El ciclismo es un deporte engañoso, ya que al ser de bajo impacto para el cuerpo, el cansancio que puede generar a nivel muscular puede ser fácilmente subestimado, con un baño de agua fria, un ligero masaje y una buena comida la sensación de recuperación es inmediata y el enfrentar el doble maratón que falta, por momentos no suena tan difícil. A mi particularmente me ha tocado de todo y así como he tenido dobles maratones de la muerte, he tenido otros mas llevaderos, pero éste en particular me inspiraba algo mas que respeto, me daba un pinche miedo que por ratos me generaba micro ataques de pánico solo de pensar en el.

Me ha costado muchos años y un esfuerzo constante el llegar a ser el deportista promedio que hoy soy, quizás al principio me frustraba el ver como otras personas con la 4ta parte del esfuerzo que yo hacía lograba los mismos resultados y con solo un poco más de constancia me terminaban dejando atrás, no sabía si era la genética, algún tema físico, psicológico o simplemente como me lo habían dicho siempre, no había nacido para ser deportista, afortunadamente encontré este mundo en el que sigo siendo malón, pero a pesar de que parece lo contrario, lo disfruto mucho más y he llegado a tener dias buenos con resultados no tan de la chingada, ahora realmente deseaba que este dia que faltaba por competir, fuera uno de esos dias buenos.

Había estado estudiando la altimetría unos dias antes de comenzar y la verdad no sabía que esperar, es cierto que los números y las gráficas no mienten, pero ya me han tocado otras rutas en las que me preparo para lo peor y a la mera hora no suelo pasarla tan mal, y he tenido otras donde todo lo contrario y siempre se me termina el gansito antes de tiempo y termino sufriendo. En este caso, en papel, no se veía taaaan dificil, pero como sabía que el dia 2 de la bici comenzaba justo en la ruta donde ibamos a correr el dia 3 presté atención a los primeros 40 kilómetros, y para mi sorpresa, esa ruta que era rápida y divertida en bici, no parecía que fuera a ser nada amigable corriendo, prácticamente no existía ni un solo tramo plano, o eran subidas largas de baja pendiente, o eran alguas cortas que se veian rompepiernas, y pues los que corremos sabemos que hay bajadas que si son demasiado empinadas dejan de ser agradables y también había bastantes de esas.

Así que después de una buena recuperación, comer bien y un buen masaje de mi masajista personal (mi mamá) traté de dormirme lo mas temprano posible para darle chance al cuerpo y a las piernas de amanecer lo mejor posible. Creo que si dormí de corrido, pero cuando desperté para revisar la hora, fué justo cuando sonó el despertador, la noche se me había hecho demasiado corta y no quedaba mas que esperar un dia bastante largo.

Listos para la última etapa

Salimos con menos stress ese dia, todavía todos un poco cansados nos subimos al carro rumbo a la zona de arranque, llegamos y al parecer ya todos los competidores estaban ahi, faltaban 15 min para el arranque y hubo todavía un ligero retraso, asi que tocó esperar como media hora para el disparo de salida, una espera que se me hacia eterna, no porque precisamente quisiera ya correr, pero tampoco quería seguir con esa ansia, ya sabía que me tocaba una buena chinga, y entre mas pronto comenzara mas pronto terminaría.

Nótese el grito cuando comenzo la cuenta regresiva

Por fin comenzó la cuenta regresiva, lo malo de ésta es que no hay “choque” que te haga entrar en el mood, es decir, en la natación que también me genera stress, al menos cuando entras al agúa, esa sensación hace que tu mente cambie de chip y te ponga en modo de competencia, aqui no hay eso, una vez que comienza la carrera, solo comienzas a correr a un ritmo tan guango y con una mezcla de sueño, cansancio, euforia y hambre (en mi caso) que no sabes ni que sentir, solo te dejas llevar lo mejor que puedes pero nunca sabes si lo mejor es suficiente.

Siempre me pasa que empiezo demasiado “rápido”, en realidad trato de no hacerlo, voy al ritmo mas cómodo que tengo, pero a excepción de Jorge que después de 2 km de trote se arrancó como Kipchoge, me quedé durante varios kilómetros en el primer grupo, siempre me pasa y tarde o temprano termino tronándome antes de tiempo y quiero evitarlo, así que bajo ligeramente el ritmo para despegarme y ellos se puedan ir, pero vuelvo a alcanzarlos y aunque no me termina de gustar la idea, me siento bien y me quedo ahi varios kilómetros mas hasta que ellos aprietan y yo me aferro a mi ritmo para no cagarla.

El amanecer tardó mas de lo que esperaba, sentía que llevaba horas corriendo y el sol nomás no salía con todo, no sé precisamente porque quería que fuera de día si al final de cuentas lo que tarde o temprano iba a terminar evitando era el sol y el calor, pero no se si nuevamente era por tener esa “prisa” de que el dia pasara rápido y poder evitar el sufrimiento si era posible.

