Dia 3: Valió la pena

El ciclismo es un deporte engañoso, ya que al ser de bajo impacto para el cuerpo, el cansancio que puede generar a nivel muscular puede ser fácilmente subestimado, con un baño de agua fria, un ligero masaje y una buena comida la sensación de recuperación es inmediata y el enfrentar el doble maratón que falta, por momentos no suena tan difícil. A mi particularmente me ha tocado de todo y así como he tenido dobles maratones de la muerte, he tenido otros mas llevaderos, pero éste en particular me inspiraba algo mas que respeto, me daba un pinche miedo que por ratos me generaba micro ataques de pánico solo de pensar en el.

Me ha costado muchos años y un esfuerzo constante el llegar a ser el deportista promedio que hoy soy, quizás al principio me frustraba el ver como otras personas con la 4ta parte del esfuerzo que yo hacía lograba los mismos resultados y con solo un poco más de constancia me terminaban dejando atrás, no sabía si era la genética, algún tema físico, psicológico o simplemente como me lo habían dicho siempre, no había nacido para ser deportista, afortunadamente encontré este mundo en el que sigo siendo malón, pero a pesar de que parece lo contrario, lo disfruto mucho más y he llegado a tener dias buenos con resultados no tan de la chingada, ahora realmente deseaba que este dia que faltaba por competir, fuera uno de esos dias buenos.

Había estado estudiando la altimetría unos dias antes de comenzar y la verdad no sabía que esperar, es cierto que los números y las gráficas no mienten, pero ya me han tocado otras rutas en las que me preparo para lo peor y a la mera hora no suelo pasarla tan mal, y he tenido otras donde todo lo contrario y siempre se me termina el gansito antes de tiempo y termino sufriendo. En este caso, en papel, no se veía taaaan dificil, pero como sabía que el dia 2 de la bici comenzaba justo en la ruta donde ibamos a correr el dia 3 presté atención a los primeros 40 kilómetros, y para mi sorpresa, esa ruta que era rápida y divertida en bici, no parecía que fuera a ser nada amigable corriendo, prácticamente no existía ni un solo tramo plano, o eran subidas largas de baja pendiente, o eran alguas cortas que se veian rompepiernas, y pues los que corremos sabemos que hay bajadas que si son demasiado empinadas dejan de ser agradables y también había bastantes de esas.

Así que después de una buena recuperación, comer bien y un buen masaje de mi masajista personal (mi mamá) traté de dormirme lo mas temprano posible para darle chance al cuerpo y a las piernas de amanecer lo mejor posible. Creo que si dormí de corrido, pero cuando desperté para revisar la hora, fué justo cuando sonó el despertador, la noche se me había hecho demasiado corta y no quedaba mas que esperar un dia bastante largo.

Listos para la última etapa

Salimos con menos stress ese dia, todavía todos un poco cansados nos subimos al carro rumbo a la zona de arranque, llegamos y al parecer ya todos los competidores estaban ahi, faltaban 15 min para el arranque y hubo todavía un ligero retraso, asi que tocó esperar como media hora para el disparo de salida, una espera que se me hacia eterna, no porque precisamente quisiera ya correr, pero tampoco quería seguir con esa ansia, ya sabía que me tocaba una buena chinga, y entre mas pronto comenzara mas pronto terminaría.

Nótese el grito cuando comenzo la cuenta regresiva

Por fin comenzó la cuenta regresiva, lo malo de ésta es que no hay “choque” que te haga entrar en el mood, es decir, en la natación que también me genera stress, al menos cuando entras al agúa, esa sensación hace que tu mente cambie de chip y te ponga en modo de competencia, aqui no hay eso, una vez que comienza la carrera, solo comienzas a correr a un ritmo tan guango y con una mezcla de sueño, cansancio, euforia y hambre (en mi caso) que no sabes ni que sentir, solo te dejas llevar lo mejor que puedes pero nunca sabes si lo mejor es suficiente.

Siempre me pasa que empiezo demasiado “rápido”, en realidad trato de no hacerlo, voy al ritmo mas cómodo que tengo, pero a excepción de Jorge que después de 2 km de trote se arrancó como Kipchoge, me quedé durante varios kilómetros en el primer grupo, siempre me pasa y tarde o temprano termino tronándome antes de tiempo y quiero evitarlo, así que bajo ligeramente el ritmo para despegarme y ellos se puedan ir, pero vuelvo a alcanzarlos y aunque no me termina de gustar la idea, me siento bien y me quedo ahi varios kilómetros mas hasta que ellos aprietan y yo me aferro a mi ritmo para no cagarla.

El amanecer tardó mas de lo que esperaba, sentía que llevaba horas corriendo y el sol nomás no salía con todo, no sé precisamente porque quería que fuera de día si al final de cuentas lo que tarde o temprano iba a terminar evitando era el sol y el calor, pero no se si nuevamente era por tener esa “prisa” de que el dia pasara rápido y poder evitar el sufrimiento si era posible.

Poco a poco empezaba a clarear y la vista se fué poniendo mas chula, las montañas a mi lado derecho eran un bello distractor que una vez mas se adornaba con las nubes esponjosas que siempre aparecen en esa zona, trato de no ver el reloj y como en otras ocasiones, no me quiero fijar en tiempo ni en distancia al menos hasta llegar al retorno, pero no puedo evitarlo, fué todo lo contrario, me la pasaba viendo el reloj cada 5 min y hoy creo que eso fué algo de lo que me afectó ese dia, realmente no me podía conectar con mis sensaciones, o al menos me desconcentraba a cada rato y éste al ser un dia tan mental estaba desperdiciando energía valiosa. Mi primer objetivo era llegar a la marca de los 42K, la cuál estaba alrededor de mi kilómetro 35, con eso me estaría dando una idea de cuanto tiempo me faltaría para llegar al retorno y el tiempo para el primer maratón, generalmente mi objetivo es hacer los 60K en máximo 6 horas, de esa manera tener 6 horas para los 24 restantes lo hace un mero trámite y hasta caminando salen, pero tomando en cuenta la altimetría este año me dí el tiempo de 50K en las 6 horas, de esa manera los correría mas tranquilo y aún así con un buen colchón para el resto. Cuando llegué al retorno me di cuenta que veníamos bastantes muy juntos, lo cuál no sabía si era bueno o malo, pero al menos estábamos casi todos en un tramo de 3 kilómetros esparcidos, aquí es justo después del primer maratón, donde se empieza a poner cabrón y donde las cosas empiezan a cambiar, llegué al 42 sintiéndome todavía bastante bien y con energía hasta para bromear, veía el reloj y tenía muy buen tiempo de sobra para llegar al km 50 en el objetivo que me había puesto y parecía que el día iba a ser bueno y sin complicaciones.

No hay foto que le haga justicia a la vista en la vida real
Father & son

Si llegué al km 50 notando que ya las piernas me empezaban a pesar y mi zancada se recortaba, es una sensación que conozco, pero generalmente no me ocurre hasta después de correr 60K, lo cual no era un buen indicador tomando en cuenta que todavía faltaba bastante y venía un tramo con unas subidas perras, muy perras. Mi crew venía con todo el ánimo, poniendo buenas rolas, se turnaban para bajar a correr conmigo y aunque esto siempre me genera mucho conflicto mental decidí dejarlos que ellos solos se decidieran y organizaran y traté de no influir en su logística.

Desde que arranqué, el estómago me había estado molestando, no tenía una sensación clara de que era lo que tenía, simplemente lo sentía raro y aunque no tenía ganas de ir al baño ni de vomitar ni nada, simplemente ya me estaba desesperando y eso estaba jugando tambien con mi cabeza. Hubo un momento en el que de plano ya me desesperó y decidí hacer una parada técnica, era la primera vez en la vida que tenía que “dejar ir” lo que me molestaba en plena carrera y vaya que es incómodo, pero definitivamente me ayudó al menos a tener una molestia y un pedo mental menos rondando mi cabeza.

Ultra couple en acción

Sabía que me esperaba una subida interminable, así que no dejaba de preguntar a mi crew por la altimetría y calcular en que punto íbamos, sabía que eran casi 10K en ascenso y que una vez pasando eso todo sería mas “fácil” así que ese era mi objetivo, coronar ese puerto y ya después dejarme ir como gorda en tobogán, apreté y apreté hasta llegar al anhelado punto, que era por el km 70, ya después de eso ya “solo” faltaban 14, no era nada… si como no.

Cuando empecé a descender me comenzaron a doler los muslos, las nalgas y el pecho, si el pecho, como nunca me había pasado, era un dolor muscular de cansancio y de tanto zangoloteo que no había experimentado antes, si me dejaba ir las piernas no respondían y se me iban como muñeco de trapo y sentía que en una de esas podía apoyar mal y lastimarme o caerme, y si controlaba el descenso venía este dolor que eran como agujas, no era otra cosa que las roturas de las fibras musculares, algo normal, pero que se sentía de la chingada, no me gusta tomar analgésicos ni medicamentos en general, pero si en ese momento hubiera tenido a la mano yo creo que me hubiera metido de todo, hasta terminar como en Requiém por un sueño.

Esos 15 K se me hicieron realmente eternos, veía Fresnillo a la distancia y por mas que avanzaba no lograba llegar, además de todo, la lluvia amenazaba con dejarse venir, el cielo estaba ya totalmente nublado y cada vez mas gris, para como me sentía, no sabía si la lluvia me ayudaría o me jodería mas, así que ya me urgía llegar para no investigarlo. Por fin llegamos al punto donde arrancamos, lo cuál indicaba que estábamos como a 7 kilómetros de la meta, ya no era nada, pero a la vez todavía sentía que faltaba una eternidad. Fué en ese tramo donde varios me alcanzaron y me dejaron atrás, trataba de irme con ellos a su ritmo pero simplemente las piernas ya no me daban, intentaba intercalar caminata con trote, pero ya tampoco era opción, cada que me detenía y volvía a arrancar las piernas me dolían aún mas y era mas fácil aguantar el dolor una vez que llevaba un par de minutos “corriendo”, pero mi ritmo era realmente patético, no era caminar, no era correr, nomás avanzaba pero no se como se podría llamar a eso.

6 ultras y me sigue acompañando

Por fin entramos a Frensillo, 4k me separaban de la meta, me quedaba casi hora y media para llegar en tiempo, pero ya no podía confiarme, podía tener tiempo de sobra o podía no lograrlo, no me iba a permitir no terminar después de tal tortura pero para mi sorpresa, había mas subidas, ni siquiera sabia que existían, solamente las había pasado en carro o en bici y pues así ni te das cuenta que existen, pero cuando ya estás destrozado por fuera y por dentro se sienten como montañas.

El cielo estaba cada vez mas negro y ya no faltaba mucho para que comenzara a llover, sabía que la cuesta que veía al frente era la última, así que comencé a darlo todo para poder correr y llegar ya a la meta, las gotas comenzaban a caer y fué justo en ese momento donde comencé a pensar en mis hijos, que ya me esperaban en la meta y mi objetivo era que todos cruzáramos caminando, al ritmo de Killian, el más pequeño, había imaginado tantas veces ese momento y no lo iba a arruinar por mi debilidad, así que con un verdadero dolor que no conocía que podía sentir comencé a correr y a subir esa cuesta, iba cegado, no podía ya detenerme porque sabía que si lo hacía no podría volver a correr, mis hermanos ya se habían adelantado a la meta y venía Anahi a mi lado y mis papas atrás de mi, ahora me decían que le bajara, al parecer ya no me veía bien y pues faltaban todavía un par de kilómetros y les preocupaba que me tronara antes de tiempo.

