UltraMX515 2020 Dia 2

La euforia del cierre del dia 1 aún seguía, sin embargo era momento de comenzar a concentrarme en el segundo dia, que requiere mucha paciencia y cabeza. Es un dia en el que muy facilmente puedes cometer errores que te pasen factura más adelante o incluso en el dia 3, más de una vez he visto atletas con potencial de lograr grandes resultados en la carrera echarlo a perder por excederse. En mi caso, aunque nunca he estado peleando un podium ni siquiera de cerca, si he tenido experiencias en las que lo que iba como un buen dia, por atascado, termina como una masacre para el cuerpo y para el cual es dificil recuperarse para el doble maratón.

Así que después de llegar al hotel y un buen baño, llegó la hora de comer para recargar fuerza, me seguia sintiendo al 100, como si solamente hubierahecho un entrenamiento largo por la mañana, aprovechamos para comer con el video crew de Panal y compartir las experiencias del dia y un buen rato de anécdotas y risas. Apenas terminamos comenzó el momento de dejar atrás éste dia y comenzar a poner la mente en lo que venía, mientras mis hermanos fueron de compras a resurtir lo que se utilizaría al dia siguiente, yo revisé nuevamente que la bicicleta estuviera bien, organicé la alimentación, la ropa que utilizaría y traté de ir a dormir temprano, ya que ahora tocaba arrancar una hora mas temprano y seguramente por el cansancio la noche se sentiría un poco mas corta.

Sonó el despertador y comenzó la nueva aventura. En realidad todo estaba relativamente listo así que lo único que faltaba era subir todo al auto, comer algo y trasladarnos a la zona de arranque. Puedo decir que todo fluyó con bastante calma y aunque mi plan era irme rodando del hotel a la zona de arranque que está a un par de km. ,cómo lo he hecho en años pasados, tuve hasta tiempo de meter la bici al auto con calma y llegar a la zona de arranque con buen tiempo de sobra.

Hasta dio tiempo de una pestañita antes de salir

A los pocos minutos comenzaron a llamarnos a la linea de arranque y ordenarnos, ya que por los protocolos de salud, aunque somos muy pocos atletas y en realidad no se forma ningún pelotón o grupo grande, la organización del evento cuidaba todos estos detalles a la perfección y siempre evitó cualquier contacto entre nosotros en medida de lo posible.

5,4,3.2,1…

Comienza el dia 2, como siempre, con un arranque controlado resguardado por los organizadores y policia, ya que para comenzar la carrera tenemos que salir de la ciudad, por lo que los primeros 5km aproximadamente nos ayudan a cerrar el tráfico y llevar una velocidad limitada, una vez que llegamos a la autopista, nos sueltan cuál caballos de carreras y los madrazos comienzan.

Honestamente este dia siempre me causa conflicto, la bici es algo que disfruto mucho y me gusta, y en ocasiones anteriores he cometido el error de arrancar muy fuerte, lo cual me pasa factura al llegar a la bufa, que es una subida endemoniada que comienza alrededor del km. 200 y en la que he llegado a mentar madres y soltar lagrimas, por lo que ahora quería realmente ir de menos a más, estoy consciente de que el kilometrae acumulado que llevo este año es minimo comparado con años anteriores y no vale la pena buscar un tiempazo cuando no traigo lo suficiente para lograrlo, así que me trago el ego y el orgullo y dejo que los que arrancan más fuerte se vayan. Los punteros se dejan ir cual gorda en tobogán, en menos de 2 minutos dejé de verlos, con los demás trataba de ubicarme para mantener un ritmo que me permitiera mantenerme en una posición cómoda, pero buscando ir “solo” es decir no tener a nadie tan cerca como para perseguirlo, ni tener a alguien muy pegado atrás como para buscar botarlo, quería enfocarme solo en lo mio y nada más.

Arrancando relax

Todo iba bien, me mantenía en la parte media del grupo sin ningún estrés, me sentía bastante cómodo, incluso sobrado, mi estrategia era llegar así hasta el km 115 que es el retorno donde comienza un falso plano con viento en contra que dura casi 100km para después llegar y rematar en la bufa, una vez llegando ahi, hacer una única parada, comer, recargar la bici de hidratación, geles, estirar y ahora si meterle, darle duro, como diría Paul de las barras praderas “sin miedo al éxito”.

