El ciclismo es un deporte engañoso, ya que al ser de bajo impacto para el cuerpo, el cansancio que puede generar a nivel muscular puede ser fácilmente subestimado, con un baño de agua fria, un ligero masaje y una buena comida la sensación de recuperación es inmediata y el enfrentar el doble maratón que falta, por momentos no suena tan difícil. A mi particularmente me ha tocado de todo y así como he tenido dobles maratones de la muerte, he tenido otros mas llevaderos, pero éste en particular me inspiraba algo mas que respeto, me daba un pinche miedo que por ratos me generaba micro ataques de pánico solo de pensar en el.

Me ha costado muchos años y un esfuerzo constante el llegar a ser el deportista promedio que hoy soy, quizás al principio me frustraba el ver como otras personas con la 4ta parte del esfuerzo que yo hacía lograba los mismos resultados y con solo un poco más de constancia me terminaban dejando atrás, no sabía si era la genética, algún tema físico, psicológico o simplemente como me lo habían dicho siempre, no había nacido para ser deportista, afortunadamente encontré este mundo en el que sigo siendo malón, pero a pesar de que parece lo contrario, lo disfruto mucho más y he llegado a tener dias buenos con resultados no tan de la chingada, ahora realmente deseaba que este dia que faltaba por competir, fuera uno de esos dias buenos.

Había estado estudiando la altimetría unos dias antes de comenzar y la verdad no sabía que esperar, es cierto que los números y las gráficas no mienten, pero ya me han tocado otras rutas en las que me preparo para lo peor y a la mera hora no suelo pasarla tan mal, y he tenido otras donde todo lo contrario y siempre se me termina el gansito antes de tiempo y termino sufriendo. En este caso, en papel, no se veía taaaan dificil, pero como sabía que el dia 2 de la bici comenzaba justo en la ruta donde ibamos a correr el dia 3 presté atención a los primeros 40 kilómetros, y para mi sorpresa, esa ruta que era rápida y divertida en bici, no parecía que fuera a ser nada amigable corriendo, prácticamente no existía ni un solo tramo plano, o eran subidas largas de baja pendiente, o eran alguas cortas que se veian rompepiernas, y pues los que corremos sabemos que hay bajadas que si son demasiado empinadas dejan de ser agradables y también había bastantes de esas.

Así que después de una buena recuperación, comer bien y un buen masaje de mi masajista personal (mi mamá) traté de dormirme lo mas temprano posible para darle chance al cuerpo y a las piernas de amanecer lo mejor posible. Creo que si dormí de corrido, pero cuando desperté para revisar la hora, fué justo cuando sonó el despertador, la noche se me había hecho demasiado corta y no quedaba mas que esperar un dia bastante largo.

Listos para la última etapa

Salimos con menos stress ese dia, todavía todos un poco cansados nos subimos al carro rumbo a la zona de arranque, llegamos y al parecer ya todos los competidores estaban ahi, faltaban 15 min para el arranque y hubo todavía un ligero retraso, asi que tocó esperar como media hora para el disparo de salida, una espera que se me hacia eterna, no porque precisamente quisiera ya correr, pero tampoco quería seguir con esa ansia, ya sabía que me tocaba una buena chinga, y entre mas pronto comenzara mas pronto terminaría.

Nótese el grito cuando comenzo la cuenta regresiva

Por fin comenzó la cuenta regresiva, lo malo de ésta es que no hay “choque” que te haga entrar en el mood, es decir, en la natación que también me genera stress, al menos cuando entras al agúa, esa sensación hace que tu mente cambie de chip y te ponga en modo de competencia, aqui no hay eso, una vez que comienza la carrera, solo comienzas a correr a un ritmo tan guango y con una mezcla de sueño, cansancio, euforia y hambre (en mi caso) que no sabes ni que sentir, solo te dejas llevar lo mejor que puedes pero nunca sabes si lo mejor es suficiente.

