La euforia del cierre del dia 1 aún seguía, sin embargo era momento de comenzar a concentrarme en el segundo dia, que requiere mucha paciencia y cabeza. Es un dia en el que muy facilmente puedes cometer errores que te pasen factura más adelante o incluso en el dia 3, más de una vez he visto atletas con potencial de lograr grandes resultados en la carrera echarlo a perder por excederse. En mi caso, aunque nunca he estado peleando un podium ni siquiera de cerca, si he tenido experiencias en las que lo que iba como un buen dia, por atascado, termina como una masacre para el cuerpo y para el cual es dificil recuperarse para el doble maratón.

Así que después de llegar al hotel y un buen baño, llegó la hora de comer para recargar fuerza, me seguia sintiendo al 100, como si solamente hubierahecho un entrenamiento largo por la mañana, aprovechamos para comer con el video crew de Panal y compartir las experiencias del dia y un buen rato de anécdotas y risas. Apenas terminamos comenzó el momento de dejar atrás éste dia y comenzar a poner la mente en lo que venía, mientras mis hermanos fueron de compras a resurtir lo que se utilizaría al dia siguiente, yo revisé nuevamente que la bicicleta estuviera bien, organicé la alimentación, la ropa que utilizaría y traté de ir a dormir temprano, ya que ahora tocaba arrancar una hora mas temprano y seguramente por el cansancio la noche se sentiría un poco mas corta.

Sonó el despertador y comenzó la nueva aventura. En realidad todo estaba relativamente listo así que lo único que faltaba era subir todo al auto, comer algo y trasladarnos a la zona de arranque. Puedo decir que todo fluyó con bastante calma y aunque mi plan era irme rodando del hotel a la zona de arranque que está a un par de km. ,cómo lo he hecho en años pasados, tuve hasta tiempo de meter la bici al auto con calma y llegar a la zona de arranque con buen tiempo de sobra.

Hasta dio tiempo de una pestañita antes de salir

A los pocos minutos comenzaron a llamarnos a la linea de arranque y ordenarnos, ya que por los protocolos de salud, aunque somos muy pocos atletas y en realidad no se forma ningún pelotón o grupo grande, la organización del evento cuidaba todos estos detalles a la perfección y siempre evitó cualquier contacto entre nosotros en medida de lo posible.

5,4,3.2,1…

Comienza el dia 2, como siempre, con un arranque controlado resguardado por los organizadores y policia, ya que para comenzar la carrera tenemos que salir de la ciudad, por lo que los primeros 5km aproximadamente nos ayudan a cerrar el tráfico y llevar una velocidad limitada, una vez que llegamos a la autopista, nos sueltan cuál caballos de carreras y los madrazos comienzan.

Honestamente este dia siempre me causa conflicto, la bici es algo que disfruto mucho y me gusta, y en ocasiones anteriores he cometido el error de arrancar muy fuerte, lo cual me pasa factura al llegar a la bufa, que es una subida endemoniada que comienza alrededor del km. 200 y en la que he llegado a mentar madres y soltar lagrimas, por lo que ahora quería realmente ir de menos a más, estoy consciente de que el kilometrae acumulado que llevo este año es minimo comparado con años anteriores y no vale la pena buscar un tiempazo cuando no traigo lo suficiente para lograrlo, así que me trago el ego y el orgullo y dejo que los que arrancan más fuerte se vayan. Los punteros se dejan ir cual gorda en tobogán, en menos de 2 minutos dejé de verlos, con los demás trataba de ubicarme para mantener un ritmo que me permitiera mantenerme en una posición cómoda, pero buscando ir “solo” es decir no tener a nadie tan cerca como para perseguirlo, ni tener a alguien muy pegado atrás como para buscar botarlo, quería enfocarme solo en lo mio y nada más.

Arrancando relax

Todo iba bien, me mantenía en la parte media del grupo sin ningún estrés, me sentía bastante cómodo, incluso sobrado, mi estrategia era llegar así hasta el km 115 que es el retorno donde comienza un falso plano con viento en contra que dura casi 100km para después llegar y rematar en la bufa, una vez llegando ahi, hacer una única parada, comer, recargar la bici de hidratación, geles, estirar y ahora si meterle, darle duro, como diría Paul de las barras praderas “sin miedo al éxito”.

