El riesgo de que algo salga mal en una competencia de este tipo es mucho mas alto que en cualquier otra, son tan pocos competidores, tantas horas en la ruta y tantos factores externos que no se pueden controlar que en culquier momento algo puede fallar en la estrategia o en el equipo y dejarte fuera, sin embargo, el dia 1 tiene pocas probabilidades de que sea el dia en el que la historia se acabe, tiene que pasar algo extremo y ser un novato, como me pasó hace algunos años, pero suponiendo que todo sale como debe ser, sin averías ni fallas, el dia 1 es simple trámite y el dia 2 es donde el riesgo se incrementa exponencialmente y es donde el Ultra realmente comienza.

Es un dia con el que tengo una relación de amor/odio que fluctua a lo largo del dia, por un lado tienes lo chingón que es poder andar en bici, disfrutar las vistas, el viento en la cara, sentir el trabajo en tus piernas y ese ritmo hipnótico que da el pedealeo en combinación con los sonidos que genera tu bici, pura chulada, pero por otro vienen ratos donde el cansancio te incomoda cada vez más en partes del cuerpo que ni siquiera entiendes porqué, las subidas que comienzas disfrutando se vuelven cada vez mas desgastantes y el viento fresco del amanecer cuando menos lo sientes se convierte en una bruma cálida que a veces ni la velocidad logra disipar del todo, en fin es un dia en el que realmente tienes que tenerle cierto amor a la bicicleta para poder superar, en mi caso todo salió bien, pero fácil no fué.

Amaneciendo en la carretera

Arrancamos todavía con el cielo totalmente oscuro y un clima fresco, pero realmente no era frio, podria decir que era el clima perfecto para entrar en calor, ni lo suficientemente frio como para tener que llevar nada extra mas que un rompevientos, ni lo demasiado caliente como para estár muriendo de calor a los pocos minutos de arrancar, que es algo que me pasa muy comunmente, mi termostato está descompuesto y suelo acalorarme muy fácilmente. Los primeros kilómetros de este dia son algo que disfruto muchísimo, ya que al ser un arranque controlado podemos ir platicando, bromeando y de cierta manera vamos disipando el stress del arranque. Lo mejor de todo en en este dia, es el poder ver el amanecer en una carretera con un paisaje espectacular en el que en la cercanía ves un tramo semidesértico pero al fondo las montañas visten el escenario, y si tienes suerte las nubes “pachoncitas” que no se porqué pero se ven muy diferentes en esta region, complementan la foto, te distraen por algunos minutos de lo que estás y lo que te espera.

Una vez que agarre ritmo, amaneció completamente y entré en calor, hice un parada express para quitarme la chamarra que traía y cambiar botellas de hidratación, esa parte de la ruta, aunque son puros columpios, tiende a ser demasiado rápido ya que las bajadas te ayudan a recortar las subidas y así prácticamente son casi 100 km, por lo que quería utilizar eso a mi favor, sin embargo no pasaron ni 5 minutos de que hice esa parada cuando entramos en una tremenda neblina en la que por tramos era difícil ver mas allá de 10 metros, por lo que la estrategia de meterle ya no era tan factible, ahora era dificil el leer las subidas, no sabías si alguna se acercaba hasta que prácticamente ya estabas en ella, y en las bajadas era dificil “dejarte ir” con confianza, al no poder ver nada al frente era inseguro el no saber si podía aparecer de pronto algun hoyo en el camino o algún carro en sentido contrario, de igual manera la visión iba algo limitada, era imposible usar lentes, estos se empañaban totalmente con la humedad que había y al quitártelos el viento frio hacía que los ojos se resecaran y ardían. Y pues ni que decir de ir totalmente empapado por ir practicamente atravesando una nube, así pasamos aproximadamente una hora, en ese tramo no hubo prácticamente acción, puro pedaleo constante y un rato de plática con Samy, la hoy campeona femenil, que me alcanzó y nos fuimos juntos unos minutos mientras ambos crews nos escoltaban.

Para cuando la neblina terminó ya estábamos cerca de Jerez, el único pueblo que ibamos a cruzar en la ruta, es un tramo corto pero en el que tienes que estar atento para no perderte, son prácticamente 10 min antes de volver a tomar la carretera, que te llevará al retorno en donde la verdadera chinga comienza, como ya sé lo que me espera trato de disfrutar lo mas que se puede ese tramo, trato de no exigirle de mas a las piernas y terminar de “fusionarme” con la bici, si, suena medio fumado el conectarte con cosas materiales, pero en ese momento éramos mi bici y yo los que ibamos a colaborar para sacar el dia, así que me dí a la tarea de hacerme consciente del momento, sentir el pedaleo, la forma en la que los guantes se adhieren a las barras, ese sonido delicioso e hipnotizante de las ruedas cortando el aire, e incluso sentir como el pulso pasa por mi frente y roza con el casco en ciertos momentos, toda una onda zen al pedaleo.

Tanto mi crew como yo hasta ese dia creo que hemos llevado una mañana tranquila, llevamos ya 100 km y faltan un poco más para llegar al retorno, sé que nos esperan poco mas de 100 km de subida, primero un falso plano con viento en contra que por ratos se vuelve aburrido, para terminar rematando en la bufa, una vez más.

Llegamos al retorno y hago una parada de 5 min, la única planeada en el dia para rellenar botellas comer bien, ir al baño y relajar un poco las piernas, creo que por primera vez coincidimos varios atletas ahí además de Van y Damián, mientras estoy ahi retornan también como 5 atletas que no se detienen, espero poder alcanzarlos mas adelante, pero prefiero comer bien para no después pasarla mal mas adelante en la ruta, o peor aún, en la subida de la bufa.

Parada técnica antes de lo bueno

Una vez que termino de abastecerme tomo la bici y arranco de nuevo, incluso recuerdo haber pedido un sandwich más “para llevar” no recuerdo si me salté alguna comida o calculé mal, pero tenía hambre y eso no era bueno y pues preferí llevar el tanque lleno.

Los siguientes 100K fueron tal cual los recordaba, interminables, falso plano, subidas leves que no te dejan agarrar ritmo y bajadas con un ligero viento en contra que ni siquiera puedes aprovechar, no hay de otra mas que pedalear, pedealear, pedalear y tratar de hacerte el rato lo mas ameno posible.

Algo que nunca me había pasado y que no se si en esta ocasión tenía que ver por llevar una rueda diferente por el hecho de que la que utilizo regularmente se había dañado el dia anterior, la cabeza que nomás buscaba como chingar o nomás porque soy un ser mas sensible y en contacto con mi entorno (esa mamada que jajaja), pero sentía todas las vibraciones del camino que no es un asfalto que podamos decir “liso”, entonces por ratos lo utilizaba a mi favor para ir buscando el “caminito” mas liso y distraerme, pero también habia tramos donde ya me desesperaba el sentir la vibración y hasta me forzaba a meterle un poco mas para ya salir de ahi.