Siempre me pasa que empiezo demasiado “rápido”, en realidad trato de no hacerlo, voy al ritmo mas cómodo que tengo, pero a excepción de Jorge que después de 2 km de trote se arrancó como Kipchoge, me quedé durante varios kilómetros en el primer grupo, siempre me pasa y tarde o temprano termino tronándome antes de tiempo y quiero evitarlo, así que bajo ligeramente el ritmo para despegarme y ellos se puedan ir, pero vuelvo a alcanzarlos y aunque no me termina de gustar la idea, me siento bien y me quedo ahi varios kilómetros mas hasta que ellos aprietan y yo me aferro a mi ritmo para no cagarla.

El amanecer tardó mas de lo que esperaba, sentía que llevaba horas corriendo y el sol nomás no salía con todo, no sé precisamente porque quería que fuera de día si al final de cuentas lo que tarde o temprano iba a terminar evitando era el sol y el calor, pero no se si nuevamente era por tener esa “prisa” de que el dia pasara rápido y poder evitar el sufrimiento si era posible.

Poco a poco empezaba a clarear y la vista se fué poniendo mas chula, las montañas a mi lado derecho eran un bello distractor que una vez mas se adornaba con las nubes esponjosas que siempre aparecen en esa zona, trato de no ver el reloj y como en otras ocasiones, no me quiero fijar en tiempo ni en distancia al menos hasta llegar al retorno, pero no puedo evitarlo, fué todo lo contrario, me la pasaba viendo el reloj cada 5 min y hoy creo que eso fué algo de lo que me afectó ese dia, realmente no me podía conectar con mis sensaciones, o al menos me desconcentraba a cada rato y éste al ser un dia tan mental estaba desperdiciando energía valiosa. Mi primer objetivo era llegar a la marca de los 42K, la cuál estaba alrededor de mi kilómetro 35, con eso me estaría dando una idea de cuanto tiempo me faltaría para llegar al retorno y el tiempo para el primer maratón, generalmente mi objetivo es hacer los 60K en máximo 6 horas, de esa manera tener 6 horas para los 24 restantes lo hace un mero trámite y hasta caminando salen, pero tomando en cuenta la altimetría este año me dí el tiempo de 50K en las 6 horas, de esa manera los correría mas tranquilo y aún así con un buen colchón para el resto. Cuando llegué al retorno me di cuenta que veníamos bastantes muy juntos, lo cuál no sabía si era bueno o malo, pero al menos estábamos casi todos en un tramo de 3 kilómetros esparcidos, aquí es justo después del primer maratón, donde se empieza a poner cabrón y donde las cosas empiezan a cambiar, llegué al 42 sintiéndome todavía bastante bien y con energía hasta para bromear, veía el reloj y tenía muy buen tiempo de sobra para llegar al km 50 en el objetivo que me había puesto y parecía que el día iba a ser bueno y sin complicaciones.

No hay foto que le haga justicia a la vista en la vida real
Father & son

Si llegué al km 50 notando que ya las piernas me empezaban a pesar y mi zancada se recortaba, es una sensación que conozco, pero generalmente no me ocurre hasta después de correr 60K, lo cual no era un buen indicador tomando en cuenta que todavía faltaba bastante y venía un tramo con unas subidas perras, muy perras. Mi crew venía con todo el ánimo, poniendo buenas rolas, se turnaban para bajar a correr conmigo y aunque esto siempre me genera mucho conflicto mental decidí dejarlos que ellos solos se decidieran y organizaran y traté de no influir en su logística.

Desde que arranqué, el estómago me había estado molestando, no tenía una sensación clara de que era lo que tenía, simplemente lo sentía raro y aunque no tenía ganas de ir al baño ni de vomitar ni nada, simplemente ya me estaba desesperando y eso estaba jugando tambien con mi cabeza. Hubo un momento en el que de plano ya me desesperó y decidí hacer una parada técnica, era la primera vez en la vida que tenía que “dejar ir” lo que me molestaba en plena carrera y vaya que es incómodo, pero definitivamente me ayudó al menos a tener una molestia y un pedo mental menos rondando mi cabeza.

Ultra couple en acción

Sabía que me esperaba una subida interminable, así que no dejaba de preguntar a mi crew por la altimetría y calcular en que punto íbamos, sabía que eran casi 10K en ascenso y que una vez pasando eso todo sería mas “fácil” así que ese era mi objetivo, coronar ese puerto y ya después dejarme ir como gorda en tobogán, apreté y apreté hasta llegar al anhelado punto, que era por el km 70, ya después de eso ya “solo” faltaban 14, no era nada… si como no.