Pero en un momento, todo se derrumbó, bueno no tanto así, alrededor del km 60 un alambre atravesó mi tubular de lado a lado y pues hasta ahi llegó, cuando vi que el sellador, en lugar de sellar estaba saliendo de la llanta, supe que por segundo año consecutivo, había perdido el lenticular. Hice un cambio de rueda relativamente rápido, pero esos pocos minutos que me tocó el cambiarlo fué suficiente para que prácticamente todos me pasaran, me di cuenta que todos veníamos muy juntos y al menos hasta ese momento todos con un ritmo similar, así que si quería recuperar lugares, mi estrategia conservadora ya se había ido a la basura. El ancho de la rueda nueva era mayor, por lo que además tuve que desconectar los frenos para poder rodar, eso implicaba que mas adelante tarde o temprano tendría que para nuevamente para que Bamboo me ayudara a hacer el ajuste necesario para tener frenos nuevamente a la hora de bajar la bufa.

No quería competir, pero el hecho de poder ver a un par como 1 km adelante de mi hacia que quisiera meterle para recuperar un poco de tiempo, la paz mental que traía habia desaparecido, es un juego mental interesante el saber que tienes punch de sobra en las piernas para poder meterle y pero a la vez te faltan casi 200 km por delante.

Unos 20 km adelante me encontré a Bamboo, asi que tocó la parada obligada, ajuste rápido de frenos, tomó solo un par de minutos, ni siquiera me bajé de la bici, cual pit stop de F1, pocos kilómetros mas adelante pude ver a los punteros que ya venian de regreso, me llevaban casi 10 km y se veía que iban hechos la madre, presentía que se venían dando de leñazos y jalones y conociendo como competían esos 3 seguramente sería un verdadero show verlos en acción, un par de km atrás venian varios buenos ciclistas a muy buen ritmo y pues aunque aún me llevaban bastante ventaja, aún faltaban muchos kilometros y en una de esas lograba recortar hasta ese grupo (spoiler: no lo logré), y solo un par de km adelante venían todos los que me habían pasado en mis paradas anteriores, estaba a punto de la parada obligada en el retorno de Villanueva, sabía que no la podía evitar, ya que hacerlo y no comer podría afectarme mas adelante, pero trataría que fuera una parada lo mas rápida posible, y asi fué. Mientras comia un sandwich, mis hermanos cambiaron mis ánforas, me dieron pastillas de sal, Bamboo reviso una vez mas si se podía hacer algo por el lenticular, pero no, iba ya solamente con una sola refacción, pero confiaba que no necesitaría más. Termino de comer, me subo a la bici, y a darle, ahora si tocaba quemar piernas, esa parte es muy tediosa, así que decidí que en esta ocasión iba a tratar de hacerla lo mas rápido que pudiera, no dejan de ser 100 km bastante duros, pero quería recuperar.

Pit stop

Me sentía bastante bien, me había ayudado haberla llevado relax al principio, pero conforme avanzaban los kilometros y ver que no se veía absolutamente a nadie al frente me di cuenta que quizás exageré un poco con esa tranquilidad al principio. Después de un par de horas sin ver a nadie mas que a mi crew me di cuenta que todos íbamos prácticamente al mismo ritmo y posiblemente toda la carrera sería así, los únicos cambios se darían si hubiera ponchaduras o alguien se tronara antes de tiempo, así que ya decidí dejar de perseguir fantasmas y me concentré totalmente en disfrutar esta salvajada que tanto amo, en serio muy pocos entienden lo delicioso que puede ser estar todo ese tiempo sufriendo y gozando simultáneamente.

Lo único que me comenzó a cansar un poco fue la vibración, ya que el asfalto del camino no es precisamente liso y pues ya después de casi 200 km el cuello, las manos y los pies empiezan a quejarse, pero al mismo tiempo empiezo a reconocer el camino y me doy cuenta que estoy mas cerca de Zacatecas de lo que creía, por lo que pronto vendría un ligero descanso al tomar el camino de bajada que me llevaría rumbo a Vetagrande y La Bufa, aprovecho para apretar un poco el paso y ver como reacciona el cuerpo y en realidad me doy cuenta que me siento muchísimo mejor de lo que esperaba, así que ese ascenso que me esperaba podría disfrutarlo mucho más de lo que estoy acostumbrado.