Pero en un momento, todo se derrumbó, bueno no tanto así, alrededor del km 60 un alambre atravesó mi tubular de lado a lado y pues hasta ahi llegó, cuando vi que el sellador, en lugar de sellar estaba saliendo de la llanta, supe que por segundo año consecutivo, había perdido el lenticular. Hice un cambio de rueda relativamente rápido, pero esos pocos minutos que me tocó el cambiarlo fué suficiente para que prácticamente todos me pasaran, me di cuenta que todos veníamos muy juntos y al menos hasta ese momento todos con un ritmo similar, así que si quería recuperar lugares, mi estrategia conservadora ya se había ido a la basura. El ancho de la rueda nueva era mayor, por lo que además tuve que desconectar los frenos para poder rodar, eso implicaba que mas adelante tarde o temprano tendría que para nuevamente para que Bamboo me ayudara a hacer el ajuste necesario para tener frenos nuevamente a la hora de bajar la bufa.

No quería competir, pero el hecho de poder ver a un par como 1 km adelante de mi hacia que quisiera meterle para recuperar un poco de tiempo, la paz mental que traía habia desaparecido, es un juego mental interesante el saber que tienes punch de sobra en las piernas para poder meterle y pero a la vez te faltan casi 200 km por delante.

Unos 20 km adelante me encontré a Bamboo, asi que tocó la parada obligada, ajuste rápido de frenos, tomó solo un par de minutos, ni siquiera me bajé de la bici, cual pit stop de F1, pocos kilómetros mas adelante pude ver a los punteros que ya venian de regreso, me llevaban casi 10 km y se veía que iban hechos la madre, presentía que se venían dando de leñazos y jalones y conociendo como competían esos 3 seguramente sería un verdadero show verlos en acción, un par de km atrás venian varios buenos ciclistas a muy buen ritmo y pues aunque aún me llevaban bastante ventaja, aún faltaban muchos kilometros y en una de esas lograba recortar hasta ese grupo (spoiler: no lo logré), y solo un par de km adelante venían todos los que me habían pasado en mis paradas anteriores, estaba a punto de la parada obligada en el retorno de Villanueva, sabía que no la podía evitar, ya que hacerlo y no comer podría afectarme mas adelante, pero trataría que fuera una parada lo mas rápida posible, y asi fué. Mientras comia un sandwich, mis hermanos cambiaron mis ánforas, me dieron pastillas de sal, Bamboo reviso una vez mas si se podía hacer algo por el lenticular, pero no, iba ya solamente con una sola refacción, pero confiaba que no necesitaría más. Termino de comer, me subo a la bici, y a darle, ahora si tocaba quemar piernas, esa parte es muy tediosa, así que decidí que en esta ocasión iba a tratar de hacerla lo mas rápido que pudiera, no dejan de ser 100 km bastante duros, pero quería recuperar.

Pit stop

Me sentía bastante bien, me había ayudado haberla llevado relax al principio, pero conforme avanzaban los kilometros y ver que no se veía absolutamente a nadie al frente me di cuenta que quizás exageré un poco con esa tranquilidad al principio. Después de un par de horas sin ver a nadie mas que a mi crew me di cuenta que todos íbamos prácticamente al mismo ritmo y posiblemente toda la carrera sería así, los únicos cambios se darían si hubiera ponchaduras o alguien se tronara antes de tiempo, así que ya decidí dejar de perseguir fantasmas y me concentré totalmente en disfrutar esta salvajada que tanto amo, en serio muy pocos entienden lo delicioso que puede ser estar todo ese tiempo sufriendo y gozando simultáneamente.

Lo único que me comenzó a cansar un poco fue la vibración, ya que el asfalto del camino no es precisamente liso y pues ya después de casi 200 km el cuello, las manos y los pies empiezan a quejarse, pero al mismo tiempo empiezo a reconocer el camino y me doy cuenta que estoy mas cerca de Zacatecas de lo que creía, por lo que pronto vendría un ligero descanso al tomar el camino de bajada que me llevaría rumbo a Vetagrande y La Bufa, aprovecho para apretar un poco el paso y ver como reacciona el cuerpo y en realidad me doy cuenta que me siento muchísimo mejor de lo que esperaba, así que ese ascenso que me esperaba podría disfrutarlo mucho más de lo que estoy acostumbrado.

Ya estoy a 1km del ascenso, el cuerpo pide parada técnica asi que debajo de la sombra de un puente aprovecho para “dejar que fluya”, reabastecer la bici y pedir comida una vez más, esta vez para llevar. Arrancamos y un par de minutos adelante comenzó la sabrosura rompepiernas, rompe almas y rompe voluntades, ahi estaba yo una vez más lidiando con esa montaña que es como una ex novia tóxica que te la arma de pedo cada que se encuentran.