Cuando empecé a descender me comenzaron a doler los muslos, las nalgas y el pecho, si el pecho, como nunca me había pasado, era un dolor muscular de cansancio y de tanto zangoloteo que no había experimentado antes, si me dejaba ir las piernas no respondían y se me iban como muñeco de trapo y sentía que en una de esas podía apoyar mal y lastimarme o caerme, y si controlaba el descenso venía este dolor que eran como agujas, no era otra cosa que las roturas de las fibras musculares, algo normal, pero que se sentía de la chingada, no me gusta tomar analgésicos ni medicamentos en general, pero si en ese momento hubiera tenido a la mano yo creo que me hubiera metido de todo, hasta terminar como en Requiém por un sueño.

Esos 15 K se me hicieron realmente eternos, veía Fresnillo a la distancia y por mas que avanzaba no lograba llegar, además de todo, la lluvia amenazaba con dejarse venir, el cielo estaba ya totalmente nublado y cada vez mas gris, para como me sentía, no sabía si la lluvia me ayudaría o me jodería mas, así que ya me urgía llegar para no investigarlo. Por fin llegamos al punto donde arrancamos, lo cuál indicaba que estábamos como a 7 kilómetros de la meta, ya no era nada, pero a la vez todavía sentía que faltaba una eternidad. Fué en ese tramo donde varios me alcanzaron y me dejaron atrás, trataba de irme con ellos a su ritmo pero simplemente las piernas ya no me daban, intentaba intercalar caminata con trote, pero ya tampoco era opción, cada que me detenía y volvía a arrancar las piernas me dolían aún mas y era mas fácil aguantar el dolor una vez que llevaba un par de minutos “corriendo”, pero mi ritmo era realmente patético, no era caminar, no era correr, nomás avanzaba pero no se como se podría llamar a eso.

6 ultras y me sigue acompañando

Por fin entramos a Frensillo, 4k me separaban de la meta, me quedaba casi hora y media para llegar en tiempo, pero ya no podía confiarme, podía tener tiempo de sobra o podía no lograrlo, no me iba a permitir no terminar después de tal tortura pero para mi sorpresa, había mas subidas, ni siquiera sabia que existían, solamente las había pasado en carro o en bici y pues así ni te das cuenta que existen, pero cuando ya estás destrozado por fuera y por dentro se sienten como montañas.

El cielo estaba cada vez mas negro y ya no faltaba mucho para que comenzara a llover, sabía que la cuesta que veía al frente era la última, así que comencé a darlo todo para poder correr y llegar ya a la meta, las gotas comenzaban a caer y fué justo en ese momento donde comencé a pensar en mis hijos, que ya me esperaban en la meta y mi objetivo era que todos cruzáramos caminando, al ritmo de Killian, el más pequeño, había imaginado tantas veces ese momento y no lo iba a arruinar por mi debilidad, así que con un verdadero dolor que no conocía que podía sentir comencé a correr y a subir esa cuesta, iba cegado, no podía ya detenerme porque sabía que si lo hacía no podría volver a correr, mis hermanos ya se habían adelantado a la meta y venía Anahi a mi lado y mis papas atrás de mi, ahora me decían que le bajara, al parecer ya no me veía bien y pues faltaban todavía un par de kilómetros y les preocupaba que me tronara antes de tiempo.

Por fin terminó la cuesta, ya solo 1 km me separaba de la meta, pero fué justo ese momento donde la tormenta se dejó venir con todo, esa recta en la que un dia antes se veía la meta a lo lejos ahora no se veía nada, sabia que estaba ahi pero la lluvia hacia que todo se sintiera mas lejano y el tiempo pasara en cámara lenta, recuerdo ese tramo con mucho ruido y a la vez mucho coraje de saber que me tardé demasiado y que mis hijos ya no podrían cruzar la meta conmigo con esa lluvia tan fuerte, no pasó ni un minuto y se comenzó a formar un rio en la avenida en la que iba corriendo, traía una ampolla desde kilómetros atrás y recuerdo que en ese momento fué en el único momento en el que me dolío…la lluvia, mis hijos, el dolor, el tiempo, todo se empezó a juntar en mi cabeza, ya no podía, en serio ya no podía, nunca me había sentido así, estaba realmente colapsando y apenas alcanzaba a ver la meta, aún faltaban algunos cientos de metros y mi cuerpo ya estaba por apagarse, eso no me podía estar pasando, no tan cerca…