Ya estoy a 1km del ascenso, el cuerpo pide parada técnica asi que debajo de la sombra de un puente aprovecho para “dejar que fluya”, reabastecer la bici y pedir comida una vez más, esta vez para llevar. Arrancamos y un par de minutos adelante comenzó la sabrosura rompepiernas, rompe almas y rompe voluntades, ahi estaba yo una vez más lidiando con esa montaña que es como una ex novia tóxica que te la arma de pedo cada que se encuentran.

“Estás aquí, estás vivo y estás haciendo lo que te gusta.” Con esa idea en mente comienzo a trepar el pinche cerro y lo empiezo a disfrutar como nunca, quizás mi cara no lo demostraba porque no deja de implicar un gran esfuerzo, pero por dentro, en serio me estaba permitiendo sentir a conciencia cada dolor de las piernas, cada respiración, cada gota de sudor que escurria por la frente y cada metro que avanzaba me sentía mas agradecido por estar ahi. No se si han sido los meses de encierro, la madurez al fin llegó a mi o que mis hijos han acabado con muchas de mis neuronas en poco tiempo, pero en realidad me sentí una persona diferente a la que ha subido esa montaña los años anteriores, y confieso que me gustó descubrirme en este nuevo estado.

No sé en realidad si hice más o menos tiempo, pero cuando llegué a la cima, al retorno, no podía creer lo bien que me sentía, lo rápido que se me había pasado y lo mucho que lo había disfrutado. Doy la vuelta y comienza el descenso, oh la la chulada, dejo que la gravedad haga lo suyo, y aunque no puedes ir en realidad a tope por las curvas y los baches del camino que te obligan a frenar o cambiar de carril en una carretera de doble sentido, esa bajada es tremendamente disfrutable después de muchas, muchas horas de pedaleo continuo. En pocos minutos estoy de nuevo en la autopista y aunque aún estoy a 60 Km. de la meta el regreso a Fresnillo es mero trámite, solo toca mantenerte con un pedaleo constante, enfocado y no confiarte en cuanto a la alimentación o hidratación, a estas alturas de la carrera yo creo que ya todos estamos hasta la madre de los sabores dulces de los liquidos y alimentos que llevamos, pero descuidar esa parte, aunque falte poco por terminar, es muy riesgoso e irresponsable, por el contrario, se tiene que reforzar para que el cuerpo pueda recuperarse rápidamente para la chinga que falta.

Trepadón espiritual

El regreso lo sentí mas lento que el dia anterior, siento que hay algo de viento en contra, no estoy seguro si es eso o quizás las piernas ya no traen tanto power, pero no importa, me concentro en seguir avanzando y como la cabeza y el cuerpo en general se sienten bien, simplemente voy lo mejor que puedo sin atascarme. Una vez más, llego al puente que te lleva a Fresnillo, ya está practicamente terminado el dia.

En otro ataque de “espiritualidad” y conforme los kilómetros se acaban, agradezco el haber podido terminar ese dia, sentirme bien, tener a mis hermanos conmigo y al resto de mi familia apoyándome desde casa, a quienes los escucho en audios que me van poniendo mientras entramos a la ciudad. Traigo las emociones a flor de piel y me doy cuenta que nunca me había sentido así, y está poca madre, confirmo que no importa cuantas veces haga esta carrera, cada año soy una persona diferente, y la que vino este año me está gustando mucho. No se si es la pandemia, pero al menos algo bueno salió de toda esta crisis.

Veo la última vuelta que tengo que dar para llegar a la meta, mis hermanos se adelantan y honestamente no recuerdo si en esta ocasión tuve una moto que me escoltara, mientras escribo esto me estoy dando cuenta que realmente iba en un estado mental muy diferente, pero si recuerdo bien el momento en el que entro a la meta, me siento magníficamente bien, pleno, feliz y sobre todo muy despierto y consciente de todo lo positivo que me rodea.