Casi 3 horas después ya estaba prácticamente llegando a la bufa ¡por fin!, aprovecho para hacer una parada rápida, comer algo y nuevamente cambiar botellas y descansar un poco las piernas, en realidad me siento excelente, incluso me doy cuenta de que me excedí con eso de llevármela tranquila y le pude meter más, cuando veo a mi crew como llevan tantas horas detrás de mi hay veces que quisiera ya cortarle para que puedan descansar, la verdad soy afortunado de que me sigan acompañando en estas aventuras y no se si un dia me manden a volar y todo cambie, pero por ahora, ya estaba ahí y pues ahora el reto era subir la bufa lo mejor posible para todos dar por terminada la etapa, se que es dificil mejorar el dia 1 ya que traes prácticamente 200k encima, pero al menos la actitud seguía chingona.

Comienzo a subir y lo único que me molesta es el calor, para ser preciso la forma en la que el sol me está quemando, cometí el error de no ponerme bloqueador y nadie me obligó como regularmente pasa, así que para ese momento ya traigo la piel tostada y arde el brazo y la pierna que quedan del lado del sol, trato de mojarme para refrescar pero la sensación de descanso dura 1 segundo, así que mejor no desperdicio agua y me enfoco en tratar de subir mas rápido para al menos en cada vuelta ir cambiando el lugar donde el sol me pegue y tener un rostizado parejo, cual pollo.

Subo un buen rato y no veo a nadie, lo cual quiere decir que no voy tan atrás y a la vez que la mayoría van muy compactos, comienzo a ver a la mayoría en el último kilómetro de la subida, prácticamente vienen todos retornando, pero también todos se ven enteros, puras máquinas pedaleando otra máquina, no creo que ninguno de ellos baje el ritmo en los 60Km que faltan, así que igual pienso apretar para tratar de mantenerme o incluso bajar algún minuto si es posible.

Subiendo La Bufa…una vez más

Una vez en el retorno trato de bajar lo mas rápido posible, pero también tengo el recuerdo de mi amigo Roro que un año atrás chocó de frente con un auto que venía en sentido contrario y auque afortunadamente lo controló para no dañar mas que la bici (lloro en silencio), a én no le paso nada grave, bajo con un poco mas de precaución, viene conmigo toda la familia y no vale la pena arriesgar de más por 1 min de diferencia.

Una vez abajo ya no hay de otra mas que darle hasta que truenen las piernas, y le doy con todo lo que me guardé, me siento fenomenal y traigo una velocidad y ritmo buenazos, en esa recta que une Zacateca con Fresnillo es prácticamente plana y creo que hasta el viento ayuda, así que exprimo cada watt que mis piernas puedan generar, voy de maravilla, sin complicaciones, llego por fin hasta el puente que nos desvía a Fresnillo y puedo ya sentir que todo terminó por ese dia, aprox. 15 km me separan de la meta, no alcanzo a ver a nadie a lo lejos asi que supongo que ya es dificil alcanzar a alguien más, así que lo único que queda es pedalear hasta que no quede nada… y pues ahora si, se me acabó el gansito.

A casi nada de la meta, prácticamente ya entrando a la ciudad, justo antes de dar la vuelta en el tunel que me lleva hacia el centro de la ciudad y la meta, siento como me da un bajón durísimo, creo que le metí fuerte al final y a la vez me relajé demasiado al llegar que mi cuerpo pensó que ya había terminado y todo el power que traía se me vá en un segundo. Prefiero para 1 minuto y pedir una bomba de calorias, cucharada de Nutella, Coca Cola, Red Bull y un sandwich para llevar comiendo fueron mis indicaciones, me sentí cual piloto de F1, con una parada en pits, bajaron en chinga a darme todo y de vuelta al pedaleo, me faltaban como 6 km y pues nomás estaba esperando que pegara la tacha para ya cerrar como venía.

Justo en este momento me encuentro a Fer, el mero mero en la logística de la carrera y Juez de ciclismo, se me empareja en la moto y justo coincidió en que me vió en el peor momento, cuando no traía nada de power, justo en esos momentos de flaqueza en las que dices tonterias y pues donde le avisé que ya no regresaba, que ese era mi último año…3 doritos despúes, toda la bomba de azucar que me metí hizo efecto y cual gringo en rave, con el rush a todo me paré en pedales y comencé a cerrar lo mejor que podía, había algunos puentes y tráfico que me cortaban el ritmo pero ya no quería sentir que aflojaba, me urgía llegar y solo pensaba en cruzar la meta.

Por fin llegué a la última avenida, 1km me separaba de la meta que la veía nuevamente a lo lejos, me siento a toda madre y en el trayecto ya se comienza a escuchar el audio, se oyen porras y la gente del camellón grita para apoyar, me faltan mis hijos, me hubiera encantado verlos, en la meta, pero en esta ocasión no se pudo, de cualquier manera me siento contento de haberlo logrado una vez más, por fin terminó el dia 2…

…pero la historia no termina aqui…

Dia 2 en la bolsa

Este año además de venir como atleta, por 1a vez venía también en papel de entrenador de 2 atletas, Jorge y Eduardo. Jorge que venía con un objetivo muy agresivo y competitivo ya había llegado mas de una hora atrás y ya estaba prácticamente recuperado, masajeado y solamente esperándonos, sin embargo Eduardo aún venía detrás de mi y aunque aun faltaba tiempo quería estar seguro de que llegar en tiempo y sano.

Aprovechamos el tiempo que estuvimos ahi para recuperarnos, mi crew aprovechó para estirar las piernas después de todo un dia en el carro y pues seguir recibiendo a los demás atletas que venían detrás de mi, todos se veía que llegaban bastante bien y sin complicaciones, sin embargo los minutos pasaban y no teníamos noticias de Eduardo, me comienzo a estresar un poco ya que faltan menos de 10 minutos y por más que pregunto nadie me sabe decir a que distancia está de la meta, así que estoy con el jesús en la boca.

Se ve que viene un atleta a lo lejos, empiezan a decir que es el último ya que solo faltan 5 minutos, espero que sea Eduardo, pero conforme se acerca veo que no, es Daniel quien con un gran cierre entra con unos minutos todavía de sobra.

Como ya no hay noticias de nadie más, anuncian que la meta está por cerrarse, no sé ni que pensar, la última vez que vi a Eduardo fue subiendo la bufa y no iba tan atrás, tendría que haber aflojado demasiado el ritmo para que no le diera tiempo de regresar.

Faltando 1 minuto para el cierre se oye a lo lejos bullicio anunciando que viene un atleta más, literalmente el segundero va en cuenta regresiva y todavía no alcanzo a ver quien es, en eso veo como se levanta en pedales y alcanzo a distinguir el uniforme, ES EDUARDO!, viene sprinteando con todo, y como a 200m de la meta veo como la bici da un giro brusco, parecía que se iba a caer, pero al parecer por venir con todo no alcanzó a ver un hoyo en el piso y creo que hasta rompió su rueda en ese momento.