Poco a poco empezaba a clarear y la vista se fué poniendo mas chula, las montañas a mi lado derecho eran un bello distractor que una vez mas se adornaba con las nubes esponjosas que siempre aparecen en esa zona, trato de no ver el reloj y como en otras ocasiones, no me quiero fijar en tiempo ni en distancia al menos hasta llegar al retorno, pero no puedo evitarlo, fué todo lo contrario, me la pasaba viendo el reloj cada 5 min y hoy creo que eso fué algo de lo que me afectó ese dia, realmente no me podía conectar con mis sensaciones, o al menos me desconcentraba a cada rato y éste al ser un dia tan mental estaba desperdiciando energía valiosa. Mi primer objetivo era llegar a la marca de los 42K, la cuál estaba alrededor de mi kilómetro 35, con eso me estaría dando una idea de cuanto tiempo me faltaría para llegar al retorno y el tiempo para el primer maratón, generalmente mi objetivo es hacer los 60K en máximo 6 horas, de esa manera tener 6 horas para los 24 restantes lo hace un mero trámite y hasta caminando salen, pero tomando en cuenta la altimetría este año me dí el tiempo de 50K en las 6 horas, de esa manera los correría mas tranquilo y aún así con un buen colchón para el resto. Cuando llegué al retorno me di cuenta que veníamos bastantes muy juntos, lo cuál no sabía si era bueno o malo, pero al menos estábamos casi todos en un tramo de 3 kilómetros esparcidos, aquí es justo después del primer maratón, donde se empieza a poner cabrón y donde las cosas empiezan a cambiar, llegué al 42 sintiéndome todavía bastante bien y con energía hasta para bromear, veía el reloj y tenía muy buen tiempo de sobra para llegar al km 50 en el objetivo que me había puesto y parecía que el día iba a ser bueno y sin complicaciones.

No hay foto que le haga justicia a la vista en la vida real
Father & son

Si llegué al km 50 notando que ya las piernas me empezaban a pesar y mi zancada se recortaba, es una sensación que conozco, pero generalmente no me ocurre hasta después de correr 60K, lo cual no era un buen indicador tomando en cuenta que todavía faltaba bastante y venía un tramo con unas subidas perras, muy perras. Mi crew venía con todo el ánimo, poniendo buenas rolas, se turnaban para bajar a correr conmigo y aunque esto siempre me genera mucho conflicto mental decidí dejarlos que ellos solos se decidieran y organizaran y traté de no influir en su logística.

Desde que arranqué, el estómago me había estado molestando, no tenía una sensación clara de que era lo que tenía, simplemente lo sentía raro y aunque no tenía ganas de ir al baño ni de vomitar ni nada, simplemente ya me estaba desesperando y eso estaba jugando tambien con mi cabeza. Hubo un momento en el que de plano ya me desesperó y decidí hacer una parada técnica, era la primera vez en la vida que tenía que “dejar ir” lo que me molestaba en plena carrera y vaya que es incómodo, pero definitivamente me ayudó al menos a tener una molestia y un pedo mental menos rondando mi cabeza.

Ultra couple en acción

Sabía que me esperaba una subida interminable, así que no dejaba de preguntar a mi crew por la altimetría y calcular en que punto íbamos, sabía que eran casi 10K en ascenso y que una vez pasando eso todo sería mas “fácil” así que ese era mi objetivo, coronar ese puerto y ya después dejarme ir como gorda en tobogán, apreté y apreté hasta llegar al anhelado punto, que era por el km 70, ya después de eso ya “solo” faltaban 14, no era nada… si como no.

Cuando empecé a descender me comenzaron a doler los muslos, las nalgas y el pecho, si el pecho, como nunca me había pasado, era un dolor muscular de cansancio y de tanto zangoloteo que no había experimentado antes, si me dejaba ir las piernas no respondían y se me iban como muñeco de trapo y sentía que en una de esas podía apoyar mal y lastimarme o caerme, y si controlaba el descenso venía este dolor que eran como agujas, no era otra cosa que las roturas de las fibras musculares, algo normal, pero que se sentía de la chingada, no me gusta tomar analgésicos ni medicamentos en general, pero si en ese momento hubiera tenido a la mano yo creo que me hubiera metido de todo, hasta terminar como en Requiém por un sueño.

Esos 15 K se me hicieron realmente eternos, veía Fresnillo a la distancia y por mas que avanzaba no lograba llegar, además de todo, la lluvia amenazaba con dejarse venir, el cielo estaba ya totalmente nublado y cada vez mas gris, para como me sentía, no sabía si la lluvia me ayudaría o me jodería mas, así que ya me urgía llegar para no investigarlo. Por fin llegamos al punto donde arrancamos, lo cuál indicaba que estábamos como a 7 kilómetros de la meta, ya no era nada, pero a la vez todavía sentía que faltaba una eternidad. Fué en ese tramo donde varios me alcanzaron y me dejaron atrás, trataba de irme con ellos a su ritmo pero simplemente las piernas ya no me daban, intentaba intercalar caminata con trote, pero ya tampoco era opción, cada que me detenía y volvía a arrancar las piernas me dolían aún mas y era mas fácil aguantar el dolor una vez que llevaba un par de minutos “corriendo”, pero mi ritmo era realmente patético, no era caminar, no era correr, nomás avanzaba pero no se como se podría llamar a eso.

6 ultras y me sigue acompañando

Por fin entramos a Frensillo, 4k me separaban de la meta, me quedaba casi hora y media para llegar en tiempo, pero ya no podía confiarme, podía tener tiempo de sobra o podía no lograrlo, no me iba a permitir no terminar después de tal tortura pero para mi sorpresa, había mas subidas, ni siquiera sabia que existían, solamente las había pasado en carro o en bici y pues así ni te das cuenta que existen, pero cuando ya estás destrozado por fuera y por dentro se sienten como montañas.

