas y cierra, llena de pendientes propios y de los que otros esperan de mi.

Que sigue? No tengo ni puta idea y la verdad me viene valiendo 3 kilos…

Entender al mundo? Ya no, gracias.

Aqui sigo por si a alguien le interesa entenderme a mi.

#VidaVltra

El valor de la incomodidad: ¿Cómo crecer en los días difíciles?


¿Qué haces cuando la chispa se apaga? Esa es la pregunta que no me deja en paz últimamente. La vida no se detiene, y aquí estamos, tú y yo, en un punto donde las cosas no se sienten como antes. Esto no es un mensaje motivacional ni un cuento para hacerte sentir bien. Es una invitación a incomodarte, porque en esa incomodidad es donde pasan las cosas que realmente valen la pena.

Cuando empecé este camino, lo hice porque necesitaba algo que me sacudiera, algo que me quitara la comodidad y me enfrentara a lo que de verdad importa. Y lo encontré: en los kilómetros interminables, en los días en los que el cuerpo ya no daba, y en las veces que dudé si esto tenía sentido.

Hoy, después de tantos años y tantas metas cumplidas, vuelvo a sentir esa incomodidad. Pero esta vez, no es el reto físico lo que me llama; es la necesidad de reconectar, de darle un nuevo sentido a lo que hago y a por qué lo hago. Porque al final, lo que más pesa no es lo que los demás esperan de ti, sino lo que tú decides esperar de ti mismo y ésto lo convierte es el punto perfecto para decidir: ¿te quedas ahí o vuelves a moverte?


A veces pienso haber caído en la idea equivocada del éxito. Nadie te dice que hay días en los que todo se siente vacío, que la motivación no siempre está y que a veces solo sigues porque tienes que hacerlo. Pero ahí, en esos días de mierda, es donde realmente creces. No por lo que logras, sino por lo que decides no dejar.

Si algo de esto te suena familiar, entonces quédate, nuevos retos y nuevos caminos inciertos comienzan y estarán a la vista de todos. No te prometo respuestas fáciles ni soluciones rápidas. Pero te puedo decir esto: si sigues avanzando, aunque no tengas claro el destino, vas a encontrar algo que valga la pena.


Este no es un lugar cómodo. No más. Es un espacio para pensar, para cuestionarte y, con suerte, para que encuentres algo que te impulse a seguir adelante. Si te hace ruido, bien; si te incomoda, mejor.

Vida Vltra

¿Escribiendo a la fuerza?

Creo que nunca lo había compartido, pero en mi navegador siempre tengo una pestaña abierta con un post de este blog listo para que yo simplemente me decida y comience a escribir.

Esto no quiere decir que suceda seguido.

Es como un fantasma que me persigue y me avisa de su presencia en cada pantalla que abro, en mi laptop, en la tablet o en el cel, siempre aparece para recordarme que alguna vez me prometí mantener vivo el hábito de escribir regularmente, aunque ya ni siquiera sea con papel y tinta, que parecería más fácil de hacer, pero creo que la paz mental y el tiempo libre que necesito para que las ideas fluyan en papel, lo veo más cercano al límite de lo imposible que otra cosa, y no es imposible, pero tampoco mi prioridad y es por eso que mantengo este espacio vivo aunque sea más como contarle mis historias al vacío sentado en la cima de una montaña. Palabras que se las lleva el viento, ni un Shakespeare ni un Cervantes, mucho menos Benedetti, mas bien como narrador en 1a persona de un personaje caótico… o cuenta cuentos quizás.

Y aqui estoy, sin saber que escribir, pero al menos con una verdad confesa. Que éste texto no estaba planeado, nunca lo está, además como extra te cuento también que cada año que tengo que decidir si mantener vivo este espacio o dejarlo ir suelo elegir lo primero, evidentemente nunca me he atrevido a hacerlo permanentemente y termino regresando de vez en cuando.

Cada año me siento más cerca de esa esa decisión de soltarlo, pero entre tanto caos y desesperanza que hay hoy en el mundo, no está de más un vacio en donde poder venir a gritar las ideas para que el viento (digital) se las lleve.

Y al final, ni suelto, ni agarro, ni cambio nada. Sigo repitiendo patrones y berrinches provocados por la frustración de darle vueltas a lo mismo, de ver el monitor cómo regularmente aparece una hoja en blanco esperando a que la inspiración llegue, y una vez que sucede, después de una breve satisfacción, la espera comienza nuevamente y la duda sobre si continuará se sigue perpetuando.

Mike

Vida Ultra