Por fin terminó la cuesta, ya solo 1 km me separaba de la meta, pero fué justo ese momento donde la tormenta se dejó venir con todo, esa recta en la que un dia antes se veía la meta a lo lejos ahora no se veía nada, sabia que estaba ahi pero la lluvia hacia que todo se sintiera mas lejano y el tiempo pasara en cámara lenta, recuerdo ese tramo con mucho ruido y a la vez mucho coraje de saber que me tardé demasiado y que mis hijos ya no podrían cruzar la meta conmigo con esa lluvia tan fuerte, no pasó ni un minuto y se comenzó a formar un rio en la avenida en la que iba corriendo, traía una ampolla desde kilómetros atrás y recuerdo que en ese momento fué en el único momento en el que me dolío…la lluvia, mis hijos, el dolor, el tiempo, todo se empezó a juntar en mi cabeza, ya no podía, en serio ya no podía, nunca me había sentido así, estaba realmente colapsando y apenas alcanzaba a ver la meta, aún faltaban algunos cientos de metros y mi cuerpo ya estaba por apagarse, eso no me podía estar pasando, no tan cerca…

Veía 2 dinosaurios, jajaja, si, mis hermanos esperándome en la meta con los disfraces, estaba tan madreado que no me causaba gracia, pero eso significaba que ya no faltaba nada, ya estaba ahi, solo tenía que resistir un minuto mas, quizás menos, pero definitivamente fué el minuto mas largo de mi vida. Discutía con Anahi sobre los niños, la lluvia, el cruzar la meta, al punto en el que la desesperé y empezó a gritar a mis suegros que le dieran a Killian, no ibamos a cruzar como lo imaginé, pero al menos si ibamos a cruzar todos.

Como pude cargué a Killian y le dí la mano a mi hija, siendo honesto no se si recuerdo el cruzar la meta o es un recuerdo creado por el video que vi despúes, pero si recuerdo que mis piernas ya no aguantaban, apenas crucé mi cuerpo ya no pudo sostenerme más, los siguientes minutos son recuerdos muy borrosos, así como esos que tienes en la peor borrachera de tu vida, así los recuerdo yo, mucho ruido, gente preguntándome si estaba bien, un segundo estaba tirado en el piso y al siguiente sentado en una silla sintiéndome hecho pedazos, no se cuanto tiempo pasé, ni a donde me fuí, pero les puedo asegurar que mi cerebro, ahi no estaba.

Se logró

Me sentía “bien”, es decir, no tenía fuerza ni energía en ese instante para demostrarlo, pero estaba satisfecho de haberlo logrado, conforme volvía en mi, recuerdo gente que no conocía queriendo darme refresco y comida como para reanimarme, no me entraba ni tenía fuerza o ganas para rechazarlo, estaba inerte, era un momento que quería disfrutar pero en mi viaje notaba todo el caos que se estaba viviendo, los cientos de personas que había de pronto ya estaban todos metidos en un par de carpas de 3×6 tratando de esconderse de la lluvia, la avenida ya era un rio y todos, atletas, crews y organizadores estaban con los pies empapados, yo seguía viajando, pero poco a poco regresaba.

Lo primero que recuerdo cuando reaccioné fue tener a Fabianna, mi hija, a mi lado mirándome fijamente, parecía espantada de verme en ese estado, pero a la vez asomaba una ligera sonrisa, no pude mas que abrazarla y soltarme a llorar como pocas veces he llorado en la vida, no sé si hago lo correcto ni estoy seguro de estar dando el ejemplo de la manera apropiada, pero todo lo que hago es para ellos y el tenerla a mi lado en ese preciso instante me hacía sentir que todo valía la pena. Esto era mas que una simple carrera, era una reafirmación más de que a la vida hay que exprimirle todo, toda la energía del cuerpo, toda la determinación de la mente, todo el miedo, el dolor y las lágrimas, solo tenemos una vida, un cuerpo y una oportunidad para acabártelo haciendo cosas chingonas, y en ese momento sabía que había logrado ir un poco más allá de mis límites una vez más.

Esto hace que todo valga la pena

Y así una vez más, se logró el objetivo.

Con este son 5.

Vida Ultra

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-Durante 5 años he contado con el apoyo y compañía de mi familia para poder continuar con este estilo de vida y en mi persecución por muchos sueños mucho mas grandes que hay en la lista.

Carlos, Gaby, los amo más de lo que puedan imaginarse, son mucho más que mis hermanos, son parte de mi.

A mis padres, sin ustedes y ese ejemplo de vida que siempre me han dado definitivamente no tendría la dedicación y perseverancia para poder enfrentar la vida y retos como éste, gracias por darme tanto que no se si algún dia encontraré la manera de devolverles al menos un poco.

Anahi, una vez más estuviste ahi para mi y creo que nunca encontraré la manera de transmitirte el agradecimiento y el amor que tengo por ti. No importa que tan lejos decida ir en cada locura, siempre sigues corriendo a mi lado.

Fabianna, Killian, todo lo que hago siempre es pensando en ustedes.

Algún dia me voy a detener, será el dia que deje de respirar. ¡Vamos por mas aventuras!

Dia 2: El verdadero Ultra comienza

El riesgo de que algo salga mal en una competencia de este tipo es mucho mas alto que en cualquier otra, son tan pocos competidores, tantas horas en la ruta y tantos factores externos que no se pueden controlar que en culquier momento algo puede fallar en la estrategia o en el equipo y dejarte fuera, sin embargo, el dia 1 tiene pocas probabilidades de que sea el dia en el que la historia se acabe, tiene que pasar algo extremo y ser un novato, como me pasó hace algunos años, pero suponiendo que todo sale como debe ser, sin averías ni fallas, el dia 1 es simple trámite y el dia 2 es donde el riesgo se incrementa exponencialmente y es donde el Ultra realmente comienza.

Es un dia con el que tengo una relación de amor/odio que fluctua a lo largo del dia, por un lado tienes lo chingón que es poder andar en bici, disfrutar las vistas, el viento en la cara, sentir el trabajo en tus piernas y ese ritmo hipnótico que da el pedealeo en combinación con los sonidos que genera tu bici, pura chulada, pero por otro vienen ratos donde el cansancio te incomoda cada vez más en partes del cuerpo que ni siquiera entiendes porqué, las subidas que comienzas disfrutando se vuelven cada vez mas desgastantes y el viento fresco del amanecer cuando menos lo sientes se convierte en una bruma cálida que a veces ni la velocidad logra disipar del todo, en fin es un dia en el que realmente tienes que tenerle cierto amor a la bicicleta para poder superar, en mi caso todo salió bien, pero fácil no fué.

Amaneciendo en la carretera

Arrancamos todavía con el cielo totalmente oscuro y un clima fresco, pero realmente no era frio, podria decir que era el clima perfecto para entrar en calor, ni lo suficientemente frio como para tener que llevar nada extra mas que un rompevientos, ni lo demasiado caliente como para estár muriendo de calor a los pocos minutos de arrancar, que es algo que me pasa muy comunmente, mi termostato está descompuesto y suelo acalorarme muy fácilmente. Los primeros kilómetros de este dia son algo que disfruto muchísimo, ya que al ser un arranque controlado podemos ir platicando, bromeando y de cierta manera vamos disipando el stress del arranque. Lo mejor de todo en en este dia, es el poder ver el amanecer en una carretera con un paisaje espectacular en el que en la cercanía ves un tramo semidesértico pero al fondo las montañas visten el escenario, y si tienes suerte las nubes “pachoncitas” que no se porqué pero se ven muy diferentes en esta region, complementan la foto, te distraen por algunos minutos de lo que estás y lo que te espera.

Una vez que agarre ritmo, amaneció completamente y entré en calor, hice un parada express para quitarme la chamarra que traía y cambiar botellas de hidratación, esa parte de la ruta, aunque son puros columpios, tiende a ser demasiado rápido ya que las bajadas te ayudan a recortar las subidas y así prácticamente son casi 100 km, por lo que quería utilizar eso a mi favor, sin embargo no pasaron ni 5 minutos de que hice esa parada cuando entramos en una tremenda neblina en la que por tramos era difícil ver mas allá de 10 metros, por lo que la estrategia de meterle ya no era tan factible, ahora era dificil el leer las subidas, no sabías si alguna se acercaba hasta que prácticamente ya estabas en ella, y en las bajadas era dificil “dejarte ir” con confianza, al no poder ver nada al frente era inseguro el no saber si podía aparecer de pronto algun hoyo en el camino o algún carro en sentido contrario, de igual manera la visión iba algo limitada, era imposible usar lentes, estos se empañaban totalmente con la humedad que había y al quitártelos el viento frio hacía que los ojos se resecaran y ardían. Y pues ni que decir de ir totalmente empapado por ir practicamente atravesando una nube, así pasamos aproximadamente una hora, en ese tramo no hubo prácticamente acción, puro pedaleo constante y un rato de plática con Samy, la hoy campeona femenil, que me alcanzó y nos fuimos juntos unos minutos mientras ambos crews nos escoltaban.

Para cuando la neblina terminó ya estábamos cerca de Jerez, el único pueblo que ibamos a cruzar en la ruta, es un tramo corto pero en el que tienes que estar atento para no perderte, son prácticamente 10 min antes de volver a tomar la carretera, que te llevará al retorno en donde la verdadera chinga comienza, como ya sé lo que me espera trato de disfrutar lo mas que se puede ese tramo, trato de no exigirle de mas a las piernas y terminar de “fusionarme” con la bici, si, suena medio fumado el conectarte con cosas materiales, pero en ese momento éramos mi bici y yo los que ibamos a colaborar para sacar el dia, así que me dí a la tarea de hacerme consciente del momento, sentir el pedaleo, la forma en la que los guantes se adhieren a las barras, ese sonido delicioso e hipnotizante de las ruedas cortando el aire, e incluso sentir como el pulso pasa por mi frente y roza con el casco en ciertos momentos, toda una onda zen al pedaleo.

Tanto mi crew como yo hasta ese dia creo que hemos llevado una mañana tranquila, llevamos ya 100 km y faltan un poco más para llegar al retorno, sé que nos esperan poco mas de 100 km de subida, primero un falso plano con viento en contra que por ratos se vuelve aburrido, para terminar rematando en la bufa, una vez más.

Llegamos al retorno y hago una parada de 5 min, la única planeada en el dia para rellenar botellas comer bien, ir al baño y relajar un poco las piernas, creo que por primera vez coincidimos varios atletas ahí además de Van y Damián, mientras estoy ahi retornan también como 5 atletas que no se detienen, espero poder alcanzarlos mas adelante, pero prefiero comer bien para no después pasarla mal mas adelante en la ruta, o peor aún, en la subida de la bufa.

Parada técnica antes de lo bueno

Una vez que termino de abastecerme tomo la bici y arranco de nuevo, incluso recuerdo haber pedido un sandwich más “para llevar” no recuerdo si me salté alguna comida o calculé mal, pero tenía hambre y eso no era bueno y pues preferí llevar el tanque lleno.

Los siguientes 100K fueron tal cual los recordaba, interminables, falso plano, subidas leves que no te dejan agarrar ritmo y bajadas con un ligero viento en contra que ni siquiera puedes aprovechar, no hay de otra mas que pedalear, pedealear, pedalear y tratar de hacerte el rato lo mas ameno posible.

Algo que nunca me había pasado y que no se si en esta ocasión tenía que ver por llevar una rueda diferente por el hecho de que la que utilizo regularmente se había dañado el dia anterior, la cabeza que nomás buscaba como chingar o nomás porque soy un ser mas sensible y en contacto con mi entorno (esa mamada que jajaja), pero sentía todas las vibraciones del camino que no es un asfalto que podamos decir “liso”, entonces por ratos lo utilizaba a mi favor para ir buscando el “caminito” mas liso y distraerme, pero también habia tramos donde ya me desesperaba el sentir la vibración y hasta me forzaba a meterle un poco mas para ya salir de ahi.

Casi 3 horas después ya estaba prácticamente llegando a la bufa ¡por fin!, aprovecho para hacer una parada rápida, comer algo y nuevamente cambiar botellas y descansar un poco las piernas, en realidad me siento excelente, incluso me doy cuenta de que me excedí con eso de llevármela tranquila y le pude meter más, cuando veo a mi crew como llevan tantas horas detrás de mi hay veces que quisiera ya cortarle para que puedan descansar, la verdad soy afortunado de que me sigan acompañando en estas aventuras y no se si un dia me manden a volar y todo cambie, pero por ahora, ya estaba ahí y pues ahora el reto era subir la bufa lo mejor posible para todos dar por terminada la etapa, se que es dificil mejorar el dia 1 ya que traes prácticamente 200k encima, pero al menos la actitud seguía chingona.