El cielo estaba cada vez mas negro y ya no faltaba mucho para que comenzara a llover, sabía que la cuesta que veía al frente era la última, así que comencé a darlo todo para poder correr y llegar ya a la meta, las gotas comenzaban a caer y fué justo en ese momento donde comencé a pensar en mis hijos, que ya me esperaban en la meta y mi objetivo era que todos cruzáramos caminando, al ritmo de Killian, el más pequeño, había imaginado tantas veces ese momento y no lo iba a arruinar por mi debilidad, así que con un verdadero dolor que no conocía que podía sentir comencé a correr y a subir esa cuesta, iba cegado, no podía ya detenerme porque sabía que si lo hacía no podría volver a correr, mis hermanos ya se habían adelantado a la meta y venía Anahi a mi lado y mis papas atrás de mi, ahora me decían que le bajara, al parecer ya no me veía bien y pues faltaban todavía un par de kilómetros y les preocupaba que me tronara antes de tiempo.

Por fin terminó la cuesta, ya solo 1 km me separaba de la meta, pero fué justo ese momento donde la tormenta se dejó venir con todo, esa recta en la que un dia antes se veía la meta a lo lejos ahora no se veía nada, sabia que estaba ahi pero la lluvia hacia que todo se sintiera mas lejano y el tiempo pasara en cámara lenta, recuerdo ese tramo con mucho ruido y a la vez mucho coraje de saber que me tardé demasiado y que mis hijos ya no podrían cruzar la meta conmigo con esa lluvia tan fuerte, no pasó ni un minuto y se comenzó a formar un rio en la avenida en la que iba corriendo, traía una ampolla desde kilómetros atrás y recuerdo que en ese momento fué en el único momento en el que me dolío…la lluvia, mis hijos, el dolor, el tiempo, todo se empezó a juntar en mi cabeza, ya no podía, en serio ya no podía, nunca me había sentido así, estaba realmente colapsando y apenas alcanzaba a ver la meta, aún faltaban algunos cientos de metros y mi cuerpo ya estaba por apagarse, eso no me podía estar pasando, no tan cerca…

Veía 2 dinosaurios, jajaja, si, mis hermanos esperándome en la meta con los disfraces, estaba tan madreado que no me causaba gracia, pero eso significaba que ya no faltaba nada, ya estaba ahi, solo tenía que resistir un minuto mas, quizás menos, pero definitivamente fué el minuto mas largo de mi vida. Discutía con Anahi sobre los niños, la lluvia, el cruzar la meta, al punto en el que la desesperé y empezó a gritar a mis suegros que le dieran a Killian, no ibamos a cruzar como lo imaginé, pero al menos si ibamos a cruzar todos.

Como pude cargué a Killian y le dí la mano a mi hija, siendo honesto no se si recuerdo el cruzar la meta o es un recuerdo creado por el video que vi despúes, pero si recuerdo que mis piernas ya no aguantaban, apenas crucé mi cuerpo ya no pudo sostenerme más, los siguientes minutos son recuerdos muy borrosos, así como esos que tienes en la peor borrachera de tu vida, así los recuerdo yo, mucho ruido, gente preguntándome si estaba bien, un segundo estaba tirado en el piso y al siguiente sentado en una silla sintiéndome hecho pedazos, no se cuanto tiempo pasé, ni a donde me fuí, pero les puedo asegurar que mi cerebro, ahi no estaba.

Se logró

Me sentía “bien”, es decir, no tenía fuerza ni energía en ese instante para demostrarlo, pero estaba satisfecho de haberlo logrado, conforme volvía en mi, recuerdo gente que no conocía queriendo darme refresco y comida como para reanimarme, no me entraba ni tenía fuerza o ganas para rechazarlo, estaba inerte, era un momento que quería disfrutar pero en mi viaje notaba todo el caos que se estaba viviendo, los cientos de personas que había de pronto ya estaban todos metidos en un par de carpas de 3×6 tratando de esconderse de la lluvia, la avenida ya era un rio y todos, atletas, crews y organizadores estaban con los pies empapados, yo seguía viajando, pero poco a poco regresaba.

Lo primero que recuerdo cuando reaccioné fue tener a Fabianna, mi hija, a mi lado mirándome fijamente, parecía espantada de verme en ese estado, pero a la vez asomaba una ligera sonrisa, no pude mas que abrazarla y soltarme a llorar como pocas veces he llorado en la vida, no sé si hago lo correcto ni estoy seguro de estar dando el ejemplo de la manera apropiada, pero todo lo que hago es para ellos y el tenerla a mi lado en ese preciso instante me hacía sentir que todo valía la pena. Esto era mas que una simple carrera, era una reafirmación más de que a la vida hay que exprimirle todo, toda la energía del cuerpo, toda la determinación de la mente, todo el miedo, el dolor y las lágrimas, solo tenemos una vida, un cuerpo y una oportunidad para acabártelo haciendo cosas chingonas, y en ese momento sabía que había logrado ir un poco más allá de mis límites una vez más.

Esto hace que todo valga la pena

Y así una vez más, se logró el objetivo.

Con este son 5.

Vida Ultra

.

.

.

-Durante 5 años he contado con el apoyo y compañía de mi familia para poder continuar con este estilo de vida y en mi persecución por muchos sueños mucho mas grandes que hay en la lista.

Carlos, Gaby, los amo más de lo que puedan imaginarse, son mucho más que mis hermanos, son parte de mi.

A mis padres, sin ustedes y ese ejemplo de vida que siempre me han dado definitivamente no tendría la dedicación y perseverancia para poder enfrentar la vida y retos como éste, gracias por darme tanto que no se si algún dia encontraré la manera de devolverles al menos un poco.

Anahi, una vez más estuviste ahi para mi y creo que nunca encontraré la manera de transmitirte el agradecimiento y el amor que tengo por ti. No importa que tan lejos decida ir en cada locura, siempre sigues corriendo a mi lado.

Fabianna, Killian, todo lo que hago siempre es pensando en ustedes.