“Estás aquí, estás vivo y estás haciendo lo que te gusta.” Con esa idea en mente comienzo a trepar el pinche cerro y lo empiezo a disfrutar como nunca, quizás mi cara no lo demostraba porque no deja de implicar un gran esfuerzo, pero por dentro, en serio me estaba permitiendo sentir a conciencia cada dolor de las piernas, cada respiración, cada gota de sudor que escurria por la frente y cada metro que avanzaba me sentía mas agradecido por estar ahi. No se si han sido los meses de encierro, la madurez al fin llegó a mi o que mis hijos han acabado con muchas de mis neuronas en poco tiempo, pero en realidad me sentí una persona diferente a la que ha subido esa montaña los años anteriores, y confieso que me gustó descubrirme en este nuevo estado.

No sé en realidad si hice más o menos tiempo, pero cuando llegué a la cima, al retorno, no podía creer lo bien que me sentía, lo rápido que se me había pasado y lo mucho que lo había disfrutado. Doy la vuelta y comienza el descenso, oh la la chulada, dejo que la gravedad haga lo suyo, y aunque no puedes ir en realidad a tope por las curvas y los baches del camino que te obligan a frenar o cambiar de carril en una carretera de doble sentido, esa bajada es tremendamente disfrutable después de muchas, muchas horas de pedaleo continuo. En pocos minutos estoy de nuevo en la autopista y aunque aún estoy a 60 Km. de la meta el regreso a Fresnillo es mero trámite, solo toca mantenerte con un pedaleo constante, enfocado y no confiarte en cuanto a la alimentación o hidratación, a estas alturas de la carrera yo creo que ya todos estamos hasta la madre de los sabores dulces de los liquidos y alimentos que llevamos, pero descuidar esa parte, aunque falte poco por terminar, es muy riesgoso e irresponsable, por el contrario, se tiene que reforzar para que el cuerpo pueda recuperarse rápidamente para la chinga que falta.

Trepadón espiritual

El regreso lo sentí mas lento que el dia anterior, siento que hay algo de viento en contra, no estoy seguro si es eso o quizás las piernas ya no traen tanto power, pero no importa, me concentro en seguir avanzando y como la cabeza y el cuerpo en general se sienten bien, simplemente voy lo mejor que puedo sin atascarme. Una vez más, llego al puente que te lleva a Fresnillo, ya está practicamente terminado el dia.

En otro ataque de “espiritualidad” y conforme los kilómetros se acaban, agradezco el haber podido terminar ese dia, sentirme bien, tener a mis hermanos conmigo y al resto de mi familia apoyándome desde casa, a quienes los escucho en audios que me van poniendo mientras entramos a la ciudad. Traigo las emociones a flor de piel y me doy cuenta que nunca me había sentido así, y está poca madre, confirmo que no importa cuantas veces haga esta carrera, cada año soy una persona diferente, y la que vino este año me está gustando mucho. No se si es la pandemia, pero al menos algo bueno salió de toda esta crisis.

Veo la última vuelta que tengo que dar para llegar a la meta, mis hermanos se adelantan y honestamente no recuerdo si en esta ocasión tuve una moto que me escoltara, mientras escribo esto me estoy dando cuenta que realmente iba en un estado mental muy diferente, pero si recuerdo bien el momento en el que entro a la meta, me siento magníficamente bien, pleno, feliz y sobre todo muy despierto y consciente de todo lo positivo que me rodea.

Hago mi entrada triunfal, me reciben mis hermanos y gente del evento con el cariño que siempre me dan y una vez más, me doy la oportunidad de disfrutar ese insante de triunfo, ese dia gané mucho más de lo que pude haber imaginado alguna vez y creo que por primera vez en mucho tiempo, me permito darme el mérito de lo logrado.

Lo logramos una vez más

En la “vida real” aún faltaba un dia más, el mas duro, el que requiere todo de tu cuerpo y de tu mente. Pero en mi mente, en ese instante todo estaba muy chingón, y me doy permiso de quedarme un rato más en ese buen viaje.

Vida Ultra

Incluir el número 2020 en cualquier historia, anécdota o noticia, desde hoy ya sabemos que va a implicar alguna particularidad fuera de lo “normal”, y ésta carrera no será la excepción.