Veía 2 dinosaurios, jajaja, si, mis hermanos esperándome en la meta con los disfraces, estaba tan madreado que no me causaba gracia, pero eso significaba que ya no faltaba nada, ya estaba ahi, solo tenía que resistir un minuto mas, quizás menos, pero definitivamente fué el minuto mas largo de mi vida. Discutía con Anahi sobre los niños, la lluvia, el cruzar la meta, al punto en el que la desesperé y empezó a gritar a mis suegros que le dieran a Killian, no ibamos a cruzar como lo imaginé, pero al menos si ibamos a cruzar todos.

Como pude cargué a Killian y le dí la mano a mi hija, siendo honesto no se si recuerdo el cruzar la meta o es un recuerdo creado por el video que vi despúes, pero si recuerdo que mis piernas ya no aguantaban, apenas crucé mi cuerpo ya no pudo sostenerme más, los siguientes minutos son recuerdos muy borrosos, así como esos que tienes en la peor borrachera de tu vida, así los recuerdo yo, mucho ruido, gente preguntándome si estaba bien, un segundo estaba tirado en el piso y al siguiente sentado en una silla sintiéndome hecho pedazos, no se cuanto tiempo pasé, ni a donde me fuí, pero les puedo asegurar que mi cerebro, ahi no estaba.

Se logró

Me sentía “bien”, es decir, no tenía fuerza ni energía en ese instante para demostrarlo, pero estaba satisfecho de haberlo logrado, conforme volvía en mi, recuerdo gente que no conocía queriendo darme refresco y comida como para reanimarme, no me entraba ni tenía fuerza o ganas para rechazarlo, estaba inerte, era un momento que quería disfrutar pero en mi viaje notaba todo el caos que se estaba viviendo, los cientos de personas que había de pronto ya estaban todos metidos en un par de carpas de 3×6 tratando de esconderse de la lluvia, la avenida ya era un rio y todos, atletas, crews y organizadores estaban con los pies empapados, yo seguía viajando, pero poco a poco regresaba.

Lo primero que recuerdo cuando reaccioné fue tener a Fabianna, mi hija, a mi lado mirándome fijamente, parecía espantada de verme en ese estado, pero a la vez asomaba una ligera sonrisa, no pude mas que abrazarla y soltarme a llorar como pocas veces he llorado en la vida, no sé si hago lo correcto ni estoy seguro de estar dando el ejemplo de la manera apropiada, pero todo lo que hago es para ellos y el tenerla a mi lado en ese preciso instante me hacía sentir que todo valía la pena. Esto era mas que una simple carrera, era una reafirmación más de que a la vida hay que exprimirle todo, toda la energía del cuerpo, toda la determinación de la mente, todo el miedo, el dolor y las lágrimas, solo tenemos una vida, un cuerpo y una oportunidad para acabártelo haciendo cosas chingonas, y en ese momento sabía que había logrado ir un poco más allá de mis límites una vez más.

Esto hace que todo valga la pena

Y así una vez más, se logró el objetivo.

Con este son 5.

Vida Ultra

.

.

.

-Durante 5 años he contado con el apoyo y compañía de mi familia para poder continuar con este estilo de vida y en mi persecución por muchos sueños mucho mas grandes que hay en la lista.

Carlos, Gaby, los amo más de lo que puedan imaginarse, son mucho más que mis hermanos, son parte de mi.

A mis padres, sin ustedes y ese ejemplo de vida que siempre me han dado definitivamente no tendría la dedicación y perseverancia para poder enfrentar la vida y retos como éste, gracias por darme tanto que no se si algún dia encontraré la manera de devolverles al menos un poco.

Anahi, una vez más estuviste ahi para mi y creo que nunca encontraré la manera de transmitirte el agradecimiento y el amor que tengo por ti. No importa que tan lejos decida ir en cada locura, siempre sigues corriendo a mi lado.

Fabianna, Killian, todo lo que hago siempre es pensando en ustedes.