Faltan solo unos segundos y por fin llega, no puedo describir la emoción que me dió ese momento, solo estoy seguro que me emocioné mas que de mi propia llegada, los 3 miembros del equipo ya estábamos ahi y teníamos 2/3 partes terminadas, aún faltaba el 3 er dia y el mas dificil, pero en ese momento, en ese instante, sentí mucha felicidad y me sentía un poco mas tranquilo y satisfecho de mi papel de entrenador.

El team está completo OHANA

Después de tanta euforia, llegó el momento de ir a descansar, creo que en un segundo se notó como todos, atletas, organizadores y crews, queriamos lo mismo, comer y descansar, y prácticamente en unos minutos ya todos íbamos a eso.

Comer, y tratar de descansar lo mejor que se pudiera, aunque fuera una ruta nueva, sabía que nos esperaba una chinga descomunal al dia siguiente y nadie se iría sin sufrirla aunque fuera un poquito.

El pequeño Ultra

Vida Ultra

Llega un nuevo año, el primer dia, el que muchos esperamos para comenzar de cero con algún nuevo proyecto, o reiniciar alguno que hayamos dejado abandonado en el camino del año pasado, o hace 2, o 3…. a veces 10. En fin, este día es la excusa perfecta para comenzar y si bien para mucha gente, la mayoría, es el día en el que se llenan la mente de propósitos, también es el primer dia en el que comienzan las excusas para no comenzar.

Vivimos en una época única, llena de oportunidades, nunca en la historia de la humanidad todo había sido tan fácil como lo es hoy, sin importar en donde vivas y tus recursos, prácticamente todo lo tienes al alcance de un click, porque cualquiera que sea tu objetivo, tienes cientos de herramientas, tutoriales, mentores, guias, manuales, totalmente gratis en la red y solo es cuestión de dedicarle el tiempo requerido para descubrirlo y comenzar.

¿Entonces porqué son tan pocos los que hacen uso de este enorme beneficio? En mi opinión es por una simple razón, por huevones, les hace falta la actitud que se requiere para actuar, aún hay quien cree que existe la fórmula mágica, el elíxir y la clave secreta reservada para unos cuantos y que, a veces, por una nada módica cantidad de dinero se podrán saltar la parte incómoda de sus objetivos, y no, lo siento querido lector, sin chingarle, no hay premio.

Vivimos dormidos, inmersos en el ajetreo diario es poco el tiempo que tenemos disponibles para nosotros mismos y en los momentos en los que realmente tienes unos minutos para dedicarlos a lo que realmente te importa y te beneficia, generalmente se desperdician viendo los memes del dia en las redes. No mal entiendas, yo también lo hago, pero evito desperdiciar mi vida solo en eso, ya suficiente es con que mi trabajo este fuertemente ligado a las redes y a la comunicación digital, no necesito mas de eso en mi vida personal.

Así es, vivimos dormidos, pero a algunos nos llega el dia en la vida en el que “despiertas” y te das cuenta de todo lo que eres capaz de hacer y del control que tienes sobre ti, tus pensamientos, tu vida y tus decisiones. Sin embargo para muchos ese momento a la vez se vuelve el momento mas aterrador, esto es porque te hace darte cuenta de la gran responsabilidad que existe en tus manos de tomar el control de tu vida y aceptar que todo lo que te pasa es única y exclusivamente consecuencia de tus propias decisiones y que jamás habrá un responsable que no seas tú.

Te das cuenta que pase lo que pase no habrá forma de culpar a terceros, ni tus padres, ni tus amigos, colegas, pareja, jefe, nadie, absolutamente nadie tiene responsabilidad alguna de donde estás parado ni del camino que estás recorriendo, y es justo ahi donde se denota la actitud que existe dentro de ti y del verdadero deseo que existe para perseguir tus objetivos.

Y es que al final de dia te das cuenta que no hay un resultado mágico, el que quiere más, el que quiere ser mejor, tiene que chingarle mas, no existen grandes logros en actitudes mediocres ni grandes sueños en mentes pequeñas, es absurdo esperar recompensas antes de esforzarse. Primero le chingas, primero demuestras tu compromiso, mejoras, aprendes, la cagas, te levantas y al final, después de meses o años de aferrarte y aguantar una buena cantidad de putazos, comienzan los beneficios.

No importa el tema, no importa cuando estés leyendo esto, es atemporal y aplica para todo, en tu trabajo, en la escuela, en los negocios, en el deporte, incluso en el amor, sin compromiso y paciencia puedes convertirte en uno de esos a los que “nada les sale bien”, y no es porque estés negado o seas un fracaso, te puedo asegurar que aquellas personas que se creen negadas para sobresalir en sus metas, es porque lo único que tienen negado, es la paciencia y las ganas de aguantar.

Así que ya tienes un nuevo año para comenzar y decidir que es eso que te apasiona tanto como para aguantar vara y perseguirlo a pesar de que parezca imposible. Ármate de valor, comienza y resiste hasta que grites de felicidad por haberlo logrado.

#VidaUltra

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Si, el diá 2 fue complicado, pero en definitiva, una de las cosas que mas disfruto en la vida es andar en bicicleta, así que no importa el dolor, el sufrimiento o el cansancio que me genere, siempre deja una sonrisa en mi cara y una satisfacción gigantesca el terminar una rodada.

Esta no fue la excepción, dolió y tuvo un final algo dramático, sin embargo al llegar a la meta fué como si nada hubiera pasado, la adrenalina y las endorfinas me inundaron una vez mas y a pesar del cansancio me sentía vivo y decidido a terminar un ultra mas con la mejor actitud.

Después de una merecida cena con mi crew pasamos a la parte mas dolorosa, el masaje. Este dia lo necesitaba, mi cuerpo gritaba por relajar el cuello que sentía hecho nudos. Mi mamá siempre me ha ayudado en eso y sabe lo que debe hacer, aunque sea muy doloroso se que lo hace porque me quiere, por lo que sabía que me esperaba uno de los masajes mas dolorosos de mi vida…y así fue.

Mi cuello y mi espalda estaban contracturados como nunca lo habían estado, el simple hecho de tocarme me generaba un dolor agonizante y cada que se enfocaba en “deshacer un nudo” tenía que concentrarme para no gritar y no llorar (mas de lo que ya lo hacía), hasta que poco a poco sentí como todo volvía a su lugar y logré relajarme. Fué en ese momento que creció nuevamente mi confianza y supe que aunque el dia 3 iba a ser difícil como siempre, el cuello no iba a influir para nada.

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Como el preparar todo para el dia 3 es relativamente mas sencillo, rápidamente quedó todo listo, logré conciliar el sueño rápidamente sabiendo que dentro de 24 horas todo habría terminado.

