Ya pasó prácticamente un mes, el trabajo, las ocupaciones diarias y proyectos nuevos que me absorben no me habían permitido darme el tiempo de redactar estas lineas. Para mi lo mas importante era transmitir la escencia del Ultra, lo cuál pude hacer en el post anterior, el hecho de contar mi historia y como viví el dia de cierre de esta competencia habla más de mi y pues al final no es tan importante. Tanto así que solo 2 personas me han preguntado por esta publicación, así que por respeto a ustedes que me leen y para dar por terminada esta reseña, vamos a ello.

El dia 3 generalmente suele ser un día que me inspira mucho respeto, creo que es el dia en donde mas gente he visto sufrir y quebrarse, donde mas lágrimas se generan y ¿porqué no decirlo? donde muchos se lesionan, en el afán de terminar la competencia y superar el reto deciden llevar su cuerpo mas allá del dolor sin importar que conscientemente sepamos que esto implicará faltarnos un poco el respeto por unos segundos de ego incontrolable.

El hecho de saber que correría 30 km menos de lo “normal” me hacía sentir un poco mas seguro y con la confianza de arriesgarlo todo, nadie lo sabía, pero unas semanas antes en un entrenamiento pisé la rama de un árbol y eso me generó una lesión de fascitis/tendón de aquiles que aunque era mínima y no me afectaba hasta el momento a la hora de correr, mi cuerpo se encargaba de recordarme ese malestar ocasionalmente, quizás para pedirme que no lo hiciera sufrir, pobre iluso.

Adicional a esto tenía encima la presion de saber que el calor, la humedad y yo no somos precisamente buenos amigos, digamos que sabemos que nos caemos mal pero nos hemos aprendido a tolerar, y pues ya después de 2 dias de estar viéndonos frente a frente, sabía que hoy no habría tregua, era todo o nada y con esa actitud salí a a linea de arranque. Confieso que tenía miedo, mucho mas del normal, no se si sea cuestión psicológica o mi cuerpo realmente tiene un problema térmico pero nada me hace sufrir más que el calor húmedo y sabía que estaba a punto de meterme al mismísimo temazcal del infierno.

Llegó la hora del arranque y todos seguiamos entre pláticas fotos y risas nerviosas, cada minuto era valioso para mi, entre mas pudiera ganarle al sol y al calor menos sería la tortura, no veía la hora en la que se diera el disparo de salida y esos pocos minutos de retraso se me hicieron eternos.

Por fin, arrancamos, no llevaba ni 100 metros cuando podía sentir que el aire que se supone que te da de frente en una carrera y te refresca no existía, Cozumel ya estaba poniéndose cachondito y eso que los rayos del sol apenas y se veían entre las calles del centro de la ciudad.

Arrancando

¿Mi estrategia? -No te midas en el arranque y chíngate todo lo que traigas-

Jamás recomendaría esto y yo mismo jamás lo haría en otras circunstancias, sé que siempre me funciona bien ir de menos a más, sin embargo sabía que el enfrentarme al calor era inevitable y en esta ocasión mi enfoque era en avanzar lo más que se pudiera hasta que el sol hiciera de las suyas. Si arrancaba lento de igual manera el sol me iba a joder y estaría mas lejos del final, así que si podía aguantar al menos 25 km a un ritmo 2-3 fuerte y con un buen tiempo, ya los otros 25 los podría sacar aunque fuera arrastrándome, no era la intención pero prefería dejar ese colchón.

Arranqué en un ritmo que yo sentía cómodo pero mas rápido de lo que lo haría en circunstancias normales, tan así que delante de mi solamente iba Luis, quien era un gran corredor y quedó en 2 lugar general y a mi lado a Jorge, quien fué el campeón indiscutible de la competencia, ya el poder ir a su ritmo sintiéndome “cómodo” me daba confianza y solo esperaba poder aguantar así al menos 2 vueltas.

La primera sin problema se pudo, incluso se me hizo muy rápida, sin embargo apenas comenzaba la segunda cuando el calor ya empezaba a subir y el sol ya comenzaba a subir y a pegar de mi lado derecho, recuerdo perfectamente como lo sentía cada que me daba de lleno y no había un edificio o palmera que ayudara a dar sombra.

A pesar de la incomodidad, la 2a vuelta aún así se logró sin mayor dificultad y de ir en 2o ya había perdido unos 3 lugares, lo cuál creo que era un buen indicador de que todos aún íbamos “parejos”.