Comienzo a subir y lo único que me molesta es el calor, para ser preciso la forma en la que el sol me está quemando, cometí el error de no ponerme bloqueador y nadie me obligó como regularmente pasa, así que para ese momento ya traigo la piel tostada y arde el brazo y la pierna que quedan del lado del sol, trato de mojarme para refrescar pero la sensación de descanso dura 1 segundo, así que mejor no desperdicio agua y me enfoco en tratar de subir mas rápido para al menos en cada vuelta ir cambiando el lugar donde el sol me pegue y tener un rostizado parejo, cual pollo.

Subo un buen rato y no veo a nadie, lo cual quiere decir que no voy tan atrás y a la vez que la mayoría van muy compactos, comienzo a ver a la mayoría en el último kilómetro de la subida, prácticamente vienen todos retornando, pero también todos se ven enteros, puras máquinas pedaleando otra máquina, no creo que ninguno de ellos baje el ritmo en los 60Km que faltan, así que igual pienso apretar para tratar de mantenerme o incluso bajar algún minuto si es posible.

Subiendo La Bufa…una vez más

Una vez en el retorno trato de bajar lo mas rápido posible, pero también tengo el recuerdo de mi amigo Roro que un año atrás chocó de frente con un auto que venía en sentido contrario y auque afortunadamente lo controló para no dañar mas que la bici (lloro en silencio), a én no le paso nada grave, bajo con un poco mas de precaución, viene conmigo toda la familia y no vale la pena arriesgar de más por 1 min de diferencia.

Una vez abajo ya no hay de otra mas que darle hasta que truenen las piernas, y le doy con todo lo que me guardé, me siento fenomenal y traigo una velocidad y ritmo buenazos, en esa recta que une Zacateca con Fresnillo es prácticamente plana y creo que hasta el viento ayuda, así que exprimo cada watt que mis piernas puedan generar, voy de maravilla, sin complicaciones, llego por fin hasta el puente que nos desvía a Fresnillo y puedo ya sentir que todo terminó por ese dia, aprox. 15 km me separan de la meta, no alcanzo a ver a nadie a lo lejos asi que supongo que ya es dificil alcanzar a alguien más, así que lo único que queda es pedalear hasta que no quede nada… y pues ahora si, se me acabó el gansito.

A casi nada de la meta, prácticamente ya entrando a la ciudad, justo antes de dar la vuelta en el tunel que me lleva hacia el centro de la ciudad y la meta, siento como me da un bajón durísimo, creo que le metí fuerte al final y a la vez me relajé demasiado al llegar que mi cuerpo pensó que ya había terminado y todo el power que traía se me vá en un segundo. Prefiero para 1 minuto y pedir una bomba de calorias, cucharada de Nutella, Coca Cola, Red Bull y un sandwich para llevar comiendo fueron mis indicaciones, me sentí cual piloto de F1, con una parada en pits, bajaron en chinga a darme todo y de vuelta al pedaleo, me faltaban como 6 km y pues nomás estaba esperando que pegara la tacha para ya cerrar como venía.

Justo en este momento me encuentro a Fer, el mero mero en la logística de la carrera y Juez de ciclismo, se me empareja en la moto y justo coincidió en que me vió en el peor momento, cuando no traía nada de power, justo en esos momentos de flaqueza en las que dices tonterias y pues donde le avisé que ya no regresaba, que ese era mi último año…3 doritos despúes, toda la bomba de azucar que me metí hizo efecto y cual gringo en rave, con el rush a todo me paré en pedales y comencé a cerrar lo mejor que podía, había algunos puentes y tráfico que me cortaban el ritmo pero ya no quería sentir que aflojaba, me urgía llegar y solo pensaba en cruzar la meta.

Por fin llegué a la última avenida, 1km me separaba de la meta que la veía nuevamente a lo lejos, me siento a toda madre y en el trayecto ya se comienza a escuchar el audio, se oyen porras y la gente del camellón grita para apoyar, me faltan mis hijos, me hubiera encantado verlos, en la meta, pero en esta ocasión no se pudo, de cualquier manera me siento contento de haberlo logrado una vez más, por fin terminó el dia 2…

…pero la historia no termina aqui…

Dia 2 en la bolsa

Este año además de venir como atleta, por 1a vez venía también en papel de entrenador de 2 atletas, Jorge y Eduardo. Jorge que venía con un objetivo muy agresivo y competitivo ya había llegado mas de una hora atrás y ya estaba prácticamente recuperado, masajeado y solamente esperándonos, sin embargo Eduardo aún venía detrás de mi y aunque aun faltaba tiempo quería estar seguro de que llegar en tiempo y sano.

Aprovechamos el tiempo que estuvimos ahi para recuperarnos, mi crew aprovechó para estirar las piernas después de todo un dia en el carro y pues seguir recibiendo a los demás atletas que venían detrás de mi, todos se veía que llegaban bastante bien y sin complicaciones, sin embargo los minutos pasaban y no teníamos noticias de Eduardo, me comienzo a estresar un poco ya que faltan menos de 10 minutos y por más que pregunto nadie me sabe decir a que distancia está de la meta, así que estoy con el jesús en la boca.

Se ve que viene un atleta a lo lejos, empiezan a decir que es el último ya que solo faltan 5 minutos, espero que sea Eduardo, pero conforme se acerca veo que no, es Daniel quien con un gran cierre entra con unos minutos todavía de sobra.

Como ya no hay noticias de nadie más, anuncian que la meta está por cerrarse, no sé ni que pensar, la última vez que vi a Eduardo fue subiendo la bufa y no iba tan atrás, tendría que haber aflojado demasiado el ritmo para que no le diera tiempo de regresar.

Faltando 1 minuto para el cierre se oye a lo lejos bullicio anunciando que viene un atleta más, literalmente el segundero va en cuenta regresiva y todavía no alcanzo a ver quien es, en eso veo como se levanta en pedales y alcanzo a distinguir el uniforme, ES EDUARDO!, viene sprinteando con todo, y como a 200m de la meta veo como la bici da un giro brusco, parecía que se iba a caer, pero al parecer por venir con todo no alcanzó a ver un hoyo en el piso y creo que hasta rompió su rueda en ese momento.

Faltan solo unos segundos y por fin llega, no puedo describir la emoción que me dió ese momento, solo estoy seguro que me emocioné mas que de mi propia llegada, los 3 miembros del equipo ya estábamos ahi y teníamos 2/3 partes terminadas, aún faltaba el 3 er dia y el mas dificil, pero en ese momento, en ese instante, sentí mucha felicidad y me sentía un poco mas tranquilo y satisfecho de mi papel de entrenador.

El team está completo OHANA

Después de tanta euforia, llegó el momento de ir a descansar, creo que en un segundo se notó como todos, atletas, organizadores y crews, queriamos lo mismo, comer y descansar, y prácticamente en unos minutos ya todos íbamos a eso.

Comer, y tratar de descansar lo mejor que se pudiera, aunque fuera una ruta nueva, sabía que nos esperaba una chinga descomunal al dia siguiente y nadie se iría sin sufrirla aunque fuera un poquito.

El pequeño Ultra

Vida Ultra

ULTRAMX515 Dia 1: esto apenas comienza

Pues ya estaba aquí y todo habia comenzado, lo primero que pasó por mi mente al meterme al agua fué que no sentí ningún choque térmico como regularmente ocurría, el agua podía considerarse apenas fria. En esta carrera nunca he tenido problemas de hipotermia ni me ha afectado, sin embargo siempre suele sentirse una baja temperatura, y ahora, después de casi terminar la 1er vuelta tenía la certeza de que en esta ocasión no habría problemas para nadie por este factor, efectivamente así fue.

Mi plan fué salir cada 4 vueltas, es decir, solamente saldría 2 veces a comer e hidratarme, la 1a vez la sentí relativamente rápido y aunque no tenía hambre ni sed, cumplí con el plan para no comenzar a alterar la estrategia, para cuando estaba por la 7a vuelta, una antes de salir, ya empezaba a tener hambre, así que sabía que esta siguiente salida era clave y tenía que salir y alimentarme bien para no tener problemas más adelante. La etapa de la natación pasó sin ninguna relevancia, era simplemente tema de nadar, mantenerse constante y disfrutar, incluso en las últimas vueltas, ya teniendo el sol sobre nosotros, sentía que el neopreno se calentaba y me empezó a dar mucho calor,

Por fin salí del agua, fuí a transición y para mi sorpresa, aunque todavía había bicis, si eran menos de las que esperaba, no había salido tan mal en tiempo, me dijeron que la mayoría traíamos un nivel bastante promedio y parejo y a excepción de los punteros que ya llevaban mas de una hora en la bicicleta, los que no tenemos branquias ni escamas salimos bastante parejos, pero aún así, fuí de los últimos del grupo.

La transición fué rápida, tardé mas secándome para poder cambiarme de ropa que en lo demás, tan pronto como pude tomé mi bici y salí con el objetivo de recuperar al menos una posición, me sentía fuerte y sabía que en este dia es una bici muy rápida y relativamente sencilla, así que si me iba a arriesgar hoy era el dia. La emoción pasó muy pronto, todavía no llevaba ni 10K cuando mi tubular trasero explotó, literal.

Me dió un poco de coraje, pero traté de tomarlo con calma, por la forma en la que tronó era seguro que la pinchadura era muy grande y no había forma de que se fuera a sellar solo con el líquido que traía, asi que directamente procedimos al cambio de rueda, mi primer error fué no prestarle atención a las ruedas de refacción que traía y venían desinfladas, lo que debió ser un cambio rápido nos tomó poco mas de 5 minutos, incluso creo que alguien me pasó en ese momento, ni hablar, había que subirse y seguirle dando.

Realmente no recuerdo mucho de la ruta ese dia, quería simplemente llegar al retorno lo mas pronto posible, así que estaba enfocado en eso y me la llevé rápido y sin paradas adicionales ni complicaciones, cuando me di cuenta ya estaba casi coronando la bufa, y aunque si me di cuenta que muchos, los mejores nadadores, ya iban de regreso cuando yo apenas iba subiendo aún así iba con ganas de hacer chillar las piernas. Había pasado por demasiadas cosas este año para poder estár aqui y venía a divertirme, disfrutarlo y convertir cualquier coraje que pudiera tener en watts.

Mi crew venía super animado, poniendo buenas rolas en la subida y echando cotorreo, yo como me sentía super fresco sentí que subí bastante rápido y sin sufrir, o al menos era un sufrimiento “rico”.

Mi hermano es el único que ha sido mi crew en los 6 Ultras en los que he participado

El regreso de igual manera fué rápido y sin complicaciones, nutrición, hidratación y todo como estaba planeado, no recuerdo haber pasado a nadie, y para ese momento creo que ya me valía madres el lugar, el chip había cambiado, estaba ahi, haciendo lo que mas me gusta, rodeado de toda mi familia y conviviendo con la comunidad mas chingona de atletas que puedo conocer, uno nunca sabe si esto se puede repetir, así que preferí enfocarme en eso positivo y de paso, hacer un Ultra.

OHANA

Llegamos a Fresnillo, lo rodeamos para llegar a la recta final, a lo lejos pude ver la meta, va a sonar romántico y ridículo, pero sentí “chido”, no se como explicarlo, pero no se sentía como cuando llegas a alguna meta X de una carrera, me sentía en paz, como hace mucho, muchísimo no me sentía, y eso lo vale todo.

Casual disfrutando la estirada

Tuve tiempo de convivir con los demás atletas, tomar un masaje de recuperación y regresar con calma al hotel para cenar y preparar todo para el dia siguiente, creo que tanto para mi familia como para mi habia sido un día muy relajado y a la vez sabíamos que esta tranqulidad había terminado y ahora si , por más relax que quisiera irme y mas zen que pudiera estar, los dos dias siguientes me esperaban tremendas putizas que aunque las disfruto mucho y ya las conozco, no dejan de imponerme bastante respeto.

Tocaba descansar, porque el ultra estaba por comenzar.

#VidaUltra

ULTRAMX355 Dia 3

Ya pasó prácticamente un mes, el trabajo, las ocupaciones diarias y proyectos nuevos que me absorben no me habían permitido darme el tiempo de redactar estas lineas. Para mi lo mas importante era transmitir la escencia del Ultra, lo cuál pude hacer en el post anterior, el hecho de contar mi historia y como viví el dia de cierre de esta competencia habla más de mi y pues al final no es tan importante. Tanto así que solo 2 personas me han preguntado por esta publicación, así que por respeto a ustedes que me leen y para dar por terminada esta reseña, vamos a ello.