Dia 3

Una vez mas me desperté antes de que el despertador sonara, me sentía descansado y emocionado de lo que venía. Creo que me conozco bien corriendo largas distancias y en esta ocasión quería que fuera diferente, quería disfrutarlo durante todo el trayecto y controlarme para poder “correr” los 84 km. Sabía que el reto iba a ser grande, pero estaba decidido a dar lo mejor de mi, arriesgarlo todo hasta que el cuerpo no diera mas.

Llegué a la zona de arranque y ya había un par de atletas calentando, sabía que tendría mucho tiempo para calentar durante la carrera, así que solo caminé por la zona, saludando a otros atletas y esperando el momento del arranque. Como siempre, este momento llegó muy rápidamente, cuando menos me di cuenta ya estabamos a 3 minutos en el arco de salida, y fué todo muy acelerado, faltaba menos de 1 minuto y había atletas que aún no llegaban. El conteo comenzó y de pronto ya estábamos todos ahi, 3, 2 1. Arranca el doble maratón.

Apenas arrancamos me di cuenta de lo bien que me sentía, las piernas sueltas, el ritmo cómodo y la mente en calma. Llegamos al 1er kilómetro y me di cuenta que iba con el grupo puntero, lo cual nunca había pasado y me dio miedo así que bajé un poco el ritmo, pero en realidad mi ritmo cómodo era al que iba.

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No quería estar al frente, quería que alguien “atacara” y poder dejar de preocuparme por el ritmo, sabía que no era el mas rápido y el hecho de estar en esa posición era preocupante porque significaba que podía estarme “quemando” demasiado pronto, pero cada que bajaba el ritmo me sentía incómodo y automáticamente volvía al ritmo que traía. Cuando menos me di cuenta llegué al km 5 y al mirar atrás vi que me había separado de todos, afortunadamente comenzaron algunas subidas y creí que ahí es donde las cosas iban a volver a la normalidad y me pasarían pero no fué así. Seguía al frente y me comencé a estresar porque también comenzó a darme sed y mi crew lo veía a lo lejos sobre la carretera, sabía que en un par de km me alcanzarían y ya no se separarían de mi por el resto del dia, sin embargo en ese momento, sentía que la velocidad que llevaba y la falta de alimento eran una mala combinación.

Llegué al km.7 aproximadamente y entramos a Plateros, lo último de “civilización” durante los próximos 70 kilómetros, jamás había estado al frente y no había nadie que me guiara, fué entonces que una moto me alcanzó y me dirigió…hacia donde no era, llevaba aprox. 200 m en la dirección equivocada cuando me di cuenta, y fué justo en ese momento que mi crew me alcanzó y me avisó que iba mal, 2 atletas mas iban siguiéndome y al ver que regresé también lo hicieron, el grupo me había pasado y ellos iban en la dirección correcta. Si bien sabía que no iba a ganar y no quería estar hasta adelante, esta no había sido una forma agradable en la que mi deseo se cumplió. “Cuidado con lo que pides” pensé.

En fin, por fín volví al camino correcto y creo que me pasaron como 10 corredores. Me enfoqué en mantener el paso cómodo que traía y dejar de lado la frustración que traía, me tomó unos cuantos minutos pero poco a poco lo fuí logrando. Incluso recuperé algunos lugares, pero eso ya no importaba, mi objetivo a partir de este momento era mantener un ritmo constante y correr durante el resto de la carrera. Sabía los detalles de esa carretera y lo importante de controlarme durante el primer maratón, el cuál es muy engañoso ya que es cuesta abajo y con un clima bastante agradable. Así que lo único que tenía que hacer era disfrutar el paisaje, el tiempo con mi familia que iba a mi lado y absorber cada sensación que la experiencia me daba.

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Durante el trayecto tuve la oportunidad de platicar y conocer mejor a otros atletas, algunos me dejaron atrás en una sola pasada, y otros estuvimos alcanzándonos por ocasiones. Incluso tuve la compañía de Van, el director de la carrera por un par de kilómetros y tuve la oportunidad de agradecerle por tan magnífico evento.

El tiempo se me pasó muy rápido y cuando menos me di cuenta estábamos llegando a “La Salada” un muy pequeño pueblito el cual hay que atravesar antes de llegar al retorno del maratón. Hasta ese momento no había visto mi reloj en ningún momento, no sabía el tiempo, ni la distancia, ni el ritmo, había llegado ahí con puras sensaciones y así quería mantenerlo todo el dia si era posible.

Según recordaba, una vez atravesando el pueblo estábamos solo a un par de kilómetros del retorno, pero en esta ocasión ese retorno se me hizo eterno, fué mucho mas largo de lo que recordaba y comencé a desesperarme un poco. Me seguía sintiendo excelente, pero sabía que una vez llegando al km 42 el camino seria cuesta arriba y ya quería poder cambiar mi estado mental sabiendo que ya “iba de regreso”. Por fín ví a lo lejos el retorno y mi cuerpo y mi mente se tranquilizaron, había logrado llegar al maratón sintiéndome perfecto, a un ritmo constante, siguiendo la estrategia y con la confianza de que al menos podría mantenerme así durante otros 21 Km.

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El mejor equipo

En este momento fué cuando mi crew comenzó a acompañarme en algunos tramos, la verdad me es muy difícil el aceptar que corran a mi lado, se que lo hacen con toda la intención de apoyarme y compartir la experiencia conmigo, pero en el fondo me hace sentir culpable, siento que ellos no tienen porque sufrir el cansancio y exponerse al calor tan duro que hay. En otros eventos siempre les he pedido que se suban para no causarles molestias, pero en esta ocasión decidí agradecer la compañía, disfrutar y tratar de vivir la experiencia lo mejor posible.

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Siempre hay tiempo para divertirse

 

La pequeña pero constante cuesta y el cansancio me hicieron bajar un poco el ritmo, sin embargo me mantenía constante, el regreso a La Salada en esta ocasión lo sentí rápido y una vez que logré atravesar el pueblo supe que durante los próximos 30 km no vería mas que una carretera interminable y que mi mente y yo deberíamos estar totalmente conectados así que me propuse disfrutarlo.

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“Brothers, what we do in life… echoes in eternity.”

Llegué al km 60 y me seguía sintiendo bien, las piernas ya comenzaban a pesarme y para esas alturas ya varios me habían pasado, sin embargo eso nunca me importó, solo tenía que seguir adelante.

Faltando solo medio maratón para terminar tomé una decisión que hoy estoy seguro que me afectó, fué el detenerme para poder comer algo con calma, recibir un rápido masaje en las piernas y mojarme la cabeza con agua helada porque el calor ya lo sentía bastante fuerte. Fueron 5 min que en realidad me ayudaron y disfruté demasiado, sin embargo la sensación duró muy poco, no pasaron mas de 2 kilómetros cuando las piernas comenzaron a sentirse muy pesadas y el ritmo al que yo corría era el mismo al que mi crew caminaba a mi lado.

Ya había vivido esta experiencia el año pasado y sabía que cuanto mas rápido terminara sería mejor, así que me propuse correr estos últimos kilómetros en método “Galloway”, por lo que comence a correr 5 min por uno de descanso. Y funcionó bien durante un rato, sin embargo la sensación en las piernas se volvía cada vez mas pesada, fué ahi donde tomé una terrible decisión.