Desde muchos meses antes, a todos los que finalmente logramos participar en el evento nos implicó cambios en nuestra vida que afectaron de alguna manera nuestra preparación, a unos en mayor medida que a otros, en mi caso, mi vida se puso y continúa totalmente de cabeza. Hablar de la falta de entrenamiento por el encierro y la falta de alberca o lugares para entenar de manera”normal” es un punto que, aunque es importante, es el que menos me preocupaba en realidad. Mis negocios, como los de la gran mayoría han sido fuertemente golpeados por esta situación, el stress y el constante cansancio que me ha generado era lo que realmente llegó a hacer que por mi mente pasara la duda sobre si participar en el UltraMX, si se llegaba a hacer, o no.

Siempre he dicho y cada año lo reafirmo, este evento es un objetivo que he decidido dejar fijo en mi calendario, no solamente por el cariño que le tengo, la historia que se ha construido y mi participación indirecta en él, también me es importante por salud, la física obviamente, pero sobre todo la mental. Quizás no he logrado desarrollar la habilidad de desahogar el stress de una manera sana y constante o la resiliencia para aguantar las presiones diarias de mi vida como una persona normal, he aceptado que soy como una olla de alta presión que a lo largo del año va acumulando pensamientos, ideas y energía negativa, y que solamente en una carrera de este tipo puedo realmente desahogar, poner en orden mis pensamientos, dejar fluir la creatividad y reforzar la autoconfianza.

Así que, aunque en el fondo mi cuerpo y mi mente me pedian que la carrera se cancelara, yo sabía que necesitaba que de alguna manera u otra se hiciera, necesitaba saber que el levantarme por las mañanas a entrenar, aunque fuera apenas lo minimo suficiente, tenía un objetivo y de esta manera continuaría activo. Debo decir que a principios de la pandemia suspendí casi por completo el ejercicio y esto me hizo subir rápidamente casi 10 kilos de peso, que al dia de hoy no logro perder completamente, por lo que cuando confirmaron la ejecución de la carrera unos 3 o 4 meses antes de la fecha, y aunque mi mente no estaba pasando por su mejor momento y mi cuerpo había perdido casi todo lo que le había costado años construir, para mi fué una motivación más para seguir adelante.

No sabía si para esas fechas las pandemia iba a continuar, la situación económica en la que me encontraría y prácticamente ninguno de los proyectos que me han costado años de desarrollo sabía si seguirían vivos, bueno, sin ser dramático, ni siquiera sabría si yo mismo seguiría aqui. Pero justo esa situación, ese despertar de saber que hoy estamos aqui y mañana “quien sabe” me hizo comprometerme nuevamente con este ultra proyecto en todos los aspectos, como lo he venido haciendo los últimos 5 años. Quería demostrarme a mi y a los que me quieren, que aún cuando las cosas parecen no tener salida y la situación está de la chingada, siempre hay algo que hace que valga la pena seguir luchando, seguir construyendo y esforzándose por salirte de todos los estándares y límites mentales.

Sabía que mi entrenamiento era pobre, pero tendría que echar mano de la experiencia y de la memoria muscular. Sabía que ya no tendría donde nadar, asi que los ejercicios de fuerza serían los que me ayudarian en ese aspecto. Sabía que mi familia no podría ser mi crew como lo ha sido cada año, por lo que no habria nadie de mi núcleo esperándome en la meta, afortunadamente, más adelante y sin ninguna insistencia mis hermanos Charlie y Gaby, como siempre, decidieron acompañarme (mil gracias con todo mi corazón).

Faltaban aún algunos meses para estar de nuevo ahi, en esa linea de arranque, y aunque nada, absolutamente nada era seguro a la distancia, sabía que lo único que tenía que enfocarme cada dia, era justo en “el hoy”. Tanto en el trabajo, en la familia, en la salud y el entrenamiento, si algo se “derrumbaba” el pilar que tenía que seguir firme era yo, porque esa meta ya estaba firmemente grabada en mi mente, y aunque fuera algo simbólico, sabía que aferrarme a eso, me ayudaría a esforzarme porque todo lo demás funcionara, para poder llegar.

El tiempo según la teoría, es relativo, y lo pude confirmar ya que por un lado este año se me ha hecho eterno, pero por otro lado, pasó volando y el tiempo de preparación terminó.

24 horas antes del arranque, llegó el momento de viajar a Fresnillo.