Algún dia me voy a detener, será el dia que deje de respirar. ¡Vamos por mas aventuras!

En este momento ha pasado exactamente una semana de que terminó una aventura mas de esas que me apasionan, el ULTRAMX515 una vez mas quedó tatuado en mi corazón.

Aunque es la 4a vez que estoy en la linea de arranque de una competencia de este tipo, no deja de ser toda una experiencia de vida, tan única y tan diferente que me causa la misma incertidumbre de la primera vez. Yo se que cada quien vive este proceso de manera diferente, para mi es como estar en otra dimensión, en la que vives miles de experiencias y días que parecieran eternos, pero que a la vez son tan fugaces que los recuerdo como si los hubiera vivido en cámara rápida.

El comienzo

Aunque el prepararse para este evento toma mucho tiempo, todo comienza a tomar forma y volverse “real” en el momento en el que el viaje comienza, si bien, todo está planeado con anterioridad, para mi siempre es un proceso como si me despidiera de mi vida como la conozco, si, metafórica y esotéricamente hablando, esto es real, uno jamás regresa igual de una competencia, sin embargo me refiero a que el partir rumbo a una carrera de este tipo implica el “desprenderme” de TODO lo que forma parte de mi.

Comienzo dejando un hueco en el estómago y en mi corazón al dejar a mi hija, se hace un poco mas grande al desprenderme de mi perro, si ese costal de arrugas también me duele dejarlo, paso a despedirme de mis compañeros y amigos de trabajo, el Tristaff, esa familia que forma parte de esta locura y que siempre está presente cuando mas la necesito, termino de empacar todo lo necesario y de la mano de Anahi, mi compañera y cómplice inseparable, partimos rumbo a la aventura, llenos de emoción de un nuevo reto y de flojera de viajar con tantas maletas, una vez mas.

Después de un largo dia estamos una vez mas en Fresnillo, listos para comenzar. Llegamos justo en el momento en el que la cena se había terminado y la junta previa comenzaba. Me emociono de encontrarme con algunos amigos y de ver como la OHANA se siente llena de energía y buena vibra. Hay muchas risas y bromas, no se siente ni un solo instante de tensión, todos parecen estar listos para enfrentar el reto y dar lo mejor de si.

20171102_103045

De pronto ya estamos comenzando el dia previo al arranque, en la agenda lo primero era ir al aeropuerto al amanecer para recoger a mis hermanos y a mi mamá, que completarían mi crew, sin embargo una vez mas la aerolinea hizo de las suyas y cambió el vuelo a las 10 pm. esto me generó stress ya que si ellos no llegaran ese dia, se complicaría nuestra logística para el evento dramáticamente. Aprovechamos el dia para comprar todos los suministros para enfrentar el dia 1, comida, agua, snacks y todo lo que pudiera necesitarse, aprovecho el resto de la tarde para solucionar algunos pendientes y conocer a algunos atletas.

Como algunos me conocen por este blog, me preguntan por algunos tips y hago lo mejor que puedo, no deja de ser una gran responsabilidad y es imposible para mi el tomarlo a la ligera, siempre mi mejor recomendación es que disfruten al máximo y que cuando la mente les juegue una mala pasada se tomen 1 min para descansar, respirar profundo y se permitan avanzar durante 5 min mas antes de tomar cualquier decisión, muchas veces esto es suficiente para superar el bloqueo y llegar a la meta.

El dia llega a su fin y afortunadamente mi familia llega justo a tiempo, ya es media noche, la próxima vez que amanezca estaré nuevamente en la linea de arranque…

Dia 1

Mi esposa siempre me dice que soy el único que puede dormir bien antes de una competencia, y la verdad es que aunque si me despierto agitado un par de veces en la noche por la emoción, puedo conciliar fácilmente el sueño y llegar fresco al arranque.

Llegamos con tiempo perfecto al lago, me tomó menos de 1 min el dejar la bici lista para la competencia, así que me despedí de mi CUBE y me acerqué al lago justo en el momento de los honores a la bandera, una vez que terminó ésta ceremonia llegó el momento de despedirme de mi familia, si, es ridículo porque los iba a ver cada 20 min que saliera a comer, sin embargo creo que es un gesto simbólico de suma importancia en el que les agradezco por apoyarme y dejarles el control total de mis necesidades durante los próximos 3 dias.