Siempre, sin importar la distancia he corrido con licras de compresión, y esta vez así era, así que decidí probar algo diferente (regla #1: nunca pruebes nada en competencia) bueno pues como si fuera un novato decidí quitarme las licras pensando que eso iba a liberar mi zancada y poder correr mejor los pocos kilómetros que faltaban. La libertad duró solo unos minutos, muy rápidamente comencé a sentir una incomodidad nueva en la entrepierna, y me di cuenta que me estaba rozando. Para cuando decidí aplicarme Skin Strong, fué demasiado tarde, el ardor fué espantoso, como una patada…en la entrepierna precisamente. Durante un buen rato no pude correr, ni caminar sin que sintiera toda “esa zona” arder.

Lo había hecho tan bien durante casi 70 km y fué ahí donde perdí el control y la concentración, comencé a gritar y mentar madres. Si, sabía que había sido mi error, pero en ese momento ya solo quería terminar, era un dolor terrible y desafortunadamente sabía que solo se agravaría, así que me agarré…la entrepierna (en sentido figurado, creo) y me armé de valor para comenzar a “correr”.

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Mis hermanos

Creo que fue lo mejor, a pesar del ardor que sentí al principio, una vez que me aguanté y comencé a correr pude sentir como el Skin Strong hacía efecto y el dolor se volvía mas soportable, así que tenía que seguir para ya poder terminar con la tortura.

Por fin volvimos a ver civilización, estábamos de vuelta en Fresnillo, aprox. 5 km me separaban de la meta, pero eso incluía 2 subidas de casi 500 m. imposibles de correr a esas alturas, así que lo tomé con calma y comencé a caminar la primera subida. Me costó mucho trabajo, pero ya faltaba menos, después de caminar-trotar el descenso, llegamos a la siguiente, fué ahí donde me encontré a una amiga, Andrea, quien venía corriendo desde la meta para recibir a los atletas que venían entrando. Después de contarle mi desventura, después de burlarse de mi, decidió ayudarme y se sumó a mi hermano como pacer para llegar al final.

Creo que en ese momento mis ánimos y los de mi crew después de 3 dias de carrera y de verme sufrir los últimos kilómetros ya estaban alterados, estába a solo 3 kilómetros o menos y la desesperación por llegar comenzaba a sentirse en todos nosotros. En ese momento no estábamos seguros de cuanto faltaba, debido a la distancia adicional que corrí en el inicio, fué cuando empezamos a “calcular” que se empezó a sentir esa tensión por terminar. Mi hermano se aventó conmigo esos últimos kilómetros dentro de la ciudad mientras que Andrea me ayudaba a mantener el paso, sabía que estaba cerca y aún había bastante tiempo para ese último km que calculábamos que faltaba, pero la incertidumbre de no estar seguro me hizo apretar el ritmo para poder por fin terminar con esto.

Por fin dimos la última vuelta y pude ver el lugar de la meta a lo lejos, mi familia se adelantó para poder correr todos lo últimos metros juntos.

Había una motivación muy especial para nosotros que casi nadie sabia, pero para mi esposa Anahi y para mi lo era todo, y es que apenas un par de semanas atrás nos habíamos enterado que nuevamente seremos padres y así como mi hija había cruzado sus primeras metas antes de nacer, en esta ocasión el nuevo integrante de la familia llegaría con nosotros por primera vez.

 

Por fin llegamos al hotel, la meta estaba a solo unos pasos, los gritos, el vitoreo, los aplausos se escuchaban y se sentían en lo mas profundo de mi alma. Estaba agotado, creo que por primera vez en una carrera llegaba a la meta y no sentía esa adrenalina que hace que el cansancio desaparezca, lo había dado todo y esto me hacia sentir una satisfacción única, no tenía energía para gritar, mucho menos para una llegada triunfal, el sosiego me inundó, pude sentir lo humano y frágil que soy mientras cruzaba la meta y agradecía a la vida la oportunidad de haberlo logrado.

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Así como en las películas, todo pasaba para mi en cámara lenta, estoy seguro que solo fueron unos cuantos segundos, pero me sentí en profunda paz. Tuve que pasar por todos los estados de ánimo y experimentar una vez mas todas las sensaciones posibles para tener lo que tanto anhelaba, un instante de nirvana.

Escuchaba el bullicio, sentía que la gente se acercaba a mi y quería realmente darme la oportunidad de sentir este momento, tan vulnerable y tan poderoso a la vez, sabiéndome con la capacidad de poder lograr cualquier cosa que cruce mi imaginación y al mismo tiempo consciente de que soy tan pequeño en el universo.

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El momento pasó, pude reaccionar y abrazar a mi familia. Lo habíamos logrado una vez mas, en especial ellos, habían logrado llevarme una vez mas a culminar este reto. Siempre lo he remarcado y quiero que quien lea esto y quiera hacer una competencia de este tipo este consciente de que lo mas importante para poder lograrlo es el equipo que te asiste, la confianza en ellos determinará la dificultad con la que enfrentes la prueba.

Una vez mas me di cuenta de lo afortunado que soy, de la familia que tengo y del apoyo y cariño que recibo y que no siento merecer.

Mil gracias Anahi, a ti hija y al(a) nuev@ miembro de la familia por existir, porque solo por eso son mi mas grande motor y motivación.

A mis padres y a mis hermanos, porque aunque siento que muchas veces no entienden el estilo de vida que elegí, siempre siguen a mi lado sin dudarlo y me ayudan a esforzarme por ser un mejor ser humano todos los dias.

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¡Lo logramos!

A todo mi equipo, el Tristaff, porque sin su compromiso y el esfuerzo que dejan cada día en este proyecto que sigue creciendo, solo seguiría siendo un sueño.

A todos los que han confiado en mi, a Carlos que confío en que si tenía solución y al fin me enseño a nadar,  a las marcas que me han apoyado, no tengo palabras para agradecer el respaldo en este loco que lo único que sabe hacer es disfrutar un estilo de vida medido en kilómetros, ritmo cardiaco y gotas de sudor.  CUBE, CEP, Fabiola´s Energy, Aftershokz, Luna Sandals, Skin Strong, un millón de gracias!

Si no me creen lo maravilloso que fue este evento, no dejen de ver el video hecho por Helioz Studio, es lo mejor que verán en mucho tiempo, se los aseguro.

 

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¡Eternamente agradecido!

El terminar el dia 1 sintiéndome tan bien y con tiempo de sobra hizo que mi confianza creciera para poder arriesgar un poco mas al dia siguiente. Tuve la oportunidad de cenar con mi crew con toda la calma del mundo y preparar todo para el dia siguiente y todavía ir a dormir temprano para recuperarnos de la desmañanada que nos había tocado esta primera etapa.