El dia 3 generalmente suele ser un día que me inspira mucho respeto, creo que es el dia en donde mas gente he visto sufrir y quebrarse, donde mas lágrimas se generan y ¿porqué no decirlo? donde muchos se lesionan, en el afán de terminar la competencia y superar el reto deciden llevar su cuerpo mas allá del dolor sin importar que conscientemente sepamos que esto implicará faltarnos un poco el respeto por unos segundos de ego incontrolable.

El hecho de saber que correría 30 km menos de lo “normal” me hacía sentir un poco mas seguro y con la confianza de arriesgarlo todo, nadie lo sabía, pero unas semanas antes en un entrenamiento pisé la rama de un árbol y eso me generó una lesión de fascitis/tendón de aquiles que aunque era mínima y no me afectaba hasta el momento a la hora de correr, mi cuerpo se encargaba de recordarme ese malestar ocasionalmente, quizás para pedirme que no lo hiciera sufrir, pobre iluso.

Adicional a esto tenía encima la presion de saber que el calor, la humedad y yo no somos precisamente buenos amigos, digamos que sabemos que nos caemos mal pero nos hemos aprendido a tolerar, y pues ya después de 2 dias de estar viéndonos frente a frente, sabía que hoy no habría tregua, era todo o nada y con esa actitud salí a a linea de arranque. Confieso que tenía miedo, mucho mas del normal, no se si sea cuestión psicológica o mi cuerpo realmente tiene un problema térmico pero nada me hace sufrir más que el calor húmedo y sabía que estaba a punto de meterme al mismísimo temazcal del infierno.

Llegó la hora del arranque y todos seguiamos entre pláticas fotos y risas nerviosas, cada minuto era valioso para mi, entre mas pudiera ganarle al sol y al calor menos sería la tortura, no veía la hora en la que se diera el disparo de salida y esos pocos minutos de retraso se me hicieron eternos.

Por fin, arrancamos, no llevaba ni 100 metros cuando podía sentir que el aire que se supone que te da de frente en una carrera y te refresca no existía, Cozumel ya estaba poniéndose cachondito y eso que los rayos del sol apenas y se veían entre las calles del centro de la ciudad.

Arrancando

¿Mi estrategia? -No te midas en el arranque y chíngate todo lo que traigas-

Jamás recomendaría esto y yo mismo jamás lo haría en otras circunstancias, sé que siempre me funciona bien ir de menos a más, sin embargo sabía que el enfrentarme al calor era inevitable y en esta ocasión mi enfoque era en avanzar lo más que se pudiera hasta que el sol hiciera de las suyas. Si arrancaba lento de igual manera el sol me iba a joder y estaría mas lejos del final, así que si podía aguantar al menos 25 km a un ritmo 2-3 fuerte y con un buen tiempo, ya los otros 25 los podría sacar aunque fuera arrastrándome, no era la intención pero prefería dejar ese colchón.

Arranqué en un ritmo que yo sentía cómodo pero mas rápido de lo que lo haría en circunstancias normales, tan así que delante de mi solamente iba Luis, quien era un gran corredor y quedó en 2 lugar general y a mi lado a Jorge, quien fué el campeón indiscutible de la competencia, ya el poder ir a su ritmo sintiéndome “cómodo” me daba confianza y solo esperaba poder aguantar así al menos 2 vueltas.

La primera sin problema se pudo, incluso se me hizo muy rápida, sin embargo apenas comenzaba la segunda cuando el calor ya empezaba a subir y el sol ya comenzaba a subir y a pegar de mi lado derecho, recuerdo perfectamente como lo sentía cada que me daba de lleno y no había un edificio o palmera que ayudara a dar sombra.

A pesar de la incomodidad, la 2a vuelta aún así se logró sin mayor dificultad y de ir en 2o ya había perdido unos 3 lugares, lo cuál creo que era un buen indicador de que todos aún íbamos “parejos”.

Muriendo de calor

Apenas comenzaba la 3a vuelta cuando ya jalar aire me costaba trabajo, esa sensación de querer respirar profundo y sentir caliente el aire que entra a tus pulmones me desagrada mucho y en este momento ya era constante. Fué en este momento en el que comencé a enfriarme en cada abastecimiento, no podía permitirme llegar al golpe de calor, así que desde el 1er abastecimiento me dí un baño completo de agua helada, hidratación a full, hielos en la gorra y a darle hasta el siguiente. A esa hora del dia todavía la brisa en conjunto con la ropa mojada ayudaba a refrescar y duraba al menos un par de minutos con la sensación de frio, si lograba mantener esta sensacion de puesto en puesto no sería tan dificil la carrera como imaginé al principio.

Todavía esa 3er ida la pude sacar relativamente bien, sin embargo fué en retorno donde sentí el primer bajón, el calor y el cansancio se juntaron en un mismo momento y después del baño de agua helada me costó trabajo volver a correr y tuve que caminar por primera vez, fueron solo un par de minutos pero suficiente para que mas competidores comenzaran a pasarme. Al menos había logrado mantenerme en “mood competencia” durante 30 Km. ya los 20 que faltaban serían en piloto automático y hasta donde diera el cuerpo.

Siempre hay tiemo para bailar thriller a pesar del cansancio

El regreso de esa 3a vuelta fué dificil, el calor ya me estaba tratando muy mal y además comenzaba a sentir dolor en el tendón de aquiles, no lo había sentido hasta ese momento, pero creo que el hecho de estarme mojando tanto hizo que me ampollara y eso a su vez me hizo correr apoyando mal para compenar la incomodidad, y si le sumamos que ya venía medio tocado de ese pie, pues fué una receta para el caos que ni mandada a hacer.

A pesar de que ya venía medio madreado todavía llegue al retorno para comenzar la última vuelta con bastante actitud para pasarla bien, si de por si ya estaba sufriendo lo menos que podía hacer era poner buena cara, darme el lujo de sufrir en serio y disfrutar cada punzada de dolor, cada respiro de aire caliente y cada segundo de masoquismo puro y legítimo. Una dosis más de #VidaUltra a este cuerpo magullado.

Esta última vuelta fué una verdadera gozada, si, sufrí un chingo, cada paso me dolía mas el tendón, el sol estaba en su punto mas alto y no había ninguna sombra en la cual esconderse ni un segundo de él y aunque de piernas y de condición todavía tenía para continuar por horas, la insolación ya hacía que la cabeza me comenzara a traicionar, sabía que era imposible desertar ya que de hacerlo, de cualquiera manera tenía que cumplir con toda la ruta caminando para llegar a la meta, así que solo era cuestión de si seguir intentando correr, aunque sea por tramos, o definitivamente tiraba la toalla y caminaba los últimos kilómetros. Al final pude continuar caminando y corriendo intermitentemente, en ocasiones platicando con otros atletas y buscando siempre el próximo abastecimiento para poder refrescarme un poco y seguir avanzando.

Por fin estaba a menos de 1km de la meta, el dolor del tendón ya era molesto, pero y no importaba, aunque fué en ese momento que voltee a ver mi pie y mi tobillo ya estaba muy inflamado, el dolor no era tanto para como se veía, pero ya sabía que solo venía un periodo de recuperación, este Ultra ya lo tenía en la bolsa.

Pude trotar los últimos metros e incluso bajar el ritmo ya que venía solo unos metros atras de Lore y la ventaja de estos Ultras es que cada uno de nosotros puede tener una entrada triunfal individual y hasta con música personalizada, y quería que ella tuviera la suya sin prisas.

Por fin llegué a la meta y creo que nunca había disfrutado tanto un cruce, era una sensación rara, porque todavía tenía energía para continuar mucho más tiempo, pero al mismo tiempo estaba destrozado, tomé el listón y lo disfruté como pocas cosas se difrutan en la vida.

Fué raro, porque en lugar de que la música sonara, todos guardaron silencio, no sabía que pasaba, como si mi llegada les hubiera dado hueva o me estuvieran haciendo la ley del hielo. Ya después se acercó Van a darme el teléfono y era Anahi, que en esta ocasión, por primera vez, no pudo acompañarme, encontró la manera de estar ,como siempre, a mi lado en la meta. Neta que no sé que hice bien en otra vida para merecérmela. (Si estás leyendo esto, te amo un chingo).

Another one bites the dust

Después de hablar con ella y con mis hijos, por fin me doy cuenta de que una vez más se logró el objetivo, terminar una carrera que moría de ganas por hacer y que a pesar de que estuve a punto de ni siquiera arrancarla, el universo me dió la oportunidad de, nuevamente, tener 3 dias para vaciarme totalmente de cualquier excusa que tuviera y llenarme de esa energía pura que solo el esfuerzo físico y el amor por hacer lo que te apasiona te puede dar.

#VidaUltra

Mike

UltraMX355 dia 2.5

“I get by with a little help from my friends…” -Lenon-

Suelo escribir y leer muchas reseñas relacionadas con el triatlón, además de que es algo que disfruto, es inevitable por obvias razones. Algo que comunmente noto es que muchos de los atletas van(mos) tan metidos en lo nuestro y quizás por el saber que estás pagando por algo, no notas la enorme cantidad de trabajo y esfuerzo que hay detrás de cada evento, por pequeño o grande que sea.

Por suerte (y por metiche) he tenido la gran fortuna de conocer todo lo que hay detrás de la organización de algunos eventos, principalmente en los de la marca UltraMX, desde el 1er año, un evento que nació como un gigantesco sueño en la cabeza de 2 chamacos (con todo respeto) y que con puras ganas y una pasión desmedida por este hermoso deporte han logrado escalar a lo que hoy ya es un evento conocido internacionalmente.

Gracias a esto me he vuelto muy sensible de poder observar y entender el trabajo que cada una de las personas que hacen que a nosotros como atletas no nos falte nada, he podido entender que siempre, sin importar el tamaño del evento habrá errores, porque hay seres humanos tan imperfectos como uno mismo y que habrá “milagros” realizados por el staff y los voluntarios para satisfacer nuestros berriches que generalmente serán ignorados y pasados por alto.

Este UltraM355 no fué la excepción, tuve la suerte de que nuevamente me permitieran involucrarme un poco detrás de bastidores y al día de hoy no dejo de estar sorprendido del gran trabajo, casi sobre humano, que realizó todo el staff para sacar adelante este evento con todo tipo de recursos extremadamente limitados, en el que las responsabilidades eran cruzadas ya que todos hacían mas del 300% de tus actividades por el puro compromiso de hacer que nuestra experiencia como atletas fuera excepcional.

Quiero agradecer a Susy que con sus manos mágicas durante 3 dias se dividió en 100 para atender los calambres, contracturas y achaques de mas de 20 atletas para poder tener un 100% de finishers. Ustedes quizás no lo notan, pero estoy seguro que muy pocos podrian aguantar a mas tantos atletas cansados y quejumbrosos 3 dias seguidos, eso requiere talento y Susy lo tiene.

Erik Vidal, Juanito Project, y Eduardo Badillo que aunque sé que tenían responsabilidades específicas, dieron mucho más, durmiendo muy pocas horas al dia para garantizar que toda la logística, toma de tiempos, abastecimientos, apoyo en ruta, fotos, video, special needs y 100 cosas mas salieran como se esperaba, y en la gran mayoría, lograron mucho más.

Los voluntarios son piezas clave que pocos valoran y que sin su apoyo prácticamente ningún evento existiría, niños y adultos que aguantan muchas horas bajo el sol, siempre con una sonrisa y la actitud al 100% y un compromiso total para que los atletas no desfallezcamos en el intento, Quiero dar un agradecimiento especial a Oswaldo, Vadí y Sam, quienes durante los 3 dias mostraron una disposición tal que hoy estoy seguro que sin ellos no hubiera podido terminar, mas allá del agua helada y hielos que siempre tenían listos para mis empapadas constantes para calmar el calor, eran sus palabras de ánimo y sus miradas de admiración las que no me permitián defraudarlos, se la super rifaron.

Y quienes al final lograron armar toda esta orquesta para que nos tocara el mejor son, Van Sanchez, Cesar Lopez y Judith Rojas, los directores de carrera, esos “chamacos” soñadores que siguen rompiendo esquemas y demostrando que no hay herramienta mas grande ni recurso mas efectivo que el amor desmedido por lo que haces. Son dignos de admiración, ya quisiéramos muchos emprendedores tener ese nivel de talento y sobre todo, haberlo desarollado a esa corta edad.