Hago mi entrada triunfal, me reciben mis hermanos y gente del evento con el cariño que siempre me dan y una vez más, me doy la oportunidad de disfrutar ese insante de triunfo, ese dia gané mucho más de lo que pude haber imaginado alguna vez y creo que por primera vez en mucho tiempo, me permito darme el mérito de lo logrado.

Lo logramos una vez más

En la “vida real” aún faltaba un dia más, el mas duro, el que requiere todo de tu cuerpo y de tu mente. Pero en mi mente, en ese instante todo estaba muy chingón, y me doy permiso de quedarme un rato más en ese buen viaje.

Vida Ultra

UltraMX515 2020 Dia 1

Llegó el momento que había estado esperando por semanas, ese que siempre tiene el poder de ponerme los nervios de punta, emocionarme y al mismo tiempo hacer que un ligero terror corra por mis venas. El arranque del Ultraman.

Esta carrera suele comenzar dias antes, con una ceremonia de presentación de atletas, en donde todos nos conocemos y convivimos previo a la carrera, suele generarse un gran ambiente y nuevas amistades surgen. Desafortunadamente en este año eso no sucedió, si coincidí con un par de atletas, Fer y El Capi, en la entrega de kits, y con algunos otros en las entrevistas previas, ya que como saben, yo no solamente participo en el evento como atleta, también formo parte del crew de filmación del video oficial, obviamente no participo activamente durante la carrera, pero trato de apoyar en lo que es posible.

Panal Collective Media crew

El protocolo que mi crew de carrera y yo ya conocemos se llevó a cabo de una manera casi automática y sin mucha presión, llegar al hotel, ir al super a comprar los suministros de los próximos dias, comer, desempacar y preparar el plan de nutrición del dia 1, en realidad ya sabemos bien como llevar a cabo todo, simplemente establecimos el mínimo de nutrición que debía consumir durante el dia y cada cierto tiempo tanto ellos como yo estaríamos en comunicación para asegurarnos que estaba alimentándome bien.

Llegó el momento de ir a dormir, aunque el arranque del primer dia es el que comienza más tarde, en esta ocasión por estar en una locación remota y tener una transición bastante larga, tuvimos que salir un par de horas antes del arranque. Finalmente llegamos y preparamos todo en el carro para que la transición fuera lo mas rápida posible. Contrario a lo sugerido, que era cambiarse al salir de nadar y correr la transición de 1km rumbo a la bici, preferí que mi transición fuera en el auto, de esta manera yo podría tener ese tiempo que tardaría en llegar al carro para calmar las sensaciones post natación, que después de tantas horas pueden ser un poco de mareo, desorientación y a la vez poder secarme para no batallar con la ropa de ciclismo.

Minutos antes del arranque

Incluso, como el clima estaba bastante frio, aproveché para ponerme el wetsuit mientras mis hermanos preparaban la nutrición que comería durante la natación, me sirvió para entrar en calor y para asegurarme que estaba bien puesto, ya me ha pasado que queda algo chueco y creanme que no es nada cómodo nadar 10 Km con una “ligera” molestia que va creciendo con el paso del tiempo. Ya con todo listo, comenzamos a caminar rumbo a la zona de la natación.

La noche estaba en su máximo esplendor, yo como buen habitante de una de las ciudades con mas contaminación lumíninica que existe, estaba enamorado del cielo estrellado, creo que no recuerdo la última vez que había visto un cielo así, y fué el distractor perfecto para lo que estaba por comenzar.

Minutos antes de comenzar tuve tiempo de platicar con buenos amigos, con mi tocayo, Fer, Yosef y varios más, la verdad me sentía demasiado tranquilo, tan tranquilo que cuando me di cuenta de eso el miedo me golpeó como pocas veces, grité a tope, como buscando el eco, rompiendo la calma de ese lugar y buscando la propia. Varios se asustaron pero a la vez creo que entendieron mi sensación, grité un par de veces más y me di cuenta que estábamos a solo unos minutos de arranque. Llegó el momento de embadunarme de antirozaduras en el cuello, ajustarme por última vez el wetsuit, ponerme, gorra, goggles, “despedirme” de mis hermanos y dirigirme a la zona de arranque, el momento había llegado y ya no había marcha atrás.