Algún dia me voy a detener, será el dia que deje de respirar. ¡Vamos por mas aventuras!

El terminar el dia 1 sintiéndome tan bien y con tiempo de sobra hizo que mi confianza creciera para poder arriesgar un poco mas al dia siguiente. Tuve la oportunidad de cenar con mi crew con toda la calma del mundo y preparar todo para el dia siguiente y todavía ir a dormir temprano para recuperarnos de la desmañanada que nos había tocado esta primera etapa.

Una de las mayores ventajas en comparación con la mayoría de los eventos de este tipo en el mundo es que todo termina e inicia al dia siguiente en el mismo lugar, por lo que te evitas el tener que transportarte a los puntos de arranque y puedes aprovechar mejor el tiempo y dejar todo listo con menos riesgo de contratiempos. Mi familia me hizo el paro y fueron a comprar lo que ellos comerían durante el trayecto y a cargar gasolina mientras yo preparaba todas mis botellas de alimento que utilizo en la bicicleta. La verdad es que he aprendido a ser muy práctico en este aspecto y prácticamente mi alimentación durante este tipo de pruebas es líquida, todo lo tengo preparado en las ánforas y cada cierto tiempo voy agregando cápsulas de sal o de antifatigue para ayudar a retrasar el cansancio, y,  para tener alimento sólido en el estómago y engañar al hambre voy comiendo barritas de Fabiola´s Energy que aportan energía sin alterar el índice glucémico de mi alimentación para evitar los “bajones” que algunos alimentos azucarados provocan.

En fin, la noche llegó y me fuí a dormir con ganas de arrancar ya el 2o dia, presentía que sería uno ¡muy bueno!

Dia 2

A pesar de haber programado mas de 5 alarmas para evitar quedarnos dormidos no hubo ni siquiera necesidad de escuchar la primera, 10 min antes de que sonara ya estaba despierto y preparándome, pude hacerlo con mucha tranquilidad y aún media hora antes del arranque ya estaba listo. Aproveché para revisar otra vez que todo estuviera en orden, la bicicleta a punto, que no faltara nada y pues al parecer ya estaba listo, así que me dirigí a la zona de arranque donde ya había algunos otros atletas. Pasaron muy rápidamente los minutos y cuando menos me di cuenta Van, el director del evento gritó que estábamos a solo 1 min de comenzar.

Es increíble todo lo que pasa en ese minuto antes de arrancar si prestas atención a tu alrededor, algunos bromean, otros revisan su bicicleta una y otra vez, algunos otros respiran profundamente y se les nota el nerviosismo y alguno por ahí reza en silencio mientras la cuenta regresiva comienza.

Los primeros kilómetros mientras se sale de la ciudad son controlados a baja velocidad, son minutos perfectos para calentar y hacerle saber a tu cuerpo que mas le vale que ni se queje de los dolorcitos que quedan del dia anterior, porque ni se imagina lo que le espera, y así por arte de magia una vez mas mi bici y yó nos volvemos uno mismo y comenzamos la aventura.

Dan el silbatazo de arranque y de pronto voy en punta, no me gusta estar en esta posición ya que puedo “atascarme” y quemarme demasiado pronto, este es un dia con una ruta extremadamente larga y que se va haciendo mas difícil conforme pasan los kilómetros, así que bajo el ritmo y espero que algunos me pasen para evaluar si trato de mantener su ritmo o mejor me apego a mi estrategia. Creo que durante los primeros 50 kilómetros vamos a un ritmo parecido, los veo unos 100 metros adelante de mi constantemente así que pienso que mientras mantenga ese ritmo tendré oportunidad de mejorar mi lugar.

FB_IMG_1509883561247
Disfrutando los primeros kilómetros

Llegamos a una zona en donde la carretera estaba en reparación y la sensación de la vibración es horrible, decido bajar el ritmo esperando poder salir pronto de ahi, fueron casi 500 m de piedras y tierra suelta que me hicieron romper el ritmo, solo una persona me rebasa en ese tramo, pero al salir en una de las pendientes veo que los punteros se habían separado ya demasiado, apenas y logro verlos un instante antes de desaparecer en la cima de uno de las tantas colinas que pasamos. Decido no agobiarme y mantener mi paso, la estrategia lo es todo y es ahí donde comienzo a disfrutar como niño la pedaleada, puedo sentir la velocidad, me conecto al máximo con mi CUBE y llevo un ritmo increíble. En esta ocasión decidí no ver ninguna información de rendimiento, todo va a “feeling”, nada de velocidades, watts ni cadencia. Solo sé como me debo de sentir en una zona aeróbica y así  me mantengo, en todo este tramo voy de cerca con otros 2 atletas, que nos pasamos cada cierto tiempo, me es muy cómodo ese ritmo así que me mantengo y además se hace ameno el paseo cada que nos rebasamos.

IMG-20171106-WA0074

Al fin llegamos a la zona que yo recordaba con terror, ese “falso plano” del km 100 al 200 en que yo solo veía una elevación constante de 1% a 2% que además tenía viento en contra que me desesperó y me hizo soltar mas mentadas de las que suelo decir en un dia normal. En ese momento no sabía en que kilómetro iba, y solo me guiaba por mi memoria y por el mapa, que solo trazaba una linea recta interminable. Antes de comenzar este trayecto me despido del Piojo, que me adelanta mientras decido detenerme unos minutos a comer algo y cambiar mis botellas.