Creo que cualquier reconocimiento que se pueda hacer a todo este equipo se queda corto, pero si tu formas parte de él y lees esto quiero agradecerte por brindarme una de las mejores experiencias de mi vida, lleno de recuerdos que dificilmente serán reemplazados, ya que ayudaste a crear la 1a generación de atletas UltraMX355, y no importa lo que pase más adelante, esto ya hizo historia.

¡Gracias!

MIKE

#VidaUltra

Cierra el ciclo / Abre el ciclo

Pues si, inevitáblemente el año llega a su fin , es momento de decir adios, arrivederci, tschüss, sayonara y hacer todos los cierres que necesitemos en nuestra vida, continuar con los que no se rigen precisamente por el calendario gregoriano y lo mas importante, prepararnos para dar inicio a nuevas etapas.

Uno de los principales cierres a los que llego es a lo que fué un Ultra mas en mi vida, los que me conocen saben que para mi este evento es mucho más que una carrera en mi calendario, es una carrera que lleva una parte importante de mi ya que estoy involucrado y comprometido de diferentes maneras, y una de las principales es en la producción del video documental de la carrera, el cuál es igual o más difícil como la carrera misma.

Para los que no sepan, la producción de videos es algo que me apasiona y formo parte de una casa productora que, si bien le hace a todo, lo que nos apasiona son los videos deportivos, y justo este evento se ha convertido en la cereza del pastel año tras año. Para crear algo asi se requiere de la colaboración de grandes artistas visuales (Jorge Ozorno, Hugo Damián, Eduardo Badillo y Bertín Garcia) quienes bajo la dirección de Jorge logran una obra maestra que transmite todo lo que los atletas viven (vivimos) durante esos 3 dias.

Y es justo con el lanzamiento de este video que se cierra el ciclo Ultra de cada año, después de meses de entrenamiento, de planear la carrera y todo lo que me corresponde detrás de ella, llega el momento de competir, y a su vez ayudar en lo que se puede para la creación de este documental, que después de varias semanas más, por fin sale a la luz para terminar con todo lo correspondiente a este año, y a su vez, comenzar a planear todo lo nuevo para el siguiente.

Sin mas por el momento, y si es que no lo han visto, quiero compartir con ustedes el video de la edición 2018 del UltraMX515.

#VidaUltra

El video mas esperado del año

Depresión post ultra

Ya pasaron 3 semanas de que se cruzó esa meta, la reseña está lista y aún estoy preparando el video, pero a final de cuentas la carrera ya terminó y es hora de enfocar la mente en lo que sigue… ¿Y que sigue?

Si bien uno de los efectos después de una competencia tan demandante y que te lleva al límite como un Ultra es entrar en un periodo de “depresión”, es totalmente válido y necesario el tomar un periodo de descanso físico y mental para terminar de asimilar la vivencia y realmente darnos el gusto de disfrutar el logro, pero es importante controlar que ese descanso no se convierta en un abandono de uno mismo.

Una persona que se enfrenta a este tipo de retos es muy probablemente alguien con una personalidad tipo A, por lo que el sentido de urgencia y el inminente deseo inmediato de pensar “que sigue?” es inevitable y es justo eso lo que lo lleva a buscar cada vez más, en pocas palabras tendemos a ser personas con un comportamiento adictivo y no es para menos con las altas dosis de adrenalina y endorfinas que nos ganamos después de una severa chinga como un Ultra.

Llevas meses entrenando, rascándole minutos al dia para poder cumplir con tu plan, y una vez que lo logras sueles tener tanto tiempo libre que no sabes ni que hacer con él, y es en este periodo donde tu mente comienza a divagar y puede surgir la famosa depresión post competencia, la cuál, si no es sustituida por un nuevo reto, sin importar el tiempo que tome cumplirlo, te puede llevar al lado obscuro, que es justo el estilo de vida opuesto al que viviste durante meses, ahora te puedes convertir en una persona adicta a los malos hábitos, mala alimentación y sedentarismo extremo.

Suena dramático, pero si vives en este mundo del deporte y te pones a pensar, seguramente hay alguien que conoces que dio este radical cambio en su vida, y después de alguna competencia exigente como un ultramaratón o un ironman se tomaron un periodo de descanso que lleva años y no parece tener fin. Bicicletas llenas de polvo u oxidadas, pantalones de tallas cada vez mas grandes y una continua promesa de que iniciando el próximo mes “regresa” a entrenar son características comunes en atletas con este problema.

Afortunádamente, al dia de hoy, este no es mi caso, todo lo contrario, como lo dije en un post anterior, mi “carrera” de atleta es un plan a largo plazo que apenas comienza, todo lo que he hecho forma parte de una base de preparación para retos mas agresivos que quisiera completar en unos años. Soy consciente de que en ésta época de mi vida, siendo emprendedor con un negocio que me requiere de tiempo completo, una familia con hijos pequeños que requieren mi atencion y un comportamiento obsesivo de participar en todos los proyectos que me son posibles, el tiempo que me queda para ser atleta es únicamente el suficiente para permanecer siendo un entusiasta aprendiz de la resistencia.

Por lo pronto, para 2019 ya tengo un objetivo definido, inscrito ya estoy y le traigo tantas ganas que ni siquiera tuve un periodo de descanso total, quizás me tome unos dias en este fin de año, pero la idea es mantenerme activo para seguir con el “vuelito” que traigo y que sea mas fácil comenzar el entrenamiento para el reto tan demandante que me espera y del que prónto les hablaré.

Me tomó varios años y varios ultras el llevar mi cuerpo y mi mente a este punto en el que realmente disfruto cada instante de algo que en un inicio parecía demandante y es por eso que ahora me siento con la confianza de subir el nivel sin temor de perder el gusto o dañar a mi cuerpo. Lo cuál siempre será mi recomendación #1 como entrenador, haz las cosas por gusto, se trata de disfrutarlo, ten paciencia y aprende de ti mismo.

¿Y tú has vivido alguna depresión post competencia?

#VIDAULTRA

Mike

UltraMX515 2018 Episodio 3

Afortunadamente el dia 2 terminó mucho mejor de lo esperado, no, el tiempo no era ni cercano a mi mejor tiempo, pero la diferencia es que terminé entero y con el ánimo hasta el cielo, será que no me excedí en la bici (mas bien me la llevé super relax), que por fin pude ver a mis hijos recibiéndome en la meta o simplemente que he tenido tantas dificultades rondando mi cabeza en los últimos meses que ésto realmente eran como vacaciones para mi. Probablemente la suma de todo.

Terminé la rodada y todavía tuvimos muy buen tiempo para ir a cenar unas gordas y grasosas hamburguesas que se me habían antojado un dia antes, en fin que necesitabac calorias y se iban a digerir sin problema, compramos los víveres para el dia que faltaba y de paso comencé a empacar la bici y lo que pude adelantar, ya que el lunes salíamos a las 6 am y prefería sacrificar un poco de tiempo esta misma noche que después de correr un doble maratón, además como al dia siguiente era la cena de premiación, de por si ya tendría menos tiempo disponible.

En cuanto pude me fuí a dormir, tenía la ventaja que con el cambio de horario tendría una hora mas para dormir y quería aprovecharla, ya que de cualquier manera el arranque es muy temprano y es un dia que requiere tener un poco mas de cabeza desde el inicio.

Suena el despertador y despierto bastante animado, algo muy raro, en todas mis experiencias previas el momento mas dificil del dia 3 es levantarse de la cama y en esta ocasión ni siquiera tengo ganas de seguir durmiendo, mas bien ya me urgía que comenzara la carrera, no se si porque ya quería que terminara todo o porque realmente después de todos estos años mi cuerpo y mente al fin están adquiriendo la madurez para este tipo de pruebas, siempre he dicho que mi “carrera” como atleta de ultradistancia es un plan a largo plazo y hasta ahora todo ha sido aprendizaje y adaptación, amo tanto esto que quiero hacerlo hasta que sea un anciano, así que no tengo prisa, mi prioridad es cuidar mi cuerpo y que mi mente aprenda a disfrutar todo el proceso, y creo que estoy llegando al punto donde podemos subirle 2 rayitas a este desmadre.

Me preparo en chinga y ya que casi todo está listo, oh sorpresa, olvidé mi playera con la que iba a correr, de hecho, no llevaba ninguna playera para correr, afortunádamente mi hermano llevaba la playera de crew que había utilizado el año anterior y me hace el paro, la verdad había pasado por mi mente correr los primeros kilómetros con una playera cualquiera de algodón y cuando comenzara el calor correr sin playera, pero creo que el cuerpo de perro callejero que tengo ahorita no iba a ser atractivo a la vista así que opté por el plan A. ¡Playera Ultra 2017, huaraches y actitud listos, no necesito mas!

¡Estámos listos!

Llegamos a la zona de arranque, siento una mezcla de adrenalina y miedo que me pone chido, esa droga tan adictiva que espero por meses para poder sentir corre por primera vez en mi cuerpo en todo el fin de semana. Me despido de Anahi a quien no veré junto con los chamacos hasta los kilómetros finales de la carrera, me pongo el chip mental de corredor y me voy a la linea de arranque, estoy listo.

Creo que no recuerdo bien el arranque, pero recuerdo perfecto el ir saliendo de Fresnillo, un año antes arranqué a tope y desde los primeros kilómetros iba a la punta, en esta ocasión nuevamente controlo ese ímpetu y dejo que todos los punteros se vayan para poder enfocarme en mi ritmo, afortunádamente me emparejo con Beto y Carlos que traen exactamente el mismo ritmo que yo y nos vamos juntos echando el chisme, que si el ultra, que si el deca, que la bufa, que la fregada, nos vamos casi 21 km juntos y pues al menos a mi se me van en chinga, los siento como si me hubiera echado un 5k color run. Llega el momento en el que me toca mi primer alimento “fuerte” y el estar comiendo me hace perder un poco el ritmo que traía con ellos y me quedó unos metros atrás, me esfuerzo por alcanzarlos nuevamente pero siento que me estoy saliendo de mi zona y prefiero seguirme solo, a final de cuentas esto iba a pasar en algún momento y pues ya puedo irme solo con mis demonios.

Los 3 ultras

Voy poca madre, tanto que no lo puedo creer, me siento tan sobrado que me dan ganas de meterle pero a la vez me controlo porque se que el regreso es donde se pone cabrón y ahi es donde me va a servir ese punch mientras me dure, traía un ritmo para llegar al maratón en 4 horas y aunque estoy chido prefiero bajarle un poco, me voy cotorreando con mi crew que por tramos me empiezan a acompañar, la neta es que en estos 3 dias se la han rifado como los grandes, mis hermanos ya tienen toda la experiencia y me conocen, pero es la primera vez que nos acompaña mi cuñado Edgar y la verdad es que también hizo un trabajo extraordinario, llevaba el control de mi alimentación al pie de la letra y aunque no es corredor pues también se baja por tramos a hacerla de pacer. 

Comienzan a pasar los primeros atletas de regreso y veo que los lugares no van como yo esperaba, ni van tan lejos de mi, pero sin duda traen un ritmo impresionanti, ¿como puede alguien correr a ese ritmo después de un maratón? Ya estoy a un par de km del retorno cuando me doy cuenta que unos metros atrás traigo al Roro atacando cual Keniano, el duelo de titanes continúa y se pone cardiaco porque ya solo falta un maratón para definir quien será el ultramamador mas chinguetas de este duo y pues toca sacar el colmillo. 

Mi hermano rifándosela con todo y brazo roto.

Veo que Roro también viene fresco y que incluso se quiere echar un sprint para botarme, pero nada de eso, lo agarré del hombro para que me jalara y pués ni me jaló y nomás me la mentó, seguimos hombro con hombro rumbo al primer maratón que ya se alcanza a ver, le digo que se vaya, que le dejo el triunfo del primer maratón y no lo acepta, me dice que nos vamos juntos, de pronto unos metros después vuelve a sprintear y pues como cuando le dije que se fuera no lo aceptó me vuelvo a “colgar” de el, creo que sus palabras fueron “hijo de tu rechingada…” y la neta me cagué de risa y Charlie que en ese momento iba corriendo conmigo también. Al final si llegamos juntos, casi de la mano al primer maratón cuando me dice que el se va detener a cambiarse de tenis, comer y peinarse, porque si de vanidad hablamos absolutamente nadie se la mata.