Imaginen que en un parpadeo están mas de 20 atletas formando un círculo tomados de la mano en concentración total y al siguiente estás escuchando el número 3, en un conteo regresivo del 10 al 1. Así es como lo recuerdo, me cuesta trabajo recordar el momento exacto en el que todo comenzó, fué tan rápido y era tanta mi expectativa de comprobar si después de sufrir por meses aprendiendo a nadar lo había logrado, que ansiaba entrar y vivirlo, y ¿que creen? ¡Fué la primera vez en la vida que disfrute muchísimo nadar! No podía creer lo bien que me sentía y la unión y fluidez que lograba con el agua, si bien sigo siendo un mal nadador, al menos había logrado disfrutarlo.

En un instante logré entender a la perfección las palabras de Bruce Lee:

“You must be shapeless, formless, like water. When you pour water in a cup, it becomes the cup. When you pour water in a bottle, it becomes the bottle. When you pour water in a teapot, it becomes the teapot. Water can drip and it can crash. Be water my friend.”

Cuando menos lo creí estaba en la última vuelta de 12 y no podía creer lo bien que me sentía, para mi el Ultra ya había valido la pena, aún faltaba mucho, pero en ese instante, me sentía completamente lleno. “Si puedo cruzar el canal de la mancha” fué mi pensamiento antes de dar las últimas brazadas.

FB_IMG_1510106599724

Salí con calma hasta que vi a mi esposa y a mi hermano emocionados de lo bien que lo había hecho, me sentí bien conmigo mismo de que en esta ocasión no los hice esperar hasta el final y ver esa sonrisa forzada por ser el último en salir. Ver la transición con bicicletas me emocionó tanto que me cambié de ropa lo mas rápido que pude y sali lleno de energía a ¡darlo todo! No me importaban los dias que faltaban, en ese momento ¡quería dejarlo todo!

Arranqué con un ritmo increíble, lleno de energía, sentí que apenas comenzaba cuando ya llevaba 10 km, avancé sin contratiempos y poco a poco fuí alcanzando a otros atletas, les mandé lo mejor de mi energía y seguí sin parar hasta la desviación que me llevaría a la zona clave de este evento “La Bufa”, una subida tan ambivalente que es difícil saber que predomina, si el enamoramiento por las hermosas vistas que te ofrece o el cansancio de la pendiente que parece interminable.

IMG-20171106-WA0023

Creo que traía una vibra tan chida que subí mas rápido de lo que creí que lo haría, a solo un par de km de llegar a la cima comencé a ver a los punteros descender, así que sabía que estaba en una buena posición y aún podía dar más, llegando a la cima me detuve un par de minutos para comer y comenzar el regreso. Tanto mi crew como yo nos veíamos y nos sentíamos bien, bromeamos un poco y estábamos contentos de que este día estaba cerca de terminar.

IMG_20171104_061834_559

El regreso fué bastante rápido y cuando menos me di cuenta ya estaba nuevamente en Fresnillo, una motocicleta me esperaba a la entrada de la ciudad y me guió durante los últimos kilómetros.

Mientras llegaba a la meta me di cuenta de lo mucho que me gusta hacer esto, a pesar de que en esta etapa de mi vida mi tiempo y mi energía están dedicados a mi famila y varios proyectos de trabajo, el estar ahí enfrentando mis debilidades, encontrando un pequeño haz de luz en mi mente y llevando mi cuerpo hasta donde siempre me han dicho que no tengo la capacidad de llevarlo, liberó torrentes de adrenalina que me pusieron la piel “chinita” mientras entraba a la meta escuchando que conmigo se completaba el “top 10” del dia 1.