Yo creo que era tan feo el recuerdo que tenía de este trayecto y era tanta la predisposición que traía que conforme avanzaba comenzó a ser mas llevadero, si me sentía mucho mas lento que cuando llegué ahi, pero definitivamente no tanto como lo recordaba, disfrutaba mucho cada que llegaba a algun puente o colina donde tenía que subir mas porque sabía que eso implicaba poder acelerar un poco en el descenso, eso liberó mi mente y realmente disfrutaba la ruta con todo y la carga que representaba.

Olvidé mencionar en la primera parte que en esta ocasión hubo una “conexión” con la naturaleza algo extraña. Mientras nadaba podía ver en ocasiones un brillo azul sobre mi cuando respiraba, pensaba que era algún reflejo en los goggles o algo así, sin embargo después mi familia me comentó que cada que salía de nadar habia una libélula que “salía” junto conmigo y que me seguía mientras nadaba, ellos dicen que me iba cuidando, quizás si, quizás no, pero era una anécdota chida.

En este dia durante la bici nuevamente tuve un acompañante bastante peculiar. Mientras iba en esta ruta larga y desgastante de pronto sentí algo raro, como si alguien me viera, si, lo sé, es una tontería pero lo sentí, cuando de pronto mientras giraba la cabeza para descansar el cuello vi una sombra negra sobre mi hombro derecho. No sé porque no me espanté, lo que hubiera sido una reacción normal de ver que tienes algo enorme sobre ti, volteé despacio para ver que era y pude ver que era un saltamontes enorme, “si tengo consciencia” pensé en el momento y no sé porqué pero me daba gusto de traer ese acompañante.

saltamontes 1
Acompañante

Les hice señas a mi crew para que se me emparejaran y pudieran verlo, al principio no entendían lo que les decía porque trataba de no hacer movimientos bruscos ni levantarme de las aerobarras para no ahuyentarlo, hasta que pude rotar un poco y pudieron verlo, se sorprendieron igual que yo, me gritaban que era enorme y que ahorita veían como me lo quitaban. “No! Dejenmelo” les grité mientras se estiraban y trataban de fotografiarlo, yo hice lo mismo con la cámara que llevo en la bicicleta y si logré captarlo. No sé que tan común sea esto, pero traté de tomarlo como una señal positiva y un buen augurio de la naturaleza para mi, Algo extraño la verdad, quizás no era el perico que acompañaba al ciclista Scarponi, pero “al menos tengo mi propia mascota” pensé. Me acompaño durante un par de kilómetros hasta que de pronto desapareció.

saltamontes 2
Mi conciencia

Cuando menos me di cuenta ya estaba saliendo de esa zona que tanto temía, y en esta ocasión la había disfrutado y hasta recuerdo haber pensado que pude haberle metido mas. Cuando comenzó el trayecto de nuevo para llegar a La Bufa, aceleré esperando recuperar algunos minutos, me sentía muy bien para subir y sabía que una vez coronando esa montaña el día estaba en la bolsa.

20171127_215938
Detalle de los organizadores

Comencé el ascenso y aunque las piernas estaban algo cansadas traía buen ritmo, solo debía mantenerlo hasta llegar al retorno. Llegó un punto en el que llevaba mas de la mitad del ascenso y solo había visto a 3 atletas de regreso, así que me motivaba saber que no iba tan atrás y que todavía tenía oportunidad de recuperar lugares, al fín había logrado llegar a la bufa y rápidamente regresé a un mirador que el dia anterior había aprovechado para comer, ahí fue donde me detuve pronto para comer algo y comenzar el descenso y el regreso a la meta.

FB_IMG_1509883628140

Fue en este descenso donde en un instante sentí lo que mas adelante se convertiría en una de las experiencias mas frustrantes de mi vida. Y es que si bien es de bajada, el asfalto es bastante feo en su mayor parte, especialmente casi llegando de nuevo a la carretera donde se vuelve algo “rugoso” y la bicicleta vibra bastante, fue en un pequeño salto de esos donde pude sentir que el cuello ya estaba cansado, lo sentía muy rigido pero ya faltaban menos de 50 km para terminar.

Regresamos al fin a la autopista que te lleva de vuelta a fresnillo, ya no había mas, solo seguir el camino hasta cruzar la meta, mis piernas y mi ánimo estaban al 100% me sentía entero y llevaba un ritmo y velocidad que me daban confianza de aún recuperar algún lugar o 2 según mis cálculos conforme a lo que vi en la bufa.

FB_IMG_1510011355316

Pasaban los kilómetros y me seguía sintiendo fuerte, veía como la distancia se acortaba, 50 km, 40, km, 30, km, 20km, fué ahí donde alcancé a ver un vehículo a lo lejos, estaba muy cerca de alcanzar al próximo y mientras mantuviera el ritmo que llevaba lo iba a lograr, pero fué casi faltando 15 km donde viví algo nuevo que me llenó de frustración y algo de miedo. Fué cuestión de saltar un pequeño borde en el camino para que mi cuello dijera “ya no más”, así de simple, mi cuello ya no pudo soportar mi cabeza, tenía que hacer un esfuerzo gigantesco para poder levantar la cabeza un par de segundos antes de que esta se “cayera” nuevamente y mi visión solo pudiera abarcar hasta la llanta delantera.

Este fenómeno se llama Shermers neck y es extremadamente raro, de hecho solamente ciclistas de ultradistancia lo llegan a vivir, sin embargo no suele presentarse hasta después de varios cientos de kilómetros, en mi caso el problema fue que me arriesgué a tener una posición en las aerobarras demasiado agresiva y pasé la mayor parte del dia en ellas. En ese momento entré en pánico, me detuve y le pedí a mi crew que me ayudaran con un masaje rápido en el cuello, fué hasta que me tocaron que pude sentir la contractura que venía desde los hombres y sentía como una descarga eléctrica en toda la zona con solo tocarme. Así como en la vida, decidí que lo mejor era seguir avanzando y terminar de una vez por todas. No podía mantener ninguna posición, asi que les pedí que manejaran lo mas cercano a mi y que me alertaran si veían algo en el camino que debiera evitar, yo simplemente pedaleaba viendo la linea del acotamiento y cada cierto tiempo me concentraba para levantar la vista unos segundos y ver lo que venía.