Continuará…

He querido escribir casi todos los dias desde que comenzó esta cuarentena, así como he querido iniciar tantos otros proyectos que creí que por fín tendría el tiempo para hacerlo gracias al paro forzado que hemos tenido. Hoy, 100 dias mas adelante, me doy cuenta de algo que siempre he sabido y hoy me cae como balde de agua fria. NUNCA voy a tener tiempo de sobra.

Los primeros dias los pasé prácticamente aterrado, paralizado por el miedo y la incertidumbre de lo que pasaría con mi negocio, reaccionando y haciendo cualquier ocurrencia para mantener el barco a flote y a mi familia segura. Ésto no ha parado, sigo prácticamente igual, pero como suele pasar, vas encontrando la forma de hacerlo un poco mejor y conforme algunas cosas van funcionado vas ganando confianza y recuperas un poco la fé en ti mismo para seguir adelante.

Después puse atención a resolver pendientes tanto en el trabajo como en casa, ordenar archivos, pintar paredes, limpiar cajones, etc…; con sentimiento de derrota total les puedo decir que hice mucho y al dia de hoy no he terminado nada, aún tengo paredes por pintar, cajones y bolsas de documentos por revisar y ni que decir de ordenar la información en mi computadora, puedo dedicar dias completos a eso para darme cuenta que necesitaría aislarme del mundo por semanas para realmente lograr un avance.

Para la segunda mitad de todo este encierro hubo cosas que se pusieron terribles, creo que fué prácticamente a la mitad de esta cuarentena cuando todo lo poco que se había logrado de pronto se perdió, obligándome a comenzar de cero, el miedo retomó fuerza y ese correr en círculos queriendo llegar a algún lado regresó. Pero, eso es algo que no puedo darme el lujo de hacer, por más que quisiera culpar a alguien, al gobierno, al virus, a los delincuentes, al universo o a la pachamama que reclama su espacio; la única y verdadera realidad es que solo yo soy responsable de mi vida.

Ni el libro que llevo años escribiendo avanzó, ni este blog, ni nuevos proyectos, ni nada, una vida en caos seguía avanzando sin destino ni control.

Aquí es donde comienza la espiral, esa que mientras las cosas parecen caer sin control a la vez te permiten poner las cosas en perspectiva para hacer algo que hace mucho no hacía, darme un poco de crédito y no ser tan duro conmigo por no tener todas las respuestas ni cumplir todos los planes.

No te voy a mentir, es muy difícil aceptarlo, me atrevo a decir que es mas fácil mostrarle al mundo tu vulnerabilidad, que mostrártelo a ti mismo, todo mientras te dices “está bien”, “no pasa nada”, y acto seguido te perdonas por algo que nomás no terminas de entender, pero aún asi decides seguir adelante.

Son en momentos así donde muchas cosas que dabas por hecho en tu vida desaparecen y algunas otras que quizás subestimabas, como el tener a tu familia, amistades y todos con buena salud comienzan a tomar un valor único.

Y así es como llego a hoy, con cerca de 100 dias viviendo mucho más consiciente del impacto en cada cosa que hago o digo, con la oportunidad de conocer realmente a todos los que me rodean y valorar el impacto que puedo generar en sus vidas pero principalmente, ellos en la mia. Han sido muchos dias confirmando que la motivación solamente puede venir de uno mismo y que entregarte al miedo daña más a tu salud que cualquier virus externo.

Se habla de una nueva normalidad, pero al menos en lo que yo alcanzo a ver, no veo nada nuevo, veo a la misma gente criticando al que piensa diferente, juzgando a quien no conoce, creyendo o desacreditando la realidad por lo que se vé detrás de una pantalla, viviendo con los mismos malos hábitos que enferman y consumiendo en lugar de crear. Con una mano puedo contar a los que, yo considero, han aprovechado este tiempo para ser mejores personas. Aún no puedo incluirme en esa lista, estoy poniendo todo de mi parte por revertirlo, me falta bastante y mi objetivo es mantenerme consciente de eso.

El punto mas importante de todo esto es que hoy puedo decir (o escribir) ésto, pensando solamente en mi, una cuarentena bastó para darme cuenta de que no hay nada que yo pueda compartir con el afán de motivar un cambio en alguien que no quiere hacerlo, no puedo enseñarle nada a nadie que no haya vivido la vida que yo he vivido ni mucho menos puedo juzgar la vida de alguien más si no tengo la mas remota idea de lo que es vivir en sus zapatos.