Una de las mayores ventajas en comparación con la mayoría de los eventos de este tipo en el mundo es que todo termina e inicia al dia siguiente en el mismo lugar, por lo que te evitas el tener que transportarte a los puntos de arranque y puedes aprovechar mejor el tiempo y dejar todo listo con menos riesgo de contratiempos. Mi familia me hizo el paro y fueron a comprar lo que ellos comerían durante el trayecto y a cargar gasolina mientras yo preparaba todas mis botellas de alimento que utilizo en la bicicleta. La verdad es que he aprendido a ser muy práctico en este aspecto y prácticamente mi alimentación durante este tipo de pruebas es líquida, todo lo tengo preparado en las ánforas y cada cierto tiempo voy agregando cápsulas de sal o de antifatigue para ayudar a retrasar el cansancio, y,  para tener alimento sólido en el estómago y engañar al hambre voy comiendo barritas de Fabiola´s Energy que aportan energía sin alterar el índice glucémico de mi alimentación para evitar los “bajones” que algunos alimentos azucarados provocan.

En fin, la noche llegó y me fuí a dormir con ganas de arrancar ya el 2o dia, presentía que sería uno ¡muy bueno!

Dia 2

A pesar de haber programado mas de 5 alarmas para evitar quedarnos dormidos no hubo ni siquiera necesidad de escuchar la primera, 10 min antes de que sonara ya estaba despierto y preparándome, pude hacerlo con mucha tranquilidad y aún media hora antes del arranque ya estaba listo. Aproveché para revisar otra vez que todo estuviera en orden, la bicicleta a punto, que no faltara nada y pues al parecer ya estaba listo, así que me dirigí a la zona de arranque donde ya había algunos otros atletas. Pasaron muy rápidamente los minutos y cuando menos me di cuenta Van, el director del evento gritó que estábamos a solo 1 min de comenzar.

Es increíble todo lo que pasa en ese minuto antes de arrancar si prestas atención a tu alrededor, algunos bromean, otros revisan su bicicleta una y otra vez, algunos otros respiran profundamente y se les nota el nerviosismo y alguno por ahí reza en silencio mientras la cuenta regresiva comienza.

Los primeros kilómetros mientras se sale de la ciudad son controlados a baja velocidad, son minutos perfectos para calentar y hacerle saber a tu cuerpo que mas le vale que ni se queje de los dolorcitos que quedan del dia anterior, porque ni se imagina lo que le espera, y así por arte de magia una vez mas mi bici y yó nos volvemos uno mismo y comenzamos la aventura.

Dan el silbatazo de arranque y de pronto voy en punta, no me gusta estar en esta posición ya que puedo “atascarme” y quemarme demasiado pronto, este es un dia con una ruta extremadamente larga y que se va haciendo mas difícil conforme pasan los kilómetros, así que bajo el ritmo y espero que algunos me pasen para evaluar si trato de mantener su ritmo o mejor me apego a mi estrategia. Creo que durante los primeros 50 kilómetros vamos a un ritmo parecido, los veo unos 100 metros adelante de mi constantemente así que pienso que mientras mantenga ese ritmo tendré oportunidad de mejorar mi lugar.

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Disfrutando los primeros kilómetros

Llegamos a una zona en donde la carretera estaba en reparación y la sensación de la vibración es horrible, decido bajar el ritmo esperando poder salir pronto de ahi, fueron casi 500 m de piedras y tierra suelta que me hicieron romper el ritmo, solo una persona me rebasa en ese tramo, pero al salir en una de las pendientes veo que los punteros se habían separado ya demasiado, apenas y logro verlos un instante antes de desaparecer en la cima de uno de las tantas colinas que pasamos. Decido no agobiarme y mantener mi paso, la estrategia lo es todo y es ahí donde comienzo a disfrutar como niño la pedaleada, puedo sentir la velocidad, me conecto al máximo con mi CUBE y llevo un ritmo increíble. En esta ocasión decidí no ver ninguna información de rendimiento, todo va a “feeling”, nada de velocidades, watts ni cadencia. Solo sé como me debo de sentir en una zona aeróbica y así  me mantengo, en todo este tramo voy de cerca con otros 2 atletas, que nos pasamos cada cierto tiempo, me es muy cómodo ese ritmo así que me mantengo y además se hace ameno el paseo cada que nos rebasamos.

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Al fin llegamos a la zona que yo recordaba con terror, ese “falso plano” del km 100 al 200 en que yo solo veía una elevación constante de 1% a 2% que además tenía viento en contra que me desesperó y me hizo soltar mas mentadas de las que suelo decir en un dia normal. En ese momento no sabía en que kilómetro iba, y solo me guiaba por mi memoria y por el mapa, que solo trazaba una linea recta interminable. Antes de comenzar este trayecto me despido del Piojo, que me adelanta mientras decido detenerme unos minutos a comer algo y cambiar mis botellas.

Yo creo que era tan feo el recuerdo que tenía de este trayecto y era tanta la predisposición que traía que conforme avanzaba comenzó a ser mas llevadero, si me sentía mucho mas lento que cuando llegué ahi, pero definitivamente no tanto como lo recordaba, disfrutaba mucho cada que llegaba a algun puente o colina donde tenía que subir mas porque sabía que eso implicaba poder acelerar un poco en el descenso, eso liberó mi mente y realmente disfrutaba la ruta con todo y la carga que representaba.

Olvidé mencionar en la primera parte que en esta ocasión hubo una “conexión” con la naturaleza algo extraña. Mientras nadaba podía ver en ocasiones un brillo azul sobre mi cuando respiraba, pensaba que era algún reflejo en los goggles o algo así, sin embargo después mi familia me comentó que cada que salía de nadar habia una libélula que “salía” junto conmigo y que me seguía mientras nadaba, ellos dicen que me iba cuidando, quizás si, quizás no, pero era una anécdota chida.

En este dia durante la bici nuevamente tuve un acompañante bastante peculiar. Mientras iba en esta ruta larga y desgastante de pronto sentí algo raro, como si alguien me viera, si, lo sé, es una tontería pero lo sentí, cuando de pronto mientras giraba la cabeza para descansar el cuello vi una sombra negra sobre mi hombro derecho. No sé porque no me espanté, lo que hubiera sido una reacción normal de ver que tienes algo enorme sobre ti, volteé despacio para ver que era y pude ver que era un saltamontes enorme, “si tengo consciencia” pensé en el momento y no sé porqué pero me daba gusto de traer ese acompañante.

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Acompañante

Les hice señas a mi crew para que se me emparejaran y pudieran verlo, al principio no entendían lo que les decía porque trataba de no hacer movimientos bruscos ni levantarme de las aerobarras para no ahuyentarlo, hasta que pude rotar un poco y pudieron verlo, se sorprendieron igual que yo, me gritaban que era enorme y que ahorita veían como me lo quitaban. “No! Dejenmelo” les grité mientras se estiraban y trataban de fotografiarlo, yo hice lo mismo con la cámara que llevo en la bicicleta y si logré captarlo. No sé que tan común sea esto, pero traté de tomarlo como una señal positiva y un buen augurio de la naturaleza para mi, Algo extraño la verdad, quizás no era el perico que acompañaba al ciclista Scarponi, pero “al menos tengo mi propia mascota” pensé. Me acompaño durante un par de kilómetros hasta que de pronto desapareció.