Muriendo de calor

Apenas comenzaba la 3a vuelta cuando ya jalar aire me costaba trabajo, esa sensación de querer respirar profundo y sentir caliente el aire que entra a tus pulmones me desagrada mucho y en este momento ya era constante. Fué en este momento en el que comencé a enfriarme en cada abastecimiento, no podía permitirme llegar al golpe de calor, así que desde el 1er abastecimiento me dí un baño completo de agua helada, hidratación a full, hielos en la gorra y a darle hasta el siguiente. A esa hora del dia todavía la brisa en conjunto con la ropa mojada ayudaba a refrescar y duraba al menos un par de minutos con la sensación de frio, si lograba mantener esta sensacion de puesto en puesto no sería tan dificil la carrera como imaginé al principio.

Todavía esa 3er ida la pude sacar relativamente bien, sin embargo fué en retorno donde sentí el primer bajón, el calor y el cansancio se juntaron en un mismo momento y después del baño de agua helada me costó trabajo volver a correr y tuve que caminar por primera vez, fueron solo un par de minutos pero suficiente para que mas competidores comenzaran a pasarme. Al menos había logrado mantenerme en “mood competencia” durante 30 Km. ya los 20 que faltaban serían en piloto automático y hasta donde diera el cuerpo.

Siempre hay tiemo para bailar thriller a pesar del cansancio

El regreso de esa 3a vuelta fué dificil, el calor ya me estaba tratando muy mal y además comenzaba a sentir dolor en el tendón de aquiles, no lo había sentido hasta ese momento, pero creo que el hecho de estarme mojando tanto hizo que me ampollara y eso a su vez me hizo correr apoyando mal para compenar la incomodidad, y si le sumamos que ya venía medio tocado de ese pie, pues fué una receta para el caos que ni mandada a hacer.

A pesar de que ya venía medio madreado todavía llegue al retorno para comenzar la última vuelta con bastante actitud para pasarla bien, si de por si ya estaba sufriendo lo menos que podía hacer era poner buena cara, darme el lujo de sufrir en serio y disfrutar cada punzada de dolor, cada respiro de aire caliente y cada segundo de masoquismo puro y legítimo. Una dosis más de #VidaUltra a este cuerpo magullado.

Esta última vuelta fué una verdadera gozada, si, sufrí un chingo, cada paso me dolía mas el tendón, el sol estaba en su punto mas alto y no había ninguna sombra en la cual esconderse ni un segundo de él y aunque de piernas y de condición todavía tenía para continuar por horas, la insolación ya hacía que la cabeza me comenzara a traicionar, sabía que era imposible desertar ya que de hacerlo, de cualquiera manera tenía que cumplir con toda la ruta caminando para llegar a la meta, así que solo era cuestión de si seguir intentando correr, aunque sea por tramos, o definitivamente tiraba la toalla y caminaba los últimos kilómetros. Al final pude continuar caminando y corriendo intermitentemente, en ocasiones platicando con otros atletas y buscando siempre el próximo abastecimiento para poder refrescarme un poco y seguir avanzando.

Por fin estaba a menos de 1km de la meta, el dolor del tendón ya era molesto, pero y no importaba, aunque fué en ese momento que voltee a ver mi pie y mi tobillo ya estaba muy inflamado, el dolor no era tanto para como se veía, pero ya sabía que solo venía un periodo de recuperación, este Ultra ya lo tenía en la bolsa.

Pude trotar los últimos metros e incluso bajar el ritmo ya que venía solo unos metros atras de Lore y la ventaja de estos Ultras es que cada uno de nosotros puede tener una entrada triunfal individual y hasta con música personalizada, y quería que ella tuviera la suya sin prisas.

Por fin llegué a la meta y creo que nunca había disfrutado tanto un cruce, era una sensación rara, porque todavía tenía energía para continuar mucho más tiempo, pero al mismo tiempo estaba destrozado, tomé el listón y lo disfruté como pocas cosas se difrutan en la vida.

Fué raro, porque en lugar de que la música sonara, todos guardaron silencio, no sabía que pasaba, como si mi llegada les hubiera dado hueva o me estuvieran haciendo la ley del hielo. Ya después se acercó Van a darme el teléfono y era Anahi, que en esta ocasión, por primera vez, no pudo acompañarme, encontró la manera de estar ,como siempre, a mi lado en la meta. Neta que no sé que hice bien en otra vida para merecérmela. (Si estás leyendo esto, te amo un chingo).