He sido tan soberbio que en algún momento llegué a pensar que a través de mi vida podía impactar a alguien de manera positiva y cambiarla, pero hoy sé que no es así, las mentes y las voluntades se conjugan cuando el objetivo es el mismo y se separan cuando deja de serlo. Y me suena tan trillado que hasta pierde sentido mientras lo escribo, quizás si aprendí algo en todo este tiempo, o quizás una vez mas estoy cometiendo errores solo que ahora con total confianza de saber que si la cago, no pasa nada, la cago solo para mi y la vida sigue…o quizás no; y eso, también está bien.

Mike

Lo siento, no tengo otra forma mas amable para referirme al periodo que estamos atravesando.

Creo que para muchos ya está dejando de ser “divertido”; comienza a dejar de ser productivo tanto tiempo de meditación o autoconocimiento, los tutoriales para aprender repostería o alguna habilidad nueva ya comienzan a saturarnos y aburrirnos y para los que somos deportistas, el generar endorfinas para únicamente soportar el resto del dia entre 4 paredes ya no parece ayudar tanto como al principio. Algunos podemos salir a la calle para ir a encerrarnos en otro lado, pero no hay mucha diferencia, y se agrega el factor de ser señalado como irresponsable por el buscar proveer a mi familia y los que dependen de mi.

Para muchos de nosotros, o al menos para mi esta crisis vino a traer un nivel de stress y desgaste psicológico que nunca habia sentido y que comienza a volverse dificil de sostener, y al no existir alternativa no queda de otra mas que aprender a vivir con él. No se le ve un fin próximo a esto que vivimos, y para los que nuestro sustento no depende de un salario “seguro” y la reactivación se pronostica lenta aún terminando la cuarentena, podemos hablar de varios meses de lo mismo.

Nadie sabemos como enfrentar esto, incluso los mismos terapeutas que regularmente podrían ayudar a terceros atraviesan por la misma crisis, no hay especialista que sepa como lidiar con una situación cómo esta que no tiene precedentes, es como pedir a un loco de manicomio que ayude a otro que está igual, porque nos guste o nó, en este momento todos estamos atravesando algún grado de demencia y se vuelve complicado determinar quien está mejor y quien está peor.

Nuestra sociedad, al menos en la que yo me desenvuelvo, comienza a notarse cansada, las palabras de aliento, la motivación en todo momento y esa energía positiva que se contagiaba hace unos dias todavía comienza a desvanecerse, nadie tiene la culpa y nadie está excento de perder la cabeza en algún momento, pero al final la sociedad se convierte en ese uróboro, esa figura mítica que se come a si misma en un ciclo sin fin, se puede evitar, pero aún falta más por vivir, esas polaridades que antes eran políticas hoy están saltando a temas cada vez mas personales y cada vez mas sin sentido, solteros vs casados, familias sin hijos vs familias con hijos, escépticos vs crédulos, etc… Lo que si veo es que falta mas gente que acepte que ya no la está pasando bien y que como un alcoholico o un drogadicto, dé el primer paso para sincerarse, para enfrentar que está dañado y poder comenzar a sanar, quien sabe, quizas todos están perfectos y soy el único atravesando esa dificultad para adaptarse o quizás falta que unos cuantos nos sinceremos más.

Creo que este es mi paso, no intento que sea una apología ni estoy seguro de que sirva de algo, sé que para mi esta puta cuarentena me ha llevado a un nivel de ansiedad que nunca habia vivido, me ha sacado de mi presente para vivir pensando en que mañana posiblemente será aún mas dificil de lo que ya es, en donde las ideas, las estrategias y el optimismo comienzan a escasear y se vive como en un grito debajo del agua, que nadie puede escuchar y en donde tomar aire requiere de un esfuerzo mayor y que a donde voltees, ves a muchos en la misma situación.

¿Lo voy a lograr? Lo mas seguro es que sí, no me queda de otra y como siempre, he decidido volverlo un reto personal, no para ser mejor ni presumirlo, si no para salir lo mas cuerdo y sano posible y recordarme siempre que no hay nada mas valioso que la libertad. Lo que no sé es si algún dia volveré a ser el mismo, si el mundo a mi alrededor continuará igual o si esto sea una señal para todos nosotros de que nada lo tenemos seguro y vale la pena correr el riesgo de empezar de cero persiguiendo lo que realmente queremos.

Mike