Definitivamente esto mató mi animo y aunque las piernas y el resto del cuerpo tenían todo para poder cerrar fuerte solo podía rodar a una velocidad segura en la que si algo se presentaba en el camino tuviera tiempo de reaccionar, fué en este momento en el que me arrepentí de haber dejado de practicar yoga este año, esto es simple falta de elasticidad.

Al fin estaba de vuelta en fresnillo, menos de 5 km me separaban de terminar con esta sensación tan desgastante, justo entrando a la ciudad un agente de tránsito comenzó a guiarme rumbo a la meta, y contrario al dia anterior en el que iba cerrando con todo, en esta ocasión tenía que cuidarme de todos los topes y hoyos del camino.

Creo que todos hemos pasado por esa sensación donde al saber que estás por llegar tu cuerpo comienza a somatizar e incluso exagerar cualquier molestia que traigas, y eso fué lo que sentí justo al entrar al estacionamiento del hotel donde estaba la meta. Menos de 20 metros me separaban del final y comenzaron a sentirse eternos, creo que por un instante comencé a ver borroso y sudar frio, “solo falta que me desmaye cruzando la meta” fué lo que pensé.

FB_IMG_1509883663401

Con dolor, pero lo había logrado, un dia perfecto había dado un giro inesperado y terminado como una experiencia realmente agonizante. Me detuve, tuve que pedir que me ayudaran a bajar de la bici mientras al fin podía descansar el cuello. Tenía que mantenerme completamente erguido para no parecer pollo con el pescuezo roto.

20171127_220343

A pesar de todo había logrado recuperar una posición, aunque en ese momento era lo último que me importaba, solo quería llegar al cuarto lo antes posible y poder recostarme. Mi familia como siempre, al pie del cañón me ayudó a llegar y después de cenar pude recibir el masaje mas doloroso de mi vida de parte de mi masajista personal, mi mamá, pero no importaba el dolor, solo pensaba en que tenía una noche para recuperarme lo mas que se pudiera, porque un doble maratón me esperaba por la mañana.

FB_IMG_1509883672460

Mike

Desde que terminé el ULTRAMX515 son muchas las personas que se han acercado a preguntarme mi opinión del mismo y si vale la pena para “dar el salto”

Antes que nada y desde mi muy humilde y amateur opinión, si quieres dar “el salto”, no hay opción fácil, un triatlón de ultradistancia será siempre exigente y en mas de una ocasión durante el camino te preguntarás que haces ahí, dudarás de tu capacidad de seguir y de seguir soportando el dolor y el cansancio,no habrá glamour, no habrá excusas y aunque tu equipo de apoyo irá todo el tiempo a tu lado, pasarás mucho tiempo sol@ con tus pensamientos, y serán solo unos cuantos segundos al día donde recibirás apoyo o porras de un tercero, fuera de eso nadie sabrá quien eres ni que haces ahi. Así de simple, así de hermoso.

Platicaba con algunos compañeros que participaron en el ULTRAMX515 y coincidíamos en que el ego que muchas veces te lleva a querer exponerte a nuevos límites queda de lado en este tipo de eventos, es una prueba donde el cuerpo y la mente llegan pronto a su límite y van cediendo paso a ese plano espiritual que cada quien conoce dentro de si y que si no tienes claro y arraigado el porqué deseas estar ahí, es muy fácil perderse en el camino.

Van a pensar que estoy fumando de la buena, pero afortunadamente mi mayor gran fracaso deportivo fue al enfrentarme por primera vez a este tipo de pruebas. Tuve la oportunidad de saber lo que es estar un dia en la cima, con el ego a tope y las expectativas mas altas y unas horas después terminar destrozado, desmoralizado y totalmente perdido en una oscuridad que me absorbió y que tomó un largo y doloroso proceso de superar.

Y entonces ¿Como estuvo el ULTRAMX515?

¡MAGNÍFICO!

Como lo mencioné hace algunos posts, como atleta, como empresario y como persona aposté 100% por este evento por el simple hecho de que iba a ser en mi país y porque estaba dirigido por una de las personas que mas admiro y que me motivaron a hacer este tipo de pruebas. Conforme fue avanzando el tiempo me di cuenta de a pesar de que este evento era nuevo, organizado por gente sin experiencia y con recursos limitados, tenía algo que al dia de hoy no he visto en ningún otro y se llama PASIÓN.

Todas las personas que están detrás del ULTRAMX515 te hacen sentir parte de algo especial desde el primer contacto, no importa las dudas que tengas siempre están para responderte, están al pendiente de tus necesidades y hacen que prácticamente cuando llegues al evento ya sepas perfectamente bien a lo que vienes y de que se trata. Contrario a mi primer experiencia en la que muchísimas dudas no se resuelven hasta un dia antes del evento y muchas otras en el transcurso de la misma.