Roro al ataque

Doy la vuelta en U sin parar y pues como no sé cuanto tiempo piensa detenerse utilizo el “duelo de titanes” como pretexto para apretar un poco más en lo que me alcanza. Le digo que mi crew que mi objetivo es acelerar y seguir así al menos hasta llegar a las 6 horas de carrera, sé que puedo hacerlo sin bronca y mientras mas kilómetros sume en ese tiempo ya el resto será relativamente fácil, mientras pueda caminar podré terminar.

Sigo avanzando, atravieso de vuelta el pueblito que indica que indica el comienzo de esa carretera larga e interminable de regreso a fresnillo, en este tramo logro pasar un par de atletas, sigo sin creer lo bien que me siento y aunque mi ritmo ya no es el mejor sigue siendo bastante aceptable tomado en cuenta que ya vamos en un falso plano y que de repente incluye subidas mas pesadas que conforme aumentan los kilómetros aumentan de inclinación y distancia.

Mi hermana de Pacer

Llegan las 6 horas y realmente no puedo creer lo fuerte y motivado que me siento, me entra un chip muy diferente al que estoy acostumbrado y mi objetivo cambia a no dejar de correr hasta cruzar la meta, mi crew se pone la camiseta y me ayudan para que esto suceda, llevan mi nutrición al tiro, comienzan a poner musica “de mis tiempos” que me tiene prendido por un buen rato, Gaby que tampoco corre mucho se baja un buen rato a correr a mi lado, igual Edgar está super al pendiente de mi alimentación y mi hermano ni se diga, con todo y brazo roto aprovecha cada que puede para correr conmigo y además de grabar y tomar fotos.

Show de disfraces para el cotorreo

Cabe resaltar que como un año atrás llevábamos una botarga de dinosaurio que causó sensación, este año hubo un poco mas de creativdad y llevaban disfraces y máscaras que ayudaban a distraer y tener un gran recuerdo.

Solo faltan 21K

Por fin pasé la marca del medio maratón y casi lloro de felicidad por lo bien que me sentía, un año atrás en ese momento tuve que detenerme por un masaje, y en pocas palabras fué donde la carrera se convirtió en un martirio, sin embargo en esta ocasión pasé la zona de largo, creo que durante unos minutos incluso aceleré el paso, no voy a negar que para estas alturas las piernas ya comenzaban a cansarse y sentía algo de carga en las pantorrillas y t ambos tendonres de aquiles, pero no quiero detenerme, me mentalizo para soportar y empiezo a pedir todo el “chocho” que me pudiera ayudar, no suelo tomar nada fuera de la nutrición normal, pero ahora si le entro al redbull, gel de cafeína y hasta paracetamol, (lo sé, soy todo un junkie), el tiempo me pasa volando, me doy cuenta de esto cuando me dicen que en media hora se van a adelantar para ir a recoger a Anahi y a los niños para terminar todos juntos, y les digo que están locos que es muy pronto, y cual va siendo mi sorpresa que en realidad ya me estaba acercando a Plateros, que es la entrada a Fresnillo.

Como sé que entrando a Fresnillo hay una subida bastante ruda les digo que en ese tramo seguramente voy a caminar y que solo me dejen una botella con electrolitos para que se puedan ir por mi porra que me muero por ver. Nos separamos y veo de frente esa pinche subida que recuerdo con odio. Me decido a no dejarme vencer y voy a subir trotando hasta donde pueda, subo mas de la mitad hasta que las pantorrillas me queman y me pongo un límite de 30 pasos a ritmo rápido para recuperarme, los cuento obsesivamente y comienzo a trotar nuevamente, casi llego a la parte mas alta y las pantorrillas otra vez gritan, camino nuevamente, ahora son 50 pasos hasta llegar a la parte mas alta. Volteo hacia atrás y veo que vengo totalmente solo, nadie viene detrás de mi lo suficientemente cerca como para que pueda alcanzarme en los kilómetros que faltan, muy a lo lejos veo a un atleta delante de mi que va caminando, mas adelante lo alcancé y vi que era Beto, quien venía bien, pero cuando le digo que se pegue conmigo me dice que las piernas ya no le daban más, le dejo la mejor de las vibras y sigo adelante, empieza otra subida, un poco mas leve y es ahi donde escucho gritos de mi porra, ¡ya llegaron!

Aguantando vara

Estamos como a 5 km de la meta, vengo motivado a madres, me emociono de verlos y comienzan a correr conmigo, llegamos por fin a cruzar el puente que indica que ya estamos dentro de la ciudad y que solo un par de kilómetros me separan de la meta, una moto nos empieza a guiar y parar el tráfico, acelero lo mas que puedo, pero las piernas ya no están como para sprintear, asi que me detengo unos segundos para recuperar el ritmo y poder seguir como iba, me imagino la meta y vuelvo a correr, vienen todos conmigo, hay gente en la ciudad que echa porras y carros que pasan por un lado tocan el claxon y gritan para apoyar, me prendo nuevamente y comienzo a acelerar, vengo con el corazón en llamas, quiero gritar, llorar, reirme, de todo, neta que me siento como si estuviera por ganar los juegos olímipicos.

Falta un km cuando veo a lo lejos a otro atleta, lo alcanzo y veo que es Carlos, justo los 2 atletas con los que comencé me los vuelvo a encontrar en la recta final, le digo también que se pegue pero cuando volteo veo que no aceleró, me dice la moto que estamos a nada de llegar, que topando con pared vuelta a la izquierda y ya estaría a 2 cuadras de la meta, me entra un rush, la última reserva que viene de lo mas profundo de mi, me siento increíble y ya la vez siento que ya  no puedo mas, creo que por un segundo vi borroso, pero no iba a dejar que esto terminara en drama, asi que acelero, o al menos eso siento, y le digo a mi crew que se adelante ya a la meta a esperarme, traían mascaras y queríamos llegar como si me persiguieran, todo un show para el mame, al final creo que ni salió pero la verdad yo estaba super emocionado de entrar con todos ellos y sobre todo con mis hijos, al pobre de Killian lo traia como balón de americano todo sangoloteado y a Fabianna le digo que ella sea la que tome el listón. 

Se acabó

5 metros, 4…3… 2…1… todo ha terminado.

Recuerdo la llegada como en cámara lenta, escucho las porras y los gritos de todos, pero muy lejanos, sin lograr distinguir con claridad nada de lo que dicen, veo a mi hija que también se ve como emocionada y confundida, aunque es la 2a vez que me acompaña en una meta de Ultra, es la primera vez que tiene realmente conciencia de lo que pasa y creo que incluso se espanta de ver mi cara, quizás me veo muy madreado. Me ayudan a cargar a mi hijo y creo que es en ese momento donde tengo ese segundo de profunda paz, ese segundo que tanto había anhelado, en el que todos los problemas desaparecen y prácticamente todo se detiene. Sigo escuchando todo lejano y la vista se me nubla, sigo con una oleada de emociones que terminan cuando sin controlarlo rompo en llanto. 

Me siento totalmente devastado y a la vez increíblemente pleno, son estos momentos los que me llenan el alma y me motivan a soportar todo. 

Mi todo

Doy un par de pasos, todo comienza a regresar y lo primero que veo es a Anahi, como siempre frente a mi, aguantándome, motivándome y sobre todo amándome como si lo mereciera, la abrazo con toda mi fuerza y vivo ese instante como si fuera el último, estoy muy feliz aunque creo que no puedo transmitirlo, mi cuerpo está en otro plano de energía y quisiera quedarme para siempre en ese lugar.

Completamente vacio y a la vez completamente pleno.

Poco a poco vuelvo en mi, vuelve el sonido, vuelve la vista y vuelve a funcionar mi cuerpo. Me siento como una super estrella, la gente se me acerca y me doy cuenta de lo afortunado que soy y la vibra tan chingona que recibo de tanta gente aún sin conocer a muchos, y sin ninguna razón para merecerlo. 

He vivido los 3 dias mas chingones de mi vida, y los he cerrado con broche de oro, rodeado de la gente que mas amo y con un nivel de autorealización para el que no existen palabras con el que lo pueda describir. 

Mike

#VidaUltra

Sin ellos no soy nada.

Crónicas de Ultradistancia pt.3

Si, el diá 2 fue complicado, pero en definitiva, una de las cosas que mas disfruto en la vida es andar en bicicleta, así que no importa el dolor, el sufrimiento o el cansancio que me genere, siempre deja una sonrisa en mi cara y una satisfacción gigantesca el terminar una rodada.

Esta no fue la excepción, dolió y tuvo un final algo dramático, sin embargo al llegar a la meta fué como si nada hubiera pasado, la adrenalina y las endorfinas me inundaron una vez mas y a pesar del cansancio me sentía vivo y decidido a terminar un ultra mas con la mejor actitud.

Después de una merecida cena con mi crew pasamos a la parte mas dolorosa, el masaje. Este dia lo necesitaba, mi cuerpo gritaba por relajar el cuello que sentía hecho nudos. Mi mamá siempre me ha ayudado en eso y sabe lo que debe hacer, aunque sea muy doloroso se que lo hace porque me quiere, por lo que sabía que me esperaba uno de los masajes mas dolorosos de mi vida…y así fue.

Mi cuello y mi espalda estaban contracturados como nunca lo habían estado, el simple hecho de tocarme me generaba un dolor agonizante y cada que se enfocaba en “deshacer un nudo” tenía que concentrarme para no gritar y no llorar (mas de lo que ya lo hacía), hasta que poco a poco sentí como todo volvía a su lugar y logré relajarme. Fué en ese momento que creció nuevamente mi confianza y supe que aunque el dia 3 iba a ser difícil como siempre, el cuello no iba a influir para nada.

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Como el preparar todo para el dia 3 es relativamente mas sencillo, rápidamente quedó todo listo, logré conciliar el sueño rápidamente sabiendo que dentro de 24 horas todo habría terminado.

Dia 3

Una vez mas me desperté antes de que el despertador sonara, me sentía descansado y emocionado de lo que venía. Creo que me conozco bien corriendo largas distancias y en esta ocasión quería que fuera diferente, quería disfrutarlo durante todo el trayecto y controlarme para poder “correr” los 84 km. Sabía que el reto iba a ser grande, pero estaba decidido a dar lo mejor de mi, arriesgarlo todo hasta que el cuerpo no diera mas.

Llegué a la zona de arranque y ya había un par de atletas calentando, sabía que tendría mucho tiempo para calentar durante la carrera, así que solo caminé por la zona, saludando a otros atletas y esperando el momento del arranque. Como siempre, este momento llegó muy rápidamente, cuando menos me di cuenta ya estabamos a 3 minutos en el arco de salida, y fué todo muy acelerado, faltaba menos de 1 minuto y había atletas que aún no llegaban. El conteo comenzó y de pronto ya estábamos todos ahi, 3, 2 1. Arranca el doble maratón.

Apenas arrancamos me di cuenta de lo bien que me sentía, las piernas sueltas, el ritmo cómodo y la mente en calma. Llegamos al 1er kilómetro y me di cuenta que iba con el grupo puntero, lo cual nunca había pasado y me dio miedo así que bajé un poco el ritmo, pero en realidad mi ritmo cómodo era al que iba.

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No quería estar al frente, quería que alguien “atacara” y poder dejar de preocuparme por el ritmo, sabía que no era el mas rápido y el hecho de estar en esa posición era preocupante porque significaba que podía estarme “quemando” demasiado pronto, pero cada que bajaba el ritmo me sentía incómodo y automáticamente volvía al ritmo que traía. Cuando menos me di cuenta llegué al km 5 y al mirar atrás vi que me había separado de todos, afortunadamente comenzaron algunas subidas y creí que ahí es donde las cosas iban a volver a la normalidad y me pasarían pero no fué así. Seguía al frente y me comencé a estresar porque también comenzó a darme sed y mi crew lo veía a lo lejos sobre la carretera, sabía que en un par de km me alcanzarían y ya no se separarían de mi por el resto del dia, sin embargo en ese momento, sentía que la velocidad que llevaba y la falta de alimento eran una mala combinación.