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Mi conciencia

Cuando menos me di cuenta ya estaba saliendo de esa zona que tanto temía, y en esta ocasión la había disfrutado y hasta recuerdo haber pensado que pude haberle metido mas. Cuando comenzó el trayecto de nuevo para llegar a La Bufa, aceleré esperando recuperar algunos minutos, me sentía muy bien para subir y sabía que una vez coronando esa montaña el día estaba en la bolsa.

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Detalle de los organizadores

Comencé el ascenso y aunque las piernas estaban algo cansadas traía buen ritmo, solo debía mantenerlo hasta llegar al retorno. Llegó un punto en el que llevaba mas de la mitad del ascenso y solo había visto a 3 atletas de regreso, así que me motivaba saber que no iba tan atrás y que todavía tenía oportunidad de recuperar lugares, al fín había logrado llegar a la bufa y rápidamente regresé a un mirador que el dia anterior había aprovechado para comer, ahí fue donde me detuve pronto para comer algo y comenzar el descenso y el regreso a la meta.

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Fue en este descenso donde en un instante sentí lo que mas adelante se convertiría en una de las experiencias mas frustrantes de mi vida. Y es que si bien es de bajada, el asfalto es bastante feo en su mayor parte, especialmente casi llegando de nuevo a la carretera donde se vuelve algo “rugoso” y la bicicleta vibra bastante, fue en un pequeño salto de esos donde pude sentir que el cuello ya estaba cansado, lo sentía muy rigido pero ya faltaban menos de 50 km para terminar.

Regresamos al fin a la autopista que te lleva de vuelta a fresnillo, ya no había mas, solo seguir el camino hasta cruzar la meta, mis piernas y mi ánimo estaban al 100% me sentía entero y llevaba un ritmo y velocidad que me daban confianza de aún recuperar algún lugar o 2 según mis cálculos conforme a lo que vi en la bufa.

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Pasaban los kilómetros y me seguía sintiendo fuerte, veía como la distancia se acortaba, 50 km, 40, km, 30, km, 20km, fué ahí donde alcancé a ver un vehículo a lo lejos, estaba muy cerca de alcanzar al próximo y mientras mantuviera el ritmo que llevaba lo iba a lograr, pero fué casi faltando 15 km donde viví algo nuevo que me llenó de frustración y algo de miedo. Fué cuestión de saltar un pequeño borde en el camino para que mi cuello dijera “ya no más”, así de simple, mi cuello ya no pudo soportar mi cabeza, tenía que hacer un esfuerzo gigantesco para poder levantar la cabeza un par de segundos antes de que esta se “cayera” nuevamente y mi visión solo pudiera abarcar hasta la llanta delantera.

Este fenómeno se llama Shermers neck y es extremadamente raro, de hecho solamente ciclistas de ultradistancia lo llegan a vivir, sin embargo no suele presentarse hasta después de varios cientos de kilómetros, en mi caso el problema fue que me arriesgué a tener una posición en las aerobarras demasiado agresiva y pasé la mayor parte del dia en ellas. En ese momento entré en pánico, me detuve y le pedí a mi crew que me ayudaran con un masaje rápido en el cuello, fué hasta que me tocaron que pude sentir la contractura que venía desde los hombres y sentía como una descarga eléctrica en toda la zona con solo tocarme. Así como en la vida, decidí que lo mejor era seguir avanzando y terminar de una vez por todas. No podía mantener ninguna posición, asi que les pedí que manejaran lo mas cercano a mi y que me alertaran si veían algo en el camino que debiera evitar, yo simplemente pedaleaba viendo la linea del acotamiento y cada cierto tiempo me concentraba para levantar la vista unos segundos y ver lo que venía.

Definitivamente esto mató mi animo y aunque las piernas y el resto del cuerpo tenían todo para poder cerrar fuerte solo podía rodar a una velocidad segura en la que si algo se presentaba en el camino tuviera tiempo de reaccionar, fué en este momento en el que me arrepentí de haber dejado de practicar yoga este año, esto es simple falta de elasticidad.

Al fin estaba de vuelta en fresnillo, menos de 5 km me separaban de terminar con esta sensación tan desgastante, justo entrando a la ciudad un agente de tránsito comenzó a guiarme rumbo a la meta, y contrario al dia anterior en el que iba cerrando con todo, en esta ocasión tenía que cuidarme de todos los topes y hoyos del camino.

Creo que todos hemos pasado por esa sensación donde al saber que estás por llegar tu cuerpo comienza a somatizar e incluso exagerar cualquier molestia que traigas, y eso fué lo que sentí justo al entrar al estacionamiento del hotel donde estaba la meta. Menos de 20 metros me separaban del final y comenzaron a sentirse eternos, creo que por un instante comencé a ver borroso y sudar frio, “solo falta que me desmaye cruzando la meta” fué lo que pensé.

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Con dolor, pero lo había logrado, un dia perfecto había dado un giro inesperado y terminado como una experiencia realmente agonizante. Me detuve, tuve que pedir que me ayudaran a bajar de la bici mientras al fin podía descansar el cuello. Tenía que mantenerme completamente erguido para no parecer pollo con el pescuezo roto.

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A pesar de todo había logrado recuperar una posición, aunque en ese momento era lo último que me importaba, solo quería llegar al cuarto lo antes posible y poder recostarme. Mi familia como siempre, al pie del cañón me ayudó a llegar y después de cenar pude recibir el masaje mas doloroso de mi vida de parte de mi masajista personal, mi mamá, pero no importaba el dolor, solo pensaba en que tenía una noche para recuperarme lo mas que se pudiera, porque un doble maratón me esperaba por la mañana.

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Mike

En este momento ha pasado exactamente una semana de que terminó una aventura mas de esas que me apasionan, el ULTRAMX515 una vez mas quedó tatuado en mi corazón.

Aunque es la 4a vez que estoy en la linea de arranque de una competencia de este tipo, no deja de ser toda una experiencia de vida, tan única y tan diferente que me causa la misma incertidumbre de la primera vez. Yo se que cada quien vive este proceso de manera diferente, para mi es como estar en otra dimensión, en la que vives miles de experiencias y días que parecieran eternos, pero que a la vez son tan fugaces que los recuerdo como si los hubiera vivido en cámara rápida.

El comienzo

Aunque el prepararse para este evento toma mucho tiempo, todo comienza a tomar forma y volverse “real” en el momento en el que el viaje comienza, si bien, todo está planeado con anterioridad, para mi siempre es un proceso como si me despidiera de mi vida como la conozco, si, metafórica y esotéricamente hablando, esto es real, uno jamás regresa igual de una competencia, sin embargo me refiero a que el partir rumbo a una carrera de este tipo implica el “desprenderme” de TODO lo que forma parte de mi.