Llegó el momento

No podía dejar de pensar que llevaba más de 6 meses sin nadar ni un solo metro, me sentía seguro de poder lograrlo, pero a la vez sabía que iba a ser un nado muy cansado y eso era prácticamente inevitable, había llegado el momento de demostrarme que el trabajo de ligas y pesas para nado en seco de los últimos meses lograría ser lo suficientemente efectivo para cumplir con la distancia, no esperaba ningún tiempo, si lograba terminar ya sería considerado una operación exitosa.

Nos formamos para el pase de lista con nuestra respectiva sana distancia y después de unas breves palabras de Van Sanchez, el director de carrera, comenzamos a entrar al agua, en esta ocasión el arranque sería desde adentro. Me habían dicho que esperara un choque térmico fuerte, quizás lo esperaba tanto que en realidad no lo sentí, por el contrario, me sentí muy cómodo e incluso lo disfruté, resulta que extrañaba nadar.

Apenas estaba poniendo en marcha mi reloj cuando comenzó la cuenta regresiva, damn! me caga que eso me pase, y me pasa mas comúnmente de lo que debería, me aseguro de que este seleccionada la modalidad correcta y apenas logro hacerlo cuando suena el disparo de salida. ¡Llegó el momento!

Comienzo a nadar y los primeros cientos de metros me encuentro rodeado de varios más, me siento bien, tranquilo ya que al parecer aún sabía nadar y no quedé automáticamente hasta atrás como esperaba, traía un buen ritmo, aunque sabía que era la adrenalina haciendo de las suyas y que en un rato la realidad iba a llegar de golpe. Llego al retorno muy rápido, o al menos así lo sentí… ¿neta es solo ésto? si no fuera porque regresamos varios juntos juraría que me había equivocado y me había faltado una bolla o algo así, pero no.

1..2…3 vueltas y todo perfecto, tranquilo, relax, muy relax. Había quedado salir en la 4a vuelta, pero me empezó a dar sed, así que hice una salida bastante rápida desde la 3, tome toda el agua que pude y regresé a nadar. En esa salida comencé a temblar de frio, me di cuenta que el aire estaba mucho más frio que el agua y el sol aún no pegaba fuerte, con el agua a esta temperatura y con ese clima en otras ediciones ya se habrían dado casos de hipotermia, pero aquí nada de eso, venía puro atleta guerrero, y desde ahí, ya se veía que el nivel iba a estar fuerte y parejo.

Seguí, vueltas 4, 5 6, 7… todo iba bien, aunque si comencé a sentirme mas lento, lo achaqué al cansancio, aunque me tranquilizaba que seguía viendo a varios a mi alrededor, así que no iba tan pior. Salí ya en la vuelta 7 y aunque ya me sentía un poco cansado, me sentía muchísimo mejor de lo que esperaba, aproveché para comer bien, echarme un bote completo de nutrición y electrolitos, y de vuelta al agua. Cual es mi sorpresa que apenas comienzo a dar la vuelta a la boya, el agua comienza a golpearme en la cara, el viento había aumentado y una corriente en contra que antes no existía se habia desatado con todo, inmediatamente comencé a sentir como me costaba mucho mas avanzar y mantener la dirección ya que te aventaba de lado, al grado que como a la mitad del lago comencé a tocar las plantas del fondo, y para mi sorpresa, un par de brazadas mas adelante encallé cual cachalote; la corriente me había aventado a la orilla y supongo que dejé de orientarme durante un buen rato hasta que me sacó, me costó muchísimo regresar a la ruta y llegar a la boya de regreso, cuando por fín lo logré esperaba que el regreso fuera muy fácil, pero no era así, la corriente era suficiente para hacerte sufrir de ida pero el regreso no era nomás dejarte ir, tenias que seguir nadando y pues ahora si ya me estaba cansando y desesperando.

Cuando todavía iba entero

Termino por fín la vuelta 9 y en el fondo de mi corazón esperaba que me hubiera confundido y que en realidad ya hubiera terminado, me detengo a preguntar y me dicen que nel, que me falta la última, fue en ese momento en el que vi que ya varios estaban saliendo y aunque no era el último, el lago ya comenzaba a verse vacio. Me faltaba otra tortura de 500 m. de corriente en contra, pero bueno, ya solo eran 500, puro trámite.