Another one bites the dust

Después de hablar con ella y con mis hijos, por fin me doy cuenta de que una vez más se logró el objetivo, terminar una carrera que moría de ganas por hacer y que a pesar de que estuve a punto de ni siquiera arrancarla, el universo me dió la oportunidad de, nuevamente, tener 3 dias para vaciarme totalmente de cualquier excusa que tuviera y llenarme de esa energía pura que solo el esfuerzo físico y el amor por hacer lo que te apasiona te puede dar.

#VidaUltra

Mike

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“I get by with a little help from my friends…” -Lenon-

Suelo escribir y leer muchas reseñas relacionadas con el triatlón, además de que es algo que disfruto, es inevitable por obvias razones. Algo que comunmente noto es que muchos de los atletas van(mos) tan metidos en lo nuestro y quizás por el saber que estás pagando por algo, no notas la enorme cantidad de trabajo y esfuerzo que hay detrás de cada evento, por pequeño o grande que sea.

Por suerte (y por metiche) he tenido la gran fortuna de conocer todo lo que hay detrás de la organización de algunos eventos, principalmente en los de la marca UltraMX, desde el 1er año, un evento que nació como un gigantesco sueño en la cabeza de 2 chamacos (con todo respeto) y que con puras ganas y una pasión desmedida por este hermoso deporte han logrado escalar a lo que hoy ya es un evento conocido internacionalmente.

Gracias a esto me he vuelto muy sensible de poder observar y entender el trabajo que cada una de las personas que hacen que a nosotros como atletas no nos falte nada, he podido entender que siempre, sin importar el tamaño del evento habrá errores, porque hay seres humanos tan imperfectos como uno mismo y que habrá “milagros” realizados por el staff y los voluntarios para satisfacer nuestros berriches que generalmente serán ignorados y pasados por alto.

Este UltraM355 no fué la excepción, tuve la suerte de que nuevamente me permitieran involucrarme un poco detrás de bastidores y al día de hoy no dejo de estar sorprendido del gran trabajo, casi sobre humano, que realizó todo el staff para sacar adelante este evento con todo tipo de recursos extremadamente limitados, en el que las responsabilidades eran cruzadas ya que todos hacían mas del 300% de tus actividades por el puro compromiso de hacer que nuestra experiencia como atletas fuera excepcional.

Quiero agradecer a Susy que con sus manos mágicas durante 3 dias se dividió en 100 para atender los calambres, contracturas y achaques de mas de 20 atletas para poder tener un 100% de finishers. Ustedes quizás no lo notan, pero estoy seguro que muy pocos podrian aguantar a mas tantos atletas cansados y quejumbrosos 3 dias seguidos, eso requiere talento y Susy lo tiene.

Erik Vidal, Juanito Project, y Eduardo Badillo que aunque sé que tenían responsabilidades específicas, dieron mucho más, durmiendo muy pocas horas al dia para garantizar que toda la logística, toma de tiempos, abastecimientos, apoyo en ruta, fotos, video, special needs y 100 cosas mas salieran como se esperaba, y en la gran mayoría, lograron mucho más.

Los voluntarios son piezas clave que pocos valoran y que sin su apoyo prácticamente ningún evento existiría, niños y adultos que aguantan muchas horas bajo el sol, siempre con una sonrisa y la actitud al 100% y un compromiso total para que los atletas no desfallezcamos en el intento, Quiero dar un agradecimiento especial a Oswaldo, Vadí y Sam, quienes durante los 3 dias mostraron una disposición tal que hoy estoy seguro que sin ellos no hubiera podido terminar, mas allá del agua helada y hielos que siempre tenían listos para mis empapadas constantes para calmar el calor, eran sus palabras de ánimo y sus miradas de admiración las que no me permitián defraudarlos, se la super rifaron.

Y quienes al final lograron armar toda esta orquesta para que nos tocara el mejor son, Van Sanchez, Cesar Lopez y Judith Rojas, los directores de carrera, esos “chamacos” soñadores que siguen rompiendo esquemas y demostrando que no hay herramienta mas grande ni recurso mas efectivo que el amor desmedido por lo que haces. Son dignos de admiración, ya quisiéramos muchos emprendedores tener ese nivel de talento y sobre todo, haberlo desarollado a esa corta edad.

Creo que cualquier reconocimiento que se pueda hacer a todo este equipo se queda corto, pero si tu formas parte de él y lees esto quiero agradecerte por brindarme una de las mejores experiencias de mi vida, lleno de recuerdos que dificilmente serán reemplazados, ya que ayudaste a crear la 1a generación de atletas UltraMX355, y no importa lo que pase más adelante, esto ya hizo historia.

¡Gracias!

MIKE

#VidaUltra