La ruta no puedo decir que sea mas fácil ni mas difícil que otras, como lo mencioné antes, todas son diferentes y tus fortalezas y debilidades se van mostrando en diferentes etapas de la competencia. La etapa de la natación puedo decir que (a pesar de mi lentitud) es relativamente fácil, si hubo muchos atletas con frio ya que la temperatura del agua no era precisamente templada, sin embargo todos terminaron la etapa de natación y aunque no lo crean no siempre es así, la ventaja de poder salir, comer y aclimatarse cada 800 metros es insuperable, no hubo necesidad de usar guantes, gorra y botas de neopreno y no existe corriente alguna. La verdad nunca supe la temperatura del agua en Los Jales, pero después de haber nadado 10 Km ininterrumpidos sin un rayo de sol  en agua apenas por arriba de los 10°C, esto lo sentí como un entrenamiento largo de aguas abiertas.

La bici me fascinó, si me lleve una sorpresa ya que la verdad la había subestimado y no me preparé como debía, las gráficas que según yo había estudiado se sentían muy diferentes en la vida real, pero nadie dijo que esto es fácil así que había que irse a un lugar tranquilo en la mente y pedalear hasta terminar. El 99% de la ruta es seguro y se puede rodar sin problema, eso si, con tu crew cuidándote ya que aunque no nos guste, la cultura de cuidado al ciclista aún es muy pobre y nunca falta un #°&#*$% que te saque un susto.

La carrera es muy retadora pero el lugar que eligieron para esta sección es perfecta, permite que de igual manera el apoyo de tu equipo sea continuo y las condiciones del camino son perfectas, el riesgo de perderte es nulo y aunque pasas la mayor parte del camino en una carretera, el apoyo de la gente al cruzar los pueblos te inyectan una energía inigualable, esto si es algo que JAMÁS vivirás fuera de México.

La experiencia en general es maravillosa. Sería absurdo hacer una comparación, quienes conocen el cariño y la hermandad de los mexicanos saben perfectamente que no se encuentra en ningún otro lugar. Si hay y siempre habrá áreas por mejorar, pero son mínimas comparadas con todo lo que lograron.

Me siento orgulloso de haber formado parte de esto y que me hayan brindado la oportunidad de poner un grano de arena. Judith, Van, Alex, todo el STAFF y todos los voluntarios; si leen esto quiero felicitarlos por tan extraordinaria labor, han creado algo inigualable y digno de ser reconocido como un evento de clase mundial. No quiero hablar por los demás atletas, pero estoy seguro que todos coincidimos en que es un halago formar parte de la Ohana ULTRAMX515, simplemente ¡La mejor!

fb_img_1479514980784

ultratshirtMuchas gracias nuevamente a todos los que me siguieron, durante el evento, a todos los que me han escrito y me siento profundamente honrado de servir de inspiración para alguien. Gracias a mis patrocinadores, a mi familia, a mi crew, al Tristaff a todos los que se han tomado unos minutos diarios para leerme y compartir mi experiencia, de todo corazón. ¡GRACIAS!

Mike

Una de las grandes ventajas de este Ultra que es magnífica para todos los atletas es la practicidad de las llegadas y arranques, y es que eso de que la etapa termine y en solo unos minutos te encuentres en tu habitación vale oro puro, comparado con los traslados de al menos una hora al inicio y final de cada etapa que me ha tocado vivir. Gracias a esto pude llegar a bañarme con calma, recibir un masaje de parte de mi masajista profesional y particular (mi mamá), y todavía poder salir a cenar y a resurtir algunos víveres para el dia siguiente con tranquilidad, incluso me dio tiempo de regresar a la habitación y revisar algunos temas de trabajo mientras me daba una sesión de presoterapia y tomaba mi última dosis de bebida de recuperación.

2016-11-05-20-24-52
MASAJE DE A PRO

La noche pasó con calma y al dia siguiente me desperté antes de que el despertador sonara, pude prepararme sin presiones y casi media hora antes del arranque estaba listo, el clima estaba algo frío y el cielo nublado,  me daba un poco de incertidumbre saber si la ropa que llevaba era la correcta, mi crew llevaba mas opciones en la camioneta, pero tampoco quería pasar un mal rato con frio o calor exagerado, suelo ser poco friolento así que decidí dejar todos los accesorios de invierno de lado y con solo el uniforme y una chamarra me lancé a la aventura. Se sentía mucha emoción en la linea de arranque, contrario al dia anterior donde Van se veía un poco estresado y teniendo que repetir una y otra vez mas que la etapa estaba por empezar para que se acercaran los atletas, en esta ocasión 5 minutos antes ya estábamos todos listos para arrancar.

La cuenta regresiva comenzó una vez mas y pude sentir la adrenalina corriendo por mi sangre, me sentía muy emocionado, y segundos después ya salíamos del hotel en lo que sería un grupo controlado que nos llevaría fuera de la ciudad para ir tomando nuestros lugares, de controlado no tenía nada, en menos de 1 km los punteros ya comenzaban a despegarse y a ir delante de la moto. Aún los tenía cerca y tenía ganas de ir ahí adelante, me sentía con mucha fuerza y confianza, pero mi estrategia era dejar que todos se fueran y poder agarrar mi ritmo sin presiones, así que decidí apegarme a la estrategia y me rezagué lo mas que pude para ir al mejor ritmo, el mio.

img-20161107-wa0010
DISFRUTANDO LOS PRIMEROS KILÓMETROS

Sabía que iba a ser un día con una ruta llena de “columpios” además de una elevación ligera pero constante prácticamente del km 100 al 200, así que estaba consciente que al menos hasta ese kilómetro debía de cuidar el desgaste de las piernas, porque tocaba subir nuevamente a “La Bufa”, y ya con 200 kilómetros encima seguramente iba a ser mas pesado que el dia anterior.