Por fin terminé, salí sintiéndome mejor de lo que esperaba, pero el cuello si se me había rozado bastante y quemaba brutal, ni modo, gajes del oficio, apenas me quito el wetsuit decido ponerme los tenis y salir rumbo al carro que estaba a 1km de ahí, para ahi hacer mi transición, mientras en el camino iba comiendo, secándome y orientándome, me ha pasado que después de nadar 10K sales medio apendejado y no es nada agradable en la bici, así que prefiero que se me pase mientras voy a transición, y funcionó bien, cuando llego al carro ya me siento recuperado, me cambio rápido y salgo a madres en bici… not.

La verdad es que como saben no soy muy buen nadador, y cuando llevaba mas de 6 meses sin tocar el agua, pues peor, los brazos y los hombros si terminaron mas puteados de lo que esperaba y no lograba acomodarme en la bici, las piernas iban bien, pero me faltaba agarrar ritmo. 10..20 kilómetros y nada, seguía medio guango y el viento en contra no ayudaba, ni hablar, si asi va a ser todo el camino, pues a apretar lo mas que se pueda, creo que fué hasta después del km 50 donde sentí que reviví, justo subiendo vetagrande, esa subida que es la antesala a la bufa y que era el punto de retorno, ahí fue donde el cuerpo siento que agarró la onda de donde estaba y ya sabe que este cabrón no se va a rajar, así que puso de su parte y nos conectamos para empezar un regreso mucho mas rápido y cómodo. Me sentía muy muy chingón, por fin las piernas se soltaron y aunque el cuello seguía quemando por la rozada y la mezcla de sudor con bloqueador escurriendo de mi cabeza, pues no me quedó de otra mas que aguantarme y aprovechar que las piernas ya andaban finas.

Cerrando fuerte

Cuando menos me di cuenta ya estaba subiendo el puente que te lleva a Fresnillo, ya era puro trámite lo que faltaba, todavía traía power y aunque sabía que desde la natación mi tiempo era terrible y difícilmente podría recuperar en los días que seguían, quería disfrutar al máximo el tener la dicha de estar ahí, sentirme tan afortunado de poder sentir esos dolores que el esfuerzo propio genera, poder estar haciendo lo que tanto me apasiona, y aunque me faltaba una parte muy importante de mi crew, venían conmigo 2 de las personas mas importantes de mi vida, a pesar de la situación y del cansancio que bien saben que este compromiso representa, una vez mas venían cuidándome la espalda (literal) y rifándose como nunca haciendo entre los 2 el trabajo que normalmente hacen 4.

Con todo esto en mi cabeza me empecé a emocionar, entré a Fresnillo con toda la energía y una alegría que no podía ocultar, me encontré a Fer, el juez de la etapa de ciclismo, a 1 Km de la meta y sabía que ya no faltaba nada así que empecé a meterle con todo, tengo el compromiso propio de dejarlo todo en cada día que viva, porque ahora más que nunca tengo esa consciencia de que nada es seguro, y si mañana por algo, no terminaba, quería estar seguro que en esta rodada no iba a quedar nada a medias.

Di la última vuelta, la que te lleva a la meta y ufff, me sentí como si fuera mi primer ultra, mejor aún yo creo, no cabe duda que la perspectiva de lo que realmente vale y da valor a tu vida te abre los ojos y te permite valorar cada pequeño logro.

Por fin entro a la explanada donde estaba la meta, emoción total, un rush de energía indescriptible y una felicidad que no podia controlar.

En ese instante no había mañana, no había dia 2, se había logrado el reto del dia y me di el lujo de disfrutar esa enorme satisfacción.

Disfrutando al 1000

Aunque en la realidad, esto apenas había comenzado… se acercaba el dia que más disfruto, pero también donde la estrategia es clave.

Vida Ultra

UltraMX 2020 Prefacio

Incluir el número 2020 en cualquier historia, anécdota o noticia, desde hoy ya sabemos que va a implicar alguna particularidad fuera de lo “normal”, y ésta carrera no será la excepción.

