Silencio después del caos

Es la primera vez que me siento a escribir con esta sensación rara en el pecho: una mezcla de ahogo y nublina mental. No sé bien por qué me siento así, pero justo eso fue lo que me hizo sentarme frente a la hoja que llevaba semanas en blanco, esperando una inspiración que nunca llegó. Así que decidí forzarla un poco.

Entre mis eventos deportivos más recientes está el 5tuple Ironman. Lo típico sería hacer una reseña de la carrera, contar los días, las distancias, los gels, el dolor y el final. Pero no fue una carrera típica para mí. Y si lo intento contar como siempre, siento que la traiciono. Porque lo que viví ahí no fue solo una carrera, fue la salida de un túnel larguísimo en el que había estado metido sin darme cuenta.


1. El túnel

Hoy puedo confirmar que el 5tuple no fue solo una competencia. Fue como atravesar un túnel de vidrio muy largo al que entré el día que me enfrenté por primera vez a este formato de carrera… y del que salí apenas crucé la meta. Suena exagerado, lo sé. A mí también me cuesta creerlo. Pero entre más pasan los días, más noto la diferencia en mi estado mental y en cómo me percibo a mí mismo.

Y también veo que no es la primera vez que me pasa.

Creo que toda mi vida la he vivido atravesando este tipo de agujeros de gusano personales. Como la corriente en la que las tortugas viajan en Buscando a Nemo: por fuera todo se ve normal, te mezclas con el mundo, convives, trabajas, cumples. Pero por dentro estás montado en una cinta transportadora invisible, atrapado en un flujo que va directo a un solo lugar: corregir el error.

Hoy puedo mirar hacia atrás y ubicar con claridad cada vez que he caído en uno de esos portales de tiempo y espacio después de lo que, para mí, representa un enorme fracaso.

Cuando entro a uno de esos túneles, funciono hacia afuera: trabajo, hablo, convivo, hago chistes, juego el papel que tenga que jugar. Pero en el momento en que me quedo solo con mi mente, vuelvo a subirme a la corriente. Entro en un trance que no me permite distraerme del objetivo: corregir lo que hice mal.

No sé si atravesarlos ha sido bueno o malo. No tengo la distancia suficiente para juzgarlo. Pero puedo asegurar que gracias a esos túneles he logrado prácticamente todo lo que he logrado en la vida. No se alimentan de la vergüenza ni del miedo, estoy seguro. Se alimentan de algo más profundo: una especie de zumbido interno que no se apaga, un ruido en la cabeza que no respeta horarios. Da igual qué esté haciendo, siempre hay pensamientos intrusivos que me regresan al mismo punto: recordar el fracaso.

Y hasta que no siento que lo corregí, no salgo.


2. Los hitos

La universidad: el primer túnel

Creo que el primer túnel fuerte comenzó cuando fallé en la universidad y tuve que volver a empezar. Ahí entendí la lógica de estas corrientes internas: vivir hacia afuera en automático, mientras por dentro una parte de mí se obsesiona con una sola idea.

Ese túnel me llevó a seguir estudiando varios años más. No fue nada heroico: fue una persecución conmigo mismo. Un día, sin fecha exacta, esa persecución terminó. Me sentí en paz, como si al fin hubiera corregido el error. Era libre: de mí y de mis propios pensamientos.

O al menos eso creí.

El deporte: del juego al estilo de vida

Cuando mi hambre académica se calmó, ya estaba metido en el deporte. Al principio no era un estilo de vida, pero empezó a tomar prioridad. Nunca fui bueno, nunca estuve ni cerca de ganar nada, pero algo empezó a engancharme.

Los pequeños fracasos deportivos se transformaron en retos inofensivos de superar. Microgolpes al ego con pequeñas dosis de dopamina y endorfinas como recompensa. Pasaron años, quizá una década, hasta que descubrí el triatlón. Y ahí todo cambió.

De ser un ñoño ingeniero de fábrica programando robots encerrado en cuartos, pasé a emprendedor en el mundo del deporte y deportista amateur. El sueño cliché: vivir de lo que te gusta, y que lo que te gusta sea parte de tu trabajo.

En esa etapa no me preocupaba mucho ganar ni mis tiempos. El objetivo era terminar. Porque en mi cabeza terminar era seguro: solo había que seguir avanzando, sin importar qué pasara.
Hasta que no fue suficiente.

Hasta que no terminé.

Hasta que no se trató solamente de voluntad.

Ahí escuché un nuevo crujido por dentro. Otro fracaso. Y con él, un nuevo túnel.

El primer Ultraman: fracaso, persecución y obsesión

Mi primer Ultraman lo viví como un fracaso brutal. A diferencia de todo lo que había hecho antes, esta vez lo tomé en serio. Entrené, me cuidé, me asesoré, me alimenté, hice todo lo que en ese momento yo creía que tenía que hacer para lograr el reto.

Y fallé.

Para mi mente, fallar es fallar. Da igual el contexto, las excusas o las explicaciones. Recuerdo la sensación en la boca del estómago: impotencia, enojo, un hueco pesado. Por fuera me consolaban. Por dentro, yo ya no estaba ahí. Ya había entrado en el túnel, y la única salida estaba al cruzar esa meta… algún día.