Llegué al km.7 aproximadamente y entramos a Plateros, lo último de “civilización” durante los próximos 70 kilómetros, jamás había estado al frente y no había nadie que me guiara, fué entonces que una moto me alcanzó y me dirigió…hacia donde no era, llevaba aprox. 200 m en la dirección equivocada cuando me di cuenta, y fué justo en ese momento que mi crew me alcanzó y me avisó que iba mal, 2 atletas mas iban siguiéndome y al ver que regresé también lo hicieron, el grupo me había pasado y ellos iban en la dirección correcta. Si bien sabía que no iba a ganar y no quería estar hasta adelante, esta no había sido una forma agradable en la que mi deseo se cumplió. “Cuidado con lo que pides” pensé.

En fin, por fín volví al camino correcto y creo que me pasaron como 10 corredores. Me enfoqué en mantener el paso cómodo que traía y dejar de lado la frustración que traía, me tomó unos cuantos minutos pero poco a poco lo fuí logrando. Incluso recuperé algunos lugares, pero eso ya no importaba, mi objetivo a partir de este momento era mantener un ritmo constante y correr durante el resto de la carrera. Sabía los detalles de esa carretera y lo importante de controlarme durante el primer maratón, el cuál es muy engañoso ya que es cuesta abajo y con un clima bastante agradable. Así que lo único que tenía que hacer era disfrutar el paisaje, el tiempo con mi familia que iba a mi lado y absorber cada sensación que la experiencia me daba.

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Durante el trayecto tuve la oportunidad de platicar y conocer mejor a otros atletas, algunos me dejaron atrás en una sola pasada, y otros estuvimos alcanzándonos por ocasiones. Incluso tuve la compañía de Van, el director de la carrera por un par de kilómetros y tuve la oportunidad de agradecerle por tan magnífico evento.

El tiempo se me pasó muy rápido y cuando menos me di cuenta estábamos llegando a “La Salada” un muy pequeño pueblito el cual hay que atravesar antes de llegar al retorno del maratón. Hasta ese momento no había visto mi reloj en ningún momento, no sabía el tiempo, ni la distancia, ni el ritmo, había llegado ahí con puras sensaciones y así quería mantenerlo todo el dia si era posible.

Según recordaba, una vez atravesando el pueblo estábamos solo a un par de kilómetros del retorno, pero en esta ocasión ese retorno se me hizo eterno, fué mucho mas largo de lo que recordaba y comencé a desesperarme un poco. Me seguía sintiendo excelente, pero sabía que una vez llegando al km 42 el camino seria cuesta arriba y ya quería poder cambiar mi estado mental sabiendo que ya “iba de regreso”. Por fín ví a lo lejos el retorno y mi cuerpo y mi mente se tranquilizaron, había logrado llegar al maratón sintiéndome perfecto, a un ritmo constante, siguiendo la estrategia y con la confianza de que al menos podría mantenerme así durante otros 21 Km.

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El mejor equipo

En este momento fué cuando mi crew comenzó a acompañarme en algunos tramos, la verdad me es muy difícil el aceptar que corran a mi lado, se que lo hacen con toda la intención de apoyarme y compartir la experiencia conmigo, pero en el fondo me hace sentir culpable, siento que ellos no tienen porque sufrir el cansancio y exponerse al calor tan duro que hay. En otros eventos siempre les he pedido que se suban para no causarles molestias, pero en esta ocasión decidí agradecer la compañía, disfrutar y tratar de vivir la experiencia lo mejor posible.

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Siempre hay tiempo para divertirse

 

La pequeña pero constante cuesta y el cansancio me hicieron bajar un poco el ritmo, sin embargo me mantenía constante, el regreso a La Salada en esta ocasión lo sentí rápido y una vez que logré atravesar el pueblo supe que durante los próximos 30 km no vería mas que una carretera interminable y que mi mente y yo deberíamos estar totalmente conectados así que me propuse disfrutarlo.

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“Brothers, what we do in life… echoes in eternity.”

Llegué al km 60 y me seguía sintiendo bien, las piernas ya comenzaban a pesarme y para esas alturas ya varios me habían pasado, sin embargo eso nunca me importó, solo tenía que seguir adelante.

Faltando solo medio maratón para terminar tomé una decisión que hoy estoy seguro que me afectó, fué el detenerme para poder comer algo con calma, recibir un rápido masaje en las piernas y mojarme la cabeza con agua helada porque el calor ya lo sentía bastante fuerte. Fueron 5 min que en realidad me ayudaron y disfruté demasiado, sin embargo la sensación duró muy poco, no pasaron mas de 2 kilómetros cuando las piernas comenzaron a sentirse muy pesadas y el ritmo al que yo corría era el mismo al que mi crew caminaba a mi lado.

Ya había vivido esta experiencia el año pasado y sabía que cuanto mas rápido terminara sería mejor, así que me propuse correr estos últimos kilómetros en método “Galloway”, por lo que comence a correr 5 min por uno de descanso. Y funcionó bien durante un rato, sin embargo la sensación en las piernas se volvía cada vez mas pesada, fué ahi donde tomé una terrible decisión.

Siempre, sin importar la distancia he corrido con licras de compresión, y esta vez así era, así que decidí probar algo diferente (regla #1: nunca pruebes nada en competencia) bueno pues como si fuera un novato decidí quitarme las licras pensando que eso iba a liberar mi zancada y poder correr mejor los pocos kilómetros que faltaban. La libertad duró solo unos minutos, muy rápidamente comencé a sentir una incomodidad nueva en la entrepierna, y me di cuenta que me estaba rozando. Para cuando decidí aplicarme Skin Strong, fué demasiado tarde, el ardor fué espantoso, como una patada…en la entrepierna precisamente. Durante un buen rato no pude correr, ni caminar sin que sintiera toda “esa zona” arder.

Lo había hecho tan bien durante casi 70 km y fué ahí donde perdí el control y la concentración, comencé a gritar y mentar madres. Si, sabía que había sido mi error, pero en ese momento ya solo quería terminar, era un dolor terrible y desafortunadamente sabía que solo se agravaría, así que me agarré…la entrepierna (en sentido figurado, creo) y me armé de valor para comenzar a “correr”.

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Mis hermanos

Creo que fue lo mejor, a pesar del ardor que sentí al principio, una vez que me aguanté y comencé a correr pude sentir como el Skin Strong hacía efecto y el dolor se volvía mas soportable, así que tenía que seguir para ya poder terminar con la tortura.

Por fin volvimos a ver civilización, estábamos de vuelta en Fresnillo, aprox. 5 km me separaban de la meta, pero eso incluía 2 subidas de casi 500 m. imposibles de correr a esas alturas, así que lo tomé con calma y comencé a caminar la primera subida. Me costó mucho trabajo, pero ya faltaba menos, después de caminar-trotar el descenso, llegamos a la siguiente, fué ahí donde me encontré a una amiga, Andrea, quien venía corriendo desde la meta para recibir a los atletas que venían entrando. Después de contarle mi desventura, después de burlarse de mi, decidió ayudarme y se sumó a mi hermano como pacer para llegar al final.

Creo que en ese momento mis ánimos y los de mi crew después de 3 dias de carrera y de verme sufrir los últimos kilómetros ya estaban alterados, estába a solo 3 kilómetros o menos y la desesperación por llegar comenzaba a sentirse en todos nosotros. En ese momento no estábamos seguros de cuanto faltaba, debido a la distancia adicional que corrí en el inicio, fué cuando empezamos a “calcular” que se empezó a sentir esa tensión por terminar. Mi hermano se aventó conmigo esos últimos kilómetros dentro de la ciudad mientras que Andrea me ayudaba a mantener el paso, sabía que estaba cerca y aún había bastante tiempo para ese último km que calculábamos que faltaba, pero la incertidumbre de no estar seguro me hizo apretar el ritmo para poder por fin terminar con esto.

Por fin dimos la última vuelta y pude ver el lugar de la meta a lo lejos, mi familia se adelantó para poder correr todos lo últimos metros juntos.

Había una motivación muy especial para nosotros que casi nadie sabia, pero para mi esposa Anahi y para mi lo era todo, y es que apenas un par de semanas atrás nos habíamos enterado que nuevamente seremos padres y así como mi hija había cruzado sus primeras metas antes de nacer, en esta ocasión el nuevo integrante de la familia llegaría con nosotros por primera vez.

 

Por fin llegamos al hotel, la meta estaba a solo unos pasos, los gritos, el vitoreo, los aplausos se escuchaban y se sentían en lo mas profundo de mi alma. Estaba agotado, creo que por primera vez en una carrera llegaba a la meta y no sentía esa adrenalina que hace que el cansancio desaparezca, lo había dado todo y esto me hacia sentir una satisfacción única, no tenía energía para gritar, mucho menos para una llegada triunfal, el sosiego me inundó, pude sentir lo humano y frágil que soy mientras cruzaba la meta y agradecía a la vida la oportunidad de haberlo logrado.

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Así como en las películas, todo pasaba para mi en cámara lenta, estoy seguro que solo fueron unos cuantos segundos, pero me sentí en profunda paz. Tuve que pasar por todos los estados de ánimo y experimentar una vez mas todas las sensaciones posibles para tener lo que tanto anhelaba, un instante de nirvana.

Escuchaba el bullicio, sentía que la gente se acercaba a mi y quería realmente darme la oportunidad de sentir este momento, tan vulnerable y tan poderoso a la vez, sabiéndome con la capacidad de poder lograr cualquier cosa que cruce mi imaginación y al mismo tiempo consciente de que soy tan pequeño en el universo.

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El momento pasó, pude reaccionar y abrazar a mi familia. Lo habíamos logrado una vez mas, en especial ellos, habían logrado llevarme una vez mas a culminar este reto. Siempre lo he remarcado y quiero que quien lea esto y quiera hacer una competencia de este tipo este consciente de que lo mas importante para poder lograrlo es el equipo que te asiste, la confianza en ellos determinará la dificultad con la que enfrentes la prueba.

Una vez mas me di cuenta de lo afortunado que soy, de la familia que tengo y del apoyo y cariño que recibo y que no siento merecer.

Mil gracias Anahi, a ti hija y al(a) nuev@ miembro de la familia por existir, porque solo por eso son mi mas grande motor y motivación.

A mis padres y a mis hermanos, porque aunque siento que muchas veces no entienden el estilo de vida que elegí, siempre siguen a mi lado sin dudarlo y me ayudan a esforzarme por ser un mejor ser humano todos los dias.

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¡Lo logramos!

A todo mi equipo, el Tristaff, porque sin su compromiso y el esfuerzo que dejan cada día en este proyecto que sigue creciendo, solo seguiría siendo un sueño.

A todos los que han confiado en mi, a Carlos que confío en que si tenía solución y al fin me enseño a nadar,  a las marcas que me han apoyado, no tengo palabras para agradecer el respaldo en este loco que lo único que sabe hacer es disfrutar un estilo de vida medido en kilómetros, ritmo cardiaco y gotas de sudor.  CUBE, CEP, Fabiola´s Energy, Aftershokz, Luna Sandals, Skin Strong, un millón de gracias!

Si no me creen lo maravilloso que fue este evento, no dejen de ver el video hecho por Helioz Studio, es lo mejor que verán en mucho tiempo, se los aseguro.

 

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¡Eternamente agradecido!

Crónicas de ultradistancia pt. 2

El terminar el dia 1 sintiéndome tan bien y con tiempo de sobra hizo que mi confianza creciera para poder arriesgar un poco mas al dia siguiente. Tuve la oportunidad de cenar con mi crew con toda la calma del mundo y preparar todo para el dia siguiente y todavía ir a dormir temprano para recuperarnos de la desmañanada que nos había tocado esta primera etapa.

Una de las mayores ventajas en comparación con la mayoría de los eventos de este tipo en el mundo es que todo termina e inicia al dia siguiente en el mismo lugar, por lo que te evitas el tener que transportarte a los puntos de arranque y puedes aprovechar mejor el tiempo y dejar todo listo con menos riesgo de contratiempos. Mi familia me hizo el paro y fueron a comprar lo que ellos comerían durante el trayecto y a cargar gasolina mientras yo preparaba todas mis botellas de alimento que utilizo en la bicicleta. La verdad es que he aprendido a ser muy práctico en este aspecto y prácticamente mi alimentación durante este tipo de pruebas es líquida, todo lo tengo preparado en las ánforas y cada cierto tiempo voy agregando cápsulas de sal o de antifatigue para ayudar a retrasar el cansancio, y,  para tener alimento sólido en el estómago y engañar al hambre voy comiendo barritas de Fabiola´s Energy que aportan energía sin alterar el índice glucémico de mi alimentación para evitar los “bajones” que algunos alimentos azucarados provocan.