IMG-20171103-WA0011

En ese momento el UltraMX ya me había llegado hasta los huesos y nació la determinación de salir los próximos 2 dias a darlo todo. Se acercaban los dias llenos de emociones y experiencias nuevas que ya les platicaré…

MIKE

Una de las grandes ventajas de este Ultra que es magnífica para todos los atletas es la practicidad de las llegadas y arranques, y es que eso de que la etapa termine y en solo unos minutos te encuentres en tu habitación vale oro puro, comparado con los traslados de al menos una hora al inicio y final de cada etapa que me ha tocado vivir. Gracias a esto pude llegar a bañarme con calma, recibir un masaje de parte de mi masajista profesional y particular (mi mamá), y todavía poder salir a cenar y a resurtir algunos víveres para el dia siguiente con tranquilidad, incluso me dio tiempo de regresar a la habitación y revisar algunos temas de trabajo mientras me daba una sesión de presoterapia y tomaba mi última dosis de bebida de recuperación.

2016-11-05-20-24-52
MASAJE DE A PRO

La noche pasó con calma y al dia siguiente me desperté antes de que el despertador sonara, pude prepararme sin presiones y casi media hora antes del arranque estaba listo, el clima estaba algo frío y el cielo nublado,  me daba un poco de incertidumbre saber si la ropa que llevaba era la correcta, mi crew llevaba mas opciones en la camioneta, pero tampoco quería pasar un mal rato con frio o calor exagerado, suelo ser poco friolento así que decidí dejar todos los accesorios de invierno de lado y con solo el uniforme y una chamarra me lancé a la aventura. Se sentía mucha emoción en la linea de arranque, contrario al dia anterior donde Van se veía un poco estresado y teniendo que repetir una y otra vez mas que la etapa estaba por empezar para que se acercaran los atletas, en esta ocasión 5 minutos antes ya estábamos todos listos para arrancar.

La cuenta regresiva comenzó una vez mas y pude sentir la adrenalina corriendo por mi sangre, me sentía muy emocionado, y segundos después ya salíamos del hotel en lo que sería un grupo controlado que nos llevaría fuera de la ciudad para ir tomando nuestros lugares, de controlado no tenía nada, en menos de 1 km los punteros ya comenzaban a despegarse y a ir delante de la moto. Aún los tenía cerca y tenía ganas de ir ahí adelante, me sentía con mucha fuerza y confianza, pero mi estrategia era dejar que todos se fueran y poder agarrar mi ritmo sin presiones, así que decidí apegarme a la estrategia y me rezagué lo mas que pude para ir al mejor ritmo, el mio.

img-20161107-wa0010
DISFRUTANDO LOS PRIMEROS KILÓMETROS

Sabía que iba a ser un día con una ruta llena de “columpios” además de una elevación ligera pero constante prácticamente del km 100 al 200, así que estaba consciente que al menos hasta ese kilómetro debía de cuidar el desgaste de las piernas, porque tocaba subir nuevamente a “La Bufa”, y ya con 200 kilómetros encima seguramente iba a ser mas pesado que el dia anterior.

dsc_6145Los primeros 100 kilometros pasaron sin novedad alguna, bueno si, una camioneta estuvo a punto de arrollarme, pero sobreviví para contarlo y no pasó nada mas allá de que me sacara un… susto. Al llegar al km 100 comenzó un ligero y cómodo descenso, que sabía debía aprovechar para ganar un poco de tiempo y a la vez recuperarme porque una vez que terminara comenzaría un ascenso muy largo. Cuando llegué al retorno sabía que empezaba una etapa mental a superar. Los que me conocen saben que soy un geek y me gusta tener mis gadgets con toda la información posible, y como traía la ruta cargada en mi computadora de la bici en un instante vi como la gráfica de altimetría cambiaba su forma para solo mostrar una pendiente positiva, ligera pero interminable, cambiaba la pantalla para evitar verla pero no pasaban ni 2 minutos cuando sentía la necesidad de verla nuevamente, y en ese momento la tecnología se volvió en mi contra y me recordaba cada segundo que mi velocidad no iba a aumentar y mis piernas no iban a descansar en un buen rato. Traté de tomarlo con la mayor serenidad posible, recurrí a mis mantras, me fuí a un lugar tranquilo en mi cabeza y solo me enfoqué en pedalear.

dsc_6197Pasaron casi 3 horas en esa subidita, 3 horas en las que no ví absolutamente a ningún atleta, ocasionalmente volteaba para ver si alguien se acercaba y nada, cada quien venía a su ritmo y seguramente igual que yo venían concentrados en mantenerse estables, creo que en los últimos 20 minutos fue donde comencé a desesperarme, el hecho de saber que estaba por terminar me generó algo de stress y aunque sabía que La Bufa estaba por venir y era una subida mucho peor ya la conocía y el llegar a la cima significaba que el día prácticamente estaba conquistado, el regreso a Fresnillo era literalmente fácil según mi experiencia del día previo.