Comienzo dejando un hueco en el estómago y en mi corazón al dejar a mi hija, se hace un poco mas grande al desprenderme de mi perro, si ese costal de arrugas también me duele dejarlo, paso a despedirme de mis compañeros y amigos de trabajo, el Tristaff, esa familia que forma parte de esta locura y que siempre está presente cuando mas la necesito, termino de empacar todo lo necesario y de la mano de Anahi, mi compañera y cómplice inseparable, partimos rumbo a la aventura, llenos de emoción de un nuevo reto y de flojera de viajar con tantas maletas, una vez mas.

Después de un largo dia estamos una vez mas en Fresnillo, listos para comenzar. Llegamos justo en el momento en el que la cena se había terminado y la junta previa comenzaba. Me emociono de encontrarme con algunos amigos y de ver como la OHANA se siente llena de energía y buena vibra. Hay muchas risas y bromas, no se siente ni un solo instante de tensión, todos parecen estar listos para enfrentar el reto y dar lo mejor de si.

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De pronto ya estamos comenzando el dia previo al arranque, en la agenda lo primero era ir al aeropuerto al amanecer para recoger a mis hermanos y a mi mamá, que completarían mi crew, sin embargo una vez mas la aerolinea hizo de las suyas y cambió el vuelo a las 10 pm. esto me generó stress ya que si ellos no llegaran ese dia, se complicaría nuestra logística para el evento dramáticamente. Aprovechamos el dia para comprar todos los suministros para enfrentar el dia 1, comida, agua, snacks y todo lo que pudiera necesitarse, aprovecho el resto de la tarde para solucionar algunos pendientes y conocer a algunos atletas.

Como algunos me conocen por este blog, me preguntan por algunos tips y hago lo mejor que puedo, no deja de ser una gran responsabilidad y es imposible para mi el tomarlo a la ligera, siempre mi mejor recomendación es que disfruten al máximo y que cuando la mente les juegue una mala pasada se tomen 1 min para descansar, respirar profundo y se permitan avanzar durante 5 min mas antes de tomar cualquier decisión, muchas veces esto es suficiente para superar el bloqueo y llegar a la meta.

El dia llega a su fin y afortunadamente mi familia llega justo a tiempo, ya es media noche, la próxima vez que amanezca estaré nuevamente en la linea de arranque…

Dia 1

Mi esposa siempre me dice que soy el único que puede dormir bien antes de una competencia, y la verdad es que aunque si me despierto agitado un par de veces en la noche por la emoción, puedo conciliar fácilmente el sueño y llegar fresco al arranque.

Llegamos con tiempo perfecto al lago, me tomó menos de 1 min el dejar la bici lista para la competencia, así que me despedí de mi CUBE y me acerqué al lago justo en el momento de los honores a la bandera, una vez que terminó ésta ceremonia llegó el momento de despedirme de mi familia, si, es ridículo porque los iba a ver cada 20 min que saliera a comer, sin embargo creo que es un gesto simbólico de suma importancia en el que les agradezco por apoyarme y dejarles el control total de mis necesidades durante los próximos 3 dias.

Imaginen que en un parpadeo están mas de 20 atletas formando un círculo tomados de la mano en concentración total y al siguiente estás escuchando el número 3, en un conteo regresivo del 10 al 1. Así es como lo recuerdo, me cuesta trabajo recordar el momento exacto en el que todo comenzó, fué tan rápido y era tanta mi expectativa de comprobar si después de sufrir por meses aprendiendo a nadar lo había logrado, que ansiaba entrar y vivirlo, y ¿que creen? ¡Fué la primera vez en la vida que disfrute muchísimo nadar! No podía creer lo bien que me sentía y la unión y fluidez que lograba con el agua, si bien sigo siendo un mal nadador, al menos había logrado disfrutarlo.

En un instante logré entender a la perfección las palabras de Bruce Lee:

“You must be shapeless, formless, like water. When you pour water in a cup, it becomes the cup. When you pour water in a bottle, it becomes the bottle. When you pour water in a teapot, it becomes the teapot. Water can drip and it can crash. Be water my friend.”

Cuando menos lo creí estaba en la última vuelta de 12 y no podía creer lo bien que me sentía, para mi el Ultra ya había valido la pena, aún faltaba mucho, pero en ese instante, me sentía completamente lleno. “Si puedo cruzar el canal de la mancha” fué mi pensamiento antes de dar las últimas brazadas.

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Salí con calma hasta que vi a mi esposa y a mi hermano emocionados de lo bien que lo había hecho, me sentí bien conmigo mismo de que en esta ocasión no los hice esperar hasta el final y ver esa sonrisa forzada por ser el último en salir. Ver la transición con bicicletas me emocionó tanto que me cambié de ropa lo mas rápido que pude y sali lleno de energía a ¡darlo todo! No me importaban los dias que faltaban, en ese momento ¡quería dejarlo todo!

Arranqué con un ritmo increíble, lleno de energía, sentí que apenas comenzaba cuando ya llevaba 10 km, avancé sin contratiempos y poco a poco fuí alcanzando a otros atletas, les mandé lo mejor de mi energía y seguí sin parar hasta la desviación que me llevaría a la zona clave de este evento “La Bufa”, una subida tan ambivalente que es difícil saber que predomina, si el enamoramiento por las hermosas vistas que te ofrece o el cansancio de la pendiente que parece interminable.

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Creo que traía una vibra tan chida que subí mas rápido de lo que creí que lo haría, a solo un par de km de llegar a la cima comencé a ver a los punteros descender, así que sabía que estaba en una buena posición y aún podía dar más, llegando a la cima me detuve un par de minutos para comer y comenzar el regreso. Tanto mi crew como yo nos veíamos y nos sentíamos bien, bromeamos un poco y estábamos contentos de que este día estaba cerca de terminar.

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El regreso fué bastante rápido y cuando menos me di cuenta ya estaba nuevamente en Fresnillo, una motocicleta me esperaba a la entrada de la ciudad y me guió durante los últimos kilómetros.

Mientras llegaba a la meta me di cuenta de lo mucho que me gusta hacer esto, a pesar de que en esta etapa de mi vida mi tiempo y mi energía están dedicados a mi famila y varios proyectos de trabajo, el estar ahí enfrentando mis debilidades, encontrando un pequeño haz de luz en mi mente y llevando mi cuerpo hasta donde siempre me han dicho que no tengo la capacidad de llevarlo, liberó torrentes de adrenalina que me pusieron la piel “chinita” mientras entraba a la meta escuchando que conmigo se completaba el “top 10” del dia 1.

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En ese momento el UltraMX ya me había llegado hasta los huesos y nació la determinación de salir los próximos 2 dias a darlo todo. Se acercaban los dias llenos de emociones y experiencias nuevas que ya les platicaré…

MIKE