En fin, la noche llegó y me fuí a dormir con ganas de arrancar ya el 2o dia, presentía que sería uno ¡muy bueno!

Dia 2

A pesar de haber programado mas de 5 alarmas para evitar quedarnos dormidos no hubo ni siquiera necesidad de escuchar la primera, 10 min antes de que sonara ya estaba despierto y preparándome, pude hacerlo con mucha tranquilidad y aún media hora antes del arranque ya estaba listo. Aproveché para revisar otra vez que todo estuviera en orden, la bicicleta a punto, que no faltara nada y pues al parecer ya estaba listo, así que me dirigí a la zona de arranque donde ya había algunos otros atletas. Pasaron muy rápidamente los minutos y cuando menos me di cuenta Van, el director del evento gritó que estábamos a solo 1 min de comenzar.

Es increíble todo lo que pasa en ese minuto antes de arrancar si prestas atención a tu alrededor, algunos bromean, otros revisan su bicicleta una y otra vez, algunos otros respiran profundamente y se les nota el nerviosismo y alguno por ahí reza en silencio mientras la cuenta regresiva comienza.

Los primeros kilómetros mientras se sale de la ciudad son controlados a baja velocidad, son minutos perfectos para calentar y hacerle saber a tu cuerpo que mas le vale que ni se queje de los dolorcitos que quedan del dia anterior, porque ni se imagina lo que le espera, y así por arte de magia una vez mas mi bici y yó nos volvemos uno mismo y comenzamos la aventura.

Dan el silbatazo de arranque y de pronto voy en punta, no me gusta estar en esta posición ya que puedo “atascarme” y quemarme demasiado pronto, este es un dia con una ruta extremadamente larga y que se va haciendo mas difícil conforme pasan los kilómetros, así que bajo el ritmo y espero que algunos me pasen para evaluar si trato de mantener su ritmo o mejor me apego a mi estrategia. Creo que durante los primeros 50 kilómetros vamos a un ritmo parecido, los veo unos 100 metros adelante de mi constantemente así que pienso que mientras mantenga ese ritmo tendré oportunidad de mejorar mi lugar.

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Disfrutando los primeros kilómetros

Llegamos a una zona en donde la carretera estaba en reparación y la sensación de la vibración es horrible, decido bajar el ritmo esperando poder salir pronto de ahi, fueron casi 500 m de piedras y tierra suelta que me hicieron romper el ritmo, solo una persona me rebasa en ese tramo, pero al salir en una de las pendientes veo que los punteros se habían separado ya demasiado, apenas y logro verlos un instante antes de desaparecer en la cima de uno de las tantas colinas que pasamos. Decido no agobiarme y mantener mi paso, la estrategia lo es todo y es ahí donde comienzo a disfrutar como niño la pedaleada, puedo sentir la velocidad, me conecto al máximo con mi CUBE y llevo un ritmo increíble. En esta ocasión decidí no ver ninguna información de rendimiento, todo va a “feeling”, nada de velocidades, watts ni cadencia. Solo sé como me debo de sentir en una zona aeróbica y así  me mantengo, en todo este tramo voy de cerca con otros 2 atletas, que nos pasamos cada cierto tiempo, me es muy cómodo ese ritmo así que me mantengo y además se hace ameno el paseo cada que nos rebasamos.

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Al fin llegamos a la zona que yo recordaba con terror, ese “falso plano” del km 100 al 200 en que yo solo veía una elevación constante de 1% a 2% que además tenía viento en contra que me desesperó y me hizo soltar mas mentadas de las que suelo decir en un dia normal. En ese momento no sabía en que kilómetro iba, y solo me guiaba por mi memoria y por el mapa, que solo trazaba una linea recta interminable. Antes de comenzar este trayecto me despido del Piojo, que me adelanta mientras decido detenerme unos minutos a comer algo y cambiar mis botellas.

Yo creo que era tan feo el recuerdo que tenía de este trayecto y era tanta la predisposición que traía que conforme avanzaba comenzó a ser mas llevadero, si me sentía mucho mas lento que cuando llegué ahi, pero definitivamente no tanto como lo recordaba, disfrutaba mucho cada que llegaba a algun puente o colina donde tenía que subir mas porque sabía que eso implicaba poder acelerar un poco en el descenso, eso liberó mi mente y realmente disfrutaba la ruta con todo y la carga que representaba.

Olvidé mencionar en la primera parte que en esta ocasión hubo una “conexión” con la naturaleza algo extraña. Mientras nadaba podía ver en ocasiones un brillo azul sobre mi cuando respiraba, pensaba que era algún reflejo en los goggles o algo así, sin embargo después mi familia me comentó que cada que salía de nadar habia una libélula que “salía” junto conmigo y que me seguía mientras nadaba, ellos dicen que me iba cuidando, quizás si, quizás no, pero era una anécdota chida.

En este dia durante la bici nuevamente tuve un acompañante bastante peculiar. Mientras iba en esta ruta larga y desgastante de pronto sentí algo raro, como si alguien me viera, si, lo sé, es una tontería pero lo sentí, cuando de pronto mientras giraba la cabeza para descansar el cuello vi una sombra negra sobre mi hombro derecho. No sé porque no me espanté, lo que hubiera sido una reacción normal de ver que tienes algo enorme sobre ti, volteé despacio para ver que era y pude ver que era un saltamontes enorme, “si tengo consciencia” pensé en el momento y no sé porqué pero me daba gusto de traer ese acompañante.

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Acompañante

Les hice señas a mi crew para que se me emparejaran y pudieran verlo, al principio no entendían lo que les decía porque trataba de no hacer movimientos bruscos ni levantarme de las aerobarras para no ahuyentarlo, hasta que pude rotar un poco y pudieron verlo, se sorprendieron igual que yo, me gritaban que era enorme y que ahorita veían como me lo quitaban. “No! Dejenmelo” les grité mientras se estiraban y trataban de fotografiarlo, yo hice lo mismo con la cámara que llevo en la bicicleta y si logré captarlo. No sé que tan común sea esto, pero traté de tomarlo como una señal positiva y un buen augurio de la naturaleza para mi, Algo extraño la verdad, quizás no era el perico que acompañaba al ciclista Scarponi, pero “al menos tengo mi propia mascota” pensé. Me acompaño durante un par de kilómetros hasta que de pronto desapareció.

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Mi conciencia

Cuando menos me di cuenta ya estaba saliendo de esa zona que tanto temía, y en esta ocasión la había disfrutado y hasta recuerdo haber pensado que pude haberle metido mas. Cuando comenzó el trayecto de nuevo para llegar a La Bufa, aceleré esperando recuperar algunos minutos, me sentía muy bien para subir y sabía que una vez coronando esa montaña el día estaba en la bolsa.

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Detalle de los organizadores

Comencé el ascenso y aunque las piernas estaban algo cansadas traía buen ritmo, solo debía mantenerlo hasta llegar al retorno. Llegó un punto en el que llevaba mas de la mitad del ascenso y solo había visto a 3 atletas de regreso, así que me motivaba saber que no iba tan atrás y que todavía tenía oportunidad de recuperar lugares, al fín había logrado llegar a la bufa y rápidamente regresé a un mirador que el dia anterior había aprovechado para comer, ahí fue donde me detuve pronto para comer algo y comenzar el descenso y el regreso a la meta.

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Fue en este descenso donde en un instante sentí lo que mas adelante se convertiría en una de las experiencias mas frustrantes de mi vida. Y es que si bien es de bajada, el asfalto es bastante feo en su mayor parte, especialmente casi llegando de nuevo a la carretera donde se vuelve algo “rugoso” y la bicicleta vibra bastante, fue en un pequeño salto de esos donde pude sentir que el cuello ya estaba cansado, lo sentía muy rigido pero ya faltaban menos de 50 km para terminar.

Regresamos al fin a la autopista que te lleva de vuelta a fresnillo, ya no había mas, solo seguir el camino hasta cruzar la meta, mis piernas y mi ánimo estaban al 100% me sentía entero y llevaba un ritmo y velocidad que me daban confianza de aún recuperar algún lugar o 2 según mis cálculos conforme a lo que vi en la bufa.

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Pasaban los kilómetros y me seguía sintiendo fuerte, veía como la distancia se acortaba, 50 km, 40, km, 30, km, 20km, fué ahí donde alcancé a ver un vehículo a lo lejos, estaba muy cerca de alcanzar al próximo y mientras mantuviera el ritmo que llevaba lo iba a lograr, pero fué casi faltando 15 km donde viví algo nuevo que me llenó de frustración y algo de miedo. Fué cuestión de saltar un pequeño borde en el camino para que mi cuello dijera “ya no más”, así de simple, mi cuello ya no pudo soportar mi cabeza, tenía que hacer un esfuerzo gigantesco para poder levantar la cabeza un par de segundos antes de que esta se “cayera” nuevamente y mi visión solo pudiera abarcar hasta la llanta delantera.

Este fenómeno se llama Shermers neck y es extremadamente raro, de hecho solamente ciclistas de ultradistancia lo llegan a vivir, sin embargo no suele presentarse hasta después de varios cientos de kilómetros, en mi caso el problema fue que me arriesgué a tener una posición en las aerobarras demasiado agresiva y pasé la mayor parte del dia en ellas. En ese momento entré en pánico, me detuve y le pedí a mi crew que me ayudaran con un masaje rápido en el cuello, fué hasta que me tocaron que pude sentir la contractura que venía desde los hombres y sentía como una descarga eléctrica en toda la zona con solo tocarme. Así como en la vida, decidí que lo mejor era seguir avanzando y terminar de una vez por todas. No podía mantener ninguna posición, asi que les pedí que manejaran lo mas cercano a mi y que me alertaran si veían algo en el camino que debiera evitar, yo simplemente pedaleaba viendo la linea del acotamiento y cada cierto tiempo me concentraba para levantar la vista unos segundos y ver lo que venía.

Definitivamente esto mató mi animo y aunque las piernas y el resto del cuerpo tenían todo para poder cerrar fuerte solo podía rodar a una velocidad segura en la que si algo se presentaba en el camino tuviera tiempo de reaccionar, fué en este momento en el que me arrepentí de haber dejado de practicar yoga este año, esto es simple falta de elasticidad.

Al fin estaba de vuelta en fresnillo, menos de 5 km me separaban de terminar con esta sensación tan desgastante, justo entrando a la ciudad un agente de tránsito comenzó a guiarme rumbo a la meta, y contrario al dia anterior en el que iba cerrando con todo, en esta ocasión tenía que cuidarme de todos los topes y hoyos del camino.

Creo que todos hemos pasado por esa sensación donde al saber que estás por llegar tu cuerpo comienza a somatizar e incluso exagerar cualquier molestia que traigas, y eso fué lo que sentí justo al entrar al estacionamiento del hotel donde estaba la meta. Menos de 20 metros me separaban del final y comenzaron a sentirse eternos, creo que por un instante comencé a ver borroso y sudar frio, “solo falta que me desmaye cruzando la meta” fué lo que pensé.

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Con dolor, pero lo había logrado, un dia perfecto había dado un giro inesperado y terminado como una experiencia realmente agonizante. Me detuve, tuve que pedir que me ayudaran a bajar de la bici mientras al fin podía descansar el cuello. Tenía que mantenerme completamente erguido para no parecer pollo con el pescuezo roto.

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A pesar de todo había logrado recuperar una posición, aunque en ese momento era lo último que me importaba, solo quería llegar al cuarto lo antes posible y poder recostarme. Mi familia como siempre, al pie del cañón me ayudó a llegar y después de cenar pude recibir el masaje mas doloroso de mi vida de parte de mi masajista personal, mi mamá, pero no importaba el dolor, solo pensaba en que tenía una noche para recuperarme lo mas que se pudiera, porque un doble maratón me esperaba por la mañana.

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Mike