img-20161107-wa0089
MI CREW CUIDANDO MI NUTRICIÓN CON EXACTITUD

Hice una escala antes de comenzar a subir, nos orillamos en la carretera, comí un sandwich, estiré un poco y me preparé para subir lo mas cómodo posible. En general me seguía sintiendo fuerte, así que la subida ya solo era trámite, pronto estaría conquistando la cima una vez mas. Apenas comenzó el ascenso y uno de los atletas que venía detras de mi me pasó, sentí muchas ganas de apretar el paso y mantener mi lugar, pero una vez mas cedí al impulso y seguí subiendo con calma, llegó un punto en el que empecé a extrañar mi bici de ruta, ocupaba mi mente haciendo cálculos mientras subía y estaba seguro que la ruta de ese día era mucho mejor con una bici de ruta que la de TT, sabía que no había nada que se pudiera hacer, pero me ayudaba a distraerme. Seguí subiendo y de pronto me pasó otro de los atletas, una vez mas tuve que pasar saliva y mantenerme, solo pensaba en cuidar las piernas para la etapa restante.

Al fin llegué al mirador que estaba solo unos metros antes del retorno, todo había terminado, al dar la vuelta me orillé una vez mas para una escala técnica, así como para ponerme la chamarra nuevamente, la temperatura comenzaba a bajar y sabía que en el descenso el aire se sentiría muy frio, creo que exageré porque ni 1 km. había pasado cuando ya sentía que me rostizaba y no habia oportunidad de detenerme nuevamente, así que solo me concentré en bajar rápido y disfrutar esos kilómetros que quedaban y que sabía que pronto iba a extrañar. Y así es, me quedé con unas ganas enormes de rodar esas rutas disfrutando el panorama, tomando fotos y sin pensar en tiempos, ritmos ni velocidades, al mas puro estilo Mike.

Muy pronto me encontré de nuevo en la caseta de regreso a Fresnillo, ya solo unos 30 km. me separaban de culminar el dia 2, en la primera etapa ese tramo lo recorrí muy cómodamente, sin embargo aquí empecé a sentir un bajón de energía que no me dejaba acelerar, mi estrategia de mantenerme al margen para cerrar fuerte no había funcionado, podía mantener un ritmo cómodo y ágil, pero hasta ahí, crucé la caseta y una atleta mas me pasó, en ese momento me olvidé de recuperar tiempo y solamente me enfoqué en llegar seguro y feliz, a final de cuentas para eso estaba ahi. Por fin llegué a Fresnillo y la noche comenzaba a caer, faltaban un par de kilómetros para la meta y ya era un poco difícil ver el pavimento, recordaba que había baches así que me concentré en localizarlos para evitar cualquier contratiempo tan cerca de la meta, por fin a lo lejos pude ver la última vuelta que faltaba para llegar a la meta. Le pedí a mi crew que se adelantara y así pudieran recibirme en la meta.

dsc_6408
ASI SE SIENTEN 280 KILOMETROS DE AMOR A LA BICI

Los últimos metros no podía dejar de sonreír, crucé la meta con una gran sonrisa y satisfecho de haber disfrutado al máximo esta aventura, agradecido con mi crew por su apoyo incondicional y con mi cuerpo por haberme aguantado un día mas. Recuerdo claramente que cuando cruce la meta traté de dejar un “checkpoint” mental  para esta reseña y poder transmitir lo que sentí, y solo llegaron mis 2 palabras favoritas, “aquí” y “ahora”.

dsc_6412
EL MEJOR CREW QUE EXISTE EN EL MUNDO

Y así recordé que en la vida solo hay un instante en el que puedo hacer algo, es “ahora” y que solo hay un lugar donde lo puedo hacer y es “aquí”. Cualquier otro espacio y otro momento, no existe.

Ese momento era solo para descansar y sonreír, los huaraches estaban listos esperándome para terminar la juntos la aventura.

Mike