Desde muchos meses antes, a todos los que finalmente logramos participar en el evento nos implicó cambios en nuestra vida que afectaron de alguna manera nuestra preparación, a unos en mayor medida que a otros, en mi caso, mi vida se puso y continúa totalmente de cabeza. Hablar de la falta de entrenamiento por el encierro y la falta de alberca o lugares para entenar de manera”normal” es un punto que, aunque es importante, es el que menos me preocupaba en realidad. Mis negocios, como los de la gran mayoría han sido fuertemente golpeados por esta situación, el stress y el constante cansancio que me ha generado era lo que realmente llegó a hacer que por mi mente pasara la duda sobre si participar en el UltraMX, si se llegaba a hacer, o no.

Siempre he dicho y cada año lo reafirmo, este evento es un objetivo que he decidido dejar fijo en mi calendario, no solamente por el cariño que le tengo, la historia que se ha construido y mi participación indirecta en él, también me es importante por salud, la física obviamente, pero sobre todo la mental. Quizás no he logrado desarrollar la habilidad de desahogar el stress de una manera sana y constante o la resiliencia para aguantar las presiones diarias de mi vida como una persona normal, he aceptado que soy como una olla de alta presión que a lo largo del año va acumulando pensamientos, ideas y energía negativa, y que solamente en una carrera de este tipo puedo realmente desahogar, poner en orden mis pensamientos, dejar fluir la creatividad y reforzar la autoconfianza.

Así que, aunque en el fondo mi cuerpo y mi mente me pedian que la carrera se cancelara, yo sabía que necesitaba que de alguna manera u otra se hiciera, necesitaba saber que el levantarme por las mañanas a entrenar, aunque fuera apenas lo minimo suficiente, tenía un objetivo y de esta manera continuaría activo. Debo decir que a principios de la pandemia suspendí casi por completo el ejercicio y esto me hizo subir rápidamente casi 10 kilos de peso, que al dia de hoy no logro perder completamente, por lo que cuando confirmaron la ejecución de la carrera unos 3 o 4 meses antes de la fecha, y aunque mi mente no estaba pasando por su mejor momento y mi cuerpo había perdido casi todo lo que le había costado años construir, para mi fué una motivación más para seguir adelante.

No sabía si para esas fechas las pandemia iba a continuar, la situación económica en la que me encontraría y prácticamente ninguno de los proyectos que me han costado años de desarrollo sabía si seguirían vivos, bueno, sin ser dramático, ni siquiera sabría si yo mismo seguiría aqui. Pero justo esa situación, ese despertar de saber que hoy estamos aqui y mañana “quien sabe” me hizo comprometerme nuevamente con este ultra proyecto en todos los aspectos, como lo he venido haciendo los últimos 5 años. Quería demostrarme a mi y a los que me quieren, que aún cuando las cosas parecen no tener salida y la situación está de la chingada, siempre hay algo que hace que valga la pena seguir luchando, seguir construyendo y esforzándose por salirte de todos los estándares y límites mentales.

Sabía que mi entrenamiento era pobre, pero tendría que echar mano de la experiencia y de la memoria muscular. Sabía que ya no tendría donde nadar, asi que los ejercicios de fuerza serían los que me ayudarian en ese aspecto. Sabía que mi familia no podría ser mi crew como lo ha sido cada año, por lo que no habria nadie de mi núcleo esperándome en la meta, afortunadamente, más adelante y sin ninguna insistencia mis hermanos Charlie y Gaby, como siempre, decidieron acompañarme (mil gracias con todo mi corazón).

Faltaban aún algunos meses para estar de nuevo ahi, en esa linea de arranque, y aunque nada, absolutamente nada era seguro a la distancia, sabía que lo único que tenía que enfocarme cada dia, era justo en “el hoy”. Tanto en el trabajo, en la familia, en la salud y el entrenamiento, si algo se “derrumbaba” el pilar que tenía que seguir firme era yo, porque esa meta ya estaba firmemente grabada en mi mente, y aunque fuera algo simbólico, sabía que aferrarme a eso, me ayudaría a esforzarme porque todo lo demás funcionara, para poder llegar.

El tiempo según la teoría, es relativo, y lo pude confirmar ya que por un lado este año se me ha hecho eterno, pero por otro lado, pasó volando y el tiempo de preparación terminó.

24 horas antes del arranque, llegó el momento de viajar a Fresnillo.

Continuará…