dsc_6145Los primeros 100 kilometros pasaron sin novedad alguna, bueno si, una camioneta estuvo a punto de arrollarme, pero sobreviví para contarlo y no pasó nada mas allá de que me sacara un… susto. Al llegar al km 100 comenzó un ligero y cómodo descenso, que sabía debía aprovechar para ganar un poco de tiempo y a la vez recuperarme porque una vez que terminara comenzaría un ascenso muy largo. Cuando llegué al retorno sabía que empezaba una etapa mental a superar. Los que me conocen saben que soy un geek y me gusta tener mis gadgets con toda la información posible, y como traía la ruta cargada en mi computadora de la bici en un instante vi como la gráfica de altimetría cambiaba su forma para solo mostrar una pendiente positiva, ligera pero interminable, cambiaba la pantalla para evitar verla pero no pasaban ni 2 minutos cuando sentía la necesidad de verla nuevamente, y en ese momento la tecnología se volvió en mi contra y me recordaba cada segundo que mi velocidad no iba a aumentar y mis piernas no iban a descansar en un buen rato. Traté de tomarlo con la mayor serenidad posible, recurrí a mis mantras, me fuí a un lugar tranquilo en mi cabeza y solo me enfoqué en pedalear.

dsc_6197Pasaron casi 3 horas en esa subidita, 3 horas en las que no ví absolutamente a ningún atleta, ocasionalmente volteaba para ver si alguien se acercaba y nada, cada quien venía a su ritmo y seguramente igual que yo venían concentrados en mantenerse estables, creo que en los últimos 20 minutos fue donde comencé a desesperarme, el hecho de saber que estaba por terminar me generó algo de stress y aunque sabía que La Bufa estaba por venir y era una subida mucho peor ya la conocía y el llegar a la cima significaba que el día prácticamente estaba conquistado, el regreso a Fresnillo era literalmente fácil según mi experiencia del día previo.

img-20161107-wa0089
MI CREW CUIDANDO MI NUTRICIÓN CON EXACTITUD

Hice una escala antes de comenzar a subir, nos orillamos en la carretera, comí un sandwich, estiré un poco y me preparé para subir lo mas cómodo posible. En general me seguía sintiendo fuerte, así que la subida ya solo era trámite, pronto estaría conquistando la cima una vez mas. Apenas comenzó el ascenso y uno de los atletas que venía detras de mi me pasó, sentí muchas ganas de apretar el paso y mantener mi lugar, pero una vez mas cedí al impulso y seguí subiendo con calma, llegó un punto en el que empecé a extrañar mi bici de ruta, ocupaba mi mente haciendo cálculos mientras subía y estaba seguro que la ruta de ese día era mucho mejor con una bici de ruta que la de TT, sabía que no había nada que se pudiera hacer, pero me ayudaba a distraerme. Seguí subiendo y de pronto me pasó otro de los atletas, una vez mas tuve que pasar saliva y mantenerme, solo pensaba en cuidar las piernas para la etapa restante.

Al fin llegué al mirador que estaba solo unos metros antes del retorno, todo había terminado, al dar la vuelta me orillé una vez mas para una escala técnica, así como para ponerme la chamarra nuevamente, la temperatura comenzaba a bajar y sabía que en el descenso el aire se sentiría muy frio, creo que exageré porque ni 1 km. había pasado cuando ya sentía que me rostizaba y no habia oportunidad de detenerme nuevamente, así que solo me concentré en bajar rápido y disfrutar esos kilómetros que quedaban y que sabía que pronto iba a extrañar. Y así es, me quedé con unas ganas enormes de rodar esas rutas disfrutando el panorama, tomando fotos y sin pensar en tiempos, ritmos ni velocidades, al mas puro estilo Mike.

Muy pronto me encontré de nuevo en la caseta de regreso a Fresnillo, ya solo unos 30 km. me separaban de culminar el dia 2, en la primera etapa ese tramo lo recorrí muy cómodamente, sin embargo aquí empecé a sentir un bajón de energía que no me dejaba acelerar, mi estrategia de mantenerme al margen para cerrar fuerte no había funcionado, podía mantener un ritmo cómodo y ágil, pero hasta ahí, crucé la caseta y una atleta mas me pasó, en ese momento me olvidé de recuperar tiempo y solamente me enfoqué en llegar seguro y feliz, a final de cuentas para eso estaba ahi. Por fin llegué a Fresnillo y la noche comenzaba a caer, faltaban un par de kilómetros para la meta y ya era un poco difícil ver el pavimento, recordaba que había baches así que me concentré en localizarlos para evitar cualquier contratiempo tan cerca de la meta, por fin a lo lejos pude ver la última vuelta que faltaba para llegar a la meta. Le pedí a mi crew que se adelantara y así pudieran recibirme en la meta.

dsc_6408
ASI SE SIENTEN 280 KILOMETROS DE AMOR A LA BICI

Los últimos metros no podía dejar de sonreír, crucé la meta con una gran sonrisa y satisfecho de haber disfrutado al máximo esta aventura, agradecido con mi crew por su apoyo incondicional y con mi cuerpo por haberme aguantado un día mas. Recuerdo claramente que cuando cruce la meta traté de dejar un “checkpoint” mental  para esta reseña y poder transmitir lo que sentí, y solo llegaron mis 2 palabras favoritas, “aquí” y “ahora”.

dsc_6412
EL MEJOR CREW QUE EXISTE EN EL MUNDO

Y así recordé que en la vida solo hay un instante en el que puedo hacer algo, es “ahora” y que solo hay un lugar donde lo puedo hacer y es “aquí”. Cualquier otro espacio y otro momento, no existe.

Ese momento era solo para descansar y sonreír, los huaraches estaban listos esperándome para terminar la juntos la aventura.

Mike