Ese túnel duró un año. La inexperiencia, la necedad y el ego hicieron que fuera un año muy largo y muy pesado.

Intenté meterme a otro ultra a los pocos meses; no podía permitirme esperar un año para volver a intentarlo. Después me rompí el codo, y gracias a eso, me vi obligado a calmarme y enfocarme de verdad. Volví. Lo logré. Y como en el túnel anterior, salí disparado: siete años seguidos haciendo un ultra tras otro y diciendo que sí a cuanta locura deportiva se me cruzaba enfrente.

Otra vez, un día la burbuja se rompió. Vi la salida del túnel. No sabía que había estado ahí, pero al sentirme satisfecho con lo alcanzado, dejé de necesitarlo.

Estaba en paz.
¿O no?

De un túnel a otro sin darme cuenta

Hoy creo que sí estuve en paz… pero pasé de un túnel a otro sin notar el cambio.

El Decaironman fue uno de los primeros retos que conocí, casi al mismo tiempo que el Ultraman. Pero al principio lo veía como algo inalcanzable. Lograr un Ultraman una vez era la cima emocional que yo quería vivir, y en mi mente con eso bastaba.

No sabía que me iba a enganchar así. No sabía que, sin querer, ese tipo de retos se volverían mi estilo de vida, mi lema y mi camino hacia metas que ni soñaba, pero que poco a poco se fueron sintiendo reales y alcanzables.

Suena lineal, como si hubiera sido un proceso limpio, un paso a la vez. En la realidad fue todo menos fácil. Mientras me aferraba al deporte, también construía un negocio, crecía la familia, aumentaban las responsabilidades… y los fracasos dejaron de ser solo deportivos. Empezaron a salir por todos lados.

Seguía en ese túnel, y con cada fracaso, más me aferraba a encontrar la salida, aunque fuera de emergencia. Pero no funciona así. No hay salidas falsas. No puedes comprar tiempo extra.

El 5tuple como mitad del camino hacia el deca

El Deca seguía lejos, pero se presentó la oportunidad de completar la mitad: el 5tuple. Algo dentro de mí me dijo que no estaba listo… pero que esta vez iba a lograrlo. No era una corazonada romántica, era una necesidad rara: quería hacerlo, lo necesitaba, y sabía que tenía que prepararme de verdad.

Cuerpo, mente y eso que se activa cuando los dos fallan.

El resultado ya lo conocen. El “cómo” lo viví está en un podcast. Pero el “cómo me siento hoy” es lo que no vi venir. Y lo que me cuesta trabajo explicar.


3. La salida

Hoy no siento que haya túnel. Al menos, eso creo. No oigo ruido, no siento una persecución interna, no hay zumbido de fracaso pegado al cerebro. Todo lo contrario: por primera vez en mucho tiempo siento que estuve tan enfocado en un objetivo, que hoy tengo paz de “no deberme”.

Los retos siguen ahí. El Deca lo veo alcanzable, pero no tengo prisa por ponerle fecha ni tengo necesidad de demostrarme nada ni a mí ni a nadie. Pensé que estaba cayendo en una espiral nihilista, que todo me daría igual, pero no. No va por ahí.

No es que nada me importe. Es que hoy me siento más consciente y realista de mi lugar en el universo, en el tiempo y en el simple hecho de estar vivo.

Durante años sentí que el tiempo se me acababa para vivir experiencias únicas. Y mientras vivía esas experiencias, muchas veces olvidé cómo vivir todo lo demás: cómo ser humano, cómo conectar con la vida que pasa alrededor. Me llené de medallas y papeles que validan esfuerzos que nadie más puede sentir desde adentro, pero que de alguna manera transmiten algo, inspiran a que otros quieran replicarlos.

Hoy ya no siento prisa. Al contrario.

Hoy sé que, cuando estoy en ese túnel, nadie lo nota. Nadie ve lo que pasa en tu mente, cómo te hablas, los mil escenarios imaginarios de fracaso que se repiten una y otra vez. Esos que ya no puedes decidir ignorar, porque si de verdad quieres lograr algo en la realidad, tienes que haberlo logrado antes mil veces en tu cabeza. Y entre más bonitos sean esos escenarios mentales, más dura suele ser la realidad.

Hoy me siento tranquilo. Satisfecho de haber llegado hasta aquí, haya sido como haya sido.

¿Qué sigue?

Lo que tenga que seguir.
Quizá aprender a vivir sin túneles fantasma.
O, al menos, a reconocerlos a tiempo cuando aparezcan.

Mike
Vida Vltra

¿Porqué haces lo que haces?

Es una pregunta tan ambigua con tantas respuestas posibles y a la vez con una sola:

-Porque quiero.

Ok ok, entiendo que suena un poco agresivo pero en realidad buscarle un motivo más allá del gusto y la pasión que implica realizar un reto o en mi caso, un estilo de vida asi de intenso, llega un punto en el que ya no tiene explicación clara ni lógica. Cualquier cuento que te quieras contar o cualquier motivación externa que quieras darle es importante, pero me atrevo a decir que no es enteramente legítima.

¿Dedicarlo a alguien más? Si, podemos hacerlo para dedicarlo a alguien, pero al final es una dedicatoria que nosotros, los que hacemos estos retos, elegimos y le damos un valor tan elevado por el nivel de sacrificio, compromiso y muchas veces dolor, que se requiere. Pero te puedo asegurar que si alguien te dice que porque te ama o te aprecia, se va a someter a una auto tortura por ti, tendrías que ser algo sádic@ para aceptarlo. Y es por eso que siempre lo vemos por el lado romántico, ese donde los guerreros morían por amor.

Entonces ¿lo dedicamos porque el que recibe la dedicatoria valora el esfuerzo, o porque no queremos sonar egoistas y decir que lo hacemos por nos llena demostrar lo que somos capaces de lograr?

Bueno, podemos no dedicarlo a nadie en particular, pero si para motivar a otros y demostrar que si yo puedo ellos pueden. Una vez más, me doy cuenta que esa es una frase trillada en la que yo muchas veces he caido. Y no deja de ser lo mismo, ego, ese ego que nos pide demostrar que aunque todos podemos, tu levantas la voz para decir que lo hiciste primero. Pum! Que fuerte y que cierto es.

¿Ser un ejemplo? Ahi no caigo tanto, pero no puedo decir que no lo he dicho alguna vez. Y es que en algún momento me di cuenta que, ¿para que quiero ser un ejemplo de resiliencia o de triunfo deportivo para un hijo que quizás quiere ser filósofo o artesano, o una hija que quiera viajar por el mundo sin lujos ni presiones o dedicarse a estudiar matemáticas? Son tantas las opciones de vida que tienen y que quiero que elijan libremente, que sería muy mal padre si les incitara un solo camino. Así que me limito a solo enseñarles a soñar, a buscar el suyo propio y ayudarles a que lo puedan hacer realidad.

Entonces ¿porqué hago lo que hago? ¿Porqué hacemos lo que hacemos los que hacemos estas pruebas? ¿Porqué la ultradistancia? ¿Que hay detrás de este gusto loco y e innecesario?

Es claro que no puedo generalizar, ni pretendo hacerlo, sin embargo en estos años que llevo en el deporte de ultra resistencia he descubierto que no hay mayor secreto, esa sensación de logro y esos mínimos, pero intensos segundos de éxtasis que dan el culminar una prueba de este nivel, son incomparables y son exclusivamente nuestros. Se que suena muy egoista porque muchas veces ese proceso y esos logros se dan gracias a el apoyo y amor de la familia y amigos que te acompañan, y una vez que pasan esos segundos de adrenanalina y endorfinas embriagantes, si, son lo primero que pasa por tu mente, por tus emociones y el agradecimiento es gigantesco, pero siendo honesto la autorealización y la satisfacción propia del esfuerzo realizado, es suprema.

Y no lo veo mal, me ha tocado estar del otro lado, me ha tocado ser el que apoya, el que espera en la meta, el que acompaña el proceso y el que ve la sensación de logro en alguien que quieres y en ningun he esperado que mi apoyo esté por encima de lo que el esfuerzo significó para esa persona, y creo que nadie sentiría envidia o egoismo por alquien que realmente ame.

Pudiera parecer que a mayores distancias mayor la satisfacción, sin embargo no es asi, no me imagino lo enorme que uno debe sentirse ganando una medalla de 100 metros planos y son menos de 10 segundos.

Lo que si puedo garantizar es que lo que uno festeja, son los cientos o miles de horas que dedicó para llegar a ese momento, y cada quien las vive a su manera. Algunos si entrenaran mil horas y es admirable, pero algunos otros seremos empleados, esposos, padres de familia, hijos o hermanos unas 900 y nos quedarán 100 para preparar lo mejor posible, algunos quizás por el camino que elegimos ni siquiera lleguemos a tener la propiedad de el 10% de nuestra propia vida para hacer lo que realmente nos apasione, y es ahi , es en esa relación donde el ese delirio, esa fascinación del logro culminado, incrementa exponencialmente.

Entonces, todos lo hacemos porque nos arrebata, nos lleva a un lugar desconocido por la mayoría y nos da segundos, si, solo segundos en toda una vida. Donde sabes que no importa lo que pase, no importa quien te vea, sabes para ti, que tu existencia trascendió y aunque solo sea tu ego hablando, eres inmortal.

Vida Ultra

Mike

Depresión post ultra

Ya pasaron 3 semanas de que se cruzó esa meta, la reseña está lista y aún estoy preparando el video, pero a final de cuentas la carrera ya terminó y es hora de enfocar la mente en lo que sigue… ¿Y que sigue?

Si bien uno de los efectos después de una competencia tan demandante y que te lleva al límite como un Ultra es entrar en un periodo de “depresión”, es totalmente válido y necesario el tomar un periodo de descanso físico y mental para terminar de asimilar la vivencia y realmente darnos el gusto de disfrutar el logro, pero es importante controlar que ese descanso no se convierta en un abandono de uno mismo.

Una persona que se enfrenta a este tipo de retos es muy probablemente alguien con una personalidad tipo A, por lo que el sentido de urgencia y el inminente deseo inmediato de pensar “que sigue?” es inevitable y es justo eso lo que lo lleva a buscar cada vez más, en pocas palabras tendemos a ser personas con un comportamiento adictivo y no es para menos con las altas dosis de adrenalina y endorfinas que nos ganamos después de una severa chinga como un Ultra.

Llevas meses entrenando, rascándole minutos al dia para poder cumplir con tu plan, y una vez que lo logras sueles tener tanto tiempo libre que no sabes ni que hacer con él, y es en este periodo donde tu mente comienza a divagar y puede surgir la famosa depresión post competencia, la cuál, si no es sustituida por un nuevo reto, sin importar el tiempo que tome cumplirlo, te puede llevar al lado obscuro, que es justo el estilo de vida opuesto al que viviste durante meses, ahora te puedes convertir en una persona adicta a los malos hábitos, mala alimentación y sedentarismo extremo.

Suena dramático, pero si vives en este mundo del deporte y te pones a pensar, seguramente hay alguien que conoces que dio este radical cambio en su vida, y después de alguna competencia exigente como un ultramaratón o un ironman se tomaron un periodo de descanso que lleva años y no parece tener fin. Bicicletas llenas de polvo u oxidadas, pantalones de tallas cada vez mas grandes y una continua promesa de que iniciando el próximo mes “regresa” a entrenar son características comunes en atletas con este problema.

Afortunádamente, al dia de hoy, este no es mi caso, todo lo contrario, como lo dije en un post anterior, mi “carrera” de atleta es un plan a largo plazo que apenas comienza, todo lo que he hecho forma parte de una base de preparación para retos mas agresivos que quisiera completar en unos años. Soy consciente de que en ésta época de mi vida, siendo emprendedor con un negocio que me requiere de tiempo completo, una familia con hijos pequeños que requieren mi atencion y un comportamiento obsesivo de participar en todos los proyectos que me son posibles, el tiempo que me queda para ser atleta es únicamente el suficiente para permanecer siendo un entusiasta aprendiz de la resistencia.

Por lo pronto, para 2019 ya tengo un objetivo definido, inscrito ya estoy y le traigo tantas ganas que ni siquiera tuve un periodo de descanso total, quizás me tome unos dias en este fin de año, pero la idea es mantenerme activo para seguir con el “vuelito” que traigo y que sea mas fácil comenzar el entrenamiento para el reto tan demandante que me espera y del que prónto les hablaré.

Me tomó varios años y varios ultras el llevar mi cuerpo y mi mente a este punto en el que realmente disfruto cada instante de algo que en un inicio parecía demandante y es por eso que ahora me siento con la confianza de subir el nivel sin temor de perder el gusto o dañar a mi cuerpo. Lo cuál siempre será mi recomendación #1 como entrenador, haz las cosas por gusto, se trata de disfrutarlo, ten paciencia y aprende de ti mismo.

¿Y tú has vivido alguna depresión post competencia?

#VIDAULTRA

Mike

ENFRENTANDO NUEVOS RETOS

Me ha sido complicado escribir. Mas allá de la falta de tiempo que suele ser la causa principal, también ha sido la falta de contenido que transmita información de valor desde mi punto de vista.

Si bien este año poco a poco he sentido que vuelvo a retomar ritmo en mi entrenamiento y un nivel que hace años no sentía, el conocimiento de que aún estoy lejos de un estado óptimo me hace postergar publicar una y otra vez. Pero en fin, aqui estoy para dar seguimiento a los retos que ya están en puerta y un par mas a los que ya estoy inscrito.

marcos
Maratón CDMX con Marcos

Como saben, justo después de vencer a mis demonios a inicios de año decidí enfrentarme nuevamente a la Ultra distancia, y así hoy estoy a 30 dias de verme nuevamente cara a cara con la distancia, el dolor y la incertidumbre. Si, eso ya es bastante, pero si ya saben como soy pa´que me invitan, decidí subirle 2 rayitas y una semana antes voy a apoyar a Marcos Velázquez como su guía durante el Ironman 70.3 de los Cabos, es un buen reto ya que siempre ir a un ritmo que no es el tuyo suele ser bastante exigente, así sea menor o mayor. Tuve la oportunidad de apoyarlo durante el maratón de la CDMX, y creo que por un tiempo llevamos un ritmo bastante cómodo para ambos, sin embargo esta será la primera ocasión que hagamos un triatlón completo y será un 70.3 con un nivel de complejidad bastante decente, especialmente en la etapa de ciclismo.

Así que después de ese último “entrenamiento”, haré un viaje express de vuelta a la ciudad para recoger todo mi equipo y salir rumbo a Zacatecas para 3 dias de retiro espiritual en el ULTRAMX515, el cual me tiene muy emocionado ya que en esta ocasión sé que podré enfrentarlo de una manera diferente, sin miedo especialmente, y podré enfocarme mas en divertirme y disfrutar ese dolor rico que te dan los kilómetros acumulados.

ultramx

Afortunadamente no estoy tan loco, aún, así que tendré un par de semanas de descanso y recuperacion, hasta que llegue la fecha del Ironman Cozumel, en el cuál nuevamente estaré apoyando a Marcos, este es un evento especial ya que será su primer Iron y por consiguiente tendré la gran responsabilidad de guiarlo hasta la meta. Quien ha hecho un Iron sabe que éste nunca es fácil sin importar la experiencia que se tenga, y ahora tendré que dejar de lado mis sensaciones y tendré que enfocarme en ser sus ojos y su mentor el 100% del tiempo.

Y pues yá, con eso termino el calentamiento, y dejo atrás lo mas difícil para enfrentarme a lo mas cabrón, la rodada México-Acapulco en 1 dia. Así es ,será el dia en el que mi hermosa CUBE Attain y yo disfrutaremos mas de 15 horas pedaleando hasta llegar a relajar las piernas en las paradisiacas playas de Acapulco.

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CERRANDO EL AÑO CON LA MEXICO-ACAPULCO

Eso es lo planeado, me siento con la fuerza, las ganas y la determinación de lograr todo y poder cerrar el año mas épico de mi vida hasta hoy, justo después del que fuera el peor. De igual manera tengo ganas de ir dejando la evidencia de lo que va pasando, así que estén pendientes.

MIKE

#Dowhateveryouwant

#befast #becube

IRONMAN COZUMEL

Así es, después de un ultra fracaso, de un brazo roto que me dejó fuera de Barcelona y una posible revancha en Hawaii, de un maratón que corrí tan poco motivado que ni terminé, en otras palabras, después de un año pa´l perro, deportivamente hablando, decidí que el Ironman de Cozumel sería el que me sacaría de ese hoyo al que iba cayendo.

Me inscribí un par de meses antes, con el brazo todavía a medio rehabilitar, sin base de entrenamiento, ni programa a seguir. Decidí darme la oportunidad de ir simplemente a disfrutar, y es que ya han sido un par de años en los que siempre llego con ganas de romper mis “records” y algo sale mal, bici rota, enfermo del estómago, gripa, ampollas, etc.

¿Entonces, si voy con la intención de divertirme, y hacer el mayor tiempo posible es muy probable que todo salga a la perfección, o no?

Así lo hice, llegué a Cozumel el último dia de expo, y en lugar de ir corriendo por mi paquete de competidor, con calma, nos instalamos en el hotel, comimos y ya después fuí rumbo al centro de convenciones. Honestamente ni siquiera leí la guia del atleta, ya tengo experiencia y conozco a grandes rasgos lo que había que hacer, asi que simplemente llegué a realizar los trámites. Incluso ya estando en Cozumel me entró la duda de si me había inscrito porque no encontraba el correo de confirmación, afortunadamente si lo hice, pero eso es una muestra de la despreocupación que llevaba.

En fin, todo salió como planeaba, recogí mi paquete, salí de la expo sin comprar ni un solo souvenir, afortunadamente no necesito nada, fuí a recoger mi bici y regresé rodando al hotel para estar el resto del dia con mi familia, jugando en el mar y por primera vez siendo un turista mas, nada de comida especial ni las típicas preocupaciones de un triatleta previas a la competencia.

Llegó el dia previo a la competencia el cuál siempre esta cargado de mucha logística, la cuál involucra bolsas de colores, separar nutrición, entregar bici, entregar tenis, colocar números y muchas cosas mas. Entonces, antes de entrar en ese mood, al despertar decidí vestirme, tomar mi bici y salir a rodar, sin tiempo, ruta ni nada definido. Tenía ganas de rodar y eso hice.

Me fuí unos 20K al sur de la isla, sintiendo la brisa caliente cuando todavía no eran ni las 9 de la mañana, observando el océano, escuchando las olas y realmente disfrutando el estar ahí, me orillé en el camino y decidí sentarme a ver el mar como hace mucho no lo hacia.PhotoGrid_1448726587515

Fué entonces que regresé a preparar todo lo que tenía que preparar, y después de una mañana en familia partí a entregar todo y de ahi a descansar para el gran dia.

DOMINGO 4:30 am

Me despierto mucho antes que el despertador sonara, me preparo, me despido de mi esposa y mi hija y salgo a enfrentarme a mi mismo una vez mas.

Camino al lobby pasé al restaurant para ver que desayunaba, un enorme plato de fruta con queso cottage, un par de sandwiches con crema de cacahuate y un café después, salgo rumbo al parque donde hay que dejar nuestras cosas.

Llego a mi bici, nos saludamos, y comienzo a prepararla. Ánforas, geles, pastillas, casco y está lista, no tarde ni 10 min. Entonces fué que entregue mis bolsas de special needs y subí al camión que nos llevaría a la zona de arranque. Ya llegando ahi y sin tener nada que hacer me acerco de una vez a los corrales de salida, me siento en el piso y simplemente espero el momento en el que pueda arrancar.

Yo creo que pasé casi 1 hora en ese lugar, de pronto me di cuenta que ya no era el único, estaba rodeado de cientos de triatletas llenos de euforia, nervios y stress por arrancar. Volteo a ver mi antebrazo y sigo las instrucciones que tengo tatuadas para saber como vivir.

Llegó el momento, muy lentamente empezamos a avanzar y unos minutos después estoy en el muelle, doy el salto, y comienzo a nadar.

Llego a la 1er boya a unos cuantos metros y doy vuelta a una linea recta de casi 4km de puntos naranjas que tengo que seguir. Me voy a un ritmo relajado, en fin dicen que vamos a favor de la corriente, así que debe de ser una nadada fácil no?

Fácil no fué, pero si he tenido muchas peores, así que no me puedo quejar, salgo y me doy cuenta de que mi tiempo no está nada mal, voy trotando rumbo a la la transición, creo que soy el único que no entra a la carpa de cambio, simplemente tomo mi bolsa,saco mis zapatos, meto mis goggles y sigo rumbo a mi bici.

Llego, me coloco las zapatillas, casco y estoy listo. Camino literalmente hasta la zona de monte, alcanzo a ver a algunos espectadores que me ven con cara de ¿porque este wey no corre? me da risa y sigo mi caminata hasta la zona en la que puedo subir a mi bici, la monto, inicio el gps y salgo por 180K de pura sabrosura.

Y así apenas empiezo me siento de maravilla, en menos de 1km empiezo a rebasar a varios triatletas y me preocupo un poco de ir muy rápido, mi objetivo es ir cómodo y así voy, entonces simplemente agarro mi ritmo y me despreocupo de si paso o me pasan.

Rápidamente llego a la zona sur de la isla y empiezo a sentir el viento, muy fuerte, mas fuerte que el dia anterior, pienso dentro de mi, si esto es la primera vuelta no quiero imaginar la última… pues si la 3a se va a sufrir, no hay pedo, lo pago. En fin, sabía a lo que venía.

IRONMAN COZUMEL 1A pesar del viento siento que la primer vuelta se va relativamente rápido, entrando a la ciudad me emociono porque por fin voy a poder ver aunque sea por un par de segundos a mi familia, y si, fueron solo unos segundos que bastaron para llenarme nuevamente de energía para dar un poco mas y estar mas pronto de vuelta frente a ellas. Rápidamente estoy de vuelta en la zona de viento y lo siento mas intenso, no se si realmente creció demasiado o me empiezo a cansar, veo como empiezo a bajar mi velocidad y empiezo a sentir mis piernas cada vez mas pesadas, me preocupa que se me esté terminando la energía tan pronto, en especial porque he rodado “cómodo” todo el tiempo y no tendría porque quemarme, fué entonces que lo sentí, una llanta ponchada, ahora creo que esta comenzó a bajarse lentamente y eso era lo que dificultaba el pedaleo. Justo a la hora en la que el sol está en lo mas alto y no hay una sola sombra, tengo la suerte de encontrar un lugar debajo de un árbol solo unos metros mas adelante.

IRONMAN COZUMEL 2Me bajo y con calma comienzo a quitar la llanta, para mala suerte fué la trasera, que siempre suele ser mas complicada, y empiezo a ver como a todos los que había pasado me comienzan a pasar, así que mejor aprovecho la pausa y tomo mi tiempo para cambiar la cámara ya que es preferible hacerlo con calma pero bien a tener que repetir todo por montar mal la cámara o la llanta, así que después de un largo rato estuve de vuelta en la carretera. No se si fué el “descanso” o el cambio de llanta, pero me siento nuevamente fuerte y rápido. Aunque ahora si estoy seguro que el aire está mucho mas intenso, veo a todos como van zigzageando ya que el aire te mueve por todos lados. Agacho la cabeza y veo mi brazo “breathe, focus, smile…control your mind”, le hago caso, sonrìo, y sigo adelante.

IRONMAN COZUMEL 3Llego a special needs y decido tomar mi bolsa y buscar nuevamente una sombra, me siento a comer lo que ahora veo fué la mejor comida que pude elegir, nuggets de pollo, mi plan original era dejar una rebanada de pizza, pero ya que no encontré una pizza decente una noche antes elegí los nuggets, me supieron a gloria. Me hidrate, me mojé y seguí adelante.

IRONMAN COZUMEL 4La 3a y última vuelta la pasé casi totalmente en trance, el cansancio empezaba a llegar y el aire empeoraba, en esta ocasión ya los rebases prácticamente no existían, mas que ir hacia adelante, me di cuenta que muchos nos enfocábamos en mantenernos en nuestro lugar y evitar que el aire nos aventara. Después de sufrir un rato y de socializar los últimos kilómetros que me sirvieron mucho para distraerme llegó el momento de bajar de la bici y ahora si, dejar que el Ironman comenzara.

Me tomé mi tiempo en transición, realmente tardé solo un par de minutos en cambiarme, pero aproveché para estirar un poco, seguir platicando, pasar al baño y mentalizarme para lo que seguía. Justo al salir de la carpa me alcanzó un amigo y salimos caminando y platicando hasta llegar al tapete donde comenzamos a trotar, duramos apenas 1 km juntos cuando nos separamos, corrí unos metros mas y escuché que alguien me echaba porras, era un total desconocido que iba caminando, pero que me dió muy buena vibra y decidí detenerme e ir a su paso.

IRONMAN COZUMEL 5Se llama Johnny y es un bombero español quien venía a completar su 8° Iron, a pesar de tener una prótesis en la cadera que le dificulta el correr lo sigue haciendo por una promesa y pasión propia. Fué algo extraño, son de esas personas que aparecen y desaparecen en tu vida, pero llegan en el momento justo para darte una gran lección, no se si lo vuelva a ver, pero definitivamente siempre lo recordaré. En fin, caminamos casi 3 kilómetros compartiendo experiencias, apoyándonos y que me sirvieron mucho para cargar energía y retomar este juego, casi al llegar al 1er retorno me despedí de el y seguí corriendo.

Creo que esa 1a vuelta la terminé corriendo y seguí así un buen tramo de la 2a, hasta que por 1a vez sentí un gran bajón, esa sensación en la que se te baja la pila y las piernas dejan de responder. Comencé a caminar, estiré las piernas e hice lo que nunca hago, pedí una pepsi. Siempre me han hablado de sus propiedades mágicas al correr y decidí probar, la verdad no creo que me haya ayudado mucho pero al menos me ayudó a llegar al retorno y por fin pasar a special needs. Saqué una dosis mas de nuggets, que en esta ocasión ya no fueron tan mágicos, creo que ya estaba algo asqueado y lleno de agua, gatorade, pepsi, pretzels, geles y todo lo que había comido. Comencé a trotar nuevamente de regreso y empecé a enfocarme en llegar de un poste a otro, luego al abastecimiento, arbol, corredor, todo lo que pudiera servirme para fraccionar el trayecto, hasta que nuevamente vi la meta y presentí que en esta ocasión vería a mi familia por ahi, lo cual me motivó a acelerar un poco y comencé a buscarlos.

IRONMAN COZUMEL 6Efectivamente las escuché unos metros antes de llegar a la vuelta en U, por lo que “aceleré” para dar la vuelta lo antes posible y encontrarme con ellas. Me emocioné de verlas, las saludé y les prometí que mi iba a apurar para ya terminar y poder irnos, así que me despedí con un beso de las 2 y arranqué a la vuelta final.

Mi objetivo era correr, aunque fuera lentamente toda esa vuelta, pero ese objetivo se esfumó apenas 1K después, las piernas cada vez las sentía mas rígidas y tuve nuevamente que detenerme a estirar, en esta ocasión los objetivos cortos no eran tan efectivos y sentía la necesidad de detenerme mas continuamente a estirar y descansar un poco, logré llegar al último retorno y sentí mucha tranquilidad de saber que a partir de este momento cada paso que diera me llevaría directamente a la meta. Empecé a trotar por tramos cortos con el único objetivo de llegar a la zona del malecón, sabía que una vez estando ahi ya podía considerar este iron terminado.

Y así fué, llegué a la zona de muelles, dejé la oscuridad atrás y comencé a correr cada vez mas rápido, o al menos eso sentía yo, las porras ya eran escasas, así que fué un camino solitario el esperar a escuchar la música del arco de meta en el que haría el cierre. Por fin a unos 500 m. logré escuchar algo de bullicio que me emocionó y empecé a correr mas rápido, no hay nada mas emocionante y gratificante que pasar la “Y” que divide el retorno y el camino a meta y tomar el lado derecho.

Llegué por fin al tapete azul, todo había terminado, sonreí y me tome mi tiempo para disfrutar esos segundos de gloria y paz. Levanté los brazos y me permití sentir la satisfacción de escuchar la ansiada frase “TU YA ERES UN IRONMAN”.

IRONMAN COZUMEL 7

 

 

 

 

 

 

Desintoxicándome

Reset Siendo totalmente honesto, aunque siempre trato de cuidar mi alimentación, la verdad es que nunca me he limitado en cuanto al tipo de alimentos que ingiero y nunca he hecho una dieta. Digo que me cuido porque no tomo refrescos y evito la comida muy grasosa, sin embargo tengo una debilidad muy grande por el pan, todo tipo de pan, no discrimino, y cuando se trata de desaparecer un delicioso bife siempre estoy listo para enfrentar el reto.

Así que ahora que estoy comenzando mi preparación para el siguiente reto, que es el Ultraman, decidí que voy a hacer las cosas bien y  apegarme al entrenamiento, hacerme un check up y cuidar mi alimentación. Y es precisamente en este último punto donde decidí “resetearme” de toxinas, grasas y demás chatarra que haya en mi cuerpo para empezar de cero.

Tome la decisión de probar con  3 dias de Reset Juice, sentí que 1 dia era muy poco y quizás no iba a sentir nada, y después iba a decidir si lo expandía a 5 o hasta 7 dias.  Ahora les digo que para mi 3 dias fueron suficientes, quizás en otra ocasión aguante más, pero por ahora si tuve bastantes sensaciones que me convencieron de que mi cuerpo sintió una mejora.

¿Porqué Reset Juice y no jugos hechos en casa?

Al buscar información sobre jugoterapia, descubrí un término que no conocía ,”prensados en frio”, que es precisamente lo que ofrece Reset. Resulta que un jugo exprimido en extractor o con maquinas está expuesto a fuentes de calor por el simple hecho de que la extracción se hace por un movimiento mecánico, esto ocasiona que el jugo, en el momento justo en el que está siendo exprimido, comience a oxidarse, lo cuál hace que su vida sea muy corta y sus propiedades y nutrientes se reduzcan casi al 50% en un instante.

En cambio con el método que utilizan para prensar en frio, el jugo sale y se mantiene casi como si siguiera dentro de la fruta e incluso hace que dure mas tiempo. Al grado que un jugo de Reset puede durar hasta 3 dias sin perder propiedades o sabor, y bueno, creo que todos hemos tomado un jugo de naranja que lleva mas de dos horas exprimido y no sabe igual que recién salido de la máquina.

Entonces llegaron mis jugos a The Triathlon Store, era el kit Endurance, que está diseñado para deportistas, ya que te da nutrientes para rendir mas y además te incluye 2 leches (de almendra y de nuez) que sirven como un sustituto de proteína, así que llegó el momento de empezar.

 

DIA 1

Todo inició con el jugo UNBEETABLE, un jugo rojo concentrado debido al betabel que trae como base, combinado con manzana, pepino y apio. Soy fan del jugo de naranja con betabel, así que no le tenía miedo al sabor, no podía ser tan malo. Solo me tomó un sorbo saber que ese sería mi favorito. ¡Sabía delicioso!

Fue avanzando el dia y en intervalos de 2 a 3 horas tocaba probar un jugo nuevo, todos me iban gustando. Algunos mas dulces como el Greenergy y otros un poco mas condimentados como el Pinebliss, que por el jengibre que contiene te da un sabor algo picoso que si te saca de onda, no te lo esperas, pero nada de que preocuparse.

A lo que mas le tenía miedo era a los jugos verdes ya que regularmente saben a puro apio y perejil y la verdad no me encantan, y en el Kit Endurance vienen 2, y no solo no saben feos, sino que saben muy bien, podría tomarlo cualquier dia sin problema.

El dia fue avanzando y quizás el primer efecto que sentí fue la abstinencia de la cafeína, no es que tome demasiado, pero si rigurosamente 2 tazas al dia y generalmente bien cargado, todavía no eran las 5 de la tarde y me empezó a dar mucho sueño, incluso me costaba trabajo concentrarme para trabajar, generalmente me encuentras haciendo varias cosas a la vez, y en esta ocasión me costaba concentrarme en una sola, ya pasará, pensé…

Lo interesante es que hambre como tal nunca tuve, de repente eran ratos de ansiedad por comer, pero ya que me concentraba en las sensaciones me di cuenta que no era realmente hambre, simplemente el hecho de saber que no había comido nada solido en todo el dia.

Ese dia si terminé muy agotado, simplemente sin pila, aunque sabía que tenía la nutrición que mi cuerpo requería me faltaba la cafeína y azucar que acostumbro comer por las tardes. Sin embargo aunque creí que no iba a poder dormir por el hambre, nunca la tuve y dormí sin problemas.

 

DIA 2

Tocaba salir a correr y generalmente lo hago en ayunas, así que no tuve mayor problema. Simplemente tomé agua antes de salir y al regresar la leche Vitality Milk, hecha a base de nuez, semillas de hemp, vainilla y agave. Esta ya la había probado antes y la verdad es que esperaba con ansias que llegara el momento de tomarla, me encanta, podría vivir de eso, es un sabor similiar al agua de horchata, pero totalmente natural, y dulce pero sin empalagar. Eso lo tomé como mi proteína post entrenamiento, y una hora después mi desayuno, un jugo unbeetable mas.

El dia transcurrió ya muy cercano a lo normal, seguí sin sentir hambre y creo que hasta fuí mas productivo, ya que el poder estar tomando jugos todo el día me permitío trabajar de manera continua. Se que tampoco es bueno estar tanto tiempo sentado, pero en esta ocasión me ayudó a bajar la lista de pendientes.

Nuevamente entrada la tarde empezó el efecto psicológico, puedo jurar que olía a pizza en el trabajo, todos me veían raro, pero quizás el no comer nada agudizó mi olfato y podía oler la comida a metros de distancia.

Otro efecto muy interesante es que de repente si tenía antojos, pero contrario a lo que yo creería, se me antojaban cosas sanas, como una pechuga asada con brocolí, o un sandwich integral con queso panela.

DIA 3

En esta ocasión repartí la Vitality Milk en 2 porciones una antes y otra después del gym, y creo que funcionó bien, al entrenar me sentí bien, con energía, aunque si fué una sensación extraña ya que me sentía un poco mas ligero, es absurdo pensar en el peso ya que aunque si bajé, no fué nada significativo, terminé mi entreanamiento sin contratiempos, pero creo que si tenía la energía justa, ya que saliendo del gimnasio me dió un ataque de hambre y sentí un bajón de energía.

Comencé la toma de jugos y creo que fueron demasiado pronto uno de otro, ya que se terminaron muy rápido, regularmente me duraban perfecto hasta la hora de dormir, y en esta ocasión a las 5 de la tarde me estaba tomando el último. Pero fué un dia que transcurrió ya muy normal, ya no existió el hambre y creo que mi cuerpo ya se acostumbró a no funcionar con cafeína porque ya no me siento cansado ni con sueño.

Como dije al principio, estuve tentado a comprar el kit por otros 3 dias, pero el fin de semana se acerca y voy a subir el volumen de entrenamiento y no quiero arriesgar mi rendimiento, y tampoco quiero iniciar algo que no voy a terminar, soy demasiado necio en ese aspecto y prefiero no verme en ese dilema.

Esta desintoxicación fué algo totalmente nuevo para mi, me siento muy satisfecho de haberlo hecho y definitivamente creo que es algo muy sano que se debe hacer al menos un par de veces al año para limpiar el organismo que, aunque no nos guste, está saturado de químicos, conservadores y muchas sustancias que nos hacen daño y que a veces nuestro hígado no se da abasto para eliminar sin un poco de ayuda.

Ahora toca seguir con el plan de entrenamiento, cuidar la nutrición y seguir construyendo ese Ultra.

 

Mike

 

I don´t try, I TRI

#TRI4REAL

Reset Juice