Si, el diá 2 fue complicado, pero en definitiva, una de las cosas que mas disfruto en la vida es andar en bicicleta, así que no importa el dolor, el sufrimiento o el cansancio que me genere, siempre deja una sonrisa en mi cara y una satisfacción gigantesca el terminar una rodada.
Esta no fue la excepción, dolió y tuvo un final algo dramático, sin embargo al llegar a la meta fué como si nada hubiera pasado, la adrenalina y las endorfinas me inundaron una vez mas y a pesar del cansancio me sentía vivo y decidido a terminar un ultra mas con la mejor actitud.
Después de una merecida cena con mi crew pasamos a la parte mas dolorosa, el masaje. Este dia lo necesitaba, mi cuerpo gritaba por relajar el cuello que sentía hecho nudos. Mi mamá siempre me ha ayudado en eso y sabe lo que debe hacer, aunque sea muy doloroso se que lo hace porque me quiere, por lo que sabía que me esperaba uno de los masajes mas dolorosos de mi vida…y así fue.
Mi cuello y mi espalda estaban contracturados como nunca lo habían estado, el simple hecho de tocarme me generaba un dolor agonizante y cada que se enfocaba en “deshacer un nudo” tenía que concentrarme para no gritar y no llorar (mas de lo que ya lo hacía), hasta que poco a poco sentí como todo volvía a su lugar y logré relajarme. Fué en ese momento que creció nuevamente mi confianza y supe que aunque el dia 3 iba a ser difícil como siempre, el cuello no iba a influir para nada.

Como el preparar todo para el dia 3 es relativamente mas sencillo, rápidamente quedó todo listo, logré conciliar el sueño rápidamente sabiendo que dentro de 24 horas todo habría terminado.
Dia 3
Una vez mas me desperté antes de que el despertador sonara, me sentía descansado y emocionado de lo que venía. Creo que me conozco bien corriendo largas distancias y en esta ocasión quería que fuera diferente, quería disfrutarlo durante todo el trayecto y controlarme para poder “correr” los 84 km. Sabía que el reto iba a ser grande, pero estaba decidido a dar lo mejor de mi, arriesgarlo todo hasta que el cuerpo no diera mas.
Llegué a la zona de arranque y ya había un par de atletas calentando, sabía que tendría mucho tiempo para calentar durante la carrera, así que solo caminé por la zona, saludando a otros atletas y esperando el momento del arranque. Como siempre, este momento llegó muy rápidamente, cuando menos me di cuenta ya estabamos a 3 minutos en el arco de salida, y fué todo muy acelerado, faltaba menos de 1 minuto y había atletas que aún no llegaban. El conteo comenzó y de pronto ya estábamos todos ahi, 3, 2 1. Arranca el doble maratón.
Apenas arrancamos me di cuenta de lo bien que me sentía, las piernas sueltas, el ritmo cómodo y la mente en calma. Llegamos al 1er kilómetro y me di cuenta que iba con el grupo puntero, lo cual nunca había pasado y me dio miedo así que bajé un poco el ritmo, pero en realidad mi ritmo cómodo era al que iba.

No quería estar al frente, quería que alguien “atacara” y poder dejar de preocuparme por el ritmo, sabía que no era el mas rápido y el hecho de estar en esa posición era preocupante porque significaba que podía estarme “quemando” demasiado pronto, pero cada que bajaba el ritmo me sentía incómodo y automáticamente volvía al ritmo que traía. Cuando menos me di cuenta llegué al km 5 y al mirar atrás vi que me había separado de todos, afortunadamente comenzaron algunas subidas y creí que ahí es donde las cosas iban a volver a la normalidad y me pasarían pero no fué así. Seguía al frente y me comencé a estresar porque también comenzó a darme sed y mi crew lo veía a lo lejos sobre la carretera, sabía que en un par de km me alcanzarían y ya no se separarían de mi por el resto del dia, sin embargo en ese momento, sentía que la velocidad que llevaba y la falta de alimento eran una mala combinación.
Llegué al km.7 aproximadamente y entramos a Plateros, lo último de “civilización” durante los próximos 70 kilómetros, jamás había estado al frente y no había nadie que me guiara, fué entonces que una moto me alcanzó y me dirigió…hacia donde no era, llevaba aprox. 200 m en la dirección equivocada cuando me di cuenta, y fué justo en ese momento que mi crew me alcanzó y me avisó que iba mal, 2 atletas mas iban siguiéndome y al ver que regresé también lo hicieron, el grupo me había pasado y ellos iban en la dirección correcta. Si bien sabía que no iba a ganar y no quería estar hasta adelante, esta no había sido una forma agradable en la que mi deseo se cumplió. “Cuidado con lo que pides” pensé.
En fin, por fín volví al camino correcto y creo que me pasaron como 10 corredores. Me enfoqué en mantener el paso cómodo que traía y dejar de lado la frustración que traía, me tomó unos cuantos minutos pero poco a poco lo fuí logrando. Incluso recuperé algunos lugares, pero eso ya no importaba, mi objetivo a partir de este momento era mantener un ritmo constante y correr durante el resto de la carrera. Sabía los detalles de esa carretera y lo importante de controlarme durante el primer maratón, el cuál es muy engañoso ya que es cuesta abajo y con un clima bastante agradable. Así que lo único que tenía que hacer era disfrutar el paisaje, el tiempo con mi familia que iba a mi lado y absorber cada sensación que la experiencia me daba.

Durante el trayecto tuve la oportunidad de platicar y conocer mejor a otros atletas, algunos me dejaron atrás en una sola pasada, y otros estuvimos alcanzándonos por ocasiones. Incluso tuve la compañía de Van, el director de la carrera por un par de kilómetros y tuve la oportunidad de agradecerle por tan magnífico evento.
El tiempo se me pasó muy rápido y cuando menos me di cuenta estábamos llegando a “La Salada” un muy pequeño pueblito el cual hay que atravesar antes de llegar al retorno del maratón. Hasta ese momento no había visto mi reloj en ningún momento, no sabía el tiempo, ni la distancia, ni el ritmo, había llegado ahí con puras sensaciones y así quería mantenerlo todo el dia si era posible.
Según recordaba, una vez atravesando el pueblo estábamos solo a un par de kilómetros del retorno, pero en esta ocasión ese retorno se me hizo eterno, fué mucho mas largo de lo que recordaba y comencé a desesperarme un poco. Me seguía sintiendo excelente, pero sabía que una vez llegando al km 42 el camino seria cuesta arriba y ya quería poder cambiar mi estado mental sabiendo que ya “iba de regreso”. Por fín ví a lo lejos el retorno y mi cuerpo y mi mente se tranquilizaron, había logrado llegar al maratón sintiéndome perfecto, a un ritmo constante, siguiendo la estrategia y con la confianza de que al menos podría mantenerme así durante otros 21 Km.

En este momento fué cuando mi crew comenzó a acompañarme en algunos tramos, la verdad me es muy difícil el aceptar que corran a mi lado, se que lo hacen con toda la intención de apoyarme y compartir la experiencia conmigo, pero en el fondo me hace sentir culpable, siento que ellos no tienen porque sufrir el cansancio y exponerse al calor tan duro que hay. En otros eventos siempre les he pedido que se suban para no causarles molestias, pero en esta ocasión decidí agradecer la compañía, disfrutar y tratar de vivir la experiencia lo mejor posible.

La pequeña pero constante cuesta y el cansancio me hicieron bajar un poco el ritmo, sin embargo me mantenía constante, el regreso a La Salada en esta ocasión lo sentí rápido y una vez que logré atravesar el pueblo supe que durante los próximos 30 km no vería mas que una carretera interminable y que mi mente y yo deberíamos estar totalmente conectados así que me propuse disfrutarlo.

Llegué al km 60 y me seguía sintiendo bien, las piernas ya comenzaban a pesarme y para esas alturas ya varios me habían pasado, sin embargo eso nunca me importó, solo tenía que seguir adelante.
Faltando solo medio maratón para terminar tomé una decisión que hoy estoy seguro que me afectó, fué el detenerme para poder comer algo con calma, recibir un rápido masaje en las piernas y mojarme la cabeza con agua helada porque el calor ya lo sentía bastante fuerte. Fueron 5 min que en realidad me ayudaron y disfruté demasiado, sin embargo la sensación duró muy poco, no pasaron mas de 2 kilómetros cuando las piernas comenzaron a sentirse muy pesadas y el ritmo al que yo corría era el mismo al que mi crew caminaba a mi lado.
Ya había vivido esta experiencia el año pasado y sabía que cuanto mas rápido terminara sería mejor, así que me propuse correr estos últimos kilómetros en método “Galloway”, por lo que comence a correr 5 min por uno de descanso. Y funcionó bien durante un rato, sin embargo la sensación en las piernas se volvía cada vez mas pesada, fué ahi donde tomé una terrible decisión.
Siempre, sin importar la distancia he corrido con licras de compresión, y esta vez así era, así que decidí probar algo diferente (regla #1: nunca pruebes nada en competencia) bueno pues como si fuera un novato decidí quitarme las licras pensando que eso iba a liberar mi zancada y poder correr mejor los pocos kilómetros que faltaban. La libertad duró solo unos minutos, muy rápidamente comencé a sentir una incomodidad nueva en la entrepierna, y me di cuenta que me estaba rozando. Para cuando decidí aplicarme Skin Strong, fué demasiado tarde, el ardor fué espantoso, como una patada…en la entrepierna precisamente. Durante un buen rato no pude correr, ni caminar sin que sintiera toda “esa zona” arder.
Lo había hecho tan bien durante casi 70 km y fué ahí donde perdí el control y la concentración, comencé a gritar y mentar madres. Si, sabía que había sido mi error, pero en ese momento ya solo quería terminar, era un dolor terrible y desafortunadamente sabía que solo se agravaría, así que me agarré…la entrepierna (en sentido figurado, creo) y me armé de valor para comenzar a “correr”.

Creo que fue lo mejor, a pesar del ardor que sentí al principio, una vez que me aguanté y comencé a correr pude sentir como el Skin Strong hacía efecto y el dolor se volvía mas soportable, así que tenía que seguir para ya poder terminar con la tortura.
Por fin volvimos a ver civilización, estábamos de vuelta en Fresnillo, aprox. 5 km me separaban de la meta, pero eso incluía 2 subidas de casi 500 m. imposibles de correr a esas alturas, así que lo tomé con calma y comencé a caminar la primera subida. Me costó mucho trabajo, pero ya faltaba menos, después de caminar-trotar el descenso, llegamos a la siguiente, fué ahí donde me encontré a una amiga, Andrea, quien venía corriendo desde la meta para recibir a los atletas que venían entrando. Después de contarle mi desventura, después de burlarse de mi, decidió ayudarme y se sumó a mi hermano como pacer para llegar al final.
Creo que en ese momento mis ánimos y los de mi crew después de 3 dias de carrera y de verme sufrir los últimos kilómetros ya estaban alterados, estába a solo 3 kilómetros o menos y la desesperación por llegar comenzaba a sentirse en todos nosotros. En ese momento no estábamos seguros de cuanto faltaba, debido a la distancia adicional que corrí en el inicio, fué cuando empezamos a “calcular” que se empezó a sentir esa tensión por terminar. Mi hermano se aventó conmigo esos últimos kilómetros dentro de la ciudad mientras que Andrea me ayudaba a mantener el paso, sabía que estaba cerca y aún había bastante tiempo para ese último km que calculábamos que faltaba, pero la incertidumbre de no estar seguro me hizo apretar el ritmo para poder por fin terminar con esto.
Por fin dimos la última vuelta y pude ver el lugar de la meta a lo lejos, mi familia se adelantó para poder correr todos lo últimos metros juntos.
Había una motivación muy especial para nosotros que casi nadie sabia, pero para mi esposa Anahi y para mi lo era todo, y es que apenas un par de semanas atrás nos habíamos enterado que nuevamente seremos padres y así como mi hija había cruzado sus primeras metas antes de nacer, en esta ocasión el nuevo integrante de la familia llegaría con nosotros por primera vez.
Por fin llegamos al hotel, la meta estaba a solo unos pasos, los gritos, el vitoreo, los aplausos se escuchaban y se sentían en lo mas profundo de mi alma. Estaba agotado, creo que por primera vez en una carrera llegaba a la meta y no sentía esa adrenalina que hace que el cansancio desaparezca, lo había dado todo y esto me hacia sentir una satisfacción única, no tenía energía para gritar, mucho menos para una llegada triunfal, el sosiego me inundó, pude sentir lo humano y frágil que soy mientras cruzaba la meta y agradecía a la vida la oportunidad de haberlo logrado.

Así como en las películas, todo pasaba para mi en cámara lenta, estoy seguro que solo fueron unos cuantos segundos, pero me sentí en profunda paz. Tuve que pasar por todos los estados de ánimo y experimentar una vez mas todas las sensaciones posibles para tener lo que tanto anhelaba, un instante de nirvana.
Escuchaba el bullicio, sentía que la gente se acercaba a mi y quería realmente darme la oportunidad de sentir este momento, tan vulnerable y tan poderoso a la vez, sabiéndome con la capacidad de poder lograr cualquier cosa que cruce mi imaginación y al mismo tiempo consciente de que soy tan pequeño en el universo.

El momento pasó, pude reaccionar y abrazar a mi familia. Lo habíamos logrado una vez mas, en especial ellos, habían logrado llevarme una vez mas a culminar este reto. Siempre lo he remarcado y quiero que quien lea esto y quiera hacer una competencia de este tipo este consciente de que lo mas importante para poder lograrlo es el equipo que te asiste, la confianza en ellos determinará la dificultad con la que enfrentes la prueba.
Una vez mas me di cuenta de lo afortunado que soy, de la familia que tengo y del apoyo y cariño que recibo y que no siento merecer.
Mil gracias Anahi, a ti hija y al(a) nuev@ miembro de la familia por existir, porque solo por eso son mi mas grande motor y motivación.
A mis padres y a mis hermanos, porque aunque siento que muchas veces no entienden el estilo de vida que elegí, siempre siguen a mi lado sin dudarlo y me ayudan a esforzarme por ser un mejor ser humano todos los dias.

A todo mi equipo, el Tristaff, porque sin su compromiso y el esfuerzo que dejan cada día en este proyecto que sigue creciendo, solo seguiría siendo un sueño.
A todos los que han confiado en mi, a Carlos que confío en que si tenía solución y al fin me enseño a nadar, a las marcas que me han apoyado, no tengo palabras para agradecer el respaldo en este loco que lo único que sabe hacer es disfrutar un estilo de vida medido en kilómetros, ritmo cardiaco y gotas de sudor. CUBE, CEP, Fabiola´s Energy, Aftershokz, Luna Sandals, Skin Strong, un millón de gracias!
Si no me creen lo maravilloso que fue este evento, no dejen de ver el video hecho por Helioz Studio, es lo mejor que verán en mucho tiempo, se los aseguro.


















A pesar del viento siento que la primer vuelta se va relativamente rápido, entrando a la ciudad me emociono porque por fin voy a poder ver aunque sea por un par de segundos a mi familia, y si, fueron solo unos segundos que bastaron para llenarme nuevamente de energía para dar un poco mas y estar mas pronto de vuelta frente a ellas. Rápidamente estoy de vuelta en la zona de viento y lo siento mas intenso, no se si realmente creció demasiado o me empiezo a cansar, veo como empiezo a bajar mi velocidad y empiezo a sentir mis piernas cada vez mas pesadas, me preocupa que se me esté terminando la energía tan pronto, en especial porque he rodado “cómodo” todo el tiempo y no tendría porque quemarme, fué entonces que lo sentí, una llanta ponchada, ahora creo que esta comenzó a bajarse lentamente y eso era lo que dificultaba el pedaleo. Justo a la hora en la que el sol está en lo mas alto y no hay una sola sombra, tengo la suerte de encontrar un lugar debajo de un árbol solo unos metros mas adelante.
Me bajo y con calma comienzo a quitar la llanta, para mala suerte fué la trasera, que siempre suele ser mas complicada, y empiezo a ver como a todos los que había pasado me comienzan a pasar, así que mejor aprovecho la pausa y tomo mi tiempo para cambiar la cámara ya que es preferible hacerlo con calma pero bien a tener que repetir todo por montar mal la cámara o la llanta, así que después de un largo rato estuve de vuelta en la carretera. No se si fué el “descanso” o el cambio de llanta, pero me siento nuevamente fuerte y rápido. Aunque ahora si estoy seguro que el aire está mucho mas intenso, veo a todos como van zigzageando ya que el aire te mueve por todos lados. Agacho la cabeza y veo mi brazo “breathe, focus, smile…control your mind”, le hago caso, sonrìo, y sigo adelante.
Llego a special needs y decido tomar mi bolsa y buscar nuevamente una sombra, me siento a comer lo que ahora veo fué la mejor comida que pude elegir, nuggets de pollo, mi plan original era dejar una rebanada de pizza, pero ya que no encontré una pizza decente una noche antes elegí los nuggets, me supieron a gloria. Me hidrate, me mojé y seguí adelante.
La 3a y última vuelta la pasé casi totalmente en trance, el cansancio empezaba a llegar y el aire empeoraba, en esta ocasión ya los rebases prácticamente no existían, mas que ir hacia adelante, me di cuenta que muchos nos enfocábamos en mantenernos en nuestro lugar y evitar que el aire nos aventara. Después de sufrir un rato y de socializar los últimos kilómetros que me sirvieron mucho para distraerme llegó el momento de bajar de la bici y ahora si, dejar que el Ironman comenzara.
Se llama Johnny y es un bombero español quien venía a completar su 8° Iron, a pesar de tener una prótesis en la cadera que le dificulta el correr lo sigue haciendo por una promesa y pasión propia. Fué algo extraño, son de esas personas que aparecen y desaparecen en tu vida, pero llegan en el momento justo para darte una gran lección, no se si lo vuelva a ver, pero definitivamente siempre lo recordaré. En fin, caminamos casi 3 kilómetros compartiendo experiencias, apoyándonos y que me sirvieron mucho para cargar energía y retomar este juego, casi al llegar al 1er retorno me despedí de el y seguí corriendo.
Efectivamente las escuché unos metros antes de llegar a la vuelta en U, por lo que “aceleré” para dar la vuelta lo antes posible y encontrarme con ellas. Me emocioné de verlas, las saludé y les prometí que mi iba a apurar para ya terminar y poder irnos, así que me despedí con un beso de las 2 y arranqué